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TRASHUMANTE
El instante ha tocado las alas del violín, que llena el aire de alfombras en los frutos, de las miradas saladas perennes flores, abriendo el vientre efímero del pasado, en las manos invisibles del pecado.
Trashumante. ¡Oh!. Trashumante.
En los portales imposibles del pescado. Está la ventana murmurando soñada. En cada vela en cada esquina encalada. Viento de acero bicicletero, mientras, enrojecen, los deseos saltando las paredes.
¡Oh, trashumante!. Trashumante.
Escondido entre los sillones bajo un zapato. En el techo que se bebe al tiempo. Donde el mar es apresado con un dedo, de dulce lamento, en perdido pañuelo, hecho entre la sábana un sábado.
¡Sí!... Trashumante, trashumante.
Empeñado en ser algodón, carguero ligero, de trenes desesperados con los bosques, al desayunar venados, las mismas letras. ¡Que toman las palabras y las borran!. De los últimos delfines que las escriben.
Trashumante. ¡Sí!. Trashumante.
Bajo el rojo del cabello azul del caballo, amarillo del negro colibrí, con la blanca, sonrisa del perfume, al correr las grises, cortinas del sol, al bañarse las alfombras. ¡Con la voluntad de las nubes desnudas!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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A la sombra de un sauce ...
A la sombra de un sauce en la meseta, mi corazón que aún no cicatriza se desfigura en lívida ceniza, esperando que el viento la arremeta.
Mi alma se siente sola e incompleta, mi cuerpo sólo es piedra quebradiza, el llanto por mis ojos se desliza y se abate en el suelo mi silueta.
El canto de los grillos me estremece, las sombras con su mórbida dulzura me llevan hacia el limbo con horror.
¡La luna entre las nubes palidece y me percato, lleno de amargura, cuánto duele la ausencia de tu amor!
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Poeta
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CLAROSCURO Un silencio de llanto chorrea en mi ventana, el viento hace más fría la noche del invierno, Mi perro se acurruca lamiéndome el zapato mientras yo intento versos para pasar el rato. Enciendo un cigarrillo por complacer al vicio y pretendo que el humo me caliente las manos Un tango nostalgioso se me pega al oído haciendo más pesada la sordidez del cuarto. Solo me fañta el hambre para enmarcar el cuadro, de tanta mishiadura, se me borró el ombligo
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Poeta
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lety,deseo de tu amor que es amor y razon en tu pensamiento y en tu sentimiento te amo te deseo te necesito por tu amor por tu deseo a flor de piel por tu voluptuosa necesidad de amar sos esa chica hecha para mi en el limite de la razon en tu sentimiento que no se termina porque somos uno los dos tu mente ,tus besos y tu amor te quiero que mas puedo pedir si vos y yo hacemos el amor si vos y yo somos deseo y realidad te quiero siempre aqui y agora
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Poeta
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Enamorado de la vida, y al final, xenófobo sentimental por desengaños, difunta a deslealtad mucha neurona y reincidente para mal en la ilusión, herido a filo de colmillos de la saña, optó cerrar su corazón y su interés.
Se dio a la forja de un espíritu de acero, y hoy, por hábiles caricias, paga y listo. Y manejada la ambición ajena y propia, y al afianzar, ya sin soñar, su dividendo, reconoció que la impostura es lucrativa y el egoísmo es desarrollo personal.
Duro por dentro y carismático por fuera, de rebotar contra su hermético criterio, falacia y fe sufren chasqueadas su ironía. Y si en cotejo de valores, nada más, admira a veces la luna de los crédulos, si rememora la alegría de su candor…
…contiene lágrimas que puedan oxidar. Pues ya que sabe transar con la codicia y hasta escurrirle unas moléculas demás, no puede ahora permitirse filtraciones de su pasado de infortunio y desamor, de un patetismo que porfía en subsistir.
En fin, sensiblerías que le brotan todavía por hendiduras que le falta remachar.
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Poeta
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Nunca me he apercibido, si lo que sentías por mí alguna vez fue amor, como pienso que será. Calor de cariño, besos sentidos, no los me has dado. Nuestra relación lo sé ahora, no era lo normal. Como ingenua que era, nunca me apercibí. Lloraba tantas veces, creo que empecé al día siguiente de casar hasta que he secado mi llanto. Pero vivimos, algunas carcajadas, momentos raros de alegría y me gustabas mucho. Nunca dijiste que me amabas, nunca me acariciaste, por dos veces quise separarme, por cobardía y pena por ti no lo hice. Eras solitario, eras solo tú. Tu mundo, era tu empresa, tu trabajo y poco más. Hoy, siento tu falta, mismo con la vida que tuve, por lo menos no demostrabas lo que no sentías. Sola, andando por la calle, sin gusto por nada, ando por andar, la vida es el suelo que piso, el camino casi terminando. Donde está aquella chica, aquella mujer que solo quería ser amada, no lo se. Al marcharte, algo de mí ha ido contigo, lo menos que soy, la triste que a todos sonríe, solo ha quedado eso. Cierto que podía ser un poco oh bastante más feliz, pero no me dejan y las lágrimas volvieran, tanto mal me hacen, que no lo entiendo. Lo poco que me queda para vivir me lo están robando, por nada. Mi vientre fue morada de alguien, en su calor la he guardado hasta que nasció. Hoy no sé para donde ha ido. Ni solo se muere cuando dejamos de respirar, lo hacemos veces sin cuenta mientras vivimos. Parece que vivo sin la luz del día, solo con bombillas encendidas, como si fuera siempre noche. Por veces la oscuridad me envuelve, pues las lámparas se apagan. Durante tres semanas trabajando como no es normal, con mucho costo, he cambiado de casa. Los talones parecían que tenían herraduras, de tanto andar. Cervicales quejándose de tanto esfuerzo. Pero lo hice, a mil penas. Toda mi vida fue trabajar, con gusto lo hice, no me gusta estar parada. Lo único que falta es mi interior aceptar la indiferencia con que me tratan. No hay ni vislumbre de conseguir que la razón los coja y los haga hacer para su bien lo que deben. En este piso veo sin fin el cielo, las casas, puentes, es agradable, poder tener el paisaje enorme que mis ojos no distinguen bien lo que es, por la distancia. Y pienso,” tanta gente, tantos edificios y yo sola.” Como perrita abandonada, en medio de nada, desorientada, ya no sé lo que busco. Quizá el olvido de saber que todas las personas que me metían en el corazón era solo por interés. Tengo un compañero, pero no puedo quejarme a el de mis desilusiones, no lo merece y lo sabe. No quise meterme en medio de la voluntad de mi familia, por nada estropearía, su vivir. Lástima que no lo hagan conmigo. Mi amigo, no ha quitado el lugar a nadie, no sé por qué tanto rechazo hacía él. El poder de Dios es infinito, tarda un poco en venir, pero viene. Lo espero y todos los días, mi primero pensamiento es para Él. Lo necesito como el aire que respiro, para ayudarme a solucionar lo que es tan fácil y se vuelve casi imposible por mala voluntad de quien solo se perjudica con sus acciones. Unos tiempos sin escribir, por falta de tiempo. Ahora con la casa ya limpia, perfumada, confortable, volveré a hacerlo. Mi diario terminará cuando yo termine. Así como tanta gente que he puesto en mi lugar para contar sus historias. Saborear la vida, es bueno, sin especiarías, con su sabor natural, siempre desde que me conozco lo hice. He aprendido mucho, he alimentado mi saber, he entrado en rincones ocultos de mi sentir, en realidad me conozco muy bien y sé cómo soy. Mezcla de sentimientos, de ternuras y desventuras, de saber sin mirar lo que me tocará mañana. Nunca me engaño. Sin mucha inteligencia, pero con una sensibilidad extrema, siento y antes de que las cosas pasen ya lo sé. Cambiar mentalidades, no puedo, pero tampoco cambiaré la mía. Extraña es la vida, extraña es la amistad, extraño es el amor y desamor. Extraño es el ser humano. Lo único que no lo es son las lágrimas que sin permiso resbalan por tu cara sin permiso. Pero secan y te dan paz y la sonrisa en tu boca. Que entre estas paredes, nunca me falte el pan, cariño y fe que mañana será mejor. Con poco me alimento, con poco vivo, con mucho amor nunca sentiré hambre ni deseo de tener lo que ya tuve. Porto 28 de Octubre de 2013 Carminha Nieves
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Poeta
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No importa cuánto vivas, irás insatisfecho. Andarás por la vida interpolando roles posesivos y ególatras, como eludiéndolos. Fraguando, tus deparadas condiciones. Querrás esquivo amor obviando el cierto, desairados, tus íntimos anhelos y fervores.
Y como Dios, repletas tus manos de caricias, por ambiciosas, sin tener a quien darlas, vivirás sólo de semblanzas afectivas. Con lo injusto, satisfarás tu ansia truncada. Al decir ‘te amo’, sabrás que son mentiras, por no ser tal, el probo amor de tu demanda.
Vivirás pobre nadando en la fortuna. Siendo infeliz entre provechos materiales. Y a tu ‘cuore’, desguarnecido de esa luna que se dedican arrobados los amantes, tu reflector vigía tentará inventarle una, de luz e influjo álgidamente artificiales.
Y vivirás, vivirás, receloso y desconfiado de cada amor, cada amistad y cada socio. Concretarás tu idilio afín, cual negociado, con guardaespaldas de lo fiel-dudoso que hasta tu sombra palparán de arriba-abajo. Y tu Ser, tu Ser pagando siempre su decoro.
Solo en tu torre, falseada tu conciencia con la entelequia falaz de tus chanchullos, ya subsanado el desamor con opulencia y auto engañado el sentimiento con ser puro: ¡Qué nunca se te acabe la incoherencia ni el Juez Supremo te agarre sin seguro!
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Poeta
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APETENCIA CELESTIAL
Y Es Por Esos Surcos Del éter En letras Dónde van Los Ojos lilas Inéditos verdes Anónimos grises Por el mar tranquilo De las higueras vecinas De jóvenes lluvias cazando Al campo con unas sonrisas Por las heridas arenas del grito Horizontal de los avernos parados En la pared paradisíaca de los olvidos Que se agitan en la boca de la nieve rosa Volcánica y tejida con una leve brizna núbil Entre el sueño vertical menos gris blanquecino Con la espada que nada escudándose desnudándose Con la flor del embeleso amarillento de tres langostas Al estar despiadadamente soñando el pan duro modesto En la dulzura de un cangrejo acongojado por un anochecer Silvestre como las plumas Del ciprés rojo meditando En la mirada gris mañana En la pesada tortuga luna Que naufraga veloz visual De la mano ardiente vivaz Del corcel de dobles aguas Del jardín de los lamentos De un lago árido recuerdo Por el vuelo de una pluma Por los sueños gramíneos Por las cosechas gloriosas En las espinas pecadoras de los baños en Las gotas pelirrojas de los leños años en Los cánticos ligeros de los pisos luces en Los pórticos ladinos de los escombros en Las sandalias frenéticas de los caminos hoy Porqué las horas lloran sus arenas de mano impía Entre las tétricas limosnas de los claveles tempranos Entre los ojos de las ilusiones fugitivas caracoleando Las siluetas inquietas de las músicas espirales ligeras De la apetencia madera y estrella y anhelo y destino infinito...
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Por un problema de alopecia, un hombre visitó al dermatólogo. El profesional le dijo: “No se preocupe mucho. Nosotros perdemos de cuarenta a cien cabellos por día; pues de no ser así, estaríamos llenos de pelos como los monos”.
Cuando el hombre salió del consultorio, con una receta de incierto efecto y una esperanza semi-brillante como su testa, pensando en la teoría de lo del profuso pelaje de los monos, se le cruzó la idea de comparar al mundo con una cabeza, cuya cabellera sería la humanidad, con su respectiva 'depuración' capilar y todo:
“Con razón morimos tanto -pensó-. Seguramente debe ser un control de equilibrio existencial premeditado, acordado entre la naturaleza y la inteligencia científica, en sutil disposición de catástrofes naturales, guerras y virus diezmadores. ¡Claro! De lo contrario, nuestro planeta desbordaría de gente cual cabellera que, cubriéndolo en exceso, lo cegaría y ahogaría prácticamente. Y con sus parásitos multiplicados además, sin siquiera tener quien lo rasque. Así es -concluyó el pelado- que un práctico sistema de exterminio, se encarga metódicamente de 'peluquearlo'. Por eso morimos tanto. Y es aceptable. ¿O no?...”
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Poeta
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ARBORESCENTE LEJANÍA
Esa es la sombra olvidada lejos entre las muertes inocentes que amanecen por cada atardecer en la presencia frágil del resonar evaporadas las campanas en la solitaria flor suspendida del aire con los manantiales rendidos y expectantes que se inventan la existencia descifrando los secretos de las aves en la gota atrapada por los ecos hablando de la nadaen la distancia de acertijos y sortilegios de respuestas en los techos pechos hechos del recuerdo en la maleta complicada más abajo de cualquier duda en el rostro con rudeza con mejillas impetuosas por quién no ve la estampida enarbolada más etérea que la piedra en la escultura del humo que hace muecas al fundirse con la nube escondida en la maleza esperando los ayeres en sus parajes efímeros que corren a salvarse en el frío de los balcones y la luces en el círculo menos cuadrado y triangular, ¡Qué no hace daño a la respiración acompasada! En la superficie multicolor de los espejos ¡Qué se visten de relojes fantasmales! En el calabozo del reflejo sombra En la espalda de la tarde vana En el porvenir extraño ido Con la silla mecedora De la lluvia sin teclas Húmedas ni partitura Roble álamo encina Cedro higuera pino Troncos y raíces Fosforescentes Fluorescentes Florecientes Lamparerías Lacrimosas Laminosas Luminosas Lentejuelas
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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Poeta
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