Poemas :  Historia del futuro faro
HISTORIA DEL FUTURO FARO

El futuro se quedó herido.
En los secos labios de los ecos.
En los humos atrapados de los años.
Herido se quedó el futuro.

Herido de los inocentes que han muerto.
Y que mueren día con día, por la crueldad,
del rico sobre el pobre, de tanto desarmado,
e impotente aún en su defensa y de sus hijos.

Ahora hay lagartos con sus dioses.
¡Qué le perdonan cualquier atrocidad!.
¡Qué le dan el paraíso a cucharadas!.
¡Qué le perdonan a crédito y con tarjeta!.

Ese futuro ya ha nacido, y sus padres...
¡Son las lenguas, las torturas y las balas!.
¡Ese futuro asesina niños, sueños y esperanzas!.
Sus fuerzas son el miedo, muerte, y mentiras,
alimentando la codicia con esclavos.

Paisajes lentos de amargos,
tiempos sin orillas,
disecando párpados y flores bajo el hielo,
con los labios de lo últimos latidos,
amargos paisajes lentos.

¡Vaya dios qué perdona tanto asesino!.
¡Vaya sangre de metálicos gusanos!.

Y el nuevo faro ya ha nacido.
Sigue y sigue. Asesinando y ocultándose.
Sepultando inocentes con sus lenguas.
Bajo el vidrio de múltiples arañas.

Solos. Solos estamos. Desarmados y exterminados,
con la piedad de las piedras. Y nadie es culpable.

¡Solo con el dolor de faro!.
Lighthouse... Phare... Leuchtturm...
¡Faro fallecido fábrica de lágrimas!.
De faro. ¡Con el dolor solo!.
Y el perdón por ídolo.

Solo años de huérfanos inviernos.
¡Perdonolátricos!.
De tantas escaleras muertas.
Y las calles playas en sangre.
¡Qué danzan en las entrañas petrificadas!.

En
Los
Nuevos cielos huérfanos. ¡Luz azul de los infiernos!.
¡Cuántas monedas vale una sola vida!.
¿Quién hace de la muerte y miedo su negocio?.

Nadie. Es el culpable.
Descrucificado el perdón de los futuros.
Nadie. Es el inocente.
Deificándose el hueco de los fantasmas.

El
Faro del futuro.
Es éste.
¡Eco herido!.
Fábrica
De
Lágrimas
Del
Faro fallecido.

¡Sí no lo conoces, ya pronto llegará a tu casa!.
Abre tu corazón y las entrañas.
Fabricará la ceniza con tus huesos y tus hijos.
Es la historia del faro del futuro y la divina lengua.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta