Poemas :  Oro lodoso... (Lipograma Monovocálico)
Oro lodoso

¡Solo dolorosos polvo!.

Somos
Solo otros cosmos
Solo monótono fondo
Honor mohoso color plomo

Somos
Otro oro rojo flojo
Otro sol hondo roto
Homófono sollozo ronco.

Somos
Lo sordo soso llorón
Lo romo bobo poroso
Tronco polvoso corcho pomposo.

Somos
Oro lodoso moroso
Oro con probo dolo
Otro prólogo con horror.

Somos
Solo polvos dolorosos
Solo otros lomos...
Con otro sol, con otro rojo.

¡Oro lodoso, oro lodoso!.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Despilfarro Espiral
Despilfarro Espiral

Por las noches empedradas de la luna,
la luz flota en los talones,
de sístoles dispersas.
¡Al pausar las discrepancias desestimando!.
Una tarde artificiosa.
Cubrecama reiterada del ocaso,
laborioso fogón matriculado meticuloso.
¡Opulento zaherir!.
De abolengo panorámico pesquisar fofo.
Tan simpático descarrilarse emponzoñado.
¡Menos que vidriera sin escape!.
Espiral.
Despilfarro.

¡Vaya barrabasada del escopetazo!.
Apologético desbriznarse desahuciado.
Por el exuberante desatino lenguaraz.
¡Tan profuso en la coyunda sin ambages!.
Con el tabal filoso odre y peculio.
Y falacia en retahila y carnavalada.
Y engaitada en trasgo y enflautado.
Desperdigado preámbulo y escotado.
Precario potable privada privanza.
Suave submarinismo sudando suerte.
¡Convoy corcho curvada cúspide!.
Despilfarro.
Espiral.

Al malquistar.
Del mamporro.
Por rasgar.
La rareza.
Rauda endeble.
Gurrumina gutural.
Desamarrada verja.
Incorporal contumaz.
Desesperante embaucar.
Ordenancista mucamo.
Al desamortizar desgalichado.
¡Despilfarro espiral despilfarro!.


Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
Poeta

Poemas surrealistas :  Vertedero de vesania
Vertedero de vesania

En ese bello paisaje
Del plumaje abundante desconcierto
Recuerdo, recuerdas, cuando olvidamos sus calles
En las blandas almendras de voces agudas y perfumes
En la esencia de memorias perdidas, en la húmeda y dura
Penumbra... ¡Un vertedero de Vesania!... En ese lugar qué dice:
Es morena la consciencia del zapato
Es rubia el alma del pantano
Es pelirroja la tumba del tesoro
¡Vesania de besos ilusos!


¡Vertedero!
Por la desesperación qué llueve
Sin despedirse del momento, de vesania un vertedero,
Del tesoro perdido, ya no lo recuerda el exilio
Entre... Las estatuas asustadas. Entre. Los calmos cuentos
Piensan, sienten, escuchan y dicen: Es el cortejo del último río
¡Pesadilla de golondrinas!... Aventuras qué marchan harapientas
De la herida compasión victoriosa
Del enjambre de puños cortantes
¡Centenas de calmas minúsculas!


¡Oh, vertedero de vesania!
En el vientre argento del corcho
En la intimidad qué devora la carne
¡Del llanto un faro enloquecido!
En la cama de almanaques interrogantes
¡Carreteras de puertas cerradas!
En las duras calles de las gaviotas
¡Por el amarillo qué al otoño tiñe!
Con el traje suspendido de la tarde
En el suelo sorprendido del zapato.


Vertedero de vesania. Dónde arenga el caracol prudente
La vesania besando... Sentado al violín extraño incipiente
Porque camina el crepúsculo rápido en la noche desnudo
¡Entre las rebeldes pupilas qué esmeraldas afligen las teclas!
Y las pianolas al doblegarse perfuman las redes que atrapan
el aire de las angustias de ayer... ¡Cómo las carnes en flor!
Porque...¡Yerto está el piso, yermo el mismo viento, yerno del techo!.
Con la suela que doler suele
En la duela qué moler sabe
En la muela qué oler debe...


Vertedero en el ambiente cuando, la memoria de la penumbra regresa
lloviendo del recuerdo... ¡La esencia perdida!... El desierto del plumaje
¡Acuoso por el camino qué teje al aire nubes!. En la espalda de la realidad
qué el tiempo deja al absurdo pesimismo sin la burla, del agobio constante
una promesa cotidiana... En la sorpresa paradójica emergiendo.
Con la subjetividad catártica, en la palabra inútil, en el sentir fugaz,
en la lírica parcial de los olores. ¡Un perfume fuera de texto!... En el discurso
Sin inicio, por los últimos suspiros inéditos. Recuerdo recuerdas cuando olvidamos
¡Más allá del cocodrilo y las consignas!.
¡Más acá del sapo y las denuncias!
¡Más o menos del artefacto al manifiesto!. Lloran, lloran, cuándo ya de nada vale...


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta