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DESNATURALIZADO
Estaba asombrada la hoja donde estaba encendida la vela desnuda desnuda estaba absolutamente mortal el otoño retoña. ¡Por el brío de los años!. Desnaturalizado Por Ser Bífida la tarde en fósforos de agua. Idos caballeros sobre un río moroso. En la nieve parsimoniosa. El otro día, sin ayuda, rueda y nace. El umbral color ventana. El coral seguro de sí mismo. ¡Pensaba!. ¿Pensaba?. En grande al fin.
¡Ultimo!. En la huella lampareada de un almendro. El vacío bajo el diván. Contigo a donde va el destierro. Porqué... El tigre con tijeras tarde llega. Crujientes las sombras. Estaban pintadas. Entre moscas cincuenta años. El destino al menos mozo. Oso del adolecer del apetecer, del arbolecer, balconaje al cabotaje.
¡Como del jején jengibre, toma asiento!. Al arrullo una ramita rueda. ¡Mitad fresa mitad mamey!. La codicia sobre la tierra. Antes del regreso un largo viaje. ¡Con todo el cansancio disponible!. La ranita miraba. Donde miraba. ¡Recostada, helada, menuda!. Menuda estaba La hoja Asombrada La ranita Encendida Porqué.....Hollada la huella huye. ¡De los siglos imagen suya!. Frente a frente.
El pecho en el lecho. Nativo entre auroras piedra. ¡Drapié!. Entre acero...¡Da pié al zapato!. Un recuerdo... Teje alas del aire insomne. Un capullo designar al más allá cercano. Estaba desnuda Donde ¡Aba uvas el tigre entre moscas!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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Poeta
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ENCUADERNADOS EN CUERO
En Un Cuaderno después de mí. Por la misma desconfianza, las letras corren. Entre semántica, semiótica, y lingüistica. ¡Prostática!. A veces, aritmética sonríe, del trivium la gramática deglute el dedo. Bajo el cuero. ¡Encuadernados!. ¡Quedamos!. Benévolas, entre hojas amarillentas, letras pálidas, emociones frescas, de otros tiempos. Algunas pocas carnes, del áspero granito. ¡Van qué vienen!. Al ámbito gramático esplendente. Escuadrones de máscaras y enigmas. Pragmático el aliento, agridulce ó dulcedumbre. Sintáctico y acústico, lacustre a veces. Del
Coral, amargos líquenes, hundiéndose los trágicos, relojes. ¡Vigor de bronce tras el espejo!. En cuero. Aquélla densidad reveladora. En cuero. Aquélla piel prosódica. Encuadernados... Con el corazón de roca, fugaz estrago.¡Monótona y verbal la discrepancia!. Encuadernados. Al anfibio incrustar del huésped. En cuero. Volúmenes cúpulas del exterminio. En cuero. Al grito vertiginoso del aluminio. Dietético.¡Del hablante sus capítulos!. Dicotómico.. ¡Al ritmo qué neutraliza!. Gramaticalísticamente.¡Las fisuras sin división!. Al verso del relieve, quiere ver estrófico. Fonética. Leve limitación silábica en la lengua.Encuadrenados. ¡Oh, esencia de la tradición dinámica!. En cuero. Del camino que traduce. ¡Errante, erupción y lava!. La vía el tren erecto. Pasajeros.¡Encuadernados en cuero!. Las sandalias, muchas reglas, encuerados. Encuerados en los rasgos al amoldarlos. Encuerados. Al mañana tal vez mañana. En cuero. Una tarde de tonos filtre un rayo. En cuero. A los versos sus motivos Dispares Disciplinas Acomodándolas. Encuerados cuadernos dos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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HUMOR LUNFARDO INTERPRETADO POR MI Y POR LUIS MILLER, COMPOSITOR Y CANTANTE DE TANGO DE NACIONALIDAD ARGENTINA , LA LETRA ME PERTENECE
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Poeta
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ALEGÓRICO TIMÓN
Náutico de sombras ebrio. Al fondo del rayo inmóvil. El buque desanuda olas qué huyen. Insistente verdiazul al fondo ruido. Densa claridad circula fuera. Fuera, fuera. Tal vez, muy tarde, demasiado pronto, alegórico. El timonel en sueños antiguos duerma su timón. En la estepa, consternada qué padece. Alegórico, alegórico. Un timón colgado en la pared limón. Mira. El tablero. Jugadores, piezas, mesas, pies inquietos, en las manos, vasos, humo, miradas fijas. Suenan. Germinan. En la niebla éxtasis de faros. ¡Lirios entre metálicos sonidos!. Juegan y juegan. Jóvenes y ancianos. Paulatinos dedos en las sienes. ¡Brotan estrategias!. Días de claroscuros, emociones y planes. Aperturas y medios juegos. Suenan. Germinan. ¡Porqué las sombras huyen!. A veces, si lento el tiempo corre. Alegórico El Timón. En la pared limón. El timonel en sueños antiguos lo duerma. ¡Sí, sí!. A veces decía, en los tiempos. Esfumados, en las olas de los siglos. Porqué del ayer se preocupará, el mañana, por dónde los días huyen, en los rosales de nácar. ¡Sin la nostalgia del instante!. distante, indiferente, esperanza vana. En la voz nupcial de sombras, al rumor qué cruza, el repetido albedrío.
Siete cantos, labios lámparas, la vida nos vive, un tablero difuso. ¡Peón, alfil dama y caballo!. ¡Por el enroque qué aterra!. La espina que afloja flanco. La incógnita apertura un parpadeo. La gota primaveral del ruiseñor. Alfombra el césped palabra al fondo. Mira el timón alegórico colgado. En la pared limón, limón, el timonel. ¡El grano del fuego!.
La voz enrojecida del ropaje gris. ¡Cuántas imágenes ocultan un vacío!. ¡Cuántas monedas valen una vida!. Los Cuadros Mueven Las Piezas Las casillas vacías.
Los latidos de los metales. Porqué. El fuego fugitivo. ¡Conspira!. Conspira y respira la ceniza. El fuego, juego. Del alegórico timón. ¡El timonel qué nunca fue!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Para entender-me é preciso estar livre, é preciso estar solto... Não ser vinculado a nada.
Escrevo como uma ovelha desgarrada que sai em disparada à procura de uma rima louca para meu aconchego.
Escrevo como um louco que não tem assunto, mas "assunta" tudo e não guarda segredo.
Danço sob ritmo dos fonemas. Faço um gingado com as palavras e traço meus poemas.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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NATURALMENTE
Una. Abeja sin cesar gotea. El panal mil. Lluvias cada estrella. En las plumas de las olas. En las noches. En las lunas de las dunas. En las noches. ¡Una gota de abeja!. ¡Vuela y nada!. Del viento más lento. El bambú esmeraldas. Fulgor dentro. Ardorosa la toronja rosa. Las nubes. En los pies, camina, callada, de montaña mañana olor. ¡Flor de los enjambres!. Ceras mil. ¡Uno gota oveja abejas!. Los gansos a lo lejos. Duermen la siesta. Los abanicos cálidos. Mueven al cielo violetas nubes. Regando los reflejos. Rayos fríos. Del lago. Hilos. Hielo.
El sol de mieles, lunas. ¡Gotea sus abejas!. Amarillas. Sobre vuelos verduras variaciones sinfonías. En la tierra azul, capullos de lunas en el viento. ¡Qué bajo las huestes forman flores del sonido!. Asamblea de los perfumes, emociones en muchedumbre. Iluminan la reluciente cuerda. Del reloj espada, espuma fuego. Tras hervir del pasado semilla raíz. Tres gotas en la dirección vagan. ¡Gotas mieles!. Elegantes al olfato. ¡Intimas ovejas de cera!. Contraste que la distancia acorta. Sin el aire. ¡Decorando lo añadidos. Emisarios del granizo!.
Gota A Gota Una abeja, sin cesar gotea, mil estrellas azuladas. De las olas. En las plumas. En los pies. Camina la toronja rosa. Los gansos que duermen más cálidos abanicos.
Gota A Gota Entre los juncos original provecho. ¡Asteriscos de turbamulta nacidos!. Laten impetuosos, arden entramados. La pureza sin saberlo. Arruga la ingente apariencia. ¡Goteando abejas!.
Del Rigor Las Circunstancias. Del fervor al desprecio, sirviente. ¡Oyente, fulminante de la sensatez del óleo, naturalmente, de mente a mente solo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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El abuelo del abuelo de mi abuelo llamaba Manuel Venegas, un español de Andalucía, de muchas lecturas y algunas escrituras, que un día cualquiera lió bártulos y se embarcó rumbo a América del sur, para ejercer la noble profesión de aventurero en Colombia. Aquí contrajo matrimonio con una campesina de la que se nos extravió el nombre pues por estos lados no somos dados a los árboles genealógicos, ya que en el primer intento terminaríamos dibujando una enredadera multigenética. De ese Manuel Venegas viene mi abuelo Uldarico Venegas, un campesino de nulas lecturas y ninguna escritura, a quien le conocí la muerte cuando yo apenas arrancaba para mi cuarto año de vida. Sin embargo lo recuerdo. Vagamente, pero lo recuerdo. Para que no se me perdiera su imagen, hace algún tiempo hice de él este retrato:
Conocí a un hombre que bajó de la montaña como si fuera el profeta de las alas extraviadas. Uldarico Venegas Farján era su nombre y ser labriego a destajo y aventurero a cualquier precio fue su oficio. Condenado a los caminos sin retorno, estuvo en el país de los que nunca callan, estuvo en la frontera jamás vigilada, estuvo en la región del árbol descuajado a hachazos. Allí logró percibir la distancia que hay de la azada al tormento y adivinó la prolongación del surco en la cara. Fue anarquista y no lo supo. Comulgó con los ateos y no lo supo. Militó en la tristeza y no lo supo. Caminó por el filo de la locura y lo supo demasiado tarde. Sin embargo, siempre llevó un aire de presagio en la pupila y la evidencia del día suspendida en los labios. Uldarico Venegas Farján era su nombre y había nacido en el año de los poetas inconsecuentes, aunque sólo pudo escribir con los pulgares y su huella. No conoció el equilibrio de los helicópteros ni la invención de los ruidos mecánicos, pero alcanzó a cantar en coro con las victrolas. Fue un hombre elemental como una fruta, simple como una tarde, sencillo como una campana. Por él tuvo que hablar la golondrina del último verano, pues nunca encontró palabras para llenar sus silencios. Uldarico Venegas Farján era su nombre, como el mío es Anibal Manuel.
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Poeta
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Lentamente el viento frio sopla de esta forma, el invierno asoma arrancando de mi alma esta copla al calar mis huesos, con su aroma
Bajas temperaturas, la gente pronostica pobre de la gente, que en las calles habitan sin protección alguna, ni siquiera una gótica bajo un coro de nubes densas, que palpitan
Con todo y eso, el invierno se personifica en tu casa, campo o en tu escuela sin pedir perdón, y llega y se hospeda ni piensa que a su paso deja una séquela
Arboles coquetamente sus ramas contonean al vaivén que viento sople y quiera Aunque sus hojas caigan y se marean así saludan al invierno cual quimera
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Poeta
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Hoy vuelvo a ser el Fénix, a sentir que soy eterno, como Dios creando a Adán en el principio del tiempo
hoy me siento inmortal, al saber que en mi simiente, mi pasado y tu presente en tus entrañas maduran
Es lo que puede la luz cuando atraviesa las sombras es la única verdad que mi corazón no duda
Es el único milagro que mi razón comprende, es mi voz que vuelve a temblar cuando le canta a tu vientre,
son tu cuerpo y tu piel es la tierra con la luna son todas las estrellas, que caben en una cuna
En ti se gesta el amor, la esperanza, el futuro, en mi alma la certeza que mi amor...solo por ti es maduro
Creado 14/12/2011 por Catriel Cuestas Acosta
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Poeta
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