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Entre la niebla que desgaja vidrios de lluvia vuela encelajado el estornino del recuerdo inerte, sembrando su simiente abastada de cantos de madera. Abrotoña una curiosa primavera en el espinoso otoño, retoña la esperanza y apuñala el faldar del olvido. ¡ Pícaro pico del ave que remeda el frío desquicio del barroso lago lingüístico nutrido en papiros acuosos !
¡ Encelajado ! Agitando el anillo del cascabel enmudecido dentro de un confín geográfico tan cercano como el llamado ancestral de la palabra y la especie, como linces que ríen en la noche de su presa.
¡ Descerrajado ! Como saeta buscando el pretérito bohemio. ¡ Color de pupilas angostas ! ¡ Ojos que se reabren al brillo del carcaj amenazante ! Encelajado descerrajado en plumas del adorno insistente, volátil y pasatista, en las ventanas del recuerdo de la flor en los cabellos.
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Poeta
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Como guarnicionando las llamas del colayo tímido, anecdotario de herrumbres de la biblioteca de marfil, reptas en la noche encaramada, rebudiando interludios: “¿ Dónde te hallas, ósculo del báratro desbaratado ? ¿En qué tiniebras, que pavordías literarias masacras ?”
Hurgueteas con dedos cenicientos al Leteo, pero el olvido del río no es empíreo, se acuclilla dispuesto a regresarte por el hueso distraído. ¡ Te carcome como la súcula aceitada a la viruta del papel hinchado en versos !
Miras desenfrenado el firmamento buscando un resabio de la metáfora encendida, que se te ha escurrido entre el sarro del tiempo malgastado. “¿Y ahora?”
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Poeta
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Está bien que te vayas. Vuela, mejor, si puedes. ¿Qué nos quedaba ya? ¿Un macetón raído con dos pasiones secas?
Corre con tu ansiedad tras lo mejor que anheles. No importa si tu logro resulta otro fracaso; al menos será nuevo.
Corre con tu creencia de “haber perdido sueños encadenada a mí”. ¡Corre, debes correr! No pierdas más fortuna ni el amor de tu albur ni tu tren de las seis.
Ni me pierdo el capítulo donde mi ocaso y noche, mis grillos y mi luna, dan entierro a tu nombre bajo la Cruz del Sur.
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Poeta
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Atortujó el néctar de la abeja hambrienta, con los plieges del silencio viperino, como manchas verdosas de madrágoras inertes. Caminó con las alas ligeras de su pluma metálica hacia las letras insanas en la barahúnda de su ego. Enjugó la lágrima pesada de sus tiempos perdidos, Y se autocriticó finalmente frente al espejo: "¡ Qué improntas de mucosas purulentas !
Básculas que sopesan el ósculo mefistofélico: ¿ quién talla unilateral y excelso el jade del pensamiento negro ?
¿ quién babea monarquías de jurado literario entre la masa de embrionario intelecto? ¿ Acaso ocasos obnubilan la memoria ?
¡ Descartes ! Ilumina en leños rojos de sapiencia los afatares del verso pomposo, te lo ruego. ¡ Humildad de lentejuelas que merecen sulfatares !
Mortecino floripondio: crea mensajes de tigres. Firme en pulso, de Vivar si existiera ese coraje, infectos si apeteciera defenestrar tu maceta.
¡ Solevanta el verso derritiendo tu galinda obra de sofista autosatisfecho con la mano del segundo hijo de Judá !"
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Poeta
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Ella vive en mí, muy dentro de mí la tengo en el recuerdo, inédito es su amor, ella no murió, ella sigue aquí metida en el interior de mi corazón. Que no sucedió, porque no se fue a volar en las alas de una melodiosa canción. Ella ya lo sabe y sé que me lo dirá, por todo ese amor acurrucado con devoción no se quiso ir. Ella está aquí, y sigue esperando por mí.
Julio Medina 29 de septiembre del 2013
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Poeta
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Yo lo siento mucho No lo puedo controlar Te pienso al despertarme Y antes de irme a acostar
Lo ultimo que hago Es estar contigo En mis pensamientos A ver si consigo
Estar contigo mas Aunque sea al soñar
Le das sentido a ese tiempo Que regalo al tabaco Fruta prohibida del huerto Mas selecto de Bako
Dedo que mueve mi copa Sueño, te pienso y me canso
De tanta nada... Monologuista conversa contigo Y reposa su alma
Nunca hay respuesta Tampoco hace falta... Tampoco hace falta
Y mientras tanto Me pregunto como estas Sin decirte nada No te quisiera molestar
Hace ya tanto Pero no logro olvidar Olvidarme de nada Todo lo que hago es pensar
Y mientras tanto Me pregunto como estas Sin decirte nada No te quisiera molestar
Hace ya tanto Pero no logro olvidar... Olvidarme de nada Todo lo que hago es soñar.
https://www.youtube.com/watch?v=JCvouO ... ture=youtube_gdata_player
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Poeta
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Retornando, -entrelazados ¿Quiénes? Sensación asimilada, dudas menospreciadas, confundidas.
Panorama inquieto, cumpliendo una promesa -no pensada; Inventándonos la soledad -por hacernos compañía...
Así, nos quedaremos -jugarretas destinadas prediciendo nada más -un acontecimiento...
Ocaso pálido, implicaciones de conjeturas casi reales, característica especial de un reniego analizado.
Dejando por escrito tres palabras, claves -generadas, porque inconfesable es el cariño que se ha introducido en el alma.
Más, no me incomoda tu silencio, pero cuánto me duele tu ausencia...! La noche se acaba, la ruta establecida ha terminado; tres lágrimas de involuntaria revelación se cristalizan, provocando un desasosiego aparente, sin embargo, las recoges de forma apresurada -lástima...
Gestos de impronta desafiada, impertinentes argumentos de inusual cordura -detienen un adiós- Por ahora, cuestiones no definidas de imponente criterio -amor.
Autor: Lilia Quituisaca Samaniego
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Poeta
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-Qué alegre debe ser, ser horizonte…
Ser horizonte debe ser, me lo imagino, partir el sentimiento en despedida, confiado uno que en un futuro habrá, tiempo y lugar de rehacerlo.
-No, ser horizonte es: pecado sentimental de despedida y autoengaño de que en un futuro habrá, tiempo y lugar a redención.
-Ser horizonte debe ser, entonces, sabia nostalgia de quien queda en bien de la ventura de quien parte regocijado por quimeras de su albur.
-No, ser horizonte es: Fina nostalgia de algún día, triste noción del alma derrochada, chasco, de olla vacía del íntimo arco iris.
-Ser horizonte debe ser, seguro, severo apremio de la esperanza que sortea la modestia del terruño justificando el porqué del horizonte.
-Sí, ser horizonte es: el ‘puede ser’ de la esperanza y el “nada como el terruño” del fracaso de quien se hizo horizonte sin querer…
Pues, triste me es, ser horizonte.
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Poeta
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Aunque nada cierto pareciera, sin control estás -sentimiento...
Y, ¿si te empiezo a querer?, me preguntaba, demasiado tarde, respondió el corazón..., porque -ya lo quieres-
Pues algo distinto sucedió y muy pesar de no saber lo que en verdad sientes, me atreví a quererte... ¿Desde hoy? -No lo creo- fue hace tiempo.
Aunque jamás vuelva a verte, y esos rumbos a tomar sean distintos, siempre, siempre te llamaré VIDA.
Autor: Lilia Quituisaca Samaniego.
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Poeta
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Tristezas suspiro con llanto callado la tristeza duele, la palpo y la canto, llorar no es alivio sin el ser amado, falsa sensación en el pecho aguanto.
Tristezas y heridas cortan el aliento. ¡A nadie interesa cuánto vas sufriendo! Es dolor ajeno viaja con el viento, y entre risas finjo aunque esté muriendo.
Sabor a soledad en el tiempo llevo soñando a un amor mientras voy perdiendo, la calma del alma incinera de nuevo, esperar angustia es morir cediendo.
En mudo silencio tristeza te siento, nada cambiará en olvido pienso, el amor que di ya no lo consiento porque junto a ti vivo en un suspenso.
Julio Medina 9 de abril del 2012
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Poeta
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