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Congelada A lágrima espera Talvez, um motivo melhor que uma ausência Um medo ? Quem sabe Aguarda a alegria Da fé Da certeza de que tudo caminha se realiza em bem e paz de que valeu O esforço de plantar A paciência de esperar A oração E a saudades.
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Poeta
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E o imenso prazer de te sentir por perto, deixando calma tua ansiosa presença, digladiando fantasmas na coragem infinda de te fazer feliz.
no conforto de caso resolvido, escondido até por detrás de um sorriso, tímido e infantil na satisfação de um desejo ou simples capricho, fazem de um dia de chuva uma fagulha iluminada de paraíso.
E neste ato agradecido Ou ver-se feliz E aos teus Descubro a magnitude E beleza Da simplicidade de Deus.
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Poeta
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CLARIDAD INEXPLICABLE
Es Claro ¡Qué no entiendo!. Como la quietud destella. Como diminuta transparencia. En el espacio imborrable de memoria.
¡Amor indestructible de sangre a sangre!.
Porqué la vieja sombra era de papel en ella, en su intento de ser luz, de tinta limitada ya, por las camisas de una lasca pulida que vio, la atención de las vértebras circunstancias, durante el primer año de refugio desnudas, las montañas en su profunda incredulidad.
¡Recuerdo qué no muere de tiempo a tiempo!.
Porque en un plato el tiempo plata desayunaba, unos desdichados relojes inmunes y coloridos, labios amasando al amor la garganta delicada, del dinero propenso a sufrir relámpagos lentos, del mismo quebranto del hambre del hombre, donde saltamontes en bicicleta, comían nubes.
¡Pedestal de sentimientos en báscula rústica!.
Porque los geranios saltaban por los picos, de las primeras alas del agua, y en los gorriones de pobreza, los gusanos merendaban enormes huecos, con un sabor de almendra amarga, vestidos de libros olvidados. Claridad que duele.
De Mil Modos Meridianos Impermeables ¡Lágrimas temporales!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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MIRIADAS DE RAMOS
No, no, no, por las muertes miles imposibles.
Viven los corales en los funerales de frenesí, manchando el perfil de las cenizas de rojos.
De sacrificar los inviernos en un otoño gris, de luchas de luces de dientes de agua y arena. A los heridos que hieren las corolas y luceros.
Con la fragua de los limbos y los lobos ligeros. En la mirada hecha ojo ramo raro esqueletoso. En la identidad sin pedir permiso sospechoso. En el perfume que seca flores al eco fervoroso.
Miriadas, miriadas, de ausencias olvidadas. Que acuden diariamente inclinando la razón. En la muerte muriendo por no morirse igual. En la vida viviendo sepultadas las vivencias. En la desorbitada expropiación vanagloria.
Miriadas de ramos en la muerte multiforme. Que se cuela arriba del rincón hecho vacío. Que se observa bajo el cementerio exitoso. Que se impregna del magma inquieto leve. Del abuso desgastado y agotado arrogante. Dónde se vende la misma piel del alma hoy.
Y cualquier día negociando mentiras reales. Verdaderos atracos a sentimientos tatuados. Sobre las plumas de los platos y escaleras. Que sirven a la sangre de atónitas farmacias. Que siembran las monedas modas menudas. Agonizantes tumbas rojas de ceras calientes. Estando gozando el siglo está gateando lento.
Por lo amores que raptan que reptan rodando. ¡Qué ruedan que ruegan que arruinan andando!. Por los cuentos cubiertos de cuentas infames. Con el rombo rumbo fijo estando raudo el hueso. Más que tangible encaramando ausencias al cielo. Evidentemente de ácidos dúos, frías multitudes. Ramos hechos desnudez en la mirada miriadas. ¡Qué mueren por no morirse, viviendo ausentes!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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JUSTA PANTOMIMA
Porqué delinquió primero la oruga...
Una flor buscaba la cuchara, y encontró un jardín hambriento.
En eso que hubieren delinquido del polvo.
Una fuente buscaba el vientre, y encontró un diente seco.
Aunque delincan los peces del anzuelo.
Una paz buscaba la noche, y encontró un sol muerto.
¡Porque delinquiésemos si no mintiésemos!.
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¡Pantomima justa pantomima!.
En las fisuras del eco acuoso, es el hielo inocente puro frío, hilo de perlas en las praderas, es el fuego el mismo culpable, en las figuras mudas mancas.
¡Allá donde delinquiría aún la última nube!. ¡Sí, sí...En un solo... Sí, sí!.
¡Delinquid con la verdad en justa respuesta!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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E.R.É.C.T.I.L.
Fluye el cielo bajo esta tierra, donde el capullo anhela ser nube, y el viento un bostezo de gato, en la calle viuda de la esquina.
¡Porque yerguen de súbito hirviendo!.
Cuando el álamo pinta cuadros, en el museo que añeja recuerdos, provisionales insultos al duelo, fruto caduco del próvido impávido.
¡Por aquéllo que erguiría una semilla!.
Del intersticio reverso rajarse, los mínimos pétreos jaleos. Aves del tiempo negro brumas. Senderos indiferentes de amplia nada.
¡Por eso que habría erguido de haber sido!.
Lustros agrestes de rúbrica y circo. En las mismas palabras de otros rostros. En las íntimas cárceles de núbiles vuelos. En las ternuras torcidas de ayuno frágil.
¡Porqué así hubiere estado lo que irguiese!.
De las gotas refugiadas huyendo, de las nubes traicioneras, al concierto del desierto, verdugo de campanas azules. ¡Eréctil solo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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CON CONSCIENCIA AFILIGRANADA
¡Aunque degüelle las paredes!. Ahogar al mar hasta sus bordes, con la sed y la sal de la tarde, con el hígado mortal dulce, apiadada la pluma de la tinta, del vino de las últimas batallas, con las botellas de pico y palas, del crepúsculo al secarse arena, roca enroscada y madriguera.
¡Aunque degollaren los pisos al techo!.
Por el mar de nervios y osamentas, que limpian al crepúsculo lechoso, con el pelo de la esponja dura lisa, y el palo del polo pobre blando, en las bolsas funerarias raras ramas, y de los globos, ser cataratas ciegas, por entre los árboles, jinetes de otoño, están las flores soñolientas acolchadas.
¡Sí, degollad las pesadillas degollando, sí!.
Entre la luz que cuelga del ojo pestañas. Que desoyen la esquivez desfalleciendo. Rindiendo vasallaje a los agravios y llagas. Sin el justo adalid ni el inquisidor llanto. Porqué están las débiles puertas heridas. Y el cielo del suelo de suelas marmóreas. Donde el aire teje la sangre que enmudece. Entre la calma que disuade al clamor inútil.
¡Hazlo aún degollases, las almohadas, ya degolladas!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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PORVENIR ESPOLEADO
Por ser del futuro una colección perdida. Por el rostro frío del puñal encendido. El eco al astro ora plata siendo oro. Donde el viento tiembla su aliento. Y se templan las aspas de la brisa.
En el trasluz castaño de promesas. Porvenir. Entre trémulas montañas sin entrañas. Espoleado. En el féretro sombrío cargado de laureles.
¡Oh, frescor soñoliento de la nieve!. ¡Oh, balas, botas, entre gotas rotas!. Los ladridos del cobre fallecen. En los lomos de las brumas. En los lobos con la espuma.
Con el rostro erubescente de dúlcido turpial. Porvenir. De arpegios donde hierven las pasiones. Espoleado. Con el son del pasodoble de la muerte.
El futuro viene con sus ecos. Por el cuello con sus fiebres. ¡Un paso que pesa que peca que opaca!. La ensordecedora plegaria del bosque. La ribera que al labriego embate.
Siendo la ilusión pesarosa rosa. Porvenir. Tambores que a la suerte imploran. Espoleado. Siendo la respuesta quejumbrosa rosa.
El futuro ha regresado engrasado. Y se encuentra en el pasado. En el deseo insondable del secreto. En el fuego que anida el hielo hilo. ¡Oh, fragua del mañana hecho agua!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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N.I.C.T.A.L.O.P.I.A.
Entre los sueños que parpadean las noches, más allá de las pupilas de un espejo roto, con las alas breves de un latido prolongado, en el aroma que esconde su rostro cardinal, que hace de las plumas plenos vuelos.
Van las noches que ven las estrellas estériles. asesinas en la práctica del teatro del tesoro. del color intenso a pulpo con la destrucción. compasiva de la pulpa tetramorfa de su culpa. entre los cobres ingentes, más acá fervientes. del emblemático pasado, y de la caridad de una madera. entre los incendios que acuosa marca los descuentos a la razón en crisis gris, devorando las monedas, en manadas y mentira, en el culto a los perdones crueles del sabor.
Nocturno y visual el tapiz taciturno del tabaco es, porqué a la brisa sumisa estremece frágil el aliento que a la playa consuela contemplando la vibración de las miradas jugosas incisivas ya cuando la niebla se esfuma brillando evaporada.
Ver la noche con el sable del orbe insalubre solo ubicada a tres horas de la pubertad congelada. ¡Sí, sí!... Congelada angelada alojada alquilada, siendo escaso el fuego en el miedo del colágeno, de los órganos erectos, en veinticinco pisos lisos, a la altura de los ojos de medusas cariñosas caras y urticantes como besos retorciéndose rebeldes, tan ultrasónicos, tan en trance, tan torpemente, entre los cilíndricos centímetros tramas trágicas, que penetran fantaseando un lacustre lecho.
Por el peso que pasa un verso sonoro. Por el silencio encarcelado de un ojo. Una pestaña en la sombra saneada. Siembra los sueños en grato secreto. Cultivando al destino en dasatinos.
Solar un camino que empaña la mirada. Solar un adiós que engaña al denso velo. Del espejo desesperado por cada reflejo. ¡Verano en declive, primavera ingenua!. ¡Otoño inquieto, invierno impermeable!.
Himnos en gotas, que hacen olas, con tormentas, con suspiros. ¡Viendo solo noches!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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ODA A LA LÁGRIMA (I)
Vuelas cantando dentro y fuera acuoso duplicado de ríos, océanos, lagos de llamas alegrías dolorosas en cada día minúsculo a tus ojos.
Una vez de muchas que llenas lavando lluvias formando arroyos desiertos cosechando arenas tempestuosas a veces camino y voz, y canto, y llanto uno solo en una gota, una de muchas millares de infinitos en el párpado esencial.
Que vuelve en en sí, la sal, en dulce, ácido, amargo, fuerte, débil, que vuelve heridas que queman, las sonrisas, engañando, las ventanas escondidas, en el silencio, en el aire, en el hueso.
¡Huecos midiendo humedecidos, los perfumes agudos y esféricos!. Si, sí, humedecidos, en el recuerdo derribadas, el recuerdo derribadas las pestañas amarillas, del oro humo de pronto.
Mil veces cicatrices en los ojos invisibles de los latidos ajenos a la piel propia en el tela mecánica insensata en el bosque en la pradera en los fuertes pequeños gritos bajo la lengua porque seguiremos viviendo, recordando, la soledad inagotable, enredada en el pecho que se sumerge estéril navegante tejiendo islas al destino de corales cascadas de pétalos tiernos y secos en tus fantasmas hay peces desfilando de cabeza en un relámpago fragante bajando y subiendo relojes en la escalera del suelo que perforas.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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