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Cuando eras niño cualquier toalla amarrada al cuello se convertía en capa y podías volar desde el tope del escaparate hasta el colchón de la cama. Que luego se salieran los resortes... Bueno, esas cosas pasan
Cuando eras niño cualquier poltrona en que te sentabas se transformaba en nave espacial o en automóvil de carreras una escoba era un caballo y cualquier palo era una espada.
Bendita imaginación la de los niños que, desenfrenados juegan porque niño quieto es niño enfermo.
A menos que esté viendo televisión o pegado a una cónsola de videojuegos o mirando la pantalla de su ordenador.
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Poeta
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Canción que hace recordar... a alguien; con solo oírle regreso, a terminar aquel escondido roce, beso, (lanza que atraviesa) por el frío de escucharle.
El arsenal de los recuerdos estornuda infinito, sediento vive "el antes"; saciado de nombres, saciado "de vencidos"; todavía triunfan en el olvido.
Inexplicable da a luz la sangre de los perezosos golpes de credo, quienes chascan los dedos al dolor primero; donde quedaron fragmentos de suerte y deseo.
Hoy arroja testimonio, un rasguño de la prudencia, la línea perfila más aguda, aguzada, de cada astilla, y rubíes de alma luna.
Seguirá vistiendo rostros el olfato de un lugar silbido, otra canción desplaza a edades, despedaza "un empezar de nuevo"; desplaza a edades otras, que el "yo" vio vivo...
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Poeta
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Como en mis delirios alucinantes, desde el borde del viento que azota mi frente y las ventanas; en la red, en mis sueños y la memoria… que implacable, sin cesar martiriza la asfixiante rutina y la trastorna…
Háblame, inunda de tu voz mis oídos, háblame también con tus vivaces ojos, con tus manos describiendo, moldeando, hazlo quedito o apenas para que lea en tus deliciosos labios, los “te amo”, que revientan mi vida de felicidad…
Háblame al menos, que en este confín, con tu voz, la alegría, las sensaciones tantas que provocas en mí y sacuden mi existencia, lleguen a inquietar más, a consolar e inspirar, que mi espíritu vuele, se desdoble mi alma y entonces, ya no necesite inventar que te beso… porque estaré mirando como hablas, mientras beso las comisuras de tus labios…
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Poeta
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Resmas de hojas en blanco ante mis ojos, Se alzan sin vida formando rumas de olvido, Cartas que no se escribieron, ahogadas en el silencio del hablar bajito, para mí mismo.
Si, a veces hablo de ti y para que nadie me escuche Mentalmente río, como si estuvieras conmigo Porque te encuentro en cada rincón de mi alcoba Y en la pared donde tu retrato cuelga silente.
Allí puedo sentir tus palabras llamándome: ¡amorcito! Con esa tonada particular que de tu tierra trajiste, Nada quiere cambiar mi memoria, nada; ni siquiera Las cobijas de seda de lo que fue nuestro lecho.
Acariciando esas sedas todavía puedo sentir, El temblor de tu cuerpo al rozar con mis manos Y me aferro a la almohada por el aroma que dejaste Impregnado, al posar tus cabellos en ella.
Delalma 26/06/2020
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Poeta
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Estaba dormida envuelta en la sábana abrazada a su almohada como si de aquella dependiera su vida.
Estaba dormida respirando profundo en las hondas profundidades de ensueños tal vez viajando en su viaje astral tal vez visitando postrimerias...
Estaba dormida con su cabello bailando al son de la música de sus movimientos tenues y precisos, como en una danza horizontal.
Ya nadie supo si despertaría tal vez con el beso azul de algún príncipe extraviado de su reino.
Estaba dormida y lucia tan hermosa con la hermosura diáfana de melodías secretas lucia tan hermosa como el brillo de la luz rodeada de tinieblas, tan hermosa que a nadie pudo extrañarle el sobrenombre que murmuraban todos y corría de boca en boca :
"La bella durmiente"
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Poeta
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Balbuceando palabras que no tienen sentido te regreso vehemencias y desplantes sin fin Y si ayer me dolía tu altivez y tu ofensa hoy es causa de risa y sonora alegría.
Yo no sé qué destino te acercó a mí camino ni por causa de qué me obligué a tu querer solo sé que te quise con amor de a de veras como quiere el que quiere que lo quieran también.
Y pasado ya el tiempo curandero y sabiondo te aseguro que nada de lo nuestro reniego y que todo lo bello compartido contigo lo atesoro jocoso y feliz de la vida.
Y las gracias te doy por cruzarte en mi senda por pasear tu hermosura por mi humilde morada. Aunque nada recuerdes de mi paso en tu vida yo por Dios no te olvido aunque pasen mil años.
Yo, por Dios no te olvido aunque nunca recuerdes esos besos amargos que dejaste en mi boca tantas veces, querida, en mi fiel juventud.
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Poeta
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Me duele en el alma decir que te he perdido, Pero tu amor echó raíces profundas En mi corazón solitario Y en los ramajes de mis pensamientos.
¡Ayyy! Si yo pudiera volver a verte, Si pudiera llevarte rosas, el café y mis besos Cada mañana; como antes, También pondría mi corazón en tus manos.
Estos vientos de otoño calando los huesos, Traen amargos recuerdos, De la que fue una hermosa primavera Florecida en tu piel.
Aquellos hermosos recuerdos me llenan de melancolía Y estrujando en silencio tus cartas, Lágrimas negras de hondos pesares, a mis ojos acuden, Como el fiel amigo, sin esperar un llamado.
Tal vez en mi silente dolor sucumba una noche, Me iré con el corazón marchito, Apagada mi voz para siempre, nada he de llevar, Sólo el recuerdo de la mujer que amé.
Delalma 19/06/2020
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Poeta
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Ya revisé cada rincón de mis recuerdos y ya no estaba tu carita tan preciada y ya no estaba tu sonrisa peregrina ni las pupilas de tus ojos, golondrina.
Ya revisé cada escondrijo en la memoria pues quiero verte tan siquiera fuera en sueños y ya no pude deleitarme con tu aroma para abrazarne a tu belleza incubadora.
Yo no sé cuánto te he buscado en mis adentros tampoco sé cómo encontrarte en mis plegarias tan sólo sé que nada tiene de bonita la vida vana sin tus dulces remembranzas.
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Poeta
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Me llueve en los ojos, me llueve Hay nieve en mis venas, hay nieve
Y siento que pierdo mi hombría sin esa sensible poesía que donas con la fantasía del beso que forja ambrosía.
Sin ti soy un ogro, que huraño extraña tu aliento, te extraño.
Tan solo tu aroma me mueve. Sin ti todo es falsa alegria y vivo en un mundo de antaño.
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Poeta
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¿Cuántas hojas de cuaderno Vieron mis lágrimas caer? ¿Cuántas páginas empapadas de mis Penas, deshicieron al atardecer?
La ventisca rozando mi ventana, Aun tu nombre susurra y me trae Conmovida, en las alas De su brisa, los colores de tu risa.
Que lejos han quedado los caminos Donde antes corríamos de prisa, Jugando a las ganadas para ver quién De los dos campeonaba.
Tú siempre eras la vencedora, Ágil como una gacela y tan veloz Como el viento; que me detenía Para ver tu alegría triunfadora.
Delalma 10/06/2020
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Poeta
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