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En ocasiones encontramos en un ojalá… siempre, vamos encontrar en un ojalá… la continuidad a la esperanza, a la vida… Y aunque abrazarla con devoción, nos reconozca vulnerables, mortales, nos ubica en el inmejorable instante, de nuevos comienzos, de ese nuevo salto, de la ineluctable dialéctica cumpliéndose…
Así que bienvenido este nuevo ojalá… Y cualquiera de los próximos, porque debemos y podemos crecer, porque la certeza del nuevo amanecer que no es una tentación y que brillará a pesar de las nubes y la borrasca, renueva el milagro de la vida, extendiendo horizontes y sueños…
La incertidumbre, los complejos retos, la distancia y los nuevos comienzos, siempre serán menos difíciles, tras… el ojalá que redime y alienta, el ojalá que plantea nuevas opciones. multiplica alientos e ilusiones, el ojalá que desata nudos de angustias, dibuja sonrisas y nos hace felices…
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Poeta
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Un río
Un río sin orillas, sin agua Un río sin peces, nada no es nada no quiere dejar por navegar Un manso río, sin espuma Como la muerte fría de la razón
Un río sin forma tórrido sin vida donde el alma se pierde envuelto en la más pura oscuridad
Alexandre Montalvan
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Poeta
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 Te espere y no llegastes, el tiempo corrió sin detenerse, el mundo siguió girando y la vida continuo su curso.
Te espere y no llegastes, el día se tornó noche, el sol se volvió oscuridad, la alegría se convirtió en tristeza y nada se detuvo, todo continuo su curso.
Te espere y no llegastes, y hoy pienso, qué terrible equivocación es creer que el mundo se detenga, por lo que a tí o a mí nos pase? él seguirá girando sobre su eje, y todo continuará su diario curso.
Te espere y no llegastes, ya tú habías decidido no volver, pero lo hicistes del modo más ruin, jugando con algo tan sagrado como los sentimientos y las emociones sin piedad del sentir del otro.
Pero mañama, quizás te toque esperar a tí y sólo entonces, sabrás el dolor profundo que, se siente haber querido, a quien nunca te quizó.
y también sabrás que, cuando se ama de verdad el sufrimiento forma parte del amor, y te hace doler el alma hasta casi dejar de respirar.
25/2/12 DELFIN
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Poeta
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Ríndete al error, al ensueño, al desfalco irrestricto de afectos, amores y pasiones, sin pensar sino en el hoy que transcurre mientras lees como una afilada guadaña en un campo de trigos maduros. Así sin aviso déjate naufragar en un cielo sajado por los vuelos de las palomas, olvídate de las premoniciones de lluvias venideras, ocúltate de los soles que hacinan las sombras contra los muros cubiertos de hiedras, y reclúyete imperturbable en los palomares escondidos en los entretechos de antiguos castillos del acecho de los halcones y los cernícalos. Olvídate de todos los nombres que horadan tu memoria, y de sus rostros y de sus manos, y confunde los días, los caminos, las esquinas, y vaga sin cartografías premeditadas ni equivocados mapas de tesoros, y navega sin brújula ni astrolabio por los mares que vinieren, y cruza los océanos sin esperanzas de archipiélagos ni islas encantadas. Deja tu equipaje en la estación y sube en cualquier tren sin siquiera intuir para donde está el norte con el sur traspapelado por las emigraciones equivocadas de las aves ciegas y el sol mismo atajado por tus premuras entre oriente y poniente. No hagas la pérdida que imaginas para que no se te cumplan los designios de ignominia que te prometieron los naipes torcidos de la baraja del ahorcado. No proyectes, no preveas, no siembres para cosecha sino solo por ver las flores, en cada bifurcación toma los dos senderos, no trunques tus pequeños destinos instantáneos ni cierres las puertas entornadas, no abundes en penumbras ni penurias, y corre por el pasto fresco en las mañanas, pasa el día espiando las nubes entre las ramas del árbol que te da sombra, colecciona los ocasos ordenándolos por los matices de sus sonrojos, entra en la noche como en un baile de máscaras y descubre cada amarillo de los amaneceres como si hubieras nacido poquito antes que canten los gallos. Fluye, deslízate, escurre, aprende del sigilo del silencio, toca las cosas y los cuerpos, pisa los charcos y persigue sus libélulas. Disfruta los acantilados y los laberintos, el vértigo de lo alto y la sordidez de las cloacas, la simpleza y la complejidad, porque entre cima y sima debiera estar la clave de Universo. Asume la nada, el vacío, la impotencia ante la muerte y el milagro momentáneo de la vida. Quizá así el pasado se te diluya cansado de esperarte y te quedes a la gira en el presente sin el entramado siempre desobediente del precario porvenir.
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Poeta
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Mire a través de mi ventana y entonces comprendí lo solo que estaba.
Me dio la impresión de que caía por una espiral de miedo, lágrimas que por mis mejillas corrían.
La lluvia no emborronaba la verdad. Yo la sabía: a mi lado no había nada.
Y al ver la inmensidad del mundo y al ver la inmensidad de gente, que estuviera solo era algo absurdo.
Y entonces reí porque me apetecía, y de repente ya no estaba tan solo. Alguien se había unido a mi risa.
Y, como suele pasar en estos casos, me emocioné y apresurado, me giré para contemplar algo falso.
Y la vida siguió, a pesar de mi trauma. Parece ser que no soy suficientemente importante para llegar a pararla.
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Poeta
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La Colección de Rubíes del Torero.
Guardaba una pequeña colección de rubíes que había ido acaparando a lo largo de los años. La guardaba en un estuche de oro forrado de terciopelo verde. El estuche de oro estaba grabado en forma de dragón de dragones y tenía además incrustaciones de pequeños y azules zafiros. En cada dragón los ojos eran unos zafiros. El estuche lo guardaba en una caja fuerte excavada en la pared, justo debajo de un cuadro imponente: la Muerte de Sebastian. Un Sebastian sodomita, rubio y pecoso, de quince años, totalmente desnudo, con un falo circuncidado enorme, atado a una columna de madera labrada, recibía diez flechas como la caricia de un cactus rabioso. De la cabeza del niño santo y mártir surgían unas potencias celestiales y doradas sublimes, y de las heridas una sangre púrpura brillantísima, como un vino de Oporto, manaba para escanciarse a los pies del sacrificado sobre los lirios violetas y amarillos, sutilmente barrocos y zigomorfos. Casi se podían lamer las heridas del niño en el cuadro. Con placer, y extasiarse en sus ojos divinamente verdes, profundos, y oscuros, ¡¡¡qué proeza la de aquel pintor en el retrato de la belleza perfecta¡¡¡¡¡¡¡. Todos los maricas amigos de aquel hombre quedaban mudos al entrar en la habitación y contemplar a aquel niño de falo enorme y circunciso que traspasado por las flechas entraba directamente en el cielo como los toreros sevillanos triunfadores por la puerta del Príncipe, felices de tanto martirio. Justo en la Pared de enfrente la cabeza de un toro negro, bestial, con ojos de cristal verde, miraba la habitación con la belleza de un ternerillo. Y debajo de él, debajo de la cabeza de aquel toro que fuera tan difícil de matar, un cartel de una corrida en la Maestranza de Sevilla, con un torero haciendo una Verónica extraterrestre, con los pies muy juntos y el toro rojo, contrahecho, y demente, bebiendo los vientos como el que se bebe vinagre, con una dificultad de logaritmo y quebrado. Letras de oro anunciaban la Corrida, Francisco Ruiz, “niño de la Macarena”, Fernan Banda, “niño de Chile”, y Morenito de Santiago, “el Cisne”. En el otro extremo de la habitación un espejo soberbio, con marco de carey, reflejaba una lámpara de araña ámbar, la puerta granate, las telas de la habitación, violetas, un jarrón de cristal gigantesco, lleno de orquídeas, los sillones de terciopelo verde, las cortinas rojas de la ventana, y una estatua de Alien, el octavo pasajero, brutal y horripilante, rabiosa en su bellísima deformidad. Pero detrás del niño con el pene inmenso, niño que había contemplado todas las orgías de aquel hombre, sobre los sillones de terciopelo, las diez y seis mil fellatios que proporciona la fama, estaba, como un tesoro de coral bajo las aguas del Mar Rojo, la colección de rubíes. ¡¡¡Y qué historia la de aquella colección de rubíes¡¡¡¡¡. El primer rubí, rabioso como un trozo de carbón encendido, lo comprara en una joyería donde hubiera un asesinato, estaba manchado con la sangre del joyero, que sobrevivió al robo con un tiro en la espalda quedándose parapléjico. El segundo rubí, frenético e iridiscente, lo habían arrancado del Santo Grial las manos huesudas y deformes de Judas Iscariote, justo después de la última cena, y había pertenecido a la corona de Francia y a los reyes Borbones decapitados, mucha sangre en su luz y mucha luz en su sangre. El tercer rubí, gordo como la cabeza de un elefante, brillaba con una música violenta, perteneció a un anillo de Calígula, a su mano miserable, que con un cuchillo, curvo y mellado, había desollado vivo a un esclavo insolente, el cual había osado en hacer mal un servicio, y sus facetas, rojas y lascivas, contemplado el martirio habían del pobre ilota entre grandes risotadas del Cesar, un día antes de morir a su vez asesinado. Y el cuarto y el quinto rubí, eran los ojos de un Buda de la India, al que ofrecieran niños recién nacidos en sacrificio. Y brillaban insolentes casi azules en vez de rojos como si fueran el llanto de doce mil recién nacidos. El sexto rubí, perverso y maligno, perteneciera a Vlad Draco, Drácula, y estaba empapado en sangre de turco. Un rubí rumano, transilvano, y maligno, que, según creía el torero, tenía poderes esótericos, y atraía el dinero. Y por fin, el séptimo rubí, icosaédrico, elemental, y turbio, le había sido devuelto con descaro, de su prometida, justo diez minutos antes de la boda, cuando toda la Iglesia llena de gente esperaba el enlace y ya se habían cobrado los dos millones de euros por la exclusiva.
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Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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En tu mirada me envuelvo en un tiempo donde la brisa nos regala la ternura mas alla de los sueños muy juntos.... comtemplando la luna en un solo ser
Pero han pasado los años y tu mirada es como el primer dia cuando nuestras manos se entrelazaron para no separarse jamas.....
Las melodias vuelven... a nuestras memorias junto a la luna nos cobijamos en un eterno amor.
Myriam
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Poeta
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Les contare algo que le paso a mi corazón:
Hubo un tiempo en mi vida que no supe del amor,
El día que mi amor se fue, perdí la noción de vivir,
Fue tan dura la pérdida que existía por existir,
Tiempo tras tiempo y hoy en día aún tengo ese dolor.
Ella lo fue todo, al irse una parte de mí se llevó,
He tenido de todo en la vida pero nada como ella,
Fue tanta la pasión que aun la llevo en el alma,
Y más grande es el dolor, saber que hoy no es mi amada.
Ahora les contare algo que hoy tengo en el corazón:
Pero al final el amor es divino y a mi vida llego,
Hoy en día es él quién me inspira en la realidad,
Aunque una parte de mí no este, estoy dispuesto amar,
Entregado a querer y al amor serle fiel.
La verdad es que estoy enamorado de la siguiente persona:
Estoy enamorado del amor, del amar y el querer,
Aunque no tenga una persona, pero tenga estos sentimientos,
Tendré a Dios y a miles de personas para dárselos.
Para Mi Querido e Inolvidable Ex amor:
Hay otro en tu lugar, perdóname mi amor;
Ya no podía seguir llorando por tu adiós.
Hay otro en tu lugar, no sé si es lo mejor,
Pero me hace sentir muy cerquita de Dios. (Frase Inspirada de Pablo Montero)
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Poeta
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Cristo Agónico Crucificado en Versalles.
De oro deslumbrante sobre la cruz de Cristo, Espejos duplicando la hierática muerte, La corona de espinas y de zarzas quemante, Y a los piés de la cruz pavos reales verdes.
Una leve turquesa hay en los labios rojos, Dos leves esmeraldas los ojos del Divino, Chorreando la sangre en cada trozo de piel, Alzan los pavos verdes sus colas implacables.
Agonía y luz, luz, y en la esfera de la muerte, Lámparas de oro puro, caricia de los lirios, Espinas violentísimas, jarras de vino rosa.
Y la lanza en las costillas manando agua pura. Y expirando los labios bellísimos jacintos. Y azul turquesa e iris, y asesina la luna. ................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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Yo no elegí ser creado,
Yo no elegí nacer,
Yo no elegí crecer,
Yo no elegí vivir,
Yo simplemente no elegí.
Pero hoy como es mi historia,
En este momento he elegido,
La encontré, la deseo y la quiero,
Y aunque no la tengo la prefiero y la necesito.
Acéptame porque se que te elegí:
Elegí ser el guardián de tu existir,
Elegí ser tuyo hasta que se seque mi cuerpo,
Elegí ser tuyo hasta que culmine la existencia,
Elegí ser tuyo aun sobre la divinidad de mi creación.
Te elegí a ti ante el mundo,
Elegí tu cuerpo ante la luz,
Te elegí con tus defectos y virtudes,
Aun sin verte te elijo en la oscuridad,
Elegí ser tuyo hasta lo profundo del amor.
Aun con lo que se y no se, te escribo con pasión,
Te escribo por que elijo ser el esclavo de tu amor,
Y con todo lo que se y no se, te amaría sin medidas,
Te quiero con lo que se y no se, pero te elijo mi reina de por vida,
Aun cuando no te decidas o quieras te elijo mi amor.
Te elegí sin más que escribir o decir,
Porque te quiero junto a mi amor,
Queriéndonos hasta el fin de nuestro existir.
Te elegí, te elegiré y te elijo aun mas allá de lo que mi amor de por el mismo.
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Poeta
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