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REANUDO mi día de conejo mi noche de elefante en descanso.
Y, entre mi, digo: ésta es mi inmensidad en bruto, a cántaros éste es mi grato peso, que me buscará abajo para pájaro éste es mi brazo que por su cuenta rehusó ser ala, éstas son mis sagradas escrituras, éstos mis alarmados campeñones.
Lúgubre isla me alumbrará continental, mientras el capitolio se apoye en mi íntimo derrumbe y la asamblea en lanzas clausure mi desfile.
Pero cuando yo muera de vida y no de tiempo, cuando lleguen a dos mis dos maletas, éste ha de ser mi estómago en que cupo mi lámpara en pedazos, ésta aquella cabeza que expió los tormentos del círculo en mis pasos, éstos esos gusanos que el corazón contó por unidades, éste ha de ser mi cuerpo solidario por el que vela el alma individual; éste ha de ser mi ombligo en que maté mis piojos natos, ésta mi cosa cosa, mi cosa tremebunda.
En tanto, convulsiva, ásperamente convalece mi freno, sufriendo como sufro del lenguaje directo del león; y, puesto que he existido entre dos potestades de ladrillo, convalezco yo mismo, sonriendo de mis labios.
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Poeta
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Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París -y no me corro- tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso estos versos, los húmeros me he puesto a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban todos sin que él les haga nada; le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos los días jueves y los huesos húmeros, la soledad, la lluvia, los caminos...
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Poeta
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Luna! Corona de una testa inmensa, que te vas deshojando en sombras gualdas! Roja corona de un Jesús que piensa trágicamente dulce de esmeraldas!
Luna! Alocado corazón celeste ¿por qué bogas así, dentro de copa llena de vino azul, hacia el oeste, cual derrotada y dolorida popa?
Luna! Y a fuerza de volar en vano, te holocaustas en ópalos dispersos: tú eres talvez mi corazón gitano que vaga en el azul llorando versos!...
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Poeta
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Para Manuel González Prada, esta emoción bravía y selecta, una de las que, con más entusiasmo, me ha aplau- dido el gran maestro.
Dios mío, estoy llorando el ser que vivo; me pesa haber tomádote tu pan; pero este pobre barro pensativo no es costra fermentada en tu costado: ¡tú no tienes Marías que se van!
Dios mío, si tú hubieras sido hombre, hoy supieras ser Dios; pero tú, que estuviste siempre bien, no sientes nada de tu creación. ¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!
Hoy que en mis ojos brujos hay candelas, como en un condenado, Dios mío, prenderás todas tus velas, y jugaremos con el viejo dado. Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte del universo todo, surgirán las ojeras de la Muerte, como dos ases fúnebres de lodo.
Dios míos, y esta noche sorda, obscura, ya no podrás jugar, porque la Tierra es un dado roído y ya redondo a fuerza de rodar a la aventura, que no puede parar sino en un hueco, en el hueco de inmensa sepultura.
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Poeta
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Entre el dolor y el placer median tres criaturas, de las cuales la una mira a un muro, la segunda usa de ánimo triste y la tercera avanza de puntillas; pero, entre tú y yo, sólo existen segundas criaturas. Apoyándose en mi frente, el día conviene en que, de veras, hay mucho de exacto en el espacio; pero, si la dicha, que, al fin, tiene un tamaño, principia ¡ay! por mi boca, ¿quién me preguntará por mi palabra?
Al sentido instantáneo de la eternidad corresponde este encuentro investido de hilo negro, pero a tu despedida temporal, tan sólo corresponde lo inmutable, tu criatura, el alma, mi palabra.
(Poemas humanos, París, 1939)
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Poeta
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Mi padre duerme. Su semblante augusto figura un apacible corazón; está ahora tan dulce... si hay algo en él de amargo, seré yo.
Hay soledad en el hogar; se reza; y no hay noticias de los hijos hoy. Mi padre se despierta, ausculta la huida a Egipto, el restañante adiós.
Está ahora tan cerca; si hay algo en él de lejos, seré yo. Y mi madre pasea allá en los huertos, saboreando un sabor ya sin sabor. Está ahora tan suave, tan ala, tan salida, tan amor.
Hay soledad en el hogar sin bulla, sin noticias, sin verde, sin niñez. Y si hay algo quebrado en esta tarde, y que baja y que cruje, son dos viejos caminos blancos, curvos. Por ellos va mi corazón a pie.
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Poeta
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Color de ropa antigua. Un julio a sombra, y un agosto recién segado. Y una mano de agua que injertó en el pino resinoso de un tedio malas frutas.
Ahora que has anclado, oscura ropa, tornas rociada de un suntuoso olor a tiempo, a abreviación... Y he cantado el proclive festín que se volcó.
Mas ¿no puedes, Señor, contra la muerte, contra el límite, contra lo que acaba? ¡Ay, la llaga en color de ropa antigua, cómo se entreabre y huele a miel quemada!
¡Oh unidad excelsa! ¡Oh lo que es uno por todos! ¡Amor contra el espacio y contra el tiempo! Un latido único de corazón; un solo ritmo: ¡Dios!
Y al encogerse de hombros los linderos en un bronco desdén irreductible, hay un riego de sierpes en la doncella plenitud del 1. ¡Una arruga, una sombra!
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Poeta
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EL FÚNEBRE AMARÁS
El fúnebre. ¡Amarás!.
Llenó de eco los grandes huecos, los ideales envejecidos. ¡Ataúdes de libertad amarga!. El negocio, vende, al hombre... ¡Muerte viva!. Con La extraña musicalidad, enmohecida. Con Ausencias qué traspasan, ahogando. ¡Allá, en el fondo de este espacio!. ¡Aquí, en la misma esencia del tiempo!. Por ¡Dónde el umbral apila, enseres!. El Caos Como Morada. ¡Amarás. Amarás. El fúnebre amarás!. Al encarnar quizá las pesadillas. Los dioses, arrepentidos, ajenos al clima. De la tradición rehenes. ¡Fúnebres!. Del polvo, humano manantial, inagotable. ¡Arruinado descendiente, de las tinieblas!
La misma oscuridad.
Falleció aquella misma noche. Entre las velas de cera.
Al favor de las estrellas desfigurando. Al llamado de la puerta humilde. Entre los harapos desmoronados. ¡Una hoja del calendario!. E-l-d-í-a.
Elfun...Ebre...¡Amar...ass! Con El Otoño escritor de los veranos. Digno invierno de primaveras. Del cuadro, en el vestíbulo, abriendo. ¡Las cartas al bostezar!. ¡Las piernas torneadas por el jugo!.
El Desconcertado. ¡Triángulo, de naipes!. ¡Amarás, la muerte qué perdonan las rodillas!. ¡Amarás, al más hermoso fúnebre y tierno, desconsuelo, con la miel más lúgubre en la hiel!. Y Hasta el claro disturbio. de los pantalones nuevos, y las mangas del tallar, los pliegues menos apresurados.
El Fúnebre Amarás Está... En la ventana sentada. En la puerta recostada. Donde. El sofá en la cama preveía cavilaciones.
Inevitables sombreros bebiendo. ¡La confesión sorprendida de los trenes!. ¡Las barras bautizando mandarinas!. ¡Las estrellas conserjes del cementerio!.
.¡Amarás!.
Entre Tres nuevos nombres. ¡La misma cosa!. Entre La sana costumbre de atacar. El barniz digno del mismo engaño. ¡La libertad!. De partículas, innecesario.
¡Ah!. El fúnebre. ¡Amarás!.
La envidia del mismo abismo. De las libélulas talones. ¡Del oportuno sable ignorante!. Los millones, decapitados, cañones, multicolores. Al gorjeo monótono empedrado. Las maletas del abejorro de moda. Y la pólvora, elegante.¡Embargada!.
El amarás, fúnebre, amarás, fúnebre. Ante los ojos evidentes de la ceguera.(Semillones).¡Mejillones y aguijones!. Fun Ebre.
Al cómodo ceremonial incinerando. Al esfuerzo destrozado. Al vecino, débil, en la impiedad. ¡Indecible!. Jugando al dios embalado.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Noche clara en plenilunio de mi pasión te apoderas, y al ritmo de tus caderas, danza el viento Sordo y Mudo...
El brillo de las Estrellas, del espacio se apodera Cuarto Menguado que llega con su luz que se repliega...[/b]
Mistico sueño despejan tus nubes en el firmamento comienza tu Luz en aumento Cuarto creciente que entrega Un Amor como de cuento...
Aumenta el fulgor de tus ojos mi Ser de tu Paz hoy se plena, consintiendo mis antojos Regresaste, Luna Nueva!!![/b]
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Poeta
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Pinta de "shushetín", visto a la moda porque el sastre me cobra el mismo precio; al pantalón planchado no lo desprecio, y el "yuguillo" encolao no me incomoda...
Remato una verbena con whisky y soda; encurdelao no soy matón ni necio. Le tengo "al carro de la vida" aprecio, pero emberretinao... ¡la juego toda!...
Como no soy vicioso, ni la "carpeta" ni el burro más ligero ni el más maleta le han sacao mucho vento a este bacán
Pero, artísticamente, soy "milonguero", porque..., a una opereta de Lehar, prefiero los canyengues que siempre tangueó Cobián...
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Poeta
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