Poemas :  Por un poco de amor
Alcánzame la copa de tu pena,
que no quiero mirar su fondo oscuro,
no la bebas de golpe te lo pido,
saboréala despacio y sin apuro.
Si te embriagas de rabia o de amargura,
y te pesan los párpados de dudas
allá mismo en el fondo de tu pena,
hallarás mi comprensión desnuda,
y en la mano caliente que te brindo
no estará la recíproca esperando,
pero sí mi corazón abierto,
junto al tuyo con ansia palpitando.
No desmayes y alcánzame tu copa,
a esa pena le faltan muchas cosas,
la madura respuesta que da el tiempo
y la fuerza de lucha bondadosa.
Con un poco de amor ¡serás muy fuerte!
y si ese amor suplanta lo imposible
vencerás con el tiempo toda suerte
y serás en la lucha lo invencible.
No mendigues jamás calor ni abrigo,
que la lástima no llegue hasta tu puerta,
que el afecto prestado es el castigo
que la vida por fácil siempre oferta.
Así ha de ser desde que el mundo es mundo
desde que Dios te regaló existencia;
no la aproveches para ahogarte en ella
ni la derroches buscando experiencia.
Y recuerda que con un poco de amor
¡serás muy fuerte!
Y si ese amor suplanta lo imposible
vencerás con el tiempo toda suerte
y serás en la lucha.....¡lo invencible!
Poeta

Poemas :  ¿Pensamientos?
¿Pensamientos?
no son tales si de amor;
¿de alegría, y encadenan?,
no, pensamientos no son;
¿dolorosos, con heridas?,
no, pensamientos no son.
¡Oh qué luz tan adorable, más que el alma!
No sois yo.
Herida más que una herida,
más que llaga, que el latir,
como un eco hueco sois
que a la vez la fuente fuera.
¿Pensamientos?
No, no lo son,
si de amor.
Son palomas amorosas de los labios,
mares de los ojos son que volasen lentamente,
placer y tormento a un tiempo,
una inquietud que da paz,
un beso puñal, que ahoga.
¡Oh deliciosa tortura!

Como una llama llagada,
sangre encendida en el fuego
que envenenas con tu vino,
con tus flechas deliciosas.
Cepo en los pies y cadenas,
de hierro atadas las manos,
siervo de amor he quedado.
Luz y labios, sol y aurora.
Dame tú la mano, azul,
dame, azul, dame la mano:
en el oro, en el rayo, en la lava...

De "Estaciones cotidianas"
Poeta

Poemas :  Para vivir no quiero...
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
"Yo te quiero, soy yo".
Poeta

Poemas :  Oficio de tinta
Con las puertas abiertas
definitivamente
al dolor al dolor al dolor,
al crepúsculo humano, a los acontecimientos
resbaladizos, grises del corazón, de los ojos
cortados, bruscamente, a la plata verde,
a la plata blanda y verde del mundo,
ahora que todo está un poco más claro,
sólo un poco más claro,
con la luna y el agua y las conversaciones,
quiero buscar otros signos, otra pólvora
que repita la sangre por los pétalos.
Si no, ¿para qué el pulso?
si no, ¿para qué el cielo?
¿Para qué los esfuerzos minerales?
¿Y el mar? ¿Y los latidos? ¿Y los labios?
¿Para qué si la tinta no salta
como una antigua bestia enfurecida,
como un eterno cíclope de sangre,
como una ola loca y fecundada?
Que salte saltando, con un corazón caliente entre las manos.
Que salte, que salpique de muertos las mesas negras de los escritores.
Que salte, que haga huir a la rana ya la rata.

Que salte.
Que hunda.
Que duela.
Que salte.

La ciudad de sueño y exactos precipicios,
que salte.
La enredadera blanca del cielo del invierno,
que salte.
La mujer que pregunta a qué edad mueren los hombres,
que salte.
El niño que reune caracolas y peces asustados y diluvios,
que salte.
Como una mano negra que necesariamente mancha,
que necesariamente explica y tiembla y tiembla
y resucita los llantos de los gatos,
como un siglo llenísimo de tortugas errantes,
como un mar imposible de barcos degollados.
Que salte.
Que salte que salte que salte.
Que salte siempre.
Que siga saltando
Con las puertas abiertas y las manos hundidas para siempre
en la tierra.

De "La soledad absoluta de la tierra"
Poeta

Poemas :  Nunca
Nunca, nunca otros labios te besarán así;
ni unos ojos habrá que lloren de amor,
como he llorado, ni manos que, temblando,
se acerquen hasta ti con la ternura inmensa
con que yo me he acercado.
Ni corazón más claro ni dolor más fecundo
hallará la arrogancia de tu frente cansada,
ni un decir más sencillo ni un sentir más profundo
encontrarás de nuevo en la larga jornada.
Y cuando yo haya muerto y camines doliente,
evocando un nombre ante cada mujer,
como yo te llamaba, me llamarás, ferviente.
¡Y ya no podrá ser!
Poeta

Poemas :  No moriré del todo, amiga mía...
No moriré del todo, amiga mía,
mientras viva en tu alma mi recuerdo.
Un verso, una palabra, una sonrisa,
te dirán claramente que no he muerto.

Volveré con las tardes silenciosas,
con la estrella que brilla para ti,
con la brisa que nace entre las hojas,
con la fuente que sueña en el jardín.

Volveré con el piano que solloza
las nocturnas escalas de Chopin;
con la lenta agonía de las cosas
que no saben morir.

Con todo lo romántico, que inmola
este mundo cruel que me destroza.
A tu lado estaré cuando estés sola,
como una sombra más junto a tu sombra.
Poeta

Poemas :  Soledad compartida
No estamos solos. Nunca estamos solos.
Aunque la calle inunde su eterna muchedumbre a bocanadas.
Aunque el grito se extienda sin compartirse,
como la llama medra entre los labios,
como el errante bosque se dignifica en piedra.

No estamos solos en la ciudad inteligible.
Mientras el hacha se convierta en estrías de columna
y la alevosa ira deje de ser cornada.
Cuando el halo de un cuerpo, si sufriente,
desbrizne sus estigmas sin recordar el susto.

No está sola la niña que ha olvidado su amor
en la llanura. Ni el errante que no encuentra la dicha,
cuando los fustes se convierten en aves.
cuando el cayado desarraiga la mejilla y el busto.

¡Que no venga tu lágrima empañada,
que no acose tu vientre la almidonada esfera,
que no irrumpa en la sala donde duermes,
donde el trueno defiende el acoso de los niños,
donde el calor involucrado ha puesto sus raíces!

Porque no me has faltado todavía.
Aun antes de llegar no me faltabas.
Rehén de la magnífica torre, guarda que se avecina
desde el puente donde fluyen dos ojos indigentes,
para hacerse medalla encubridora.

Oh sola soledad que ya no aplazas,
que no apruebas el envite empobrecido de mi mesa,
que no confundes el dibujo de mi equipaje.
Te tengo compartida con el pulso,
con el ángel continuo, con el amor en vuelo.

De "Ditirambos para mi propia burla"
Poeta

Poemas :  Nada es mayor que tú: sólo la rosa...
Nada es mayor que tú: sólo la rosa
tiene tu edad suspensa, ilimitada:
eres la primavera deseada,
sin ser la primavera ni la rosa.

Vago espejo de amor donde la rosa
inaugura su forma deseada,
absorta, inmensa, pura, ilimitada,
imagen, sí, pero sin ser la rosa.

Bajo tu piel de nube marinera,
luz girante tu sangre silenciosa
despliega su escarlata arborecida.

Nada es mayor que tú, rosa y no rosa,
primavera sin ser la primavera:
arpegio en la garganta de la vida.

ARTURO CAMACHO R. ( Colombia, 1910 - 1983 )
Poeta

Poemas :  Madrugada en el ciclo de aries
En veinticinco pascuas te he dado la palabra
te he dejado decir cuanto me has dicho
me has ofrecido pan, cobre,
un código cosido con silencio, tus noticias
afónicas de amor, madejas de lujuria,
composturas, biko lanzado en lacrimógenos prospectos,
pasteles de neón, nada

me he tomado mi tiempo en preparar la huida
confluyo a la distancia más audaz, la carne
se me abre como si hubiera trazado con las manos
una hendedura en la negra pared de los pulmones,
llevo la paz, mi paz como un angioma
avanzando hasta cubrirme la piel
de versos elegíacos
estoy muerto de ti, ardo en tu olvido,
trafico, ya lo sabes, con una mercancía
que no tiene cobijo en esta escena,
pero adoro a tus hijos, a tus prisioneros,
tan aterradores como yo,
que te han ido modelando cuna a cuna
ladrillo a ladrillo
ley a ley

los adoro si los veo resentidos los
adoro cuando adoran un residuo
como yo los adoro los adoro
y nunca más que nunca cuando lloran
por algo parecido a mí...
quizá me hayas vencido quizá
puedas decirlo en alto,
allá tú y la conciencia que hemos hecho:
desde tu propia yugular te escribo
envuelto en un ejército de tráficos y modas
y escribo: que ya no tengo miedo
que me he muerto de ti
tan muerto estoy
de ti
como un chiquillo
De "Biografía de un traficante de no sé"
Poeta

Poemas :  La noche de una mujer desconocida
Preguntó la muchacha al forastero:
-¿Por qué no pasas? En mi hogar
está encendido el fuego.

Contestó el peregrino: -Soy poeta,
sólo deseo conocer la noche.

Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego
y aproximó en la sombra su voz al forastero:
-¡Tócame! -dijo-. ¡Conocerás la noche!
Poeta