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Amor No Es...
Ya ni versos escribo, sólo queda este soñar de lágrimas teñido, y una queja distante en el olvido azul lejano de tu voz de seda.
Amor no es, es algo que remeda la desmembranza del rosal caído, donde ya ni las sombras hacen nido, ni el viento en rondas de cristal enreda.
Algo que ayer fue lirio de mi fuente, frescura de mi noche, y suavemente luminar en mi senda florecida.
Algo que en mi agonía aún retengo, porque es la única verdad que tengo y no puedo arrancarla de mi vida.
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Poeta
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Búscame
¿Qué no me encuentras? ¡Si es que no me has buscado!
Búscame tras tu sombra o en las retinas de tus ojos claros. Búscame entre tus dedos o en tu boca de sándalo.
Yo soy un soplo vivo a tu vida arraigado.
Búscame por tu alcoba entre tu sueño alado, o por la senda rosa de aquel amor lejano.
Por sobre tu orgullo, en las flores azules de los prados. Yo estoy dentro de ti como un amor sellado.
¿Que no me encuentras dices? Siendo en tu misma vida que me pierdo… ¡Si es que no me has buscado!
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Poeta
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Loco
Si amarte con locura lo encuentras poco. Entonces sumaré la ternura que de mi corazón provoco. Y así, con mucha dulzura, te estrechare poco a poco y apreciaras la cordura; con que puede amar un loco
f.n.h.a.
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Poeta
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DIME VENCEDOR RAPAZ
Dime vencedor Rapaz, vencido de mi constancia, ¿Qué ha sacado tu arrogancia de alterar mi firme paz? Que aunque de vencer capaz es la punta de tu arpón, ¿qué importa el tiro violento, si a pesar del vencimiento queda viva la razón?
Tienes grande señorío; pero tu jurisdicción domina la inclinación, mas no pasa el albedrío. Y así librarme confío de tu loco atrevimiento, pues aunque rendida siento y presa la libertad, se rinde la voluntad pero no el consentimiento.
En dos partes dividida tengo el alma en confusión: una, esclava a la pasión, y otra, a la razón medida. Guerra civil, encendida, aflige el pecho importuna: quiere vencer cada una, y entre fortunas tan varias, morirán ambas contrarias pero vencerá ninguna.
Cuando fuera, Amor, te vía, no merecí de ti palma; y hoy, que estás dentro del alma, es resistir valentía. Córrase, pues, tu porfía, de los triunfos que te gano: pues cuando ocupas, tirano, el alma, sin resistillo, tienes vencido el Castillo e invencible el Castellano.
Invicta razón alienta armas contra tu vil saña, y el pecho es corta campaña a batalla tan sangrienta. Y así, Amor, en vano intenta tu esfuerzo loco ofenderme: pues podré decir, al verme expirar sin entregarme, que conseguiste matarme mas no pudiste vencerme.
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Poeta
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ESTE AMOROSO TORMENTO
Este amoroso tormento que en mi corazón se ve, se que lo siento y no se la causa porque lo siento
Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y para en melancolía.
y cuando con mas terneza mi infeliz estado lloro se que estoy triste e ignoro la causa de mi tristeza. "
Siento un anhelo tirano por la ocasión a que aspiro, y cuando cerca la miro yo misma aparto la mano. Porque si acaso se ofrece, después de tanto desvelo la desazona el recelo o el susto la desvanece.
Y si alguna vez sin susto consigo tal posesión (cualquiera) leve ocasión me malogra todo el gusto.
Siento mal del mismo bien con receloso temor y me obliga el mismo amor tal vez a mostrar desdén.
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Poeta
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La inquietud del rosal
El rosal en su inquieto modo de florecer va quemando la savia que alimenta su ser. ¡Fijaos en las rosas que caen del rosal: Tantas son que la planta morirá de este mal! El rosal no es adulto y su vida impaciente se consume al dar flores precipitadamente.
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Poeta
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Indolencia
A pesar de mí misma te amo; eres tan vano como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo: «¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo; no te vendas a nada, ni a un perfil de romano»
Y me dicta el deseo, tenebroso y pagano, de abrirte un ancho tajo por donde tu murmullo vital fuera colado... Sólo muerto mi arrullo más dulce te envolviera, buscando boca y mano.
?¿Salomé rediviva? ?Son más pobres mis gestos. Ya para cosas trágicas malos tiempos son éstos. Yo soy la que incompleta vive siempre su vida.
Pues no pierde su línea por una fiesta griega y al acaso indeciso, ondulante, se pliega con los ojos lejanos y el alma distraída.
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Poeta
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Alma desnuda
Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia.
Alma que nada sabe y todo niega Y negando lo bueno el bien propicia Porque es negando como más se entrega.
Alma que suele haber como delicia Palpar las almas, despreciar la huella, Y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella, Como los vientos vaga, corre y gira; Alma que sangra y sin cesar delira Por ser el buque en marcha de la estrella.
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Poeta
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RONDA DE LOS COLORES
Azul loco y verde loco del lino en rama y en flor. Mareando de oleadas baila el lindo azuleador.
Cuando el azul se deshoja, sigue el verde danzador: verde-trébol, verde-oliva y el gayo verde-limón.
¡Vaya hermosura! ¡Vaya el Color!
Rojo manso y rojo bravo —rosa y clavel reventón—. Cuando los verdes se rinden, él salta como un campeón.
Bailan uno tras el otro, no se sabe cuál mejor, y los rojos bailan tanto que se queman en su ardor.
¡Vaya locura! ¡Vaya el Color!
El amarillo se viene grande y lleno de fervor y le abren paso todos como viendo a Agamenón.
A lo humano y lo divino baila el santo resplandor: aromas gajos dorados y el azafrán volador.
¡Vaya delirio! ¡Vaya el Color!
Y por fin se van siguiendo al pavo-real del sol, que los recoge y los lleva como un padre o un ladrón.
Mano a mano con nosotros todos eran, ya no son: ¡El cuento del mundo muere al morir el Contador!
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Poeta
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AMO AMOR
Anda libre en el surco, bate el ala en el viento, late vivo en el sol y se prende al pinar. No te vale olvidarlo como al mal pensamiento: ¡le tendrás que escuchar!
Habla lengua de bronce y habla lengua de ave, ruegos tímidos, imperativos de mar. No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave: ¡lo tendrás que hospedar!
Gasta trazas de dueño; no le ablandan excusas. Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar. No te vale decirle que albergarlo rehúsas: ¡lo tendrás que hospedar!
Tiene argucias sutiles en la réplica fina, argumentos de sabio, pero en voz de mujer. Ciencia humana te salva, menos ciencia divina: ¡le tendrás que creer!
Te echa venda de lino; tú la venda toleras. Te ofrece el brazo cálido, no le sabes huir. Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras ¡que eso para en morir!
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Poeta
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