Poemas :  ¿A qué huele la guerra?
¿A qué huele la guerra?

La guerra huele a naturaleza en descomposición arrasada
A tierra fértil desolada, ardiente y quemada
Huele a destrucción, a tristeza, a sirenas de ambulancias de llantos escuchadas
Huele a vísceras descompuestas, que al aire lleva diseminadas
Hiede y apesta a olores desagradables, del olfato por siempre recordada
Huele a hollín, que arde con fumarolas de azufre en lo alto formadas
A putrescina de olores fétidos, con asco en la mirada
Huele a cadaverina, de gritos desgarradores sin ecos silenciada
Sus aromas son pútridos del cuerpo humano, su vida hermosa terminada
La guerra huele a muerte, acabando con los sueños de la vida alegre soñada
Hiede a pestilencia desagradable, del odio inmisericorde despertada
La guerra huela pólvora en el cuerpo humano, vilmente explotada
El hedor espantoso de cadáveres en descomposición por nadie llorada
Hiede y apesta en los cerebros de los gobernantes, de mente diabólica tristemente gestada
Sus olores son horrorosos, de la vida sagrada por otro malnacido asesinada
Los olores de la guerra son espantosos y terroríficos, que otros cambian de mirada
Sus hedores quedan flotando en el ambiente por nuevas generaciones olvidadas
La guerra huele a sangre, que en la trinchera quedó tristemente derramada
Llora en el interior el alma triste y olvidada
Huele a las lágrimas de aquél que la sufre con gritos desgarradores, por nadie escuchada
Quedando sus olores estáticos en las noches tenebrosas de espantos asustadas
La guerra hiede y apesta a invasión del fuerte al débil, sin causa justificada
Huele al dolor de familias diseminadas por el horror, por la persecución y la muerte por sus tierras arrancadas
¿Se has detenido por un instante a que huele la guerra con su sangre derramada?

La guerra es un instrumento político al servicio de un Estado violento
Somete y despoja con las fuerzas de las armas, sin pudor al sometimiento
Destruyendo al enemigo, exterminando la vida y la belleza de su sentimiento
La guerra es el mayor conflicto, que causa dolor, lágrimas, muerte y sufrimiento
Es vida o es muerte, que arrastra el ser humano por el poder desde su nacimiento
Son las ansias y las ínfulas de poder, riqueza y grandeza, que atesoran en los palacios de lujo de sus establecimientos
La guerra es bombardear, destruir, quemar y arrasar sin lágrimas, ni lamentos
Es matar, abusar, violar y asesinar a sangre fría, con la barbarie de sus actos sangrientos
No existe la compasión, ni los derechos humanos, ni miedos en el interior de sus estremecimientos
Hiede y apesta a carne chamuscada y quemada, de aves de rapiña y roedores hambrientos
Es el hedor de la vida extinguida, del cuerpo sangriento a la tierra, que lo vio nacer su ofrecimiento
Es la lucha fratricida entre hermanos, esperando que el débil caiga para su fusilamiento
Son vientos huracanados, que arrasan tormentas del corazón sangrante y herido, sin la bendición del divino Sacramento
Los pasos de la guerra llevan hedores que apestan de los pobladores con sus heridas, en sus horribles sufrimientos
La guerra hiere al espíritu en las entrañas de su abatimiento
¿Alguien sabe, a que huele la trinchera con los cadáveres después de su atroz fallecimiento?

La guerra hiede y apesta esparciendo sus temibles, horrorosos y apestosos olores
Huele a colonias y fragancias en los palacios de los gobernantes, protagonistas y actores
Huele a aromas exquisitas, en reuniones de presidentes, cancilleres y embajadores
A perfúmenos y licores, a wiskis por el brindis de sus serviles colaboradores
Huele a cocinas que esparcen sus agradables olores en las cenas, por el triunfo de los vencedores
La guerra huela a orquídeas, que adornan los recintos de los palacios de aquellos malnacidos defensores
Hule a tabaco y ron, para los bebedores de la sangre de la guerra, que atizan los temibles predicadores
La guerra huela a armamento nuclear, amedrantando con su fortaleza, la riqueza de sus constructores
Huela a incienso y a flores marchitas en el jardín desolador, de la vida hermosa de los perdedores
Hiede y apesta a sangre derramada putrefacta, del soldado con gritos aterradores
Huele a sudor y pimienta en las trincheras, que ciegan sin lagrimas los ojos abrumadores
La guerra huela a desolación y tristeza de ver a familias destruidas y muertas por sus temibles perseguidores
Hiede y apesta del lazo cruel de la horca de los traidores y desertores
La guerra hiede y apesta a estiércol nauseabundo de aquellos malditos dictadores
Es el fin del ego y la vanidad del adefesio gobernante, que pretende a la fuerza la tierra hermosa de sus acreedores
La guerra es el engendro del mal, que causa agonía, sufrimiento y muerte, con llantos de sus dolores
Es el terror manifiesto y el miedo del que la siente y la vive en carne propia, en las entrañas de sus horribles temores
Los que auspician la guerra no tendrán compasión de Dios, ni con súplicas, ni rezos conmovedores
La guerra huele a muerte, acabando la vida hermosa y placentera de aquellos inocentes soñadores
¿Crees por un instante que la guerra nos hace más importantes y entre los hombres los mejores?
Unamos nuestra oración a Dios, por la paz del mundo, por la vida hermosa, para que no haya más dolores, ni sufrimientos y la reconciliación nos llene de amores.

“Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga febrero 28-2022
Poeta

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