Poemas :  Saber rehervirse
¡SABER REHERVIRSE!

En la menta sabor esperanza.
Lanza Cupido cada flecha.
Bajo humedades ardientes aterciopeladas.
Teniendo las pieles sendos latidos agudos.
¡Tan cerca de cada inmediato!.
Espacio ágil de gracias penetrado.
¡Lamenta los antes abolidos albores!.
Sabor de una sola manera.
¡A los dedos recién llegados, íntimos trípticos!.

¡Ah!.- Luz de fragancia callada.
¡Oh!.- Lienzo sin lamento.

Cánticos dramáticos íntimos.
En la conjunción de humedad silente.
¡Espejos vertidos del alma!.
Antes que los suspiros hubieren partido
Antes del entreoír los sentires.
¡Y hubiesen dejado el sabor ausente!.
Escarchas relampagueando recién llegadas.
¡Del hombre mucho más carne!.
¡Del alma mucho mayor divina!.

¡Oh!.- Tan lejos de una sola madera.
¡Ah!.- Tan cerca de un sólo clavo.

Como conturban centenares de sentires amables.
Y en el no haber tenido, se hubiesen abolido,
entre los tiempos que roen, anocheciendo,
los dramáticos más íntimos. Encendidos.
¡Con tan gran opíparo banquete!.
Envueltos recibires del néctar.
¡Nacarados de pródigos fuegos!.
Escriben, para siempre jamás el amor.
¡Qué de sobra entregan cada sorbo!.

¡Anda!.- Dictan las rosadas pestañas.
¡Pues!.- Con el estotro desbordándose.

A veces con fuerza las nieves plumean.
A la vez caricia, serena lumbre.
¡En el digno abastecer satisfecho!.
Sin que cupieren sus haberes disfrutando.
¡En hora buena de la ribera ilusiones!.
Y sin más ni más, simultáneas fusiones.
¡Avalanchas polvorientas a puertas cerradas!.
Como dátiles dúctiles de parte a parte.
¡Sin ser, humos húmedos, arrepintiéndose!.

¡Ah!.- Vibran desnudándose atardeceres.
¡Oh!.- Cántico breve y vaporoso deleite.

Así, diríamos mieles, diéramos elixires.
Para luego historiar, agradable cada futuro.
¡Con el campanear del turgente escote!.
En el torso terso del beso ileso.
En el dúctil datilear del enarenado oasis.
¡Con las esferoidales epopeyas del insomnio!.
En la pirotecnia de necrópolis ligera.
¡Sin el vulgo conjuro del yacer!.
¡En el presente, qué pide, qué escriba sin verbos!.

Un... ¡Ah!... ¡Qué vibre!.
Un... ¡Oh!...¡Renacido!.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta