Cartas :  Primera Epístola de Chicomoztoc
PRIMERA EPÍSTOLA DE CHICOMOZTOC

A ustedes, a los últimos
Los que fueron
En salir.

Del hijo, origen, siete,
Lugar de las cuevas vientre.
Lugar del también.

¡Amado pedernal, oh, pedernal!.
Del sagrado vientre.
De la luz, brote de Ilancueytl.

Son también...
Tenoch, Otomitl, Mixtécatl.
¡Cómo los hermanos mayores!.

Son también, ustedes, los últimos en salir.
Como los hombres del antes.
Como los padres del después.

A su flor llamaré lo mismo.
Inexorable.
¡Al descalzo qué al calzado esplendoroso!.

Como serán.
¡Bien lo sé, del todo y del nada!.
Qué yo engendro.

Nobles frentes ó secos pastos.
Pastores de acuosos verdores.
Deleitosas sombras y corderillos en cruz.

¡Enciendan del campo las nieves!.
Las nieves del campo.
Enciendan...Las nieves, las nieves.

Aún sin cetro ni corona.
Al esqueleto que ya es.
Al pies de arena gigante.

El polvo anida en la frente.
Tirano siendo a su vez.
La muerte misericordiosa de la vida.

Es dádiva.
Bien lo sé, sé del bien y del mal.
¡Oh!. Amada dualidad de mis entrañas.

La grandeza despréndesete.
¡Más allá de ese lúgubre momento!.
Brotándote. ¡Libertad, libertad, libertad!.

¡De piel a hueso!. Ala y fuego por el cielo.
Libertad que surge.
De la obscura noche.¡Libremente!.

Del antro, templo en ruinas.
¡Libertad del cerca y del junto!.
De mi aliento, lejano, desconocido, allá y acá.

A mí, aliento.
Más sublime, más humana
¡Fragoroso ve como un sol!.

Ve como un sol de los muchos infinitos.
¡Hacia el mismo abismo!. Solo es una ilusión.
Si antes tú pensamiento crucificas. Invencible.

Ve con el sol, en el fondo de tu aliento.
Y tus ojos antes en el corazón. Ingenuo.
De la noche sigue siempre al día que florece.

Y de la misma noche florecerá tu canto.
En el cerca y en el junto donde estoy.
¡En cada pétalo, y adiós, nunca jamás!.

Chicomoztoc, el primero, espera,
está contigo siempre, en el corazón eterno,
y los hermanos somos todos, piensa, existe, muere.

Chicomoztoc de fuego, agua, aire, tierra,
es la misma esencia de mis huesos, si lo quiero,
y ningún humano con tormentos ama.

¡Nadie hay que le perdone!. Eso es falso.
Es la causa de los hielos, nieves y vapores igual.
Del nopal sale nopal, y del mal el mal siempre.

¡Nadie hay que le perdone!. Soy mi ley.
Y la cumplo, si quiero, solo, yo puedo.
Y al bien daré bien, como también al mal la ley.

Desde aquí, en la raíz de los trece cielos.
Brota el agua clara a los ríos que corren.
Y de la sangre brota sangre siempre. ¡Así es!.

Y digo, cerca y junto, ¡Si, quiero, quiero, y si,
no, no!. Las entrañas me traspaso del injusto.
¡Tú misma vida si quisiera yo viviera!.

Pero quiero.
¡Qué al mundo!.
Hagas nuevo.

Así lo vi, así lo oí, así lo escribo.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta