Poemas :  ¿Cuál es el cielo?
¿Cuál es el cielo?

¿De qué cielo desconocido es el alma el tesoro?.
Llave que llueve olores de tierra,
de verdades sin nombre, sin besarse,
las tormentas de silencios que arden,
que pesan montañas, cruzando la muerte,
la noche florecilla de un sol,
mar de lámparas destruidas, sin defensa.

Única música de espada sin filo,
sin filo, sin vela, una flama seca,
en los bosques llenos de crepúsculos,
riberas del sueño de abejas.

Figuras que siglos brisan ociosos,
misterios sentados en cada roca,
dice, qué dice, te ama, te perdona,
y te mata, te deja en la ruina, te da una,
y otra pobreza de mil colores, te vende sus
dioses en una tarjeta. Y te pide que seas
publicista, que necesita tu ayuda.

¿Cuál es ése cielo, que asesina los hombres?.
Misterios de arcilla, de aliento prestado,
hambrientos, ignorantes, llenos de defectos,
infectos gusanos que abusan de sus hermanos,
donde solo unos pocos destruyen a muchos.
Y en los rumores del quién es. Todos se dicen dueños del único cielo verdadero.

¿Cuál, cuál es ése cielo de riqueza ambición?.
Cielo de tropel cargado de ceniza y verano.

***

¿De qué cielo vagabundo es el mundo tesoro?.
Caminos de santuarios hambrientos,
raquíticos destellos, del humanismo esquelético,
espacios de tambores, que bajas coronas,
diademas de velas, siguen y siguen.

El pleno discurso y su hermoso vacío,
solo compañero del atroz exterminio.
¡Rostro donde la esperanza se pudre!.
Se ve acabada la sombra de noches,
noches de sótano, de cavernas hermanas,
solo rodeado de escombros humanos.

¿Qué cielo es ése cielo?.
Cielo que no duele, que ignora,
que todo perdona, que asesina.
Cielo donde todos hablan de un dios.
¡Un dios solo de ellos!. El mejor, el único,
solo su verdad les cree, fantasmas,
de aliento que necesitan respirar.
¡Cielo inconsciente del hombre verdadero!.

¿Cuál, cuál es ése cielo?.
Del hombre enemigo de sí mismo.

***

Solo hay un cielo que veo, con cada piel,
con cada hombre que muere injustamente.
Entre tanto cabello inconsciente, alfombras,
lenguas de sillas, y lentes codiciosos, tan allá,
como acá que se sienten, que se huelen.
Inconscientes con el mismo pensamiento,
corazón seco, emociones no nacidas, amor de momento.
Solo copias baratas de amores de novelas.

¿Cuál cielo, es el cielo que dices, que es ése?.
Un momento eterno, un instante de humo astillado.
¡Amor, egoísmo puro y celeste!. Perdón en cada rodilla,
en cada noche que compra luz de mortal,
dos, tres, cuatro ignorancias hermanas,
en el pasaje acuoso del cautiverio,
en lágrimas esenciales, que están en otras,
hojas que emergen cultivando voluntades.
¡Paralíticas y débiles!.

¡Qué delicioso es este bello cielo!.
¡Qué hermoso es olvidar las atrocidades!.
¿En los hijos, ó que son los abortos de dios?.
Deliciosas circunferencias mortíferas,
que piden al cielo les viva su vida,
cielo de orugas, dios fabricado al gusto,
sediento de publicistas, ingenuos vacíos.
¡Hambrientos, hambrientos, de inmortalidad!.

¿Cuál es el cielo?.
Acaso es éste, y nadie lo sabe.
¿O unos lo disfrutan y otros lo sufren?.

***

Y éste, me dices, éste ínfimo cielo es de todos.
¡Verdadera matriz qué se aborta a sí misma!.
en el solo sí mismo, interior, de ausencia perenne.

Una vez palabra, otra silencio.
Una vez todo y nada eterna.
Una vez cielo de todos los cielos.
¡Dentro y fuera al mismo tiempo!.

¿Cuál es el cielo?.
¡Y por solo una vez, sé sincero en la vida!.
Pero no lo digas a nadie. ¡Respóndete solo a ti mismo!.
Ser
Transitorio
Puede
Ser
El tesoro. También en el cielo, un desconocido mañana.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta