Poemas sociales :  La esperanza del pan
LA ESPERANZA DEL PAN


Buenos días, mujer

¿cómo amaneció la niña?

Voy a salir de nuevo

a recorrer mi engaño y mi rutina



Dáme tu silencio, mujer,

No te escandalices de mi rabia…

Circunda con tu beso compañero

la cotidiana desazón de mis semanas



Ya no quedan postigos,

Ya no me saluda el funcionario,

Ya no me otorgan crédito los cementos,

poco queda ya en mi inventario…



Parto a deambular mis muelles,

A formar fila en los pasillos,

a compartir prestados cigarrillos,

a reprimir una vez más mis desvaríos



Cabalgando la aurora soy ripio,

Volátil, reseco,

Errante pasajero del viento,

Extraviado en callejuelas inéditas,

Construyendo una nueva mentira.



Recobrar a mediodía la fuerza

para tejerte un cuento…

la probabilidad azul de un nuevo puesto…



En los astilleros,

En el dique nuevo

que quizás pronto

que ojalá luego…

que talvez nunca…



Buenas tardes , mujer

¿almorzó la niña?

¡Para mí? …no nada…



Me invitó un amigo

que está por instalarse…

trabajaremos juntos ¿sabes?



Y gracias mujer, por tus silencios

Suficiente es mi rabia contenida

Frente a ella, casi altiva

heroica vas siguiendo mis mentiras…

Ayudándome con esa fe sencilla…

“Mañana, si Dios quiere, será otro día…”
Poeta

Poemas surrealistas :  Odisea libertaria - A Catalina de Los Ríos y Lisperguer
Odisea libertaria
A Catalina de Los Ríos y Lisperguer


Urgentemente
cruzo la plaza de San Pedro
para presentar mi expediente azul
reclamando por el oprobio
que manchó tu historia,
Doña Catalina de Los Ríos y Lisperguer

Para hacer sentir al Sumo Pontífice
la crueldad perversa de sus inquisidores
la calumnia ululante que cruzaba la Colonia
amedrentando, pervirtiendo, codiciando,
esclavizando indios, usando sus mujeres

Quiero decirle al Papa que fuiste su víctima,
perseguida pelirroja de orgullo empedernido,
y necesitas de él un mea culpa
Porque quisieron apropiarse de tus bienes
Descalificar tu impronta de mujer valiente
Sepultarte en un claustro, como a tantas

Pero tu látigo sacudió sus dientes de oro
Defendiendo lo tuyo, tu dignidad y tu albedrío
Evitando que la codicia forrada en hábitos e inciensos
se quedara con tus tierras
No podía permitirlo tu prestancia rebelde

Te acusaron de maldita
Que al propio Cristo de mayo habrías expulsado
Murmuraron por el barroso campo de Santiago
Sus dientes enrojecidos de odio te mordieron el alma
Acusada de malvada, devoradora de esclavos
Apenas humana, la Quintrala

Pero detrás de eso la ambición desbocada
La fiera camuflada vestía sus hábitos de muerte
Rastrera se escondía en los portalones
Estirando los cuerpos sin misericordia
Estampando la verdad en su cruenta historia

Impía te llamaron
Basura de tu honra hicieron
Hasta dejar establecidas en leyendas
las mil misas redentoras
que habrías ordenado para salvar tu alma

Indómita Catalina de los Ríos y Lisperguer,
el puente de la ira se rompió a tus espaldas
Has sido víctima desolada de la mentira oficial

Por eso cruzo la plaza de San Pedro
Los orines del cenáculo se arremolinan
recordando las voces del Santo Oficio,
las torturas disfrazadas de piadosa espiga

Llego al Papa somnoliento
El mismo que espera quinientos años para un perdón
apenas susurrado en el ángelus

Y le grito desde la plaza hasta el balcón de las palomas
Que sus mentiras ya no te alcanzan
Que la vida te rodea y que la luz de la justicia
abraza tu cabellera pelirroja

Y le exijo que te dejen volver a ser niña, Catalina,
Libre, independiente, rebelde,
conjura de mapuche y huinca
Levantada como una espada para atravesar al verdugo

Y queda en el cielo tu nombre, tu honra recuperas
Y la vida se cuela por tu historia hidalga
Sin que nadie ose tocar tus bienes
Sin que ningún obispo profite de tus tierras
Sin que ningún zángano inquisidor beba el vino libre de tus campos

Eres heroica Catalina de los Ríos,
la vida hoy te aplaude a la distancia
y queda embelesada por tu coraje

Con tu verdad en ristre,
luchando contra el sistema,
revolucionando la colonia,
sembrando semillas de libertad
en la noche corrupta
que vestida de muerte
quiso pisotear tu dignidad inclaudicable.

Valiente y decidida mujer
de laica estirpe,
tu historia corrijan los escribas

Que fluya la verdad como un puño
que sacude la bazofia
de esos sarcófagos blanqueados
que por cinco siglos mortificaron tu memoria.

Valparaíso, Comarca de los Poetas, 7 de abril de 2010
Poeta