Cierro mis ojos y pretendo escuchar en acetato sencillo, como lluvia ligera y entre susurros... nuestras promesas, que ambiciosas apuntaron sin dudar, al para siempre, aquel que va arrancar ilusiones innúmeras, suspiros sin fin…
Cierro mis ojos buscando tu sonrisa, que desborda de alegría mi alma… cobija con su púber energía mis días, que revientan de primavera y magia, en cada lugar e instante de esta vida, que es otra junto a ti, por ti, para ti…
Cierro mis ojos… mientras te beso… porque no quiero ningún otro sentido, que distraiga el disfrute de tu corola, el explorar esa fuente de delicias y comulgar entre bocas, más felicidad, la que esculpimos, la que soñamos…
Hoy quise abrir mis ojos y ver los tuyos, cerrados también, inspirados también, ensoñadores, tras aquellas bellas cortinas, de pestañas en fuga, que atrapan e invitan, a volar, entre la imaginación y el delirio, de amarnos más allá de lo imaginable…
Oye Judith, me muero por robarte un beso y que pierda la razón, me muero cada noche por verte en mis sueños, me muero por contarte que me enamore de ti, como la luna del sol, me muero por abrazarte y tenerte entre mis brazos, me muero y si muero que sea de amor por ti.
Oye Judith, siempre estoy pensando en ti, no existe día que no piense en ti pues tú eres mi más grande ilusión, como no pensar en ti, si todas las noches muero por ti, siempre te escribo cada noche, siempre con tanta pasión como el primer día, siempre serás lo más importante para mí, aunque tu no lo sepas.
Oye Judith, yo que pensé que la envidia era un sentimiento errado, hoy yo le tengo envidia a la luna, luna que velan tus noches, le tengo envidia a las estrellas, estrellas que iluminan tu cielo, le tengo envidia al sol que entra por tu ventana todas las mañanas, pero le tengo mas envidia al viento que te besa si se le antoja.
Oye Judith, quise comparar le belleza de una rosa contigo, pero me di cuenta ni juntando todas las flores pueden igualar tu belleza, quise comparar tus lindos ojos con las estrellas, pero no hay estrella en el universo que iguale lo hermoso de tus ojos, no existe nadie que iguale tu belleza, tú eres única.
Oye Judith, cuando escribo lo hago para ti, cuando canto mi canto es por ti, cuando duermo mis sueños eres tú, cuando despierto el primer suspiro es para ti, cuando me ilusiono es solo por ti, cuando sufro lo hago por ti, pero sobre todo cuando me enamoro, me enamoro de ti.
Oye Judith, aunque tú no me quieras, yo siempre te voy a querer, aunque tú no me hables, yo lo intentare una vez más, aunque yo no te importe, tú siempre serás lo más importante para mí, aunque tú siempre me ignores, tú siempre estarás muy presente en mí, aunque tú no lo sepas, yo me enamore y muero por ti a cada instante.
Cuando te vi por primera vez, lo primero que vi fueron esas dos lindas estrellas que tienes como ojos, esos tiernos ojos que bien podrían ser hermosas estrellas que iluminan el firmamento, tienes unos ojos muy lindos, que a mi me encantan, que me vuelven loco.
Y es que esos lindos ojos son las ventanas de tu dulce alma, cada que los veo me invitan a ver tu alma, para que me enamore de una vez por todas de ti, solo te pido que me dejes entrar para que a si yo caiga en tus manos, solo deja las ventanas de tu alma abiertas, para que mi alma se enamore de ti.
Déjame ver esos lindos ojos cada mañana al despertar, deja contarte mis motivos por los que me enamore de ti, pero sobre todo abrázame y no me sueltes, porque quiero que dormir entre tus brazos, poder sentir tu calor, poder sentir tu alma, déjame poder tenerte entre mis brazos.
Mira con esos lindos ojos que tienes mi alma, para que te des cuenta de mi amor por ti y te des cuenta de una vez por todas, que este amor que siento por ti es puro y honesto, que en realidad veas que me muero por ti, por favor mira mis ojos y date cuenta que me muero por ti.
Me quede soñando con la ilusión de tus lindos ojos, deja que ese sueño se haga realidad, dame esa oportunidad de ver tus ojos y poderte decir que quiero estar contigo, déjame decirte que sueño todas las noches contigo, deja que mis ojos cristalinos te convenzan de la verdad.
En silencio observa la habitación, cada noche, cada día, … observa a la protagonista de este cuento, de esta pesadilla.
Siete años había pasado junto a su gato, de pelo negro azabache, de ojos azules marinos, de siniestro andar y maullido cautivo.
Cada noche lo mismo, fuera llena, nueva, menguante o creciente la luna, sonaba ese ruido, golpes debajo de la cama.
Y justo cuando se iba a asomar salía el gato del oscuro, mirándola fijamente se volvía a ocultar, como quién te detiene para estar seguro.
Al principio se asomaba hasta que la detenían, unos ojos felinos al borde del abismo, ahora ya no se asoma, ignora golpe tras golpe, pues será su gato jugando consigo mismo.
Las noches pasaban hasta salir la luna del ocaso, esa noche lloraba abatida la niña, triste rogaba por su gato desaparecido.
No lo encontraba, no lo veía, se fue, desapareció como polvo en el viento, no lo encontró en ningún rincón, claro u oscuro, grande o pequeño.
Pero se percató la niña como cada noche, golpes, golpes debajo de la cama, sonrió creyendo en la vuelta de su amigo, sonrió esperando a su gato al borde del abismo.
Pero no vio su cara crespada, sus ojos azules ya no la detenían de mirar debajo, despacio se acercó al borde y planto la mirada, buscó algún rastro de su amigo con esperanza cebada.
Y lo encontró donde siempre pensó que estaba, pero no lo encontró con la misma fachada, de un salto cayó al suelo horrorizada, desmembrado entre sangre maloliente temblaba.
En sus últimos segundos miagó como nunca antes, tan fuerte que ahuyentó lejos a la niña, hasta el otro lado de la habitación, tapándose los sentidos por esta función.
Se ahogó el maullido con su último latido, en silencio se aproximó la niña para llorar a su amigo, y mirándolo de cerca la miró una sombra lejana, más allá del cadáver se movía una sombra en desgana.
Algo reptaba debajo de su cama, algo grande, pesado, largo,…, unos ojos del color de la muerte la miraron, contemplaron su presa deseada por años con odio amargo.
No se movían, se detuvieron expectantes, mirándola hipnóticos la llamaban, dejándose llevar se introdujo en la sombra, fue hacia esos ojos que la nublaban.
En el luto de esa última luna salió el sol más fuerte que nunca, en la habitación solo quedaban sombras, sombras mundanas, normales, sin muecas algunas.
Todo era una copia de la noche anterior, todo excepto la cama, vacía y ensangrentada, unas sábanas roídas, manchadas, mutiladas, sin un solo desperfecto más, sin recuerdos ni baladas.
Las puertas y ventanas, vírgenes, no se habían abierto, el aire entonaba miedo, rugidos, alaridos, la habitación lloraba en silencio, acostumbrada, sin soltar prenda, con miedo a que la observaran.
Siete años vivió la familia bajo ese techo, siete años felices, de cuento y calma, ahora espera a la siguiente familia con hambre, el horror indescriptible debajo de la cama.
En este cielo oscuro y solitario, una estrella empezó a brillar en mi cielo, era una luz muy brillante, una luz blanca y pura, que deslumbraba todo mi cielo negro, cada noche la estrella brilla con mas intensidad, brilla tanto que ya no hay oscuridad en mí.
Eres la estrella de mis noches y me enamore de ti, tanto que te tenia que escribir una canción, será nuestra canción y cada noche la cantare especialmente para ti, pues tu eres la estrella de mis noches, la que mas brilla en mi cielo, la que no se compara con nada, ni con nadie, tu brillo es único.
Eres la estrella mas hermosa que existe en el firmamento, eres la envidia de todo el universo, cada noche contemplo el cielo solo para verte a ti, pues eres mi motivo y si un día me preguntas si te quiero, solo te podría decir que no hay ningún minuto de mi tiempo que no me pasas por el pensamiento.
Eres y serás la estrella de mis noches, eres la estrella que mas anhelo, la que sueño cada noche, la que con solo una sonrisa me tiene entre sus manos y es que no existe otra estrella como tú, no existe otra mirada tan tierna como la tuya, tampoco existen otros ojos tan lindos como los tuyos.
De todas las estrellas tu eres de la cual yo me enamore, eres la que mas me gusta, eres la estrella que más brilla en mí, eres mi mas grande amor, eres esa gran estrella que mi mundo tanto anhelaba, eres la paz para mi alma, simplemente eres lo mejor para mí.
Ando buscando una nueva mujer, un querer y una nueva ilusión Una pasión, un sueño y una pesadilla llena de terror y emoción Ando buscando un nuevo sol esplendoroso, que queme y arda en inviernos y en cualquier estación Una nueva luna llena de rayos luminosos, que iluminen su balcón Ando buscando un nuevo amor y una nueva relación Una apasionada mujer bella, que alegre el día y la noche y la conversación Ando buscando un nuevo latido, que agite presuroso el latir del corazón Qué vibre a rabiar y haga temblar el aposento, la cama y la habitación Ando buscando una nueva melodía, un bello poema y una nueva canción Y un verso del poeta que aleje esta preocupación Ando buscando otros aires, otras guerras y batallas y otra revolución Qué acaben los egos, la envidia y los morteros de la desesperación Ando buscando aquel desdichado, que me robó la mujer amada, maldito rufián y cabrón Sin piedad, sin permiso, ni sonrojo, sin lágrimas, ni perdón Ando buscando una nueva escalera, que me suba hasta el cielo con un sólo escalón Qué me ayude a meditar y a llenarme de tolerancia y reflexión Ando buscando aquél que me apuñaló por la espalda a mansalva y a traición Sin escuchar clamores, ni súplicas, ni mi lánguida versión Ando buscando de Dios su admirable y esperada bendición Qué me aleje de las angustias y temores, de las enfermedades y me acerque a la salvación Ando buscando un nuevo aire, un nuevo ventarrón para una nueva respiración Un nuevo tema, otras anécdotas y otra preocupación Ando buscando una nueva llamarada, otras cenizas, otras brasas ardientes, que aticen otro carbón Ando buscando otro tren, sin paradas, sin asientos, ni butacas y que sólo nos lleve a los dos en su vagón Ando buscando un nuevo jardín florecido, otras rosas, otras orquídeas y tulipanes, sin espinas, para una nueva ocasión Otras fragancias, otros humores, otros olores, que esparzan mis perfúmenos sin vacilación Ando buscando otra bebida, otras cervezas, otros aguardientes y otro delicioso ron Otra mujer bella y piadosa, otras lujurias y otra escalofriante atracción Ando buscando otra musa para mi poesía y otra alegre composición Qué sean largos y sus versos tengan cabida en su adorable corazón Ando buscando una preciosa mujer, que tenga carisma, sabor y mucha sazón Qué tenga dinero, riquezas y me aloje en su majestuosa mansión Qué no tenga vestidos, ni enaguas, ni prendas, ni sostén, ni camisón Qué no tenga rabietas, ni cantaletas y mucho menos sermón Qué no lleve, ni arrastre, ni tenga su corazón lleno de procesión Ando buscando otra fruta, que no sea dulce, ni agria como un limón Qué sea una manzana, una cereza, una sandía o un delicioso melón Ando buscando otra barca, otro puerto y una nueva embarcación Qué yo sea el único barquero y su único y complaciente volante y timón Ando buscando un nuevo amanecer y otro horizonte en el atardecer sin lugar a equivocación Qué mi imaginación vuele libre en los acordes de una nueva adoración Ando buscando otra película, otra acción, que se proyecte en otra pantalla y en otro telón Otras aguas nítidas y transparentes para beber en mi jarrón Ando buscando una tumba y un sarcófago sin llantos, ni lagrimas ni flores sin excavación Qué mi cuerpo se pudra en tierra labrantía y de paso a una nueva vegetación
“Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga oct 21-2021
Yo entiendo que tú no me entiendas, pues yo soy alguien muy diferente a lo que estás acostumbrada, te aseguro que nunca te habías topado con alguien como yo.
Espero que entiendas que yo soy introvertido, más no tímido que si no hablo mucho, no es porque no quiera simplemente me gusta escuchar.
Quizás alguien como yo, no está bien visto ante la sociedad pues soy diferente y eso no a todos les gusta, pero lo entiendo, quizás siempre será a si para mí.
Pero me enamoré de tí y me esforze por agradarte, por hacerte reír, por hablarte, por conocerte y que tú me conocieras, pero fracasé, no lo logré.
Todos dicen y te dicen que yo tengo la culpa, que es mi culpa por ser como soy, siempre escucho eso, que yo tengo la culpa y quizás tengan razón, soy culpable de ser como soy, pero a si soy introvertido.
Yo solo quería conocerte, hablar contigo, preguntarte muchas cosas y salir contigo a conocer la ciudad, tenía ganas de escribirte poemas y cantarte mis canciones.
Pero no fue posible, pues ya te habían llenado la cabeza de que todo era mi culpa por ser diferente a los demás, pero tú no tienes la culpa, la culpa la tengo yo por ser diferente.
Discúlpame por ser como soy, por no ser como los demás, por ser introvertido.
Despertabas en mi esa ilusión que tanto yo buscaba, no se si fueron esos lindos lentes o esa gran personalidad, pero me ilusione desde el primer día, al escuchar esa hermosa voz, al ver esos grandes ojos, me enamore desde el primer día, sin que tú lo supieras y quizás no lo entiendas.
Y yo que siempre estuve lejos de lo que mereces, yo que nunca aparecí en tus sueños, yo que solo fui una noche quise ser todavía tu vida, yo que nunca tuve nada y al verte me enamore en seguida, yo que solo tengo sueños que por ti cuelgo en las nubes.
Pero entendí que siempre el que quiere menos gana la batalla y solo me queda el beso que me diste a medias, solo me queda el recuerdo de aquella noche cuando te conocí, solo me queda el recuerdo cuando estreche tu mano por primare vez, yo me quedo con mis derrotas.
Pero tenías esos grandiosos sentimientos, que a mi me enamoraron, tenias todo lo que a mi me enamora, pero me queda tu recuerdo, pues tú me mataste poco a poco, tú buscas algo ordinario y común y yo no figuro en esa listo, pues yo soy extraordinario.
Yo que tanto te quiera, que todavía te quiero, pero eso ya no importa, pues te has olvidado de mí, te has olvidado de este gran amor, te has olvidado de esta gran ilusión, te has olvidado de este loco soñador y yo que tanto te quería, que te quiero todavía.
Que una estrella de tu cielo, borre mi recuerdo, para que ya no te angustie al escuchar mi nombre, que la luna te guie en la noche para que no te pierdas, que el universo borre de tu memoria mi recuerdo y se feliz sin mi recuerdo.
Yo, sin saber quién eras, te quería y, sin saber por qué, tan triste estaba que, en soledad, mis horas las pasaba ¡y esta vida un calvario se me hacía!...
Mas, desde que tu imagen vi aquel día, supe por qué jamás me enamoraba: ¡porque tú eras a quien yo esperaba y eras tú por quien tanto amor sentía!
Entonces, una blanca mariposa de otro mundo me trajo mil ideas, cuando con voz me habló muy amorosa:
"¡Estaré junto a ti, aunque no me veas...! ¡No sufras, yo 'allá arriba' soy dichosa y quiero que también tú 'aquí' lo seas!"