|
|
|
Este artículo o categoría puede incluir contenido sensible. ¿Seguro que quieres leer?
Tengo las manos curtidas por el peso de tantas caricias no cedidas; los dedos rigidos que florecen besos; los brazos cansados de estar extendidos y no hallar a nadie a quien ofrecerlos.
|
Poeta
|
|
|
Lametable
En el azar de los posibles, los valores grafican bifurcaciones, originales deformaciones, informes de límites homónimos, homúnculos, montículos y detractores, de la simbólica métrica esquelética, el caminante remediar de los remiendos, el reír, rígido, abiertamente. ¡Laberíntico y punzante!. Mas, y más. ¡Cada vez, un mayor, menos!.
La Menta Ble, bla, bla. ¡Más inútil al menor mensaje!.En primera fila, de un total atónito, distónico, monótono.
¡Del recitado, ausente!. De audiencia involuntaria, el prosaico propósito. ¡Espolón de pirámides, laureado!.
El susurro, sumergido. ¡Imperturbable, la menta, ble del bla, bla!. Con las arpas viudas, del almíbar, por sembrar, artillerías.
¡Natural y coloquial!. El teatro trágico, las palabras entrecortadas, rítmicos, énfasis, pausas escuchando.
Al sol, de manchas, críticas, hilos, péndulos, recientes. ¡Omisión trabajadora, de disculpas!. Un Monarca Oficio De Alcancía
De Alcoba Curvo. Un traje usado, del retorcido navegante, del parásito zapato. La menta, ble, del blá, blá.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
|
No sé cómo mirar para encontrarte, horizonte de amor en que me excito, distancia sin medida donde habito para matar las ansias de tocarte.
No sé cómo gritar para llamarte en medio de mis siglos de infinito donde nace el silencio de mi grito movido por la sangre de buscarte.
Mirar sin que te alcance la mirada; sangrar sin la presencia de una herida; llamarte sin oírme la llamada;
y, atado al corazón que no te olvida, ser un muerto que tiene por morada un cuerpo que no vive sin tu vida.
|
Poeta
|
|
|
|
No sé quién soy en esta llama cruenta de angustia, de dolor, de goce y llanto, en que nace el misterio de un encanto que destruye mi vida y la alimenta.
No sé quien soy en esta red que inventa peces de espuma en vértigos de espanto y un venero de siglos que levanto para saciar la sed que me atormenta.
En un mundo de sombra y amargura me interrogo con voz desconocida que parece una voz ajena y dura.
Y queda mi razón desvanecida porque todo el dolor de mi locura me duele fuera de mi propia vida.
|
Poeta
|
|
|
|
Estoy solo en el grito inesperado que lanzo en mi sabor de oscuridades para llenar de voz mis soledades y revivir mi ser deshabitado.
Mi cuerpo se atormenta, desolado, en una larga sombra de crueldades y el pensamiento rueda en tempestades de presencia de infierno exasperado.
Corre miedo de muerte por mis venas y mi sangre dolida se adelgaza en una pena que temblores llora.
Si muerto estoy entre las muertes llenas de la inquietud de muerte que me abraza ¿con qué muerte podrá salvarme ahora?
|
Poeta
|
|
|
|
¡Longevidad maldita! ¿por qué si soy ceniza mi cerebro está en brama y mi lujuria cunde hasta las marchitas zonas de mi carne aniquilada?
¡Longevidad maldita! llamarada helada, tantálico averno de concupiscencia rezagada.
Toda belleza humana aún me despierta la esperanza de gozarla y vivo y me desvivo eyaculando, sólo orgasmos de lágrimas.
|
Poeta
|
|
|
|
Entre tus piernas y las mías hay un axioma que no admite teorías.
|
Poeta
|
|
|
|
Para soportar estos años aciagos, amargos, de apretado silencio en soledad sin muros, he tenido que aprender a platicar a solas, a sufrir sin queja, a llorar sin llanto y a crearme, en las quemantes noches de los insomnios vagabundos, la dócil compañía de mi almohada, haciéndola que duerma entre mis muslos.
|
Poeta
|
|
|
|
¿Por qué no soy yo tu cuerpo sobre mi cuerpo desnudo para abrazarme a mi tronco y sentir que soy yo mismo ascendiendo por mis muslos?
¿Por qué no soy yo tus ojos para mirarme los míos y decirme con miradas lo que al mirarte te digo?
¿Por qué no soy yo tu boca para besarme en el fuego que se despierta en mis labios, y al besarme desde ti sentir la verdad del beso?
¿Por qué no soy yo tus manos para jugar con las mías haciendo idilio de tactos y sentir que me acaricio con tus yemas encendidas?
¿Por qué no soy yo tu vida para sentir lo que siento desde tu propia existencia y sufrir en tu cerebro el dolor del pensamiento?
Quisiera ser vaso y vino, las raíces y las ramas, la ribera y la corriente, la campana y el sonido, el combustible y la llama.
Sigue durmiendo sin verme que yo, despierto, a tu lado, vuelo al vuelo de tu sueño, y estoy tan cerca de ti que respiro por tu cuerpo.
|
Poeta
|
|
|
|
Levántame la vida, deja lamer tu piel navegar tu marca en estos cuantos días que todavía me restan.
Permíteme, también, que como tú yo piense que la muerte no existe y el tiempo no camina.
Mi ocaso se apenumbra y casi veo agolparse las sombras que deberán borrarme para siempre.
Déjame estar en ti, contigo, para que me defiendas de las leyes de la gravedad, de la grave edad, que sin descanso tratan de restituirme al seno de la tierra.
|
Poeta
|
|