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Como dragón me erijo de piel escamosa y negra y a donde me dirijo es donde el viento me lleva
Avanzo volando, y voy sin miedo con mis alas surcando el azul y dulce cielo
Cuando por las noches viajo mi llama es mi unica luz aunque no ilumine abajo eso no es ninguna cruz
vuelo para ver el mundo y las maravillas que hay ahi y aunque sea por un segundo siento que son parte de mi
de vez en cuando me encuentro con otro tipo de criaturas algunas me temen un momento otras se sienten mas seguras
Humanos se hacen llamar y mucho los he observado tienden mucho a pelear y dan todo por sentado
A menudo soy testigo de sus incontables luchas aun sin ser su enemigo he intervenido en muchas
pues simplemente no puedo ver tales peleas sin sentido y aunque nunca lo quiero he llegado a ser herido
Quizas no entiendo su odio pues no hay otro como yo pero aun asi lo repudio y me causa gran dolor
que podra ser que los impulsa a odiarse de tal manera? y que de una forma tan insulsa terminen con la vida ajena
si tan solo conociera a alguien como yo alguien que entendiera lo que es ser dragón
Quizas porque su existencia es comun no valoran como se debe a la vida pero sigo sin poder entender aun su razon para seguir causando heridas
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Poeta
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Fue su desafío entonar los ritmos de una tarde ajena.
Mareado en los cementos, estacionado al sur de sus soñares, cual un reloj de arena, con una confusión ligera,
véanlo, en el diván granate del prostíbulo, repasando sus monedas, cigarrillos.
Véanlo, grumete adolescente, retroceder las risas verdes y escabullirse.
con su soledad concreta, aceitosa como el muelle, el grumete solicitó hacer guardia y no bajar a puerto.
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Poeta
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Desgarré la madrugada rabiando Me atravesaba tu espada de hielo Soporté tu aire azul en mis orejas Corcoveaba mi espíritu rebelde Me sentí acosado y a destiempo No quería yacer contigo No me fuiste atractiva Enjuta te has secado de caricias Irreverente, te dejé a la vera Mi camino resplandecía de flores Jardines de luna me abrazaron Me libre de tus redes y porfiado sigo, Muerte.
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Poeta
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VIVIDOR
Si la Muerte me intima a seguirla algún día, yo la haré concubina con cuatro anclas tendidas.
Esgrimiendo una rosa, un poema y un lirio, he de arar sus desiertos escarbándole vida.
Y tres soles marchitos, distraída en mi risa, la veré derretirse, desvirgada y rendida.
Mas, sabiendo que al cabo ganará la partida, procuraré que me extrañe cuando vague perdida.
En su estero de luna, solterona aterida, de mi tacto insolente quedará poseída.
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Poeta
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La risa me la han robado, La anclaron a dos pirámides de hielo en medio de arenas y cactus. De nada sirve la mueca, mi risa está cautiva a los troncos humeantes de un dolor contiguo.
Mi risa exprime sus últimos cartuchos para reventar el siglo. Mi risa vende sus dientes en remates de marfil de mala clase. Escudriña las arrugas de mis ojos, o busca la comisura de mi boca para instalar su cabecera de playa en el lunar izquierdo. Pero se entrampa, claudica. La carcajada que dispara es fofa tosesilla censurada.
Remiendan los ojos sus miradas. Son diques cautelosos para explorar nuevamente el sol. Al final me río de mis desreíres, de mis disfunciones humorísticas.
La risa engrillada se persigna en el reclinatorio de esta noche larga y fragua escapatorias contagiantes. Usa cilicio masoquista, se ríe de sí misma y, vestida de fábulas y cuentos, asume la farándula diaria de sobrevivir.
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Poeta
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SUDARIO INVERNAL
Las gotas van dibujando destinos en el vidrio, planteando sus fisonomías débiles y mágicas, celulares y volátiles.
Tejen su instante único, en la tela del vidrio, yacen un segundo y se multiplican en pases fantasmales.
Quien las baraja es artista consumado que editó las lágrimas y me trajo a la reflexión del agua.
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Poeta
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Rieles Descubrí que el aliento de los rieles brilla como guía espiritual de mi vagancia. Frente a ellos, todo disimulo falla Quedo rojo, sorprendido como un piano
Tienen los rieles la verdadera huella de mis ojos cautos. Miraron dentro mío desde que subí a su abrazo de viento, en esta dimensión sesuda del adulto.
Desnudo frente a ellos, como vacío impermeable gris, mis arrugados gritos de protesta.
Trepo en su pausado albergue para recorrer misterioso y azul las estaciones de lluvia donde se disimuló el temblor de una partida.
Vierto en su millón de dientes de madera la carcajada cercenada que se apretó contra el vidrio cuando se rebeló el pecho improvisando una puerta sin cuchillos para el ácido tropel de los gemidos.
Por eso los rieles, mis amigos, tuvieron que amamantar los nuevos sueños sepultando en desiertos los perdidos.
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Poeta
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El arbusto Promovido desde el trasfondo de su prehistoria, alcanzó el telón ceniciento de los días ignorados y eternos. Pálido arbusto reclamando soles, de los biombos arcaicos extrajo la celestina frase, la travesura ideada.
Se empinó en su clorofila ingenua en su pubertad sin ríos. Exprimió el fugaz beso ribereño. Acarició entre almendros la piel de una dalia marchita.
Creció hasta la mitad, brillante remanso verde para todos los fugitivos del camino. Pero allí se detuvo vanidoso creyendo alcanzar la estética y el perfume.
Era absurda su vitrina de cielo, los álamos pasaban de largo sin mirarlo. Encogióse el arbusto y comenzó a pensar como lo hacen los hombres.
Como ellos se encogió releyendo cada fibra de su desarrollo artístico. Crecimiento exiguo de trovador censurado- Asfixiado por los inviernos, los intereses del cactus o del aromo amarillo.
Así se le vio retorcerse en su pasado. Regresar poco a poco a las entrañas ripiosas del monte, reversible peregrino reencontrándose con su genuina prehistoria de semilla ignorada.
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Poeta
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TERAPIA
Cámbiele la acentuación a sus días
Desparrame por los regazos
la palabra que le anda extirpando
el formulismo
Que los nidales fueron mil veces
arrastrados por el mar
pero salió la gaviota
La tortuga se tragó los siglos
y los otoños descorrieron las cortinas
El freno metálico no llegó jamás
a lacerar las crines;
éstas se zambullen al viento,
crecen libres, despeinadas…
No olvide nunca escarbar en sus bolsillos
los valses y manzanas de aquel día
en que remecía sus tedios la sonrisa
Rescate de su cofre las viejas cartas rosas,
la madre de la culebra desecada,
el silabario subrayado en rojo,
la apolillada red, las mariposas
Tan extendido como archipiélago,
trotamundos como las cigarras
que cantaron lo mismo en su patio,
los bosques de Palermo
o algún cementerio
Majadero como trompo entre monedas
Apretado en el trasfondo de su timidez precoz
Tiritando escarchas matinales de liceo…
¡Pase y destemple los flecos
de su insomnio!
Que esta terapia es por pilas,
en lotes como verduras,
olorosos callejones para responder
a los requiebros propios…
Pase a pie pelado por el recuerdo
para palpar la espina, dolerla,
arrancarla después entera…
¡Es la farándula heroica
de otros que por lo mismo
vinieron
y seguirán haciéndolo!
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Poeta
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Plutón ha sido degradado. Gira en torno a una luna que lo supera. Plutón se ha enamorado pierde el rumbo. Plutón perdió el crédito: no tiene agua, no ofrece garantías Plutón cayó en Dicom
El planeta del Principito ha ocupado el lugar de Plutón Marte anduvo cerca pero nadie lo vio Esperaré con paciencia por los próximos seis siglos Ahora la lucha social es por Plutón.
A Plutón le formatearon su historial ha sido sancionado al olvido Publíquese y archívese Plutón ha pasado a la clandestinidad estelar.
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Poeta
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