La vida sigue cayendo, la luz se arrastra tras nuestra espalda sin su ritmo, sin el profundo efluvio, la naciente primavera medita, la noche preclara amanece temprano y la nocturna sombra corre entre tus pasos marcados en la grama, el alba clama la dulce melodía donde tu corazón a la planta toca y sin más a mi alma invoca.
Tantos besos vacíos secaron mi garganta y la hicieron asechar otros ojos diferentes a los míos sin nada, sin excusas con el frio de unas manos que acarician sin sentido la nada misma llenas de lamentos.
Incapaz de detener el viento, marchaste al ritmo de las olas, como si fuese la diosa del mar. Era tu mirada, un engranaje de lirios azules, tu rostro, un pétalo en flor, y tus cabellos, rosario interminable de plegarias doradas.
¡Quién lo creyera! El brillo de las estrellas en extraño sortilegio, cerca de la orilla y en lo profundo del mar. En el aura del orbe y en el alma de Dios.
* Imagen: Ángulos de papel tapiz-Diosa del agua.
Luz Marina Méndez Carrillo/20102020/ Derechos de autor reservados
Temo tocarte Te supongo esculpida en material de mariposa Por cincel angélico. Huerto de crisálida tus labios también Temo besarlos con prontitud Sólo por duplicar el ocaso en las carnes crudas, El poso desabrido del fingimiento. ¡Para qué la indigestión de miserias! ¡Para qué desvivirse de vísceras humanas! Ciertamente me uniré a ti, Palpo a palpo, sin motivos marchitos. Cuando tenga tu alma, Buscaré tu cuerpo en libre entrega.
Tiempo, juez inapelable, devorador de emociones, verdugo de las acciones, que se sostiene y transciende. La recia severidad, en su justicia inviolable, marca el antes y el después, no frena ni se detiene.
Puentes tiende la cordura, cruzar sin miedo la senda, claroscuro en la negrura, corazón que late y tiembla. Tierra fértil, madre nuestra, inmersa en la calentura, de la palpitante esencia. Sueña el ser que vive y piensa.
Libertad gritó el halcón, en su elevada atalaya, nube oscura que arrebata, denso olor en la volada y una niebla que le abraza, en su majestuosa estampa. En su volar pertinaz, libera su propia alma.
Canta el cantautor sangrando, de puro dolor declama, ronca voz que se derrama, como un manantial que habla. Las cuerdas de la garganta, tensas como cimitarras, vibrando al mundo reclaman, la justicia necesaria.
Las penas son de nosotras, de las almas que soportan, brazos que se caen al suelo, sobre el asfalto que abrasa. Canta sobre el mudo acento, la soledad que la embarga, y no se detiene el tiempo, aunque la tormenta amaina.
En las lágrimas del mundo, se bañan la alegrías, sonoros son los sollozos, que albergan nuevas heridas. La tierna voz del retoño, se golpea con la codicia, y va dejando rodadas, el amor de cada día.
La carretera es muy larga, empinada y pedregosa, pero la fuerza es muy grande, y el ímpetu se desborda, Nuevos caminos y viejos, como estelas en las rocas.
Durante la mayoría de la vida, nada maravilloso sucede. Si no te gusta levantarte y trabajar y terminar tu trabajo, para sentarte a una mesa con la familia o amigos, entonces lo más probable es que no seas muy feliz. Si alguien basa su felicidad o infelicidad en los grandes eventos, como un gran trabajo nuevo, enormes cantidades de dinero, un matrimonio perfectamente feliz, esa persona no va a ser feliz la mayor parte la mayor parte del tiempo. Si por el contrario, la felicidad depende de un buen desayuno, una bebida agradable, o una buena siesta, entonces, seremos más propensos a vivir con un poco de felicidad.
Quiero ver tu rostro claramente Cual lienzo estoy a punto de trazar Imaginándote en una vestidura Sin prudencia Que estoy anhelando tocar
Atractiva sonrisa Esos labios los quiero conquistar Pero no, no hay más dicha que mirarte Como cierras las pupilas y se ensanchan Amor siento de ti, me siento en el encanto Desviado de malicia Eres pura he insaciable Pequeña y sensual Y el desnudo frota mas un dilema perdido Del amor que muerde todo hasta mis oídos volteas en la curva mientras no sientes Que resbala una gota de sudor Atreves de tus senos
Pienso que nadie ha visto nada más hermoso Ahora eres mía en esta tarde que mas celosa no puede estar Siento mas celos yo del incomodo desgaste de tejido Y esas manos poseedoras de una brisa que me quiere derrumbar Regocijante cuando el desgaste proviene de nuestras bocas No hay necesidad de parar envueltos en somnolencia
Suaves legañas acarician tus parpados con el entrañable Palpitar de un seductor caído Abiertamente te deseo Te deseo en lo prohibido.
Ironías de la vida... Después de muchos soles y lunas es utópico ver que algo cambió. Mágicamente tus ojos le devuelven ese brillo a la luna. Hacen que el aire se disfrute con los poros de la piel. Sentir tus brazos rodeando mi cuerpo hace que mi corazón se aceleré. Es reconfortante, es emocionante, simplemente el nuevo encuentro hacia el universo. Joss
Hoy quiero reconocer un pequeño pero gran acto de humanidad. Un abrazo. Saludos