Hoy escribo este poema a una mujer que me impacto, mirarla es una tentación, pero hablarle es un temor.
Si solo podría hablarle y decirle mis sentimientos, si mi corazón pudiera decirle lo que siento.
Si fuese alguien valiente para mirarle a los ojos directamente, conversar con ella es mi ilusión es que mirarla es una tentación
Pero no quiero quedar callado al conversar es que talvez ningún tema de mi, vaya a salir si fuese por mi, las estrellas ha de viajar hacia ti.
Sentado en mi carpeta observo a la mujer elegida con su singular maleta ¡No sé si ir hacia ella!
Es un dilema que llevo dentro no sé si ir y contarle, o suprimir este sentimiento no sé qué decidir, ¡Ya no sé qué hacer!
Si mi corazón logrará hablar tal vez no me aceptara es lo malo de contarle, aunque no puedo dejar de amarla.
Pero si mi alma no hablara mi corazón me condenará, vendrán las ganas ir al pasado para remediar en lo que he fallado
Unos dirán que estoy exagerando, que no es para tanto, dirán: solo tienes que hablar. Pero hablar con el corazón es algo más, es más que decir simples palabras
Es que si voy donde ella enfrentaré el temor de no ser aceptado de nunca estar a su lado, no abrazarla y decirle te amo.
Cuanto más vivimos, más cuenta nos damos de la importancia de la actitud ante la vida. La actitud es más importante que los hechos. Es más importante que el pasado, la educación, el dinero, el fracaso, las circunstancias, los éxitos, que lo que podemos pensar o decir o hacer otras personas. Es más importante, que la apariencia, el talento o la habilidad. Se hará o deshará una empresa, una iglesia una casa, lo notable es, que todos los días disponemos de la capacidad de elegir que actitud adoptaremos para ese día. No podemos cambiar nuestro pasado. No podemos cambiar el hecho de que la gente actúe de cierta manera. No podemos cambiar lo inevitable. La única cosa que podemos hacer, es jugar con el turno que tenemos, y esa es nuestra actitud. Somos muchos los que estamos convencidos de que la vida es en un diez por ciento lo que nos pasa, y un noventa por ciento como reaccionamos ante ello.
Es como un pensamiento, en mi mente Que encuentro todas las noches, en mis sueños Ella es la alegría que alimenta, mis ilusiones Es como un recuerdo, que anhelo tanto.
En mis sueños yo hablo con ella, la hago reír con mis tonterías Le canto mis canciones, le recito mis poemas Ella es mi motivo, por el cual yo sueño todas las noches Es como las estrellas, tan hermosa, pero tan lejana.
Nada se compara a ella, para mis ojos es la más bella Una belleza hermosa, que me domina con su dulzura Ella tan lejos de mí, pero tan cercas de mis sueños El amor que siento por ella, como su corazón.
Ella es mi ilusión más fuerte, es una ilusión muy linda Querer complacerla, quizás soy un iluso Y que tiene de malo, la vida es una ilusión Estoy enamorado de ella, simplemente, Nadia.
Ceremonia castigada que pasó a ser herejía hoy anunciada y querida... aquella noche fue de piedra... En el pupitre una flor, en la flor de una nariz y arrancada en el jardín se despoja de su olor, en la lección venidera que es la flor de primavera que arrancada en su misión, una manzana, un limón pegada al pistilo de una nariz respingona...
Soledad que te acompaña, palomas que vuelan dentro, vibran nobles sentimientos, como lúcidos sonetos, la voz interna te llama, cargada de pensamientos, y hasta se conmueve el alma, al descubrir sus secretos.
Voz eterna de nobleza, arrebatada a los sueños, vertida en los viejos ríos, de corrientes sin regreso. Voz interna que te llama, perlada de los defectos, de verdades superpuestas, de nuevos descubrimientos.
Un sentimiento colgado, de las cuerdas del encierro, sumido en las controversias, entre fracasos y aciertos, emociones que se cruzan, con pasiones de otros tiempos, y van dejando volutas, disueltas como deseos.
La locura impreca al pálpito, que vive de los recuerdos, y alimentándose de ellos, llena el interior de dudas, en la soledad inmersos. Canciones que acuden prestas, como ágiles sortilegios, para soñar el deseo.
Crespones blancos y negros, guirnaldas multicolores, brillantes luces titilan, oscuras sombras que nublan, fugaces y vivos sueños. La vida entera que pasa, en la soledad, sin freno, amores y sentimientos.
Soledad que te acompaña, vaivenes de las nostalgias, que acuden como bandadas, de febriles pensamientos, voces que gritan solícitas, reclamando sus derechos, amores adormecidos, matizados por el tiempo.
Soledad que te descubre, soledades que te abducen, en solitarias mansiones, donde el amor no es secreto, susurros entre las notas, del dolor que vive dentro. Versos cuajados de historias, vividos y descubiertos.
No sé, si merezco, escribirte y recordarte todos los días Escribir historias de ti, historias de amor inspiradas en ti No sé, si algún día, tu querrás leer lo que te escribo cada noche Versos que describen lo enamorado que estoy de ti.
No sé, si soy poeta o solo un loco que te escribe todas las noches Pero todo lo que escribe este loco, es con el corazón No sé, si tengo el derecho de hablarte Pero tengo la duda, de que pasaría si tuviera la oportunidad de hablarte.
No sé, si buscarte es lo mejor Pero me muero de ganas de conocerte y que tú me conozcas No sé, si aún me recuerdas Porque yo te recuerdo a cada instante.
No sé, si es correcto que aparezcas en mis sueños Pero es que, en ellos, es la única manera de verte No sé, si el destino tenga ganas de juntarnos Solo se que tu eres el amor de mis amores, Nadia