Pensar que el mundo es pequeño, que son más cortas las horas, que se han quedado sin dueño, las luces de la mañana. Pensar que no existe el tiempo, que es quimera lo que aguarda, y pensar que el pensamiento, nace y vive en las entrañas.
Volver a pensar despacio, en una plácida calma, y pensar que la templanza, se escribe con la esperanza. Pensar que el amor es aire, que el viento es solo amenaza, y creer que los derechos, solo son palabras vanas.
Pensar que ama el poderoso, que no sean solo finanzas, y ver tan solo la cruz, de la madera tallada. Mirar de frente sin miedo, como se observa la nada, y sentir que son los ojos, los que miran en el alma.
Volver a la misma senda, donde los pasos quedaron, plasmados en la leyenda, que va dejando el pasado. Vivir sin mirar al lado, donde la taimada ofensa, extiende su largos brazos, sentir que el mundo es inmenso, y que son pocos los pasos.
Pensar que el beso es la mano, que se extiende como un lienzo, donde se pintan las ganas, de poseer el respeto. Pensar que es más noble el necio, que el sabio que ama la vida. Envolverse en las ideas, con ropajes de otros tiempos.
Cocinar nuevas ideas, aderezando el talento, con el sabor de lo bello. Pensar que todo es efímero, excepto el amor eterno. Saber que lo hermoso anida, en los más oscuros huecos, en las más profundas simas.
Volver pensando en la vida, de los más pobres y hambrientos, para dar sentido al mundo, que todos llevamos dentro.
Bendita es esa piedra inerte que no camina entre bulliciosas espinas, dichosa es aquella piedra que no siente, habladurías que se convierten en neblinas
Aunque de su fortuna no sea consiente y su vida es comportamiento de la muerte, envidio a esa cosa dura completamente pues no lamenta y eso es mucha suerte.
No mira lo que veo seguidamente euforia, sonrisas, aunque también personas puramente indiferentes en un mundo mendigo de asistencia
Bendita es esa perversa piedra que no es flechada con ese veneno alucinógeno, que no se envuelve en calor de yedras para no intoxicarse con viles mentiras
Dichosa aquella piedra insensible con carencia de prestigiosos sentidos, pues no percibe la propia extinción sublime y no se entristece con los remitidos.
Tengo celos de un cuerpo resistente, no danza en encadenadas nubes no juega con inocentes y no tiene guerra con la gente
No contempla, y eso es gran virtud no mira clamores, ni carencia no ve tristezas, ni pobreza se queda con el mismo rostro de quietud.
¡Dichoso es ese pedrusco! que es totalmente no sensitivo que esta en un oscuro y húmedo escombre, pues no hay peor dolor de ser vivo y más aun de ser un hombre.
Fue una Noche especial nuestros cuerpos desnudos no nos dejaron hablar , un abrazo y un beso antes de soñar
Fue una noche especial , nuestros brazos nos aprisionaron , nuestros labios se unieron en un beso interminable, nuestros cuerpos fundidos de placer al sentir el calor que nuestros cuerpos desnudos emanaban
Yo te lo pedí , así lo había soñado nuestros cuerpos desnudos , nuestros brazos pegados , tú me abrazaste y sentiste mi piel , yo te abracé y sentí todo tu ser.
Mujer hermosa, de paso y de andar apresurado Que va como el viento, con ráfagas de aires atormentados Me sacas ventaja con mi lento y torpe caminado Mis sudores brotan, son torrentes que escurren y son demasiados Mujer bella, que vuela como las aves del horizonte despertado Revoleteando como mariposa vigorosa, de colores imaginados Despiertas mis pesadillas, de sueños profundos soñados Todo lo que me sucede a su alrededor, son de anécdotas recordados
Mujer primorosa, de cuerpo y rostro fascinante Destellas en las noches, como lucero en el cielo brillante Eres tan apasionante, que la quisiera como querida y amante Luces un caminar, como toda una dama elegante Me tienes loco, con ojos saltones de vigilante Eres mi preciosa dulcinea y yo su rocinante Al sonreír, se le nota la alegría a su bello semblante Eres la musa de mi poesía y yo su servidor ambulante La pasión acelerada, que me atraviesa fulminante Emociones, que laten en su corazón palpitante Pasionaria, que arde en su llamarada, en mi cuerpo agonizante Eres como el ají y el guacamole, ardiente y picante Me tienes loco y orate, de andares delirantes Su caminar es apremiante, de aires que soplan triunfantes Su fogosidad es punzante, en mi cuerpo adolorido sangrante
Mujer cariñosa, de quereres y afectos maravillosa Tienes una mirada tierna, que se torna rara y misteriosa Eres como la luna, de rayos penetrantes luminosa Como el sol, que alumbra de calores y pasiones amorosa De manos prodigiosas y de emociones generosa Eres todo un manjar de sabores, por donde se le mire deliciosa Eres como las rosas, orquídeas y tulipanes, majestuosa De fragancias y olores, de suspiros fabulosa Mujer de mis amores, de cuerpo y alma grandiosa
“Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga nov 05-2020
En los ojos vive el eco, en los labios la palabra, en la mente se recrean, las ideas que se labran. En las riveras se hacinan, restos, lastres y despojos, y la corriente se lleva, la vida con sus tesoros.
El mundo se dio la vuelta, para ocultar la mirada, sangre que caliente espesa, en la carne de las ganas. El roble extendió las ramas, dando cobijo a la savia, y la verdad se hizo daño, al despertar la mañana.
En el borde de la sombra, plasma la luna su luz, deshojando las penumbras, buscando el brillo que asombra, la vida en su plenitud. En las orillas del tiempo, vive el amor entre brumas, buscando un rayo de luz.
Envuelta en amor la cuna, ribeteada de ternura, pace plateada la luna, en apacible quietud, asombra la criatura, inquieta en su desnudez, y se despejan las dudas, viendo su cálida tez.
El amor vive en la luz, pero transita entre sombras, dolor y pena le cercan, intensas voces le nombran, y sentimientos le miman, aunque en los ojos se esconda, tiembla el verbo cuando asoma, y en su desnudez se asombra.
Envuelta en carne la vida, en la luz se viste el día, mientras los sueños se mudan, despertando a contraluz. Perlada la hoja reaviva, y el amor de gala viste, para recibir al sol, en su guarida infinita.
“En la Barranca del Cupatitzio, . . . Dios, agua, vida, origen, dulce inicio.”
Meseta encumbrada, Dios así lo quiso, paraje del cielo, edén, mi paraíso, botón michoacano, la región más tierna, Uruapan bonito, primavera eterna.
Jícara esmaltada, ¡Río del Cupatitzio!, barranca, hondonada, al fin precipicio, que bello tan lindo Parque Nacional, purépecha sacra ecología cultural.
El bosque, sus plantas, ¡cosa más hermosa! olor de la tierra fresca “charandosa”, árboles, follajes, joyas inmanentes, el agua, las piedras, remansos, afluentes.
Un canal en calma rocío del candor, la compuerta se abre torrente de amor, cascadas que rompen frágiles cristales formando las ondas en los manantiales.
“Cola de Caballo”, venga “La Alegría”, “Catalina” riega su alma todo el día, “Copa de Oro”, “El Puente” de salto elegante, natura se muestra feliz y arrogante.
Líquido sonido, golpe de poder, que nos arrullan oído con tanto caer, correr, ¡“El Gólgota”, “Yerbabuena”, “Gandarillas”, toquen al son de tonadas, tonadillas!
Por el río que canta denme un si bemol color de “Arco Iris”, fiel espectro del sol, las truchas se bañan al compás de claves, bailan las ardillas, se entonan las aves.
Encinos y pinos, ramas bullangueras, plátano con hueso, sedosas verdes higueras, blanco carbonato tomo “cebadina” rica, efervescente, garganta se afina.
Fuente “Los Espejos” que un venero emana, cuento los chorritos que “Eréndira” hermana, Mural de Mapeco húmedo y silente arte de un artista que admira la gente.
Burbujeante pila es la “Del Tornillo” que hace las delicias de todo chiquillo, es “Janintzitzic” tersa “flor de lluvia”, repicar de gotas la nube . . . diluvia.
Su “Velo de Novia” escurre y salpica el cauce, el caudal ya se magnifica, “Cola Pavo Real” de plumas muy finas, fluidos transparentes parecen cortinas.
Senderos sinuosos que están bien trazados, kioscos, escalones, chulos empedrados, calzadas “De Sapos, “De la Media Luna”, puente “Del Recuerdo” del cariño es cuna.
Vengan visitantes, “Los Recién Casados” que se quieran mucho “Los Enamorados”, cuidar medio ambiente es imperativo que luzca, que brote, su ser reflexivo.
“Camelinas” finas, flores bugambilias, un paseo precioso para las familias, bendición de un Fraile su fe sangre que arde, “Rodilla del Diablo” que se fue cobarde.
Allá, en lo más hondo, en el confín profundo arriesgando todo conquistando el mundo, se va el clavadista tras de la moneda exponiendo vida borbollón lo enreda.
¡Qué baile, qué dance, mi “Juaquiniquil”!, musical su brisa de copa gentil, es culta la guía del hombre maduro, prepárate niño es tuyo el futuro.
Jabonosa espuma, “Cutzi” solo hay una tan blanca brillosa como la fortuna, veo las espirales de los remolinos siento el fresco viento . . . de nuestros destinos.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Uruapan, Michoacán, México, a 16 de noviembre del 2012 Dedicado al mejor guía, Jesús Reyes Rodríguez Reg. SEP Indautor No. 03-2013-111212464200-14
Cantinela que se extiende, como el mar muerde la arena, sintonía que se expande, como un torrente que anega, tenaz sonido en el aire, que a todos los oídos llega, letanías que se iteran, insistentemente eternas.
Canción de cuna que envuelve, en la niñez pasajera, y va modulando el ritmo, acoplándose a la senda. Voces que roncas se tornan, cuando crece la marea, y el rugir de las gargantas, presagian canciones nuevas.
Historias que se perdieron, en el mar de las ideas, cementerio de añoranzas, que quedaron tras las puertas. Las notas atrás quedaron, salidas de viejas cuerdas, y voces que se enquistaron, como el polvo en la trastienda,
Amor que vive y ocupa, que se dilata y que medra, eclipsando las nostalgias, con su pertinaz presencia, amor de múltiples notas, desgranando sus quimeras, con las voces de mil bocas, que sin fin se manifiestan.
Volver al origen mismo, donde la verdad se gesta, preñado de sensaciones, sentidas en el abismo, donde viven las leyendas, volver al centro del tiempo, donde el vacío es materia, y ver la auténtica esencia.
La vida cambió su rumbo, para moldear su existencia, henchidas de aire las velas, fuerza el timón sus maneras, y el viento gira y se estira, para abrazar lo que encuentra, agua de infinitas formas, de las orillas que besas.
El tiempo cruzó la puerta, para buscar su quimera, y el amor abrió los brazos, como el mar ama la tierra. Se extiende el verso sin voz, para que cante cualquiera.