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Siento como tocan a mi puerta,si , a la puerta de mi corazón y es cruelmente la soledad . Insiste en entrar y aunque me resisto,es inevitable,el dejarla pasar. Como duele,es una visita, que nadie,desea llegue, porque traé consigo, sufrimiento,dolor,noches largas y frías, lágrimas por doquier. Oh soledad,no hagas estragos,no rompas más cosas, que ya hubo alguien antes que tú, que lo hizo. No te quedes mucho tiempo,escucha mi voz,cuando te diga,vete ya, y hazlo de una vez,aunque se que pasará mucho tiempo,para que eso digan mis labios y se lo pida mi alma. Mientras tanto vivirás aqui junto a mi, mi soledad.
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Poeta
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Siento como recorre por todo mi cuerpo, hasta el más escondido rincón,el dolor, Como brotan de mis ojos, aquellos ojos que brillaban e intercambiaban miradas de pasión, hoy las lagrimás, Sabor amargo,a sueños rotos,a sufrir. Temor,miedo,soledad,sentimientos tan terribles y muchos de ellos muy callados pidiendo a gritos ser conocidos, Cuanto tiempo pasará, para mirar de nuevo mi sol,para volver a sentir una sonrisa desde mi alma,cuanto tiempo pasará para que me levante y deje el dolor de mis huesos y el dolor de mi alma ,en esta vieja cama, Cuanto tiempo pasará,eso solo mi ser lo sabrá, solo el será capaz de decir ya no más... Rebeka Gonzalez
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Poeta
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Que amargo, el sabor de tu olvido, saber que ayer te tenía tan cerca, y hoy eres como un espejismo, Que amargo ,el sabor de tus besos, donde ayer me sabian a miel, hoy me saben a hiel, Que difícil es hoy perder tu olor, donde ayer,era el mejor aroma, que tenía mi cuerpo, Que difícil es hoy buscarte,entre mis sabanas,donde ayer me abrazabas, tan fuerte debajo de ellas, Que amargo,el sabor de tu partida Que amargo tu ádios,para mi vida...
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Poeta
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¡Cómo quisiera que la vida no existiera, así dejaría de sentir el dolor de este amor que me hiere! Y el corazón destrozado ¡cómo si nada ocurriera! ¡Desliz el tuyo! Aunque dices que me quieres.
¡Cómo quisiera extinguir la agonía de mis venas! Cada lamento sufrido poder echarlo a la hoguera, que el fuego voraz devore hasta disipar las penas, y solo queden cenizas para lanzarlas afuera.
¡Cómo quisiera no tener el alma débil, afligida! No suspirar por ti, tú me llenas de amargura. Ignorar a este sentimiento seductor de la mente aturdida, enloqueciendo la pasión del corazón, y soltando ataduras.
¡Cómo quisiera no estar en donde te encuentras tú! No escucharte ni sentir las caricias de tu aliento, para no enredarme contigo en ese insidioso revolú del amor, y así evitar decir lo que yo por ti siento .
Julio Medina 17 de octubre de 2011
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Aquí encallo un amor el mio isla desierta esta de solo naufragios, desolación y desamor.- En la inmensidad del mar esta isla ni figurara no tendrá ni habitantes ni historia solo un corazón destrozado, la habitará.- No hay huida el único consuelo será ver las olas del mar; ver el atardecer y ponerse el sol y en el ocaso, sentarme a suspirar.- Acabo la dicha por la ventura solo pensar y especular en lo que un día fue y hoy solo en esta isla donde solo provoca llorar.-
Mira mi blog http://hectormaxx-mipoesia.blogspot.com/
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Lo siento, sé que de mí te vas, este inicio frustrado es una barbaridad, y más nunca volverás, el amor queda en disparidad.
¡Ahora quizás quieras odiarme, y le dirás a todos que jugué contigo! ¿Sabías que a tu amor quise acercarme? La dejadez fue mi delito y castigo.
Pero nunca hiciste tu parte, no solo al hombre le corresponde seguir al amor, anhelaba buscarte, entregarme a tus brazos fue cautivador.
No me odies, no existe razón para hacerlo, los hombres y las mujeres tenemos defectos, el amor llega, y se va, todos deseamos tenerlo, por quererte de lejos confundió el trayecto.
¡Hay tantas tentaciones en la ausencia y el olvido! Son espejismos que interfieren el idilio sorprendiendo al corazón distraído, y lo dejan herido, pidiendo auxilio.
Pero más no te puedo decir, ya nada se puede remediar, sé feliz, busca otra manera de vivir, el destino no se puede cambiar.
Julio Medina 10 de octubre del 2011
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De mí se había enamorado una amiga del vecindario, y yo escuchaba abismado las tristezas narradas a diario.
Ella me hablaba de amor, y casarse quería conmigo, pero yo sentí temor, y solo quise ser su amigo.
Muchos ratos compartimos en los que fuimos dichosos, pero nunca nos decidimos para que fuera su esposo.
Ella conoció a otro señor en el tiempo transcurrido, decidió darle su amor, y yo me quedé dolido.
Muchas noches he pensado del error a no atreverme, perdí al amor anhelado por miedo a comprometerme.
Julio Medina 28 de enero del 2012
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Vagando va el pensamiento sin detenerse a pensar en cosas pasadas que le aturden. ¡Aquellos tiempos que partieron para volverse recuerdos sitiados, ahora deslumbrados, resurgen como gotas de la lluvia atezada, despiadada, salpicando hasta cercenar las entrañas de la percepción inquieta, alocada! Ruge el llanto atribulado, con lágrimas baña la brisa detenida en el cristal de la mirada. Inercia borrosa, frustrada sagacidad, dañas el regocijo, tras volver sin la luz abnegada.
En el viciado vacío del abismo absurdo, la tonada sosegada comienza a repicar como letanía ingenua. Empalagado sonido gurdo en los sentidos equivocados pretende aplicar. Contempla la fantasía del quejido piadoso, un lamento florece cuando el alma parece abarcar, pero yace en el túmulo con el semblante ansioso, enredado en el suspiro tropieza con la edad del tiempo, persistiendo con escuchar vocablos afásicos, recitando realidades sin mayor contratiempo; verdad encajada en el exceso del turbado cántico.
Chirridos del sillón invaden el dormitorio, oscila hueco un remolino del mar ensordecido donde el silencio es presa del rugido delusorio. ¡Sigue allí sentado con vano dolor abstraído! Sin pensamiento, no sabe ni siente lo frustratorio. ¡Mala suerte! ¿Eso dijo? Sin duda es mala suerte, siempre ha estado musitando en la vileza angustiada, a veces lúcida cuando la elegía alborotada es menos fuerte. Esotérica astucia pretende ser escuchada, pero su voz se traba, quizás eso ni se logre porque se acerca la muerte… ¡A buscarle! Cuando una escasa voluntad del alma allí quedaba.
Julio Medina 6de enero de 2012
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¡Cómo te olvido ausencia, si vives en las entrañas del recuerdo! Queda ignota la impaciencia dormida en la pasión del verbo lerdo.
Soledad escapada de la penumbra refugiada en la laguna de la memoria, y su luz oscura el ocaso alumbra, germinan primicias en la historia.
¡Padecer más! eso no puedo. Confuso descuido inadvertido, no es menos pérfido el motivo si accedo porque es un vacío incomprendido.
Holgura, quedas a la deriva y la ausencia dueña de los vestigios, anclan remembranzas, su dolor oculto priva al esperar la ocurrencia de un prodigio.
¡Cómo libero la inexistencia si dentro del alma camina! Sus pisadas van cortando la existencia y el corazón se termina.
Julio Medina 19 de enero del 2012
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Yo no soy dueño de ti. ¿Esas palabras no dicen nada? No insistas más, sigue sin mí, ya por favor, en el amor no eres afortunada.
No seas así, es lo mejor olvida esa tristeza imaginada, lo que dentro de mí quedaba de amor -flácido sentimiento-, desertaría en la algarada.
¿Dueño de qué? Si terminó con el corazón vacío y el alma acabada, fue una ilusión que dominó, ahora se va, quedaste apesadumbrada.
Penoso es sufrir así ¿qué puedo hacer? Quisiera detener ese dolor, pero las congojas llegan angustiarte, dentro de mí no va a nacer amor ni ansias para enamorarte.
¡No soy dueño de ti, no soy dueño de nada! El amor se ha ido al retornar la alborada.
Julio Medina 21 de agosto del 2011
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