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Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas, he sentido el otoño; sus achaques de viejo me han llenado de miedo; me ha contado el espejo que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas...
¡Que curioso destino! Me ha golpeado a las puertas en plena primavera para brindarme nieve y mis manos se hielan bajo la presión leve de cien rosas azules sobre sus dedos muertas
Ya me siento invadida totalmente de hielo; castañean mis dientes mientras el sol, afuera, pone manchas de oro, tal como en primavera, y ríe en la ensondada profundiad del cielo.
Y lloro lentamente, con un dolor maldito... con un dolor que pesa sobre mis fibras todas, ¡Oh, la palida muerte que me ofrece sus bodas y el borroso misterio cargado de infinito!
¡Pero yo me rebelo!... ¿Cómo esta forma humana que costó a la materia tantas transformaciones me mata, pecho adentro, todas las ilusiones y me brinda la noche casi en plena mañana?
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Poeta
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Quisiera esta tarde divina de octubre Pasear por la orilla lejana del mar;
Oue la arena de oro, y las aguas verdes, Y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, Como una romana, para concordar
Con las grandes olas, y las rocas muertas Y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos fríos Y la boca muda, dejarme llevar;
Ver cómo se rompen las olas azules Contra los granitos y no parpadear
Ver cómo las aves rapaces se comen Los peces pequeños y no despertar;
Pensar que pudieran las frágiles barcas Hundirse en las aguas y no suspirar;
Ver que se adelanta, la garganta al aire, El hombre más bello; no desear amar...
Perder la mirada, distraídamente, Perderla, y que nunca la vuelva a encontrar;
Y, figura erguida, entre cielo y playa, Sentirme el olvido perenne del mar.
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Poeta
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Ahora quiero amar algo lejano... Algún hombre divino Que sea como un ave por lo dulce, Que haya habido mujeres infinitas Y sepa de otras tierras, y florezca La palabra en sus labios, perfumada: Suerte de selva virgen bajo el viento...
Y quiero amarlo ahora. Está la tarde Blanda y tranquila como espeso musgo, Tiembla mi boca y mis dedos finos, Se deshacen mis trenzas poco a poco.
Siento un vago rumor... Toda la tierra Está cantando dulcemente... Lejos Los bosques se han cargado de corolas, Desbordan los arroyos de sus cauces Y las aguas se filtran en la tierra Así como mis ojos en los ojos Que estoy sonañdo embelesada...
Pero Ya está bajando el sol de los montes, Las aves se acurrucan en sus nidos, La tarde ha de morir y él está lejos... Lejos como este sol que para nunca Se marcha y me abandona, con las manos Hundidas en las trenzas, con la boca Húmeda y temblorosa, con el alma Sutilizada, ardida en la esperanza De este amor infinito que me vuelve Dulce y hermosa...
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Poeta
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Mi corazón es como un dios sin lengua, Mudo se está a la espera del milagro, He amado mucho, todo amor fue magro, Que todo amor lo conocí con mengua.
He amado hasta llorar, hasta morirme. Amé hasta odiar, amé hasta la locura, Pero yo espero algún amor natura Capaz de renovarme y redimirme.
Amor que fructifique mi desierto Y me haga brotar ramas sensitivas, Soy una selva de raíces vivas, Sólo el follaje suele estarse muerto.
¿En dónde está quien mi deseo alienta? ¿Me empobreció a sus ojos el ramaje? Vulgar estorbo, pálido follaje Distinto al tronco fiel que lo alimenta.
¿En dónde está el espíritu sombrío De cuya opacidad brote la llama? Ah, si mis mundos con su amor inflama Yo seré incontenible como un río.
¿En dónde está el que con su amor me envuelva? Ha de traer su gran verdad sabida... Hielo y más hielo recogí en la vida: Yo necesito un sol que me disuelva.
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Poeta
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Tú me quieres alba, Me quieres de espumas, Me quieres de nácar. Que sea azucena Sobre todas, casta. De perfume tenue. Corola cerrada
Ni un rayo de luna Filtrado me haya. Ni una margarita Se diga mi hermana. Tú me quieres nívea, Tú me quieres blanca, Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas Las copas a mano, De frutos y mieles Los labios morados. Tú que en el banquete Cubierto de pámpanos Dejaste las carnes Festejando a Baco. Tú que en los jardines Negros del Engaño Vestido de rojo Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto Conservas intacto No sé todavía Por cuáles milagros, Me pretendes blanca (Dios te lo perdone), Me pretendes casta (Dios te lo perdone), ¡Me pretendes alba!
Huye hacia los bosques, Vete a la montaña; Límpiate la boca; Vive en las cabañas; Toca con las manos La tierra mojada; Alimenta el cuerpo Con raíz amarga; Bebe de las rocas; Duerme sobre escarcha; Renueva tejidos Con salitre y agua; Habla con los pájaros Y lévate al alba. Y cuando las carnes Te sean tornadas, Y cuando hayas puesto En ellas el alma Que por las alcobas Se quedó enredada, Entonces, buen hombre, Preténdeme blanca, Preténdeme nívea, Preténdeme casta.
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Poeta
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Que cosas tiene el vino saca las cosas que se llevan reprimidas en el alma, saca el amor por las personas, los dolores que callas; tambien saca esas ganas de llorar, que conciente guardas en la cruda moral no recuerdas nada.
El vino saca la pasion dormida, esa euforia, el deseo sexual reprimido, las ganas de hacer el amor, el deseo de sentir a esa persona a tu lado, estar desnudos en la cama eso le basta a tu alma
Siempre logras tu cometido, cuando tu conciente esta entumido Ya tienes a esa persona que desea estar contigo Ya le has convencido, porque ebrio eres florido tu y ella ya en el lecho, ja! te quedas dormido, por estar perdido con tu consiente embrutecido, ya que mas da, lograste tu cometido
Cuando estas ahi sin sentido, todo perdido, porque el vino te ha consumido quieres hablarle a medio mundo, decirle que estas dolido le llamas a esa persona que te escucha, a deshoras de la madrugada lloras, le hablas con el alma, no recuerdas haberla tenido en una cama le dices lo que llevas resentido le dices de tu amor desmedido, tambien confiesas que necesitas un abrazo que ya no vale la pena mentirte a ti mismo le dices que le quieres, que le amas, porque desgraciadamente es cuando eres tu realmente.
Ese es el momento en que tus sentimientos salen floridos porque sobrio los llevas escondidos o simplemente estan entumecidos o simplemente que estan perdidos por eso recurres al vino, por eso recurres al olvido en por eso que vuelves a estar embrutecido, para esconder los sentimientos, para esconder tu alma por eso es que los gritas cuando te embrigas, para sacar la herida que llevas sangrando. y sobrio solo callas que deseas ser amado, Eso, todo eso que llevas reprimido lo sacas tan bien cuando tomas vino que como me gustaria a veces no recurrir a ese destape tan grande que es el vino me gustaria expresarlo, sin necesidad de embrutecer los sentidos.
El vino saca ese macho que llevas encerrado el hombre debil, necio, a veces tan patan que cuerdo o sobrio no eres, te saca tantas cosas que como me gustaria que expresaras como me gustaria que las demostrarasdemostrar sin necesidad de sumergir tu mente solo en vino son tan solo las cosas que saca el vino de ese tu mundo escondido.
Registro ante los derechos de autor.
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Poeta
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AYERESDEMAÑANA
Allí, dónde los recuerdos transitan, las épocas prolíficas, los episodios infames. Entre los vaivenes, apartados. Ayeresdemañana apartados.
Apartados de las olas, las calamidades, sangres personajes de los sonidos, donde chocan enfrentados los infiernos. ¡Hay seres qué vivieron alguna vez!.
Transitando, transitando, los recuerdos, antagónicas las risas y los besos. Épocas de sueños.
Episodios. marginales. Entre los Ayeresdemañana. ¡De pronto, llegando tarde!. Al abrir una mañana, media luna. El día, del blanco ropaje del paisaje, de novelas inundadas, simultáneas. Ahí, allí, hay, ay, ya, demasiado en exceso.
Bocanadas obscuras, ingenuas espumas en rebanadas, turbación doblada peligrosa. ¡Hoy en venta del vacío ayer!.
Con las manchas luminosas de los cielos en brasas. ...Demañanayeres... En las tradiciones inaccesibles. En los finales del origen.
En las narraciones indefinidas en los mitos remotos... ¡Demañanayeres!.
El amor de fábulas y cristales, valles, fuentes, flores tibias, muslos firmes.
El recuerdo. En la ceniza del reloj, del pequeño mundo, del momento inmenso, en el anónimo desánimo.
En los ayeresdemañana hay. ¡Demañanayeres!. Hay allí un ahí...¡Un ahí, donde el ahí!
Es un ahí. Donde la voz del pueblo perdió el sentido,
los hechos la borraron bajo tierra, la profundidad de los indefensos,
en la materia informe del desorden. Ahí, ningún significado importa el hombre, ni la vida, la verdad, el honor y la familia. Ahí, los recuerdos escriben, y borran la memoria, la falsa historia, la riqueza inútil, hipócrita, incrustada de vacío.
Entre éstos... Ayeresdemañana ¡Se prosigue descubriendo los vacíos!. Y los mismos culpables se proclaman inocentes, y los ayunos meditan todas las cucharas.
¡Dónde pródiga la vida derrama muerte!. Y Ahí es aquí, en cada recuerdo, y Aquí es ahí a diario, y Aquí es aquí. ¡A propósito!. Y Ahí es ahí. De muchos sabido, ayer y mañana. Ayeres que vendrán sin sus mañanas, mañanas legendarias sin calendarios.
¡El tiempo sacudido entre dos eternidades!. Túneles de puerta, ventanas de laberintos. Ayer Es De Mañana. ¡Ya demasiado tarde, infinita noche!.Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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COMO TE DESPOJO.
No hay espacio tan grande como entre tú y yo, pero me describes todas tus recorridas eróticas, me entrelazas en un laberinto morboso, en tus osadías entre tus ardientes amantes y me dejo caer en una y mil fantasías.
La luna ilumina tu contextura, dibujada en una silueta semidesnuda, te penetro como la luz penetra al día y desvisto tu imagen, sin permiso, libero mi instinto morboso.
Siento tu roce en el silencio, tus ojos dilatados en pulsante pasión, los susurros que vienen de tus labios, rubí rojo, la llama del deseo de besar tu lindo cuello.
Resaltan tus erectos cirios encendidos, con dos botones endurecidos en la cúspide de tu pecho Y enciende la llama de un apasionado beso, tu vientre encadena el ritmo del deseo, dentro de tu transparente atuendo, puedo percibir el vello de tu venus, húmedo, de cristalinas savias.
Tus piernas parten y su aroma despierta mi lengua, queriendo navegar tu mar inquieto, el ardor de tu monte en impaciente súplica, se congestiona en tu punzante clítoris.
Trituras las entrañas de mi mente, siento el íntimo acogedor de tus grietas, e irgue el deseo de sacudir tus caderas, tomando tus posaderas, escribiendo historia en tu seno, penetrándote sin pudor, sin reglas, haciéndome tu esclavo favorito.
La fantasía de un éxtasis, se extiende, viendo tu rostro descansando junto al mío, bajo suaves caricias y suspiros enajenados, así te pinto, en este eco que no encuentro, aun despojándote, en mi débil morbosa mente, frente a mi.
Mario Vásquez 02-24-2012 [email protected]
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Poeta
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Mamãe vaca, santa de todos os dias, livra da desnutrição. Deus não da leite, nem cozinha, nem lava fraldas, nem da dinheiro. O garimpo da dinheiro e da a morte, a degola, a inveja, o soterramento. Deus e o Demônio estão escondidos, um a revelar o amor que extrapola e pode chegar aos limites com o ódio, o outro a demonstrar o rancor que se transforma em compaixão e arrefecimento, que acolhe a todos sem rejeitar ninguém: o demônio acolhe a de todos, indiscriminadamente. O piedoso e o solidário se encontram em qualquer esquina e numa competição deixam-se ganhar e perder almas a todos os instantes. Deus da o terremoto, o raio, o furacão, o vulcão e o medo da morte. O Demônio não da nada, apenas o temor que pode evitar de cair no próximo despenhadeiro. A prostituta não da dinheiro: tira-o. Dá apenas prazer num sexo transitório. Da também gonorreia e sífilis. Ela deu prazer, mas será descartada na próxima esquina, trocada por outra prostituta mais jovem, mas formosa, mais carinhosa. Deus não te arranjará outra, ele odeia as prostitutas. No próximo lupanar o Demônio te socorre. Ele se esconde num copo de cachaça ou na cocaina, nos assédio de uma prostituta faceira, morena jovem de seios grandes. Vais esquecer os pecados por um instante e Deus que discrimina os pecadores te excluirá do meio dos “bons”. O Demônio te acolherá solícito, sem qualquer preconceito, sem exigir conhecimento de tua vida pregressa. Deus te privará de tudo: das pepitas, das prostituas, da mamãe vaca... Te apresentará um livro grosso e um saco onde deverá depositar um décimo das pepitas que venha catar.
JOEL DE SÁ.
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Poeta
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la magia de tu amor se esconde en tu boca y en tu piel piel de deseos boca de tu amor donde bailas pacto de amor amor secreto de tu luna en mi sol amor que se ama de a dos amor en tu pasion
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Poeta
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