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Miel marina (Surrealista)
Ardorosa rema rosada la mano cerca del pez enjaulado el remo alado mueve las olas en los versos miel salada azúcar del mar de racimos de cucharas para no morir en la fiebre de los ríos entre el caudaloso clima horizontal hoy verdugo de los años fragmentos pescadores de algodón en las aguas primordiales con harina piensa un árbol con vestido nuevo del otoño seguro triturado el amarillo de las hojas en los ojos por el frente seco del relámpago muy lento como ayer el día cargaba. Indómita una abeja cayendo de una gota, lloraba salvajemente a la miel pálida, no con el mar donde duerme, ni en la montaña de nieve esparcida. En las flores furiosas color vino. Quedándose sin espinas en el olivo. Entre el vientre alegre de una vasija. Ella, la mano rema en la mesa. Que mece mes a mes más o menos. Lejos de la orilla obscura. Del ceremonial de los minutos diminutos. Indignada el agua de la sed mojada, de los labios divididos. Tibio al fondo del monte ardiendo. ¡Mieles a mares del húmedo fuego!.Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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COMPLEJIDADES
Desenredando las palabras, danzan bajo el agua, soles sin ropa rotos, por el cielo entre los suspiros, interrogando intimidades invencibles, en la tela que talan los tálamos, instigando persistentes adustos silencios.
Complejidades que con asiduidad merodean, en la destemplanza y marejada, apoteosis indómita que redime, los enmarañados sentimientos, como el tiburón en el desierto, el camello marinero y la tortuga. ¡Inquietante al encolerizarse!.
Complejidades del escarnio al improperio, que en la luna teje perlas, a la timidez del tigre, a la cariñosa cobra, del escorpión tierno, del cordero enardecido, por la venganza del espejo. ¡Altivo!.
Complejidades al descorazonarse el aliento, donde una silla descansa sentada, en la cama de rodillas, una almohada tiene insomnio, por la túnica de nubes, bajo el biombo enamorado, del anillo que no usa dedos. ¡Al desenojarse!.
Complejidades, erectas en la sonrisa, encendida, que alumbra un salmón, un salto suave dentro. ¡Tan profundo como alto, en el llanto en el canto!. Como en el desencanto cuenta, curvas cruentas, las palabras de una letra, lenificando leñas, lesivas, de mil sentimientos saponáceos, satinados en el llanto de una lágrima, sazonada satisfecha.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Precipitado sigilo
Como una fruta corre en labios de un recuerdo, escucho, dibujando la espina de nítida sangre, doblando espíritu y alma, con mi sombrilla, sobre un sabor negro de pálidos cristales.
Como altos abismos de nuevas pesadillas las almohadas me sueñan muerto y despierto
y el cielo, lejano, imita cualquier engaño que alimenta los ruidos raudos que el aire lame.
Muy allá, mis sueños me devoran inquietos, nada olvido y, después lavo el alma, descolorida, desgarrando mi aliento perdido,
denigrado como el honor del tabaco, y la madera, abatida por el vidrio temeroso, blando y dulce, con el acostumbrado fluctuar volátil.
Ya el lucero se opaca y se entristece labrando en torno estrofas con el solitario poeta.
Los empeines esponjados, escapan, con la flor de la noche entera. ¡Donde la intimidad se anuncia secreta!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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PULCRA SORDIDEZ (Neosurrealista)
Abajo en el fondo, alto detiene su punta, el gris callando, al silencio del piso, que pasa, que pesa, encima.
Dejando atrás las huellas de sus seis uñas guiadas, a control remoto, porqué cavó en un suelo fino, como la harina, en medio de un panel solar, con un alto contenido de silicio, a mediados del verano, como un rosal tempranero de líquidos cristales. Por suerte, llevaba puestas las ruedas en el corazón, que rebotó más de quince veces, por el espectrómetro de rayos X y protones alfa, para analizar la composición de las ropas interiores, y aquéllo que sostiene la vista fija, en el futuro vaporoso de nubes, y el paisaje bajo cero.
Por la bruma del amor al péndulo el abecedario baja una escalera bien lavada en el vértice de miel...
Pero el timón gira; las cuerdas suenan cuando las velas son pudorosamente realineadas, con un tamaño de tres metros al nacer, situado en la bifurcación de la espuma, que había sido convertida en una pasión alargada, al borde de los bancos de hielo, y las bóvedas de fuego sospechoso, de realizar algunas reparaciones menores y reabastecerse, antes de hundir suavemente su dispositivo portátil, en los botes, respetando las señalizaciones borradas por el tiempo, en la medida que son coherentes, y complementarios al ser su destino, forjado por la voluntad, en época de confusión, y de total decadencia espiritual. ¡Al devenir puro del cambio!.
Más allá el agua abre la boca seca llena de huecos rotos con la seria mantequilla en los zapatos del barro.
Por supuesto, en la pupilas, en que los olores han sembrado sus virtudes, se tejen los destinos, con los hilos del tiempo que la vida consume, agrupada en la fertilidad del cambio, en la regeneración periódica, en la polarización del ser-no-ser, forma y contenido, esencia y apariencia, por la sucesión de moda, donde nada eterno puede suceder, por la ley del devenir, con la abolición del tiempo, donde ningún cambio es definitivo, con la evasión confrontada, donde cada transformación no es, sino palingénesis, con la más modesta práctica, que da la fe de la santidad telúrica, que no puede conseguir una litera en una choza, que paga cuotas al olvido, que obstruye las salidas de emergencia.
Por esa pulcra indiferencia que con languidez arranca las letras fatídicas y bellas de la sordidez en ruinas. ¡Dónde un ósculo fogoso, en su estertor expira!..
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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DESCAMINADO
El camino nuevo, odiado, se niega a ser nublado debajo del otoño entre los cantos de las jaulas.
Con la esperanza del zapato entre las piedras tristes acordeones seducidos por el polvo que espera el fin dichoso en un recuerdo.
En la quietud del lucero en medio de la luna o como la montaña inseparable corre verde y escribe en cada espuela su congoja rosa tan prematura en desengaños bajo la puerta.
Por el olvido que sucumbe ante la tumba respirando los dolores de una lápida ligera quedó la calle callada el domingo de descanso sin quebrarse una costilla del florero gris sereno el puente de púrpura vestido nieva su perfume.
Más con la soledad de los pinos penan pobres las horas del mar que reposa en una nube roja con el ritmo que corre a ponerse a salvo solo como el tambor habla de la madera del barco que piensa en la campana del campo frío en la porcelana de la sombra de la hierba.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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La noche se aproxima, la luna distante está, la oscuridad se ausenta, llegó la hora de dormir.
Dulces sueños, bizarros y anormales, hasta profundos, es la hora de decir adiós.
Decir oraciones, soñar con la belleza de la noche, donde almas solitarias nos acompañan, donde las sombras nos guían.
Un sueño profundo, una noche nos aguarda, donde la luna se despierta, donde las almas descansan.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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En la noche verde...
Me soñé soñándome desayunando noche, agria risa que descendía de la nube espinas, del placer de las campanas sordas grises, y el grito amarillo y ligero de las cavernas.
¡Dormí, siglos en pedazos, distintos al ojo, rojo, el aliento al esconderse de los bosques, débil sabiendo que los lagos lamen secos, los ecos ahogados por alfileres desnudos!.
¡Creí añejar las delirantes montañas, en las alas de los barriles de polvo! ¡Sinfonías de lágrimas bajo la tierra, y la sangre de las estrellas en el río!.
Ya nadie sueña en los relámpagos violetas, de tigres, humo lloviendo como voces, sobre la vertical de los años mudos, vistiendo las tinieblas de manchas blancas.
Hubiera preferido devorar las brasas, como peces de maderas embriagantes, el ácido quemar de las ausencias sin fondo, seguir las mariposas decorando la tristeza.
Pero lloví demasiado en el pasado algodones, inermes las plumas furiosas de paja indefensa, en mis necias pesadillas de plástico emplomado, y acerando el huracán de los frenéticos gusanos.
Tal vez, la noche joven la red enrojecida arruye, el palpitar de la ceniza en el pálido sollozo, que lleva los moluscos al desayuno de las tardes, por las albas del verde amargo atardecer perdido.
Dicen que las serpientes hablan rectas dulces, en medio de los vidrios sembrando ebriedades, ocultándose las rodillas con el festín del fango, por el que se disipa la memoria del resto frágil.
Soñé que me soñaba la sangre seco y nocturno, en el verde de esa noche que la llave abría, los hoyos sin cesar de escoltar al éter frágil, en los dedos de las sillas hecho olvido.
¿Habré sido acaso el sueño atroz de un año, del ocaso desprendido del futuro suelto y roto, o los huesos del aliento perdido en la camiseta, del polvo que estalló en una lágrima humillada?.
Nada sé ahora del aire ciego sordo y mudo, de piel en el pesado abrigo del servil grupo, de la carne seca de los botones indiscreto, del festín en donde todo es cruel abuso llano.
Porque en la noche el rumor se acuesta casto, volviéndose verde vértigo vasallo vilipendioso, donde me dicen me sueñan por horas los gatos, verde joven verde coraje verde noche verde.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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DESANGRADA LA VISIÓN (Visual Neosurrealista)
Los ojos de arena en el aire se cierran irritados, colgados de la luna del espejo en camiseta. Los ojos de aire en la arena se abren frescos, anudados al reflejo de nieve en saco. Los ojos de los gritos besan alarmados, caminando la noche debajo de una piedra. Los ojos de los cristales callan inquietos, nadando el mar arriba de una nube.
Desangrada, desangrada la visión se viste ciega al tacto del olfato intacto sabor luz ++ +
Con la espalda por delante como el arroz piensa al trigo con la piel de avena que la leche baña en cuatro vasos verdes tenues del otoño en la manzana por el exterior habitado del camino en el metal atardecer de piedra una palabra desprendida del dedo que calla los labios del ave en la noche interior de las pupilas que ven más allá las mariposas en el exterior que pocos ven y se desliza en el silencio con sus escamas en los colmillos de las garras en los tentáculos de las paredes que oyen por el techo de los alambres que huelen por el dedo de los incautos que piensan ser libres...
Desangrada, desangrada vístese la visión al tacto ciega del olor salado miel vil ++ + ¡Qué miran sin ver el rojo en la sangre! ¡En la sangre sin ver el rojo que miran! ¡Sin ver el rojo en la sangre que miran! ¡El rojo sin ver que miran en la sangre!
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Cuando abrazo al amor, abrazo al odio, veo la felicidad, veo la tristeza.
Existe la vida, también existe la muerte, las dos caras de la luna, su claridad, y su oscuridad.
La balanza de la vida, en su máximo equilibrio, lo divino, y lo siniestro, conviven entre si.
Siento el romance, siento la tragedia, ambas cosas son necesarias, al igual que la unión entre hombre y mujer, la balanza no debe ser alterada.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Prisionero en ti, guitarra, como el genio de Aladino quisiera que me tomaras. Cuánto y cuánto aprendería de tu melodiosa charla. ¡Qué cantor sería si aprendo de tu boca las palabras!
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La noche quiso tragarlas ¡y se tragaron la noche! Noche que duerme en sus vientres como duende en *Salamanca. ¡Pague su crimen la noche, sombra en prisión de madera por seis cuerdas enrejada!
¡Quiero la noche que exhalan bordoneando sentimientos de poéticos latidos, las bocas de las guitarras!
Noche que llora y que canta ebria de vinos quiméricos mentores de la conciencia. Noche que llegando el alba, guitarra adentro se queda con el alma enternecida por tan cálidas entrañas.
¡Quiero la noche que exhalan bordoneando sentimientos de poéticos latidos, las bocas de las guitarras!
La noche quiso tragarlas ¡y se tragaron la noche! Ni *Zupay, siendo abogado, libra la noche encerrada. ¡Ni todo el oro del sol, abre el portón encordado!; *Tata Dios, ¡no quiere fianza!
¡Quiero la noche que exhalan bordoneando sentimientos de poéticos latidos, las bocas de las guitarras!
Glosario Criollo-Quechua: *Salamanca: Cueva *Zupay: Diablo. *Tata: Padre.
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Poeta
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