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Me hace falta tus besos, caricias, tu sonrisa, Oír tu voz, me hace falta esa mirada indecisa, Ver tu caminar para que de mi día seas la premisa Y es que un día contigo es la cantidad precisa, Que necesito para pensarte bonito durante mis tardes. Invitarte a diferentes lugares, lejos de los bares, Disfrutando de los paisajes o contando tus lunares, Disfrutando del momento y los azares de la vida, Llegaste como caída del cielo llenando mi anheló, Apartando mis pies del suelo, si a tu lado estoy caminando, Tomado de tu mano sentír que tocó el paraíso, Y se hizo la felicidad cuando aprendí a perderme En tu mirar.[/size]
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Poeta
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Mira como brillas filamento de carbón. Eres energía y flujo de electrón, conducción y convección de calor. Una radiación de atracción y de amor.
Un mar de plata y un desierto de cobre. De colores fríos, de verde, marino y cobalto. De lapislázuli, de yodo violeta y morado. Mujer de titanio, árbol de oro y anillo de roble.
Te doblas pero no te rompes, cristal de silicio, alma maleable, moldura de arena y baya de licio. Quiero fundirme en tu calcio. Llevar arcilla por carne, por huesos yeso y hierro por sangre.
Estañarme en tu piel con un cautín de pasión, con una llama de cian, en una cama sulfatada. Cubiertos de mercurio y chispas estrelladas. Cubiertos de tungsteno y luces de kriptón.
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Poeta
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Satélite, se eterna compañía. Planeta de vida, mundo de alegría. Impacto de dolor, aerolito de melancolía. Cometa de hielo y de retorno.
¡Amor meteoro, amor fugaz! Sol de mi vida, luna de sangre, astro rojo, estrella escarlata. Madre protectora y niña cálida.
¡Mirad cielo! Vos sos firmamento. Bóveda celeste de caricia, de capricho, de locura, de delicia. Se cariño, se tristeza, se lamento.
Amor, se querer. Se escarcha, se rocío, se poesía, se pasión, se fuego, se mujer, se tú misma, se valentía.
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Poeta
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Tu imagen lucha con mis sentimientos. Vaga en el tiempo más allá del olvido. A veces pienso que es perfume en rocío lloviendo cada noche en mis pensamientos.
Es cual abrazo que me deja sediento aunque es profundo como las aguas del río. Es un fantasma larguirucho y sombrío que me persigue cuando sopla el viento.
Tu imagen es paz y a la vez tormento, es paso en falso que me lleva al vacío. Tu amor es angustia y a la vez hastío, es subterfugio que perdió fundamentos.
Es la caricia que prescribe el momento. Es un puñal que me guarda el destino. Es un placer que se encuentra prohibido. Es la sonrisa que me niega el silencio.
Autoría: Daniela Noche
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Poeta
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Instante eterno Entre cielo y tierra Tierra y cielo
Entre mi alma y tu cuerpo Tu cuerpo y mi alma
¡Gota de rocío! ¡Cáliz de amor encendido!
Eres fuego Eres sombra Rayo de sol enardecido
Soy brisa Soledad viviente
Tempestad silenciosa Grito de la mente
¡Heme aquí! De versos languideciendo
Al morir el sol Y renacer la aurora
Justo a la media noche En el espejo lunar
Lago mágico De brillos fluorescentes
Limpio mis mejillas De agonizar doliente.
Luz Marina Méndez Carrillo/12102020/ Derechos de autor reservados.
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Poeta
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Romperé el silencio con un beso mientras la luna pierde su peso. En esta vida trágica necesito una noche mágica.
Regrésame la calma y te entregaré mi alma, dame una cura y aleja mi locura.
Quiero abrigarme en tu piel, besar tu colmena de miel, ser tu caballero fiel y deshacer mi hiel.
Conjuro divino, poderoso hechizo del cual he caído rendido. Siento que me he perdido en sus ojos negros y en su pelo rizo.
Labios carnosos de color carmín son los que quiero besar al dormir. Su cuerpo suave quiero sentir cuando el día llegue a su fin.
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Poeta
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Sobre el tiempo construiré recuerdos, bajo el viento romperé los versos, entre el miedo buscaré consuelos.
Pasillo de acres es tu corazón y yo soy quien pierde la razón. De tu tibio amor muere la pasión que renace en un pedazo de canción.
Veinte gramos de mi alma te di, sólo me queda uno para escribir. Y me duele porque sé que perdí lo único que me motivaba a vivir.
Poblaré mi cabeza con amnesia, entumiré mi lengua con cerveza, vagará mi cuerpo con pereza, perderé mi mente sin conciencia.
No es fácil escribir cien palabras para ti.
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Poeta
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No hay distancia alguna entre su cuerpo y el mío, la respiración agitada nos acerca aún más.
Guardando los nervios y soltando los latidos de mi desbocado corazón, cierro los ojos, soñadora, en espera del beso inminente.
Anna Gutiérrez.
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Poeta
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Un día de campo es llegar cada vez A posar las mariposas de mis manos en el llano recién llovido de tu espalda bajo los cálidos rayos de tu mirada libar el exótico elíxir de tus labios envolverme en el fresco rocío de tus brazos
Llegar a la tierra prometida Es recorrer juntos una playa solitaria escalar una pirámide, cruzar un bosque saber que en sus arenas, en su roca o su verdor nuestras huellas, nuestra risa y algo más quedará grabado una choza, una cueva o hierba seca, da igual el placer no requiere de fotografías ni testigos
Conocer el limbo es ofrecer mi espacio flotar a tu lado, fluir contigo retroceder a la primera infancia Cuando todo era curiosidad y juego Cuando el temor se desvanecía Como pavesas dispersados por el viento
El último beso siempre es el primero comprimido para durar así una semana un mes o el tiempo necesario tiempo estival de ramas quietas donde hibernan los latidos en el pecho
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Poeta
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Una ocasión despertó en la madrugada con el intenso brillo de su fiel amiga. Estaba tan cerca y tan iluminada que no pudo evitar el impulso de ir a ella.
Una fuerza extraña lo llenaba de vitalidad para remar sin sentir cansancio alguno; Se sentía poderosamente atraído, como si un imán invisible lo dominara.
Atravesó un mar lleno de optimismo y una vez ante ella, bajo su resplandor, le confesó el sufrimiento en el que vivía, platicándole sobre sus penas de amor.
Deseaba y necesitaba desahogarse; decirle de la tremenda desesperación que lo invadía por no lograr encontrar a su amor de vidas anteriores.
Entonces se enteró de que aquélla, con quien se estaba desahogando, su confidente de todas las noches, era el amor de todas sus vidas.
Anna Gutiérrez.
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Poeta
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