Poemas de reflexíon :  A Tamoanchan con mi polvo
A TAMOANCHAN CON MI POLVO

Desde aquélla estrella
La raíz de ti, me llama
Cristal de seca espada

¡Con la miel!
¡Con la belleza!
Alborada y dulcemente...

¡Amargura insaciable de pupilas!

Velad, veladamente... ¡Cada cera!
Del mañana, que ya no será
A menos...
A menos...
¡Qué tu memoria haya dulcemente!


Muerto...
¡Muerto antes del presente!
Entre la tarde
¡De una concha!
¡Verdor tembloroso del inseguro inmenso!

¡Qué fugaz, succionó su propio aliento!
Entre
¡El talco, de la conciencia!
De su conciencia... ¡Decrépita!...

¡Humedecida, fe, de ausencia!
Gusano, oculto... ¡Del olivo!
Olvidado...
¡De sí mismo!
Úvula perversa, la miel, de hiel,
y de luto.
¡Farol!... ¡Amputado sofá!.


No viviré... ¡No!
Como ciervo, encorderado... ¡Ni balando!
Con las espuelas oprimidas, y campanas rotas
Y
Grandioso desmigajarme
Y
En la madera... ¡Dormirme!
¡Con el delantal en salmos!.

Amargura veladme
Mi vieja fe... ¡Te ofrendo!
Y
La raíz... Apunto... ¡A aquélla estrella!.

Ha sido, lo que amo, lo que se apaga
Como un rosal y en flor, alegraba la vida
¡Del ocaso, de la senda, que viene!
Ya he bebido en la copa, la embriagadora esencia.

Esencia
Y en la sábana que nace
Y en la hoja de una tarde
¡El duelo arcano del mar!
¡La sepultura de milagrosa hermosura!
En vano, en vano, en vano.
¡De olvidarla trato!.

Por
Eso
Aquélla
¡De Tamoanchan, estrella!
¡De Tamoanchan, De Tamoanchan!
Voy,
al no tan mítico... ¡Cristal!
Y... Sin... Encristalarme... ¡En falso!

¡Voy a Tamoanchan!
Paraíso, libre, no egoísta.
¡De los abundantes ríos!
Con el arte de contar
¡El tiempo alegre, de ayeres!
Y el pulque.
¡El pulque de cada vena llena!
No, no, de vena vana, que su paraíso implora...


Ahí, con la raíz
De cada flecha
Hablaré... ¡Sí!... Hablaré con Coatlicue
Oh, bella Coatlicue, la esencia de madre misma.
¡La Coatlicue que ninguna de mis sangres ha olvidado!
¡Hablaré con mi flor, de mi flor, del perfume de las vidas!
¡Rosa, madre y mariposa!...

¡Dragón de náhuatl montado!
¡Sin cruz, espina, ni clavos!
¡Corona libre y verdadero!
Libre...
Libre toda mi Tona
¡Sólo!... Libre, libertad... ¡Sin dueño!
¡La libertad no tiene dueño!
¡Nadie ni con mil lenguas la apresa!
¡Nadie la reparte, ni nadie la defiende!

Solo
¡De Tamoanchan habitante!
Allá, iré, y me quedaré... ¡Si no, moriré igual que aquí!
¡Soy la esencia del deseo del No regreso!
¡Del más allá, del más allá!
Con mi polvo, con mi barro, con mi arcilla.
¡Solo conciencia sin esencia, del sin retorno!


Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
Poeta

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