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El Verbo en su Humana Fragilidad

No solo el clavo el que la carne hiere,
ni la espina que surca la memoria,
me rinde el alma ante tu santa gloria
cuando en el filo de la cruz se muere.

Es ver que Dios, como hombre, asombro adquiere,
temblando ante la pena transitoria,
él siendo autor de toda nuestra historia,
como el más frágil de los hombres perece.

¡Oh, qué dolor de humano sentimiento!
Sudar la sangre, padecer el miedo,
probar del cáliz la amargura suma;

que no es lo eterno en ti lo que lamento,
sino el ver que, sujeto a nuestro enredo,
tu poder se apaga entre la humana bruma

Enrique Canchola Martínez
Viernes Santo 2026
Poeta

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