Poemas de reflexíon :  Catrina
“Simbólica dama fina, que toda vida termina.”

Flaca, típica osamenta,
que nuestro destino enfrenta,
“calavera garbancera”
de la muerte romancera.

Fuiste creada por Posada
en la gráfica ilustrada,
estilizada figura,
grabado, caricatura.

Así quedaste plasmada
Catrina, la más osada,
bautizada por Rivera
con genialidad certera.

Un Mural pinta tu esencia,
México, tierna querencia,
has trascendido fronteras,
tus hazañas son quimeras.

Digna de la aristocracia,
te muestras firme, reacia,
posas muy “aburguesada”,
eres fémina paseada.

Ataviada, ostentas galas,
tu presencia nos regalas
reina de estampa elegante,
luces, vivaz, fascinante.

Esquelética, delgada,
silueta fiel, delineada;
nunca pasarás de moda,
la “tilica”, se te apoda.

Calaca, siempre espigada,
te encuentras tan arraigada
en cultura popular
que hasta te ponen altar.

No sé cuántos años tienes,
con mortales te entretienes,
huesuda, canela fina,
eres la hermosa Catrina.

Todos te llevamos dentro,
en alma y ser, bien adentro,
aunque “nos peles los dientes”
ten los ánimos pacientes.

Coqueteando, con esmero,
portas un fino sombrero,
te vistes de seda y raso,
nos quieres en tu regazo.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México, D. F., a 02 de noviembre del 2014
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Poeta

Poemas de reflexíon :  Noche de muertos en Janitzio
“Nunca fenezcan las tradiciones, jamás sucumban nuestras pasiones”

Pátzcuaro, bella región lacustre,
Michoacán mira tu lago ilustre,
México entero ve su lucero,
brindas al mundo calor sincero.

En tus riberas celebraciones,
seres que afrontan tribulaciones,
traigo poesía que habla a los muertos,
que Dios nos salve de esos entuertos.

Señora Muerte, prenda su mecha,
suelo p’urhépecha, Usted acecha,
Señora muerte, oiga esta endecha,
línea de vida se encuentra estrecha:

Reunión Janitzio con ultratumba,
por sentimiento, agua retumba,
almas en tránsito, otro camino,
bogan tranquilas rumbo al destino.

Muchos trayectos, lanchas, canoas,
como presagio de ardientes horas,
olas henchidas, vueltas carrozas,
flamea el cortejo de mariposas.

Muy alumbrado se ve el sendero,
parece cinta, listón lucero,
es como un cuento de fantasía,
es como fiesta de la agonía.

Mostrando siempre su seriedad,
tan respetada mortalidad
resurge, presta, desde el más allá,
porque a los vivos resignará.

Cita evidente que dan los muertos,
de esencia ausentes, pues yacen yertos,
tañer doliente de una campana
que, a la penumbra, hace su hermana.

Los días primero y dos de noviembre,
se guarda pena a lo que se pierde,
falta existencia, no impera vida,
más bien carencia, el duelo anida.

Ambiente es reino de la tristeza,
más en el trance surge entereza,
breves momentos, vena discreta,
en tal sentido doble faceta.

Las tradiciones, usos, costumbres,
añejas formas de muchedumbres,
llegan complejas al cementerio,
como la magia, como un misterio.

Ceremonioso, se inicia el rito,
mustio suspiro, mortal, marchito,
folklor nocturno, sombrío bosquejo,
se escucha llanto, canto reflejo.

Es voz tarasca, ese lamento,
que cura entrañas de sufrimiento,
sonidos, notas, son armoniosos,
mieles arpegios van cadenciosos.

Mujeres buenas cruzan las sendas,
al panteón llevan cientos de ofrendas,
viandas con panes, dulces y frutos,
rostros humanos encarnan lutos.

Marchan silentes, su paso es lento,
fieles guardianes de ese sustento,
despliegan, prontas, finos manteles,
las servilletas bordadas redes

Toman asiento junto al difunto,
a él se arriman, se le hincan . . . punto,
cumplen formales el serio culto,
su regocijo se esconde oculto.

Sombríos sepulcros, se sahúma incienso,
se hace presente responso intenso,
el sacramento es ensalzado,
voces solemnes, el “Alabado”:

“ . . . morir antes que pecar,
o antes que pecar morir, . . .”;
esas lágrimas hay que secar,
turba y agobia ese sufrir.

Hombres que atentos lo observan todo,
siguen la usanza con gran decoro,
están presentes, tras de las rejas,
respetan, honran, creencias viejas.

Animecha Kejtzitakua,
es la ofrenda a los muertos,
Animecha Kejtzitakua,
que se ofrece a cielo abierto.

Gimen pesares los entes vivos,
ante despojos definitivos,
vagan sus sombras, negras siluetas
que, oscurecidas, no quedan quietas.

Todas las flores, de mil colores,
conforman ramos encantadores,
el cempasúchil, clavel de china,
tono amarillo que amor germina.

Brilla, en las tumbas, su resplandor,
resguarda restos, glorias de honor;
¡se oyen plegarias, las oraciones!,
rezo en silencio, imploraciones.

Lucen altares las sepulturas,
lo religioso remonta alturas,
lápidas grises, blancas las cruces,
rojos matices, las velas, luces.

Ceras, pabilos, candelas, cirios,
por los finados lloran delirios,
ánimas velan la aciaga noche,
también estrellas hacen derroche.

¡Mi Santo Señor de estos cielos!,
los fallecidos guardan anhelos,
preserva Padre este homenaje,
bendice, cuida, su etéreo viaje.

La eterna guía del noble copal,
humo oloroso de intensa señal
que purifica, limpia, energías
de la isla, isleños, sus dinastías.

Pa’ todo aquel pensante, doliente,
¡va la charanda, el aguardiente,
lo acompaño en su trágico penar,
ya que, al fin, debe dolores mitigar!

Luz de anochecer, lo agradezco,
grata distinción de la UNESCO,
al estimar como una obra maestra,
a esta gran festividad tan nuestra.

Ya es Patrimonio de la Humanidad,
Oral e Intangible, tradición, dignidad,
ojos del mundo en magna cultura,
civilidad, por tan loable postura.

Todos los visitantes indiscretos,
ávidos de conocer los secretos,
habrán de comportarse con mesura,
ante este ceremonial de altura.

Colmar deseo será imposible,
tal intención es inadmisible,
porque los enigmas de los muertos
deben de quedar entre los muertos.

¡La terca parca se hace presente!,
en la hermosa cuenca está latente,
si el lago sufre basura, estiaje,
morirá pronto su lindo oleaje.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Isla de Janitzio, Pátzcuaro, Michoacán, México, 02 de noviembre del 2011
Reg. SEP Indautor No. 03-2012-030612103900-14
(Versión corregida . . .)
Poeta

Poemas de reflexíon :  Tumba isleña
“De amor, . . . enseña.”

Al lúgubre doblar del duro bronce,
prestas resurgen almas de agua dulce,
despiertan los guardianes del tesoro
quienes, en vida, actuaron con decoro.

Murieron en defensa de su honor,
a manos fieras del cruel invasor,
su tumba, lecho isleño, primoroso,
cándido, fiel, p’urhépecha, orgulloso.

Mis Príncipes, Mintzita e Itzihuapa,
suban la cuesta, el llanto escapa,
diríjance al panteón, hay luz de plata,
ligados por su amor, sangre escarlata.

Musítense palabras cariñosas,
platiquen de Janitzio, de mil cosas,
oculten de miradas indiscretas
la tierna oscuridad de sus siluetas.

Reciban las ofrendas de los vivos,
por esa muerte de que son cautivos,
coman charales, beban charanda,
fumen tabaco, cumplan su manda.

Quemen incienso, sahúmen copal,
retribuyan con bien, jamás con mal,
son bienamados, son bienvenidos,
muertos con vivos, todos unidos.

Dialoguen con kurucha urápiti,
de su eterno sueño, de su frenesí,
regresen a sus fosas sumergidas
y cúrenle, a su lago, . . . las heridas.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Isla de Janitzio, Pátzcuaro, Michoacán, México, 02 de noviembre del 2011
Dedicado a Don José Luis Guzmán Soto
Reg. SEP Indautor No. 03-2012-030612580800-14
Poeta

Poemas :  Hombre urbanizado
[img align=center width=470]http://www.uv.es/nietzsche_hermeneutica/images/friedrich_nietzsche.jpg[/img]

I. Sobre como matar al fuego


Al irte nació una procesión de ángeles.
El deseo negro en el que nos revolcamos
fue el abono de sus semillas.
Aparecieron liras sobre tambores vigorosos.
Se nos salieron ellos cuando se secaron las botellas,
corearon sus cánticos virginales,
siempre ellos recordándonos que al licor
lo había orinado Satán,
para rociarnos los cuerpos y arderlos.
Cuando te fuiste despenamos muchos latidos rojos
(o los expulsamos hacia otros cuerpos)
para que esos plumíferos sonrientes nacieran.
Alegrémonos entonces,
porque nos confiscaron el jadeo y el sudor.
Cerraron tus muslos, para ellos nacer
y que no naciera alguien igual a nosotros.


II. Caminando por la ciudad


Este barrio es insano.
Sus vecinos caminan extraño, no manicuran jardines.
Los leo claramente sin conocerlos.
Vivo un poco alejado de este desbarajuste,
pero los conozco.
Son groseros.
No hablo con ellos por sus risas desbocadas.
Tienen perros que se rascan
y automóviles viejos con tapizado de leopardo fantasía.
Los conozco por el colorinche de sus casas, claro que sí.
Por algo el periódico aquí no se reparte.
Aquí se saben las desgracias antes de ser publicadas.


III. Darse cuenta en su ocaso


Escúchate atento,
eres un eco golpeándose en el lecho del barranco,
su rebote una voz de alas rotas, allí, en ese fondo.
Ayer te lo recordé.
Y el tiempo impiadoso te hace ver tu vida,
un rancho enclavado sobre el lodo del desfiladero.
Escúcate atento.
Eres espejo de una oreja sorda,
que asegura que hace tiempo enmudeciste.

©Gustavo Larsen, 02/05/2014
Poeta

Poemas :  Padezco
[img align=center width=450]http://farm3.staticflickr.com/2456/4064750158_f86e1d341e_o.jpg[/img]
Padezco de triviales amores
pegoteados a la fuerza entre sí.
Como hombre amigo del canino,
fui domesticado por dos gatos.
Preservo menos retratos marrones
que memorias paquidérmicas.
Me atrae el misterio de la esquina bravucona
y el museo con su superávit obsceno de huesos.
En casa, libros y mancuernas
se miran de soslayo,
revelándose desprecios ancestrales.
Y el tango y el heavy metal se ríen.
¿Quiénes son acaso, los verdaderos monarcas
de la poesía y el acero en esos dominios?
Nunca explicaría la comba romántica y asesina
de Roberto Carlos con la ayuda de Sir Isaac Newton.

Revoltijos de la vida, nunca zancadillas,
cambalache hechicero
sobre el cual fui construyédome.

©Gustavo Larsen, 28/03/2014
Poeta