Poemas :  Soneto de la lágrima
Cuento de penumbras y días varados,
en mi cuerpo el quejido del mar,
una imprevisible lógica,
y algo estalla en el camino gris
extrañamente ancestral,
ejecutando sus dantescos brillos,
escaramuzas, luego,
apenas un goteo deshilachado y vacío,
como si un nuevo recurso me negara el
milagro del sustento,
desvanece el ahora,
se desliza raramente, se menea,
como el diluvio y el infierno,
voladura de tul,
dulce veneno triste
como estas palabras rústicas,
y un suplicio poético, misterioso y húmedo
brinda su fiesta en el cielo,
quisiera cantarte y disolverme en mi
cúspide sin esperar la decrepitud,
la lágrima es mi completa lucidez,
detona una revolución y se
somete al hechizo,
un universo se estrella y se agrupa,
renace un río en la esfera
más allá de los ojos,
una lenta languidez,
ancestros de emoción y deleite,
una semilla fluye y trasciende
sobre el fruto sangrante,
y en la mejilla del cielo la carne
partida, insípida y tosca,
se derrama con su voz larga y
vehemente y cierra sus mentes la
memoria,
cincela la huella la dama húmeda,
cava una tumba en el pecho y
despliega un aullido, la muerte,
convive y se debate, y naufraga en el
lecho de los ojos,
asesina un suspiro el paisaje de voces
secas y rechina, iracunda, la verdad,
gime el viento en los bordes de la aurora
y arrastra estos restos de llanto,
ya no hay diluvio ni infierno,
ni siquiera tu amor.

Jorge Rosso
Poeta

Poemas :  Hace una razón

El viento que detiene los golpes castra una serpiente,
lleva consigo una fecunda burbuja y el invierno
entre los árboles,

atmósfera desnuda que consume el mundo,
un dios de piedra fija la mirada y es un tiempo de
estación hacia la vida que no tiene párpados,

tambalea la razón en alguna habitación,
se destruye y se hace polvo junto a la tenue luz
que recorre los pliegues y las cumbres,

construye magias de madre, impulsa un corazón
que conoce desde la memoria de la tumba y se despoja
a sabiendas del mar,

vive dormida en un silencio de gritos, presta,
aunque se desmembren las fuertes pompas aguachentas
del cielo, sostiene una única verdad equilibrada
en gestos y se desliza, la razón, por las aceras del
impulso asumiendo su forma exorcizada y brillante
entre el bullicio sórdido que ofrece esta
mágica vida,

afirma la calma entre los dedos y despliega sus células,
ávidas manos que evitan una guerra sobre la piel
del hombre borracho de amor,
la razón disuelve los confines de una duda sin dientes,
se aferran las dunas a su dibujo inmaduro,

deslumbra, ahora, en su lecho de algas la precisa
audiencia por alguna noble razón que devora la tierra,
sabe la desgracia del viento en su nuca, aquél que
responda cuando el sol segundo caiga del paisaje y la
luna dance entre las manos,

soy yo, dijo la razón, la que requiere trozos de vida y
añade su verdad infinita, soy yo, la que disculpa
la apócrifa escena de aquél que desvariaba con sus
hijos y bebía con su enemigo sobre el pecado de la tumba,
y soy yo, también, la que muere a diario entre las piedras
derribadas desde el suelo del cielo, haciendo ecos
prodigios en esta atmósfera muda,

los tejidos se unen, se desploman, con la razón en el
crepúsculo,
la coherencia, hermana orgullosa, descansa en el jardín
mientras la ciudad de esponja recorre el sendero
en la memoria,
y duerme el padre dentro de su madre, por azar, para
que la razón nazca.

Jorge Rosso
Poeta

Poemas :  La nada, nada en los ojos
Del tomar y del dar nacen circunstancias insaciables
y el oído, amarrado a la bendición del mar, eleva
tu mano hasta mi calmo cuerpo,

mi calavera gigante es una trocha en la
cintura salvaje, y baja el gusano hasta el jardín
del día de la sangre,

el amor se ama en una sola dimensión,
y la nada, nada en los ojos,

camina entre las aves con su estribillo errante y
las palmas gordas de caricias,

esta piel que yo jalo rompe el gozo del sueño en
la gruta de cenizas,
y es allí donde celebro la comunión de las manos y
los cielos,

en la tragedia del día es mi muerte ahogada entre
tus aguas, murmurando la palabra sublime,

y es la carne encapuchada, oculta entre dóciles
cabellos quien esparce sus lamentos,

la piel repleta de llamas y de formas arrepiente un
silencio,

descansa ahora en el umbral, el capitán del navío.

Jorge Rosso
Poeta

Poemas :  Ausencia
Ausencia
Ya no estás más a mi lado
ya no entra el sol por mi ventana
estoy perdido,
olvidé la risa y la alegría,
perdí la voluntad y la esperanza;
es verano y siento frío,
ya no tengo más lágrimas.
Silencio.
Tortura de las almas solitarias,
pero, ¿por qué tanto tormento?
es que ¿tengo alma todavía?
Siento la lluvia y con ella
un estruendo implacable,
no es rayo ni trueno,
parece ser un grito,
terriblemente feroz, triste y oscuro;
capaz de hacer retroceder
al fantasma más maligno,
capaz de hacer sucumbir
al mismo diablo
en la ciénaga de la desesperanza,
capaz de hacer sentir a Dios
la criatura más débil y desdichada.
El eco de ese estruendo
todavía perdura,
y creo que también mi vida
¿estoy vivo?
no lo sé,
solo sé qué es ese sonido,
es la muerte de mi alma,
es la pérdida, es la ausencia, es el frío.
Ya no sé lo que soy,
sin alma, ¿estoy vivo?.
Poeta

Poemas :  Acaso asi... desnudo

Acaso así… desnudo…
sin versos , sin mentiras
que cubran mis vergüenzas
que sepan de lunares , de manchas , de verrugas
de viejas cicatrices, de marcas y señales
Acaso así… desnudo…
la carne tiritando el frío de la helada
o sudado de soles , de trabajo y de rabia
Acaso así…desnudo…
el viento que me peine, la lluvia que me bañe
y las manos vacías
como las de mis padres
vacías, pero limpias
vacías, pero honradas
Acaso así…desnudo…
vestido con silencios
de cosas que he guardado en cofres de recuerdos
y tantas que he perdido en sendas que se fueron
con rumbo del olvido
Acaso así… desnudo
me tapen con la tierra
perfumada y oscura, bajo un árbol cualquiera
que me brinde su sombra,
que me traiga la calma
Acaso así… desnudo
Después!
cuando ya muerto
Alguno se pregunte, de como era mi alma…


virgilio 07

Poeta

Poemas :  No tengo sombras ni pulgares
Ya no tengo tus horas,
no sé si estar, si correr,
el sol se esconde donde se oculta mi alma,

no soy siquiera una huella en un charco, y
el otoño flota ornamentado,

extraño aquél sueño que nunca existió,
no soy tus letras ni tus pasos,
no soy la desnudez junto a la tuya,

ya no tengo fuerzas ni momentos,
no veo aquél amor que me diera de mamar,
y digita un violín curvado en tu cintura,

no soy tu, no soy yo,
no soy aquél nosotros que abrazáramos,
no tengo espalda ni prisa,
solo un diezmado rebaño de espuma,

siento entumecidas mis manos erguidas en
busca de tus manos,
no soy la simiente construida,

no tengo mi locura ni tus besos,
ya está el futuro devastado de canciones,
no puedo despertarme con sonrisas
pues extraño la voz de tu mirada,

estoy desnudo, estoy vacío,
no tengo mis labios en la bahía de tu piel,
solo un mundo de cristal y la bestia
contrariada,

no tengo pan ni tengo fuego,
no tengo piel ni estupidez,
ya no hay tormentas en tu cuerpo,

me encuentro como un niño dentro de su madre,
sin luz, sin sonido y sin lluvias,
solo un pálido pezón que devora mis ojos,

no tengo el grito repicando como un sable,
gira mi mente en un ancho vuelo y
apaga una balada en su periplo,

trepa el día de voces largas cubriendo mis
huesos,
no tengo paz ni tengo calma,
no siento el corazón ni el desafío,

tengo la incertidumbre de una frontera,
la cabeza negra arrodillada,
y el cuerpo repleto de presencias cayendo
hacia la ruina,

tengo ajadas mis arrugas y mis sienes
y un espíritu guardado en un armario,
mi fantasma solo y tonto que agoniza
y un bandoneón que aturde mis oídos,

no tengo sombras ni pulgares,
no tengo dios,
solo un delfín estremecido en mi interior,

solo quise que el cielo nos uniera
disipando tempestades,
te miro y estoy ciego,
visión imborrable de este viento que besáramos,

tengo un cuarto repleto de errores,
y ya no hay nada que decir,
solo la mancha del alma respondiendo por ti,

no tengo rayos ni tengo heridas,
no tengo un llanto original,
solo la sangre blanda desde el baldío del
ángel,

ya no tengo un suspiro entre tus labios y
los míos,
ya no hay estrellas,
ni mi muerte puntual.

Jorge Rosso
Poeta

Poemas :  No te detengas
A mis hijos Anderson y Erick.

Voy a triplicar mi corazón
para que no te falte el sonido de la brisa al despertar.
Si ella te toca,
no te detengas.
Aunque yo esté ausente
le arrancaré la voz a las montañas,
en las curvas de la tierra
ofreceré mi sudor
y una mariposa a contraluz
convertirá tus sueños en luna llena.
Poeta

Poemas :  Genealogía
Te canto con mis palabras
y casi no sé qué escribirte
busco señales y mi bandera se bate en el viento.
Soy sólo esto que te ofrezco
locura total y necedad.
A esta hora el viento casi se detiene
las voces se atoran y me sofocan
los años se reanudan y se interrumpen
pero tú sigues siendo la misma
inamovible, inmutable.
La ineludible que me achica
y yo soy sólo esto que está aquí
una historia vívida
la flor desnuda haciéndose deseo
la rama del árbol genealógico
que anuncia un nombre invisible.
Poeta

Poemas :  Yo que soy poeta
Yo que soy poeta
y ensarto mis manos delicadamente sobre la mudez de la muerte
escribo en las paredes, en la luna.
Vago por la tierra, sobre la roca
busco a Dios en mi sudario y escribo lo que no puedo escribir.
Mi casa está abierta, entran y salen huéspedes silenciosos
soy un hombre pequeño
la voz de los árboles
la tierra que gira arrodillada
un poema que abre sus labios.
Yo que soy poeta
me disuelvo en los pedazos de lienzo
doy vueltas entre el agua de la noche
y todo se esclarece ante mí.
Poeta

Poemas :  Nueva Morada
Mis manos gotean raíces
y hay una segura permanencia en esta nueva casa
los capullos guardados de hace tiempo
como agua sobre las rocas extienden sus brazos
nuevo cuerpo
viejos pecados
y el verso solo mío como esta morada
lejos de todo
mirándome respira.
Esta nueva casa no tiene llaves
aquí conviven ángeles y demonios
un pájaro que cruza
una loca desnuda
y treinta años a salvo del viento.
Poeta