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Habitas con una electricidad que abre el alma, dejas en mis labios tus poros, mientras te robas mis perfumes para la almohada.
5 minutos te bastan para que te llamen ilusionada, pero un segundo basta para adueñarse de tu sonrisa.
Pecas a mi lado las inquietudes del montón, y me vuelvo mancha de estrella en las escaleras.
Notas mis vacíos, cuentas mis corajes, volar se asemeja más a parpadear, en tu mirada navega mi indecencia. Embarrados en tus días me vuelvo eterno, porque mi existencia se incinera por cada parte de tus rincones.
Me volvió un curso intrazable, la explosión mas grande de mis mares se los llevó a llenarlos de arena. Me hace falta con tanta inmoralidad, extrañarla de manera obsesiva me costaba las sonrisas.
"Me descubría, viviendo ya enamorada de mi, destinada por ella misma a ya conocerme."
Te quiero
Verdes siempre.
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Poeta
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Este seu biquíni branco, negra, mostrou-me o quanto te desejo.
Cobriria você de beijo, com muito calor, se você sentisse o frio do amor.
Negra, você seria uma bela poesia, se poesia andasse.
Ah negro amor... Negra, a minha dor é só te ver andar no andor.
A.J. Cardiais imagem: mariella santiago (revista Muito nº44)
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Poeta
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Estamos na era da velocidade. Não se contempla mais nada... A vida é só um vulto nessa estrada. Vem vindo... Passou!
Amores velozes: mal começam, acabam. Não existe mais começo, meio e fim. Tudo é criado com a intenção de não durar.
O presente, rapidamente vira passado. Logo, tudo fica superado.
Estamos na era das paixões. Este fogo que arde, queima, consome tudo até extingui-se rapidamente.
AJ Cardiais 14.11.1997
imagem: google
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Poeta
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Cuando digo mujer quiero decir tus ojos cuando digo el amor quiero decir tu voz cuando digo infinito quiero decir un día y si digo el pasado digo todas las playas donde estuvimos juntos y si digo el futuro hablo de tu presencia que se propaga por las cosas como un incendio y si digo silencio quiero decir adiós cuando digo las noches quiero decir tu cuerpo cuando digo decir quiero decir tocar saltar permanecer cuando digo matar quiero decir tus gritos tus celos de tigresa merodeando en las noches y si digo dinero digo mis deudas y tus deudas y si digo cordura digo tu locura y la mía y si digo estar vivos quiero decir morirse y cuando digo ahora digo tiempo y cuando digo tiempo digo siempre cuando digo dolor quiero hablar de todo lo que odiamos juntos y cuando digo odio quiero decir amar y cuando digo muerte quiero decirlo todo cuando digo tu nombre quiero decir tu nombre y cuando digo vida quiero decir tu amor.
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Poeta
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Quisiera abrir mis venas bajo los durazneros, en aquel distraído verano de mi boca. Quisiera abrir mis venas para buscar tus rastros, lenta rueda comida por agrias amapolas.
Yo te ignoraba fina colmena vigilante. Río de mariposas naciendo en mi cintura. Y apartaba las yemas, el temblor de los álamos, y el viento que venía con máscara de uvas.
Yo no quise borrarme cuando no te miraba pero me sostenías, fresca mano de olivo. Estrella navegante no pude ver tu borda pero me atravesaste como a un mar distraído.
Ahora te descubro, tan herido extranjero, paraíso cortado, esfera de mi sangre. Una hierba de hierro me atraviesa la cara... Sólo ahora mis ojos desheredados se abren.
Ahora que no puedo derruir tu frontera debajo de mi frente, detrás de mis palabras. Tocar mi vieja sombra poblada de azahares, mi ciego corazón perdido en la manzana...
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Poeta
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No sé si me engañaste, más fingiste tan bien tu amor y tu entusiasmo loco, que hoy, aunque nada entre los dos existe, aún me parece que me amaste un poco.
Y si hoy, otra mujer, una alegría dejar quisiera en mi existencia triste, para hacerme feliz le pediría que me engañara como tú lo hiciste.
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Poeta
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Alcánzame la copa de tu pena, que no quiero mirar su fondo oscuro, no la bebas de golpe te lo pido, saboréala despacio y sin apuro. Si te embriagas de rabia o de amargura, y te pesan los párpados de dudas allá mismo en el fondo de tu pena, hallarás mi comprensión desnuda, y en la mano caliente que te brindo no estará la recíproca esperando, pero sí mi corazón abierto, junto al tuyo con ansia palpitando. No desmayes y alcánzame tu copa, a esa pena le faltan muchas cosas, la madura respuesta que da el tiempo y la fuerza de lucha bondadosa. Con un poco de amor ¡serás muy fuerte! y si ese amor suplanta lo imposible vencerás con el tiempo toda suerte y serás en la lucha lo invencible. No mendigues jamás calor ni abrigo, que la lástima no llegue hasta tu puerta, que el afecto prestado es el castigo que la vida por fácil siempre oferta. Así ha de ser desde que el mundo es mundo desde que Dios te regaló existencia; no la aproveches para ahogarte en ella ni la derroches buscando experiencia. Y recuerda que con un poco de amor ¡serás muy fuerte! Y si ese amor suplanta lo imposible vencerás con el tiempo toda suerte y serás en la lucha.....¡lo invencible!
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Poeta
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¿Pensamientos? no son tales si de amor; ¿de alegría, y encadenan?, no, pensamientos no son; ¿dolorosos, con heridas?, no, pensamientos no son. ¡Oh qué luz tan adorable, más que el alma! No sois yo. Herida más que una herida, más que llaga, que el latir, como un eco hueco sois que a la vez la fuente fuera. ¿Pensamientos? No, no lo son, si de amor. Son palomas amorosas de los labios, mares de los ojos son que volasen lentamente, placer y tormento a un tiempo, una inquietud que da paz, un beso puñal, que ahoga. ¡Oh deliciosa tortura! Como una llama llagada, sangre encendida en el fuego que envenenas con tu vino, con tus flechas deliciosas. Cepo en los pies y cadenas, de hierro atadas las manos, siervo de amor he quedado. Luz y labios, sol y aurora. Dame tú la mano, azul, dame, azul, dame la mano: en el oro, en el rayo, en la lava...
De "Estaciones cotidianas"
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Poeta
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Para vivir no quiero islas, palacios, torres. ¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes, las señas, los retratos; yo no te quiero así, disfrazada de otra, hija siempre de algo. Te quiero pura, libre, irreductible: tú. Sé que cuando te llame entre todas las gentes del mundo, sólo tú serás tú. Y cuando me preguntes quién es el que te llama, el que te quiere suya, enterraré los nombres, los rótulos, la historia. Iré rompiendo todo lo que encima me echaron desde antes de nacer. Y vuelto ya al anónimo eterno del desnudo, de la piedra, del mundo, te diré: "Yo te quiero, soy yo".
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Poeta
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Con las puertas abiertas definitivamente al dolor al dolor al dolor, al crepúsculo humano, a los acontecimientos resbaladizos, grises del corazón, de los ojos cortados, bruscamente, a la plata verde, a la plata blanda y verde del mundo, ahora que todo está un poco más claro, sólo un poco más claro, con la luna y el agua y las conversaciones, quiero buscar otros signos, otra pólvora que repita la sangre por los pétalos. Si no, ¿para qué el pulso? si no, ¿para qué el cielo? ¿Para qué los esfuerzos minerales? ¿Y el mar? ¿Y los latidos? ¿Y los labios? ¿Para qué si la tinta no salta como una antigua bestia enfurecida, como un eterno cíclope de sangre, como una ola loca y fecundada? Que salte saltando, con un corazón caliente entre las manos. Que salte, que salpique de muertos las mesas negras de los escritores. Que salte, que haga huir a la rana ya la rata.
Que salte. Que hunda. Que duela. Que salte.
La ciudad de sueño y exactos precipicios, que salte. La enredadera blanca del cielo del invierno, que salte. La mujer que pregunta a qué edad mueren los hombres, que salte. El niño que reune caracolas y peces asustados y diluvios, que salte. Como una mano negra que necesariamente mancha, que necesariamente explica y tiembla y tiembla y resucita los llantos de los gatos, como un siglo llenísimo de tortugas errantes, como un mar imposible de barcos degollados. Que salte. Que salte que salte que salte. Que salte siempre. Que siga saltando Con las puertas abiertas y las manos hundidas para siempre en la tierra.
De "La soledad absoluta de la tierra"
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Poeta
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