Poemas :  Regreso
Vuelvo otra vez a ti
con las pupilas hondas de paisajes.
Vine a buscar quimeras, y regreso
con un sabor de lágrima en los labios
y un temblor de cansancios en el beso.
No pienses que estoy lejos...
Es tan solo la estepa interminable
la que impide mi vuelo;
pero mis alas son tan blancas
como el día
en que tocada de nevados tules
te di en hostias rosadas
la milagrosa comunión del cuerpo.
Ábreme, pues, los brazos;
voy de nuevo
a tus ojos de sombra,
a tus manos leales,
a tu boca de fuego.
Llevo para tus labios fatigados
el opio de mi angustia.
Soy la misma;
sólo que ahora ciño
un collar de crepúsculos
y un anillo de inviernos.
Pero eso nada importa...
Soy juventud, soy vida, soy deseo.
Soy nieve dúctil en tus manos suaves
y llama en el contacto de tu aliento.
Ábreme, pues, los brazos,
aunque lleve un amargo de lágrima en los labios,
y un temblor de cansancios en el beso.
Poeta

Poemas :  Poema
Esta noche llevo un blanco lucero
partido en la sombra de mis dos ojeras,
y mis ojos tristes de un verde marino
parece que sueñan...

¡Oh si tu me vieras! Quizás anhelaras
el cálido aliento de mi boca fresca,
quizás suspiraras por los besos trémulos
de mis labios finos, húmedos y rojos
que esta noche tienen el sabor de una
granada entreabierta.
¡Oh si tu vinieras! Cómo se posaran
tus negras pupilas
entre la cascada de mi cabellera
que lleva tan solo
el pálido adorno de un broche de luces
que la luna borda con su luz enferma,
mientras que mi cuerpo desceñido todo
y envuelto en el manto azul e inconsútil
de la primavera,
tiembla con el beso tibio de esta noche
que tiene un perfume fugaz de violetas.

Qué alegres podríamos juntos
tejer el poema;
yo con el prestigio de mi cuerpo joven,
de mis ojos claros y mi boca fresca;
tú con tus pupilas ardientes que llevan
el dulce misterio de noches de luna,
hasta la salvaje inquietud de las selvas¡
¡Oh si pudiera fundir en idilio
mi loca quimera,
cómo florecieran mis cálidos versos
teniendo por cuna tus pupilas negras.
Oh si pudiera!
Poeta

Poemas :  Plenitud
Yo soy la plenitud, soy el estío.
Mi piel trigueña por el sol tostada,
tiene una leve amarillez de hastío
y un perfume de fruta sazonada.

Mi amor ondula como turbio río
por un valle de yerba calcinada,
y es mi beso perenne escalofrío
que aviva una celeste llamarada.

Amo el dolor porque el dolor es cumbre,
amo la vida que la vida es lumbre
si se perfila en páginas de fuego.

No me importan la vida ni el sarcasmo,
porque templo la fe de mi entusiasmo,
sobre la fragua del cupido ciego.
Poeta

Poemas :  Otro rumbo
Amé constante a los que no me amaron
y les di la verdad cuando mintieron.
Mientras unos temblando me besaron
rogó mi beso a los que no quisieron.

Siempre busqué los que jamás me hallaron.
Mi voz llamó los que jamás me oyeron.
Y los que resignados me esperaron
nunca en mi copa de placer bebieron.

Hoy una voz abscóndita reclama
mi voluptuoso corazón de llama,
que limpio ardió como la brasa al viento.

Allá me voy. Torciendo mi camino
avanzo al horizonte de platino,
desnuda hasta del propio pensamiento.
Poeta

Poemas :  Ofrenda
En el mutismo de la noche cómplice
rasgue tu aliento el traje del deseo,
y surja leve como flor madura
la milagrosa felpa de mi cuerpo...
Rompa la luz sus desteñidos oros
en las ánforas tibias de mis senos,
viertan tus ojos su caudal de sombra
en el musgo otoñal de mi cabello.

Guarde tu alma en pomo de alabastro
la suave languidez de mi silencio,
guste tu boca en pliegue de sonrisa
la granada entreabierta de mi beso...
Sea tu voz el cascabel sonoro
que despierte mi espíritu del sueño,
sea tu amor el astro misterioso
que derrita las nieves de mi cuerpo.

Y en la caricia de la seda cómplice
curve mi talle el peso de tus dedos,
mientras se hunde como flor de abismo
la sombra en la oquedad de los espejos.
Poeta

Poemas :  Nocturno 1
Escucha, tengo miedo...
afuera llueve
y el caer de las gotas me parece
con su rítmico acento,
un rosario amarillo que hilvanara
telarañas oscuras en mis dedos.

La ventana se entreabre bruscamente
al impulso del viento,
y una ráfaga fría
que huele a tierra húmeda
se esconde entre mi lecho,
y me arroja los pétalos marchitos,
y me besa con rabia los cabellos...

A pesar de tu amor
hoy tengo miedo...
hace tanto que el frío de tu ausencia
me tiene en las penumbras del recuerdo,
con las pupilas húmedas de noches
y los labios sellados con tus besos.

Y mientras oigo el gotear del agua
en las pálidas sábanas me tiendo,
como una floración de primavera
en las nevadas hojas del invierno.

El frío de las brumas me seduce,
y mi alma es un sol en el silencio,
y a fuerza de buscar en los ocasos
tus misteriosos ojos de bohemio,
siento el placer de sepultar en nieve
la llama azul que iluminó mi cuerpo.

La lluvia rompe sus cristales finos
en la noche de oscuro terciopelo.
Mis ojos buscan tus pupilas hondas,
mis manos la caricia de tus dedos,
y al tenderme en las sábanas heladas
y destrenzar cansada mis cabellos,
siento el vacío de abrazar las sombras,
de perseguir la brillantez de un sueño,
y ser tan solo en tu bohemia errante
la asordinada música de un verso.

La lluvia cae en menuditas gotas,
y aquí en mi alma se retuerce el tedio.
Poeta

Poemas :  Madurez
En el ánfora oscura de las horas,
mi cuerpo se hace lámpara,
y la sed interior que me devora
no sabe si ofrendar la carne en rosas
o fatigar la madurez en lágrimas.

Amo tu plenitud. Tu cuerpo tibio
como fruta de soles sazonada.
Amo tu boca, floración de otoño,
que mece en mi jardín de primavera
su veleidosa tentación de llama.

Nada importa la estrella de tu sino
que en mi abismo se aparta.
Quiero tu vida aunque mi vida rompa,
quiero tu amor, aun cuando sea el germen
que prenda los olvidos del mañana.

No se amarillan con tu claro ocaso
mis paisajes de grana;
el solo roce de tu ser me enciende
y si mi cuerpo se te ofrece en nido,
mi móvil corazón se te holocausta.

Cógeme entre tus brazos con locura,
o bébeme como agua,
no pienses en el lirio de la tarde,
prolóngate en mi vida, y que los besos
hagan temblar la noche perfumada.
Poeta

Poemas :  La agonía del crepúsculo
Acaricia en silencio
la angustia de mis manos
y vamos al prodigio del crepúsculo...
Arde el sol
como la espuma de la miel madura,
y el río ya no grita, se derrama
bebiendo en su avidez hojas marchitas,
que brillan como láminas de cobre,
sobre la fresca convulsión del agua.

Bésame castamente las pupilas
doradas de paisaje...
No ves que ahora es más plena la vida,
no ves que el cielo tiene amarillez de fruta,
y que los pastos henchidos de verdura
se coloran de bronce,
y sobre el terciopelo de las hojas
arden como un incendio las granadas?

Cógeme entre tus brazos, me sofoca
este olor excitante de espinos florecidos,
me acobarda esta brisa cargada de frescura,
que a veces peina mis cabellos claros
o juega como un niño entre mi falda.
Mira cómo se adormece el paisaje,
y en el temblor azul de los espacios
languidece la llama.
Mientras mis manos buscan tus rodillas,
mi espíritu se aparta.

Es la hora del fuego.
Olor de plenitudes,
fosforecer del agua.
Sofocación de alientos ignorados,
dedos suaves de brisa,
fugaz dulzor de cárdenas granadas.

Mañana no...Aquí bajo el crepúsculo,
ebria de plenitudes,
fresca como la carne de las frutas,
flexible como el vértigo del agua,
con los ojos azules de quimeras
y los brazos ligeros como alas.

Seré un himno de luz en el paisaje,
y en el vaso moreno de tu cuerpo
me plegaré con tenuidad de encaje,
para quemar con castidad de llama.
Poeta

Poemas :  Íntima
Fue tan tibia la felpa de las sombras,
que sin querer callamos,
y nos bebimos como vino añejo
la frase que tembló sobre los labios.
A pesar de no amarnos, en silencio
se troncharon las manos,
sin saber si acunábamos un sueño
o era el sopor de algún amor lejano.
Y también, sin saber por qué misterio,
nuestras bocas ajenas se juntaron,
y en las pupilas húmedas de ausencia
la tarde lila se quedó temblando.

Después, en la maraña del reproche,
nos perdimos hablando,
y en la roca del alma se hizo sangre
la fruta mentirosa de los labios...

Tal vez el viento de otras soledades
nos sorprenda llorando,
y entonces nacerá como eco roto
la frase que callamos...
Poeta

Poemas :  Entrega
Envuélveme.....No temas.
Ante tu fuego vivo
mi carne se deslumbra,
y surge castamente
entre el temblor rosado
de mi liviano traje
para poder ser tuya.

¿No aspiras en el aire
una fragancia débil
que enerva y que conturba?
¿No sientes que tu aliento
se prende como un velo
de sombra en mi cintura?...
Ya ves que hasta mis ojos
en esta noche tienen
fulguración oscura,
y en tus rodillas firmes
mis manos se desgranan
como rosas maduras.
Y al enredar tus dedos
en mis cabellos claros
siento extraña frescura,
mientras caen tus besos
en mi boca sedienta
con la humedad fragante
que se raja una fruta.
Aspírame despacio....
Iniciaré mi entrega
sobre tu carne oscura,
y me alzaré del fuego
santificada y bella
como se alza del mármol
una estatua desnuda.
Poeta