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Descarnada red
Acostada la tormentosa reeddd, en blando alfil, eres. Piensan. Los pálidos algodones. ¡Un poco opaco ópalo!. Des Car Nada... Nada del dúctil dedo dado. ¡Enredado. Airado. Escudando agujas!.
En la lluvia sin ventanas. ¡Dónde se vende cualquier conciencia!. ¡Dónde se fabrican las opiniones!. ¡Dónde los huecos circulan en los cerebros!. En La tormenta de los sonrientes años.
¡Descarada red, descarnada y carnicera vela!.
Con el sinson y sintan... Dalias espinozas. ¡Zas, zas!... Intoxícate con lenguas. Mil informes y mensajes dobles. Millones de vacíos en un segundo. ¡Hambre espiritual de la basura!. En Los ¡Trinos del invierno, huesos de los párpados!.
A la misma red enredan. Amable inconsciencia.
Encarnado Y Cuadricular. ¡Anzuelo!. Infernal azul enrojecido. La risa, espesa, el pasado qué nada goza.
Des Car Nada... Red que enreda, y rueda ruda rauda.
Por la frialdad de los relámpagos, de los tigres ardientes, de los trigos veloces. Aquí, allá, nada pasa, y todo pesa. Solo, solo, solo. Es... El mañana muerto del ahora. ¡Qué!. ¡Está en la ceniza de los años!.
Enredada y carnicera, flama, vela, vejadora.
La diadema de la luna, negra de relámpagos, purpurinos. ¡Infinidad de ínfimas inferencias soledades!.
Descarnada, nada enredadera, albercosamente.
Con un pirata risueño, llora luego el maje. Y por un lago sonríe. Callada luego la espina.
¡No, no, no!. No Son Clavos.
No son clavos, donde, el agua clara sangra.
La Descarnada red ácido, lanzada, descarada Es... ¡Saladura mardúo!.
Autor: JOel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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¡ALERTA DE CANGREJO!
Cuidado con el siglo de la seca higuera. Con el hambre de la llanura, calentado, por cangrejos, lejos, tomando el miedo, con el océano, en cucharadas.
Es un siglo y nada más. Dónde cada cuento reposará, por la noche. En los caballos del cincel de los pinceles, bajo lentos tiempos sin orillas. Luz ni canción. Solo caños, canos por los años. Nada. ¡Nada es necesario añadir!.
Allá los plumajes entierran, aterradas escaleras. Amarillas y muy tiernas las terneras. Con una cierta plata, seca y fusilada lana. ¡Hay de todos, no hay remedio, hay de todos!. Entre las arrugas de los higos y nogales. Con el patrón de los perdones desempleados. En la garganta de muchas ramas. ¡Raíz, rana qué un gato escupe!. Del fruto retorcido en las costumbres. Lumbres hambres de los alambres hombros. De cierto suyo, gaviota, pedazo un pico.
Uno más, ya lo había dicho el futuro. Agridulce, semicírculo, bienvenido. __¡Sedativo zacate de zarandajas!__ Bocacalles cualesquiera. ¡De la pausa causa!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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ABRISADA ENLIMONADA
Por la brisa está una lisa. ¡Deslizándose!. Con de- Lejos lisonjero.......-licia. Un lirio entre lin-Gotes ¡Libera de letargo cada li- monero!. Libando sus magníficos latidos.
¡Oh, brisa limonada fresca! ¡Oh, desliz de lisa! Loable Delirio de frescura ¡Los muslos verdes y redondos! Vaya limonada, lingote recuerdo Esa balanza con la lid en sed.
Allá Lejos La Fragancia Desnudaba Los deseos Silencios Lirios latiendo virginales Laberínticos espejos. Y púrpuras playas tejidas.
Sagrada lujuria. S.A.G.R.A.D.A. Llluuujjjuuurrriiiaaa.
Pecaminoso celibato En cada limón, en cada gota En la sed satisfecha. PECA. Peca y peca.
Cuan Loable Es la balanza sin LiNgOtEs. O con ellos ¡Dioses de hojalata y vampiro! Por La Brisa ¡Por la brisa, abrisada, enlimonada!. Voluptuosas Voces En. Las. Noches, noches, anochecidas. Y En Los Cielos. Cielos, sin las tierras. La vía láctea sigue. La vía. Láctea sigue. Sigue. ¡Sigue fresca... Liberada!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Desmetalizados Automóviles
Destruir el transgredir ingenio... Des-metal Autómata.......................... Izados Textos intestados........... Automóviles "Tres tréboles tristes verdes" ...¡Antitéticos!...
____¡Amores lingüísticos analógicos!____ ***Remar, amor, el mar doble*** Roble...Desdoblar...Del campanear... Estaba, estaba, estaba... Re-cons- Al ábaco desviándolo rudo... truyendo. Entre Los Hombres Vigentes... Sólo vigentes... ¡Humanos carnes! ¡Carnes [i]desmetalizadas inconscientes! ¡Automóviles de carne y hueso, humanos solo!
Pobres futuros de este lento pasado inmóvil De las atenciones devoradas por arañas Y las juventudes derramadas... Sin su auto-cons Y vigentes disecadas generaciones... -ciencia. Y las pestañas, años, describirse... Castaños Arboles Cabellos Casta Costa... ¡Pasturas grietas!
¿Quién ahora piensa por nosotros?... Sin auto ¿Quién nos manipula la conciencia?... riza-ción. ... Nadie sabe, sólo pienso, digo, creo ... Grietas Ingestas muecas ¡Añoranzas lanza tensa trenza!. Hilas hermanas de los hilos Aislados cantos de las palmas O menos ojales de los otoñales Acompaño, sigiloso de las cuevas ...
¡Sólo la auto-consciencia... Libre fluu-yye! Desmetalizada... In cranusss corpore... Sólo piensa encriticado, criterioso... Solo Puedes Puedes Puedes... ¡Sólo si lo quieres!
Piensa, siente, obsérvate... Por dentro de tus-- ¡Dentros!... Dices, oigo, nada veo, sólo huelo. El velo, el dolor qué cruza, la piel y el hueso. Auto mata móviles motores Desagredirse mutua mentaliento Remotorizándose móviles autos... ¡Sin matarlos en plantas vegetales!
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Amarilla espera... No ballena
Estaba el viejo eco sentado, atrás de un dátil marinero.
Tan siglo en un segundo campanario El canario.Me dices.¡Lo veía!.
En la bahía.En la noche. Reflejo airado del arado Por el campo musical verdor Viejo campanear del futuro trigo.
Una vez___Cien días___Otra vez Tal vez___Una noche___Esa vez ¡¿ Cómo ?!... ¡El eco nocturno...! No es un viejo sueño... El solo da Tilín, tilín... Un tilde al ritmo Del Mover Al aire Un dedo... ¡Una vez de muchas!.
Y otras de pocas... Épocas opacas. Ecos del raquítico futuro... Dónde arena esa playa del milenio ¡Suelo frágil del olvido fácil!.
Cántico una vez del pasado Me lo dices...Amarillo...Campanario En la noche... Un siglo de canarios Eco en la bahía. Del desierto.
Alucinando El trigal En las luciérnagas Pez... Paz... ¡Pez de paz un sueño solo!.
Pez de luz del fondo oceánico vivir.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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En unas tierras muy lejanas a las mías, la historia de un hechicero se escribía, se hablaba de un mago que buscaba la luz y que escapaba de la oscuridad perpetua de una noche sin fin, el no poder ver la luz del sol se convirtió en su cruz, era lo que a cada minuto le hacía sufrir, mucho tiempo atrás había podido presenciar, el batir de las alas de un ángel, pero desde que este se marchó, el sol nunca más salió en el corazón del hechicero, se envolvió en un negro abismo y se protegió dentro de sí mismo, pero esto no fue suficiente.
Vago durante muchos años buscando aquel ángel que le infligió tal daño, camino en medio de los valles más desolados, y cuando se encontraba cansado, dormía junto a algún árbol derribado, y soñaba, si, tenía cada vez el mismo sueño, en el que había un hogar del que él era dueño, y una cálida familia con quien compartirlo, pero cuando, aun dormido, comenzaba a disfrutarlo, el recuerdo del despegue de aquel ser angelical, le despertaba y de nuevo le privaba de paz, dejando triste y solo, sumiéndolo en la oscuridad una vez más.
Él viajaba hacia el norte, para el no quedaba nada que importe, solo quería poder reír de nuevo, día con día convocaba con su magia el fuego, mas aunque el calor lo llenaba, la brillantez le repudiaba y disfrutaba de una negra fogata en una oscuridad que no parecía terminar, no sabía exactamente hacia donde se dirigía, pero la dirección que tomo el ángel es algo que jamás olvidaría, su labor era ardua pues no sabía que haría cuando le viera, solo sabía que le perseguiría aunque muriera, seguiría aquellas alas blancas, que toda la pureza tomaron.
Siguió su camino entre las grises sombras silenciosas, y cuando sentía que la fuerza lo abandonaba, podía sentir en su corazón el llamado de los ángeles, y soñaba, si, soñaba dormido y despierto, pues la oscuridad era su tormento, y solo veía la luz en sus fantasías mientras se juraba a sí mismo que las cumpliría, soñaba con un lugar en el que ya no tuviera que luchar con el antiguo pecado, un lugar en el que sería perdonado y volvería a tener todo lo que perdió.
El tiempo comenzó a hacer estragos en el cuerpo de aquel pobre mago, que cada día estaba más cansado, y con una barba blanca que en su rostro se había instalado, pero él caminó y caminó, hasta que un día y casi sin notarlo, llego al lugar del que era llamado, un lugar que brillaba en el cielo, como la luna que desde hace tanto era su anhelo, y lo cobijaba con una cálida luz blanca, se encontraba ante el reino mágico al que aquel ángel volaba, por fin había alcanzado su destino,
Prontamente y sin perder ningún segundo, levanto su báculo y despego sus pies de este mundo, hizo del aire su suelo y mientras acariciaba el cielo, voló silencioso a aquel reino, dentro del no había nada, tan solo una luz en calma, que llegaba a lo más profundo de su alma, y lo liberaba para siempre de aquel hechizo, él sintió haber muerto y despertó en medio de un alarido, notó que solo había dormido, el sol acariciaba su rostro, la oscuridad había desaparecido, y junto a su cama su amada, rezaba en un tono agradecido.
El mal que lo había alcanzado se disipó, sin embargo el tiempo no paso en balde, y cuando se vio más viejo que antes, supo que en vano no había sufrido, escucho por última vez, la voz del ángel que le llamaba, intento mirar por la ventana y vio el batir de unas alas, lo has hecho muy bien, has vuelto a la realidad, dejaste atrás la oscuridad y tu alma volvió a brillar, así que regocíjate, hechicero, pues al final la magia de tus sueños, han roto la maldición.
El terror había terminado, estaba de nuevo en el mundo en el que pertenecía y aunque temblaba cada que la oscuridad se cernía, no había nada que pudiera detenerlo, no paso mucho tiempo, antes de que el hechicero tuviera descendencia a la que miró crecer con inocencia, en aquel hogar soñado, en el que nadie le atormentaría, en el que disfrutaría del resto de sus días, con una familia para amarle.
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Poeta
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PINCELADAS PINACOIDES
Con las pinceladas algo disminuye. El amor de polifónica amalgama. El espíritu verbal de cada letra. Cada subterráneo encumbrado. ¡Parcial acción de cataratas!. En el filtro del contexto, indigesto.
Por la mitad...
Adolorida, del perfume inquieto. Anillando los nupciales techos. En el lecho, de cada cuadro. ¡Indefinido secreto de ignorancias!. Donde cada deseo, ruega solo, y ardiente, la obediencia, resiste.
La fábula encarnada del suceso. ¡Rítmico, melódico y enfático!.
En algo disminuye, tal vez, informe, del mínimo, nivel subjetivo, venadear, al principio, aserto, incierto, arroyo.
Por la piedra historiadora, un sol, mínimo, en dimensión inmensa, esquiva, el agrio parlamento. ¡Somnoliento!. El cuento holgazán de madrugadas. ¡Contrario a los dientes apasionados!. Al arbitrio del pincel que se desvela.
Entre...
Pinacoides, básicas y lúcidas. Caras paralelas que cortan. Al eje vertical. ¡Oh!. Sistema rómbico.
Entre...
Pincelítico pleurítico, ahoga crómico. Asistido por la panoplia dogmática, y el desprecio desnudo de la lepra.
Pinceladas del boscaje. Del faisán elefantino. Dices, que dijeron, en la selva. Las astillas quitándose. Las agujas. Los ojos. Los camellos didácticos tornillos.
Pincel al fin. La realidad pinta en parte. ¡Aquélla polifónica, cromática del ser!.
Pinacoteca de verbales letras. Cada lago y catarata, pasional manual. El pincel en algo. Disminuye. El subterráneo amalgamado. Del creador en su contexto.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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RECALESCENCIA
Con la redondez de esas cosas. Triangulares. Son los teoremas valvulares. Como las vacuolas, amor y radiación, bajo la piel del universo, el núbil sentimiento, la razón dentro de un capullo. ¡Vernación!___ Perlas, vapor, distancia.
Con la redondez del suspiro. Calibrado. En los labios, transmisión. Señalados latidos. ¡Coaxiales!. ¡Amores catabólicos!. Entre parabólicos recuerdos. Entre memorias, elípticos metabolismos. En el espasmo de la vida. ¡Explosivo!.
Castillo, podría ser y sin cansancio, sencillo y breve. En todo futuro del arcaico beso. Imágenes redescubiertas. ¡Ennn! Los pechos unívocos alegres. Los métodos maravillosos. Sencillamente prolongados. ¡Penetrante suave fuerza!.
Acero del amor. Hierro de memoria. ¡Humana!. En el metal que late y resplandece. ¡Enfriándose los odios!. Amor de termoquímicas orugas. Mariposas por el tiempo. ¡Humano genuino!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Atemporal
Tiempo Esférico, sin cambio, ¡Desunido, del medio, día solitario! Aún así. ¡Famoso humildemente resplandece! En Los húmedos lenguajes Dónde las tormentas Parpadean entre las plantas ¡Maravilla del amarillo por las hojas! El otoño cómo billete roto, día, semana, Mes_____ Al calendario del arrrroyoo Blaaanco______El... ¡Tiempo muerto!...
¡Atemporales, pendulares, obscuridades! Edades Como__ ¡Essssoo!.
¡Fué un gramo de segundos... Tres kilómetros de luzzz, ¡ De cuadriculares, ceebras! Hilos___ Siglos___ ¡Sordos! Trinos Otros Añicos.... Otros Trinos.
Sin el tiempo móvil...¡Petrificados! Sólo Cronos... Con... El... La piedra, ¡Del ídolo! Nada y mira sobre la piscina...
Inmóvil... Pendular... Al génesis... Al Génesis... Del paralelo... ¡Gramo! ¡Un instante de infinita eternidad! Con toda la minúscula grandeza invisible Dónde todos... Los tiempos son iguales sin los espacios.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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ELEFANTIÁSTICO
Retorno por el futuro. Al punto, partido, de la final, entrado. ¡Antes vistos por la espalda!. Hoy, hoy.
En blanco hoyo fueron negras montañas. ¿Es fantasma?. Respirándose preguntaría. ¡Cómo ayer!. Bajo el minúsculo elefante la hormiga, regresó volando. ¡Bajo lentas olas!. Antes.
De las enormes ruinas, ínfimas creaciones. ¡Sólo, se pensó por dentro!. Y mañana, dijo: ¡Soñarán el pasado, antes dormido!. Cómo fantástico y metálico presente. Un regalo. Galopa dorado. En él. Oro, canto. ¡Destemplado!.
¡Fue la espada elefantina del hormiguero!. Nada quedó del amor. ¿Cuál, dónde, cómo?. Todo pasó, frente, al suelo, de aquél baúl.
En Ése baúl. ¡Dónde se detienen mil pasados, en los relojes, transparentes, con el futurístico desplome de los hormigueantes elefántiásicos!.
Los colores vieron, el perfume enmañanados. Por las perlas, relaps, lapers, salrep.
¡Encircaderamente ausentes!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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