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¡Qué difícil vivir sin ella!, fui una sombra, un alma en pena vagando por los rincones, sin paz, sin consuelo… se había marchado mi mayor anhelo.
Pero ahora, cuando creía todo olvidado… alguien llamó a mi puerta. Al acudir al llamado… me quedé helado, Allí estaba, ella
Sin la lozanía en su cara ni los colores que antes tuvo, con el mismo vestido que se marchó algo raído ya, por el tiempo.
No quería ver más… negros recuerdo se agolparon en mi mente y la miré a los ojos, con odio la miré hasta quebrar su mirada.
“¡Parece que no soy bienvenida!… ¿Me invitas una tacita de agua caliente?... ¡Ya veo, te has vuelto mudo… y no es para menos… ya sé que parezco un fantasma!”
“¡Bueno… me voy, tal vez un día!… ¿Me regalas un par de monedas? ¡Ya van dos días que no como… y aquí, hasta el perro tiene comida!”
¡Un billete puse en sus manos y le cerré la puerta, después… lloré! no podía dejar que volviera… ella, como la lluvia, era.
Delalma
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Poeta
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En el baldío valle de los olvidados territorio de penas y amarguras, donde el desamor se paga con torturas, en ese siniestro lugar por tu amor he esperado.
Enmudecido por la soledad que me atormenta, con la tristeza vagando en el interior de mi ser lo perdí todo por el querer de una mujer. ¡Un querer que fue una tormenta!
Es mi llanto un gemido terrible y sombrío lento, continuo sollozo ¡parece muerto! Sus lágrimas secas laceran al corazón desierto lastimando el recuerdo de lo que una vez fue mío.
En la desgracia hecho pedazos y con el alma adolorida mis deseos en angustia se han convertido, el amor que por ti siento ¡no puedo echarlo al olvido! Seguiré con la esperanza hasta que llegues a mi vida.
Julio Medina 23 de enero del 2011
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Poeta
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Tengo tus palabras bajo las sabanas y me gusta dormir abrazada a ellas. No es que sienta tu ausencia, siento tu esencia y tu existencia.
Te imagino bajo las sabanas y comienzo a acariciarte. Imagino y me quedo imaginando porque tu cama y la mía están a kilómetros de distancia.
Mis sabanas tienen mis sueños, aquellos que no se fueron contigo. Mis sueños bajo las sabanas que se mezclan con libido.
Y las sabanas se quedan cada mañana esperando tus suspiros. Y cada mañana recuerdo que tú y yo solo somos amigos.
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Poeta
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Me alejé con la promesa que tu amor me entregarías decías no me olvidarías quedó en mi mente impresa.
Creí en palabras como esas pensé no me dejarías, conmigo siempre estarías juraste fiel y confesa.
Ahora tu carta regresa te fuiste sin decirme lo que harías, era falso todo lo que me decías me has dado una triste sorpresa.
Profundo dolor mi corazón atraviesa no imaginé me engañarías y que siempre me amarías, ¡Qué iluso fui, caí en tus garras, tigresa!
Julio Medina
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Poeta
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Despedida.
Que tan amarga puede ser una despedida, que ya sufriendo me han dejado tu perdida mirada y de negro se viste la penumbre, al ver mis perlas rodar como de costumbre.
No es la primera ves que te pierdes de mi vida, desapareciendo te vas sin ningún retraso y el miedo comienza a carcomer un futuro sin mira, en un laberinto que confunde mi silencio.
Es infinito, si no pienso en ti, pues tu fragancia dejaste, muy profundo en mi y como escribir una poesía, si te llevaste mi musa en esa noche fría.
Por sentir lo que siento que me ha quedado, estoy regalando el ultimo sentimiento, aquí encadenado, por lo cerca y profundo de mi amor, te escribo esta poesía, perdiéndote por siempre con mucho dolor.
Mario Vasquez 110-27-2010 [email protected]
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Poeta
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EN SILENCIO
Mil fantasias, entre húmedas almohadas, no es el lloro, lo que alejan tu mirada, son tus sueños que dibujan otra morada, en medio de tu bruma, que inconscientemente quema, mi querida dama.
Desde donde los dos miramos, a esos nuevos horizontes soñados, la poca razón, mataba dos enamorados. Mientras tu mirada ausente navegaba, derramaba sangre, dentro de mi corazón,viendo tu sin razón.
Nunca perdí tu camino encantado, mis pies pisaron tus sagradas pisadas, y tus ojos permitieron, ver muy dentro en tu guarida, tu conciencia disfrazada, perpetuaba tu ausencia devaluada.
La ilusión del día en que nos conocimos, cociente de que el amor es tan solo un camino, nunca llego a tus venas ni a tu medroso corazón, mientras yo ponía mis dedos, que perpetuaban las caricias ajenas, tu violabas todas las fronteras, de este amor divino.
Locuras que arrebataron mis tormentos, dejaron en silencio, estos versos con sentimiento y aunque después de mucho tiempo, que te sigo queriendo, nada me importaría, si encontrara una sonrisa y en el silencio, un beso, que sofocara lo que estoy sufriendo.
Mario Vasquez [email protected] 03/02/2010
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Poeta
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Cruenta bestia de alas dulces, ceguera de mi conciencia, te aprovechaste de mi inocencia provocándome emociones.
Te me figuraste ángel, cuando menos un vergel, pero al pasar el hechizo te me convertiste en súcubo.
Y me heriste con desprecio, con afectos embusteros, con tus besos asesinos me condenaste al abismo.
Cerca estuve de la muerte y hasta le miré de frente, cuando conseguí sacarte, también logré sosegarme.
Este amor que fue penumbra, hoy se alumbra con aquella, que no es ángel ni vergel pero es mi mayor querer.
Edxon J. Martínez.
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Poeta
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Entre mundos......
entre dos mundos, sin gobierno me entristezco con cada lagrima que desprendo.
dentro de mi entiendo ese sentimiento, q por ti senti sin dudar ni un momento.
absurdo... huir de aquellos miedos y mas absurdo..
hacer desaparecer ese gratificante recuerdo, que contigo comparti, tu decidistes partir, yo me despedi desde el puerto, nuestro mar lo converti en un mar muerto.
no muy lejos de mi, existe esa playa donde todavia soy feliz, soñando q estoy amandote en la orilla. escribiendo mensajes ocultos, que reflejen mundos de menancolia.
no te imaginarias lo q te llegue a querer y nunca entendere lo q he hechado a perder, solo por temer a mis fantasmas.
con una sola cara, siendo mas persona amando y perdonando aquel que me abandona.
sufrimiento se creo por deseo, llevandose paz y armonia. en un sueño incierto, de mi lejania.
la cancion que querias hecha poesia.... dude de tus palabras pero nunca de las mias..
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Poeta
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Estoy aquí, frente a ti y lo juro por la luna de medianoche, por el sol del ocaso, que el soberano de los cielos, o ningún Rey de la tierra ha besado tales ojos. Que ningún tacto humano, equivocándose por la frente hermosa despeino sus cabellos.
Cuando el mundo perdió el bello Paraíso, te lo juro, que tal belleza no volvió a crecer, bajo el sol que nos cubre.
Vuela en su caballo como una estrella fugaz; se detiene de pronto en su carrera, y de nuevo continua, demente, a galope, resonante su voz y sacudiendo su melena.
Su pie va ajustado al estribo, y se ve en la piel del caballo los chorros de sangre.
¡Caballo audaz, sacaste rápidamente a tu amo fuera de la batalla, pero la lanza traidora lo alcanzó en las tinieblas!
Se escucha lloro y gemidos. La gente se aprieta para verlo. ¿De quién es el caballo que llegó cubierto de polvo y sangre?
En su rostro arrugas guardan aún el deseo de volver a la batalla. Su respiración se hace más lenta, sus pies van desconociéndose, sus manos se están poniendo heladas, el sueño profundo esta mas cerca...
Nunca más montará en la silla de su corcel audaz!...
¡Sobre sus asesinos descendió como rayo la furia de Dios! Cayó en su lecho sollozando su pobre esposa. Las lágrimas se deslizan una tras otra; sigue respirando con dificultad.
Y tiene la sensación de oír sobre ella una voz mágica: mi niña, no llore por mí, tus lágrimas no caerán sobre mi cuerpo moribundo. Simplemente nublarán tu mirada clara, se humedeseran tus hermosas mejillas.
Él ya no está con nosotros; no apreciará tu llanto ni tu pena. Una luz brillante acaricia ahora la mirada de sus ojos, y oyendo las melodías del Paraíso extinguido...
Por qué los sueños son limitados en la vida, las lágrimas de una muchacha infeliz, para él, flamante alma de lo desconocida. Entre las nubes, flotan en la niebla las estrellas. Para ellas no hay dicha ni dolor en las horas del encuentro o de la separación, no esperan nada del porvenir ni recuerdan el pasado.
¡Padre!... ¡Padre! No más amenazas. No reprendas al asesino de mi amado. No ves mis lágrimas no son las primeras... No seré de nadie. Dilo a mis pretendientes. La húmeda tierra me quitó mi esposo, y jamás daré a otro mi corazón.
Después de la sepultura de su cuerpo ensangrentado, el maligno me llena la mente con una visión. En la paz de la noche una serie de sueños extraños me alborota. De día mi alma no puede rezar. Mi pensamiento se aleja de tu palabra y un fuego corre y se enraíza en mi corazón...
Me tropiezo, caigo cada día más. Señor, sufro mucho... ¡apiádate de mí, me entregare a un convento está desesperada hija tuya. Allí me defenderás Salvador del mundo...
Frente a ti derramare mis lágrimas y mi amargo dolor. Ya no hay risas para mí... De repente escucho una voz fuerte como el trueno del los cielos
Yo, te llevaré por el universo y serás coronada como la reina de mi mundo, querida amiga mía. No lo pienses, mirarás la tierra, donde no hay verdad ni eterna bondad, donde sólo hay crímenes, sólo se mezquinan pasiones, y eres juzgada hasta por tu mas santo acto, donde no se sabe ni amar y se odia sin temor.
No es tu destino el tropezarse en los caminos de la vida, esclava del dolor, amigos falsos e inexistentes esperanzas, pasos vacíos y tristes!
Mi bella criatura humana, a otro estás destinada! El dolor esta al asecho y el te aguarda; desata tus deseos a su suerte, abandona este tu mundo abominable. Te enseñare el mío, mi mundo, un abismo de conocimientos soberbios y pondré a tus pies una muchedumbre de sirvientes. Te daré esclavas ágiles y eficientes, mi hermosa criatura. Arrancaré si deseas las estrellas de ese cielo odioso. Te daré las más hermosas flores de la tierra...
Acariciaré tu oído con una melodía divina. Te ofrezco un palacio inmenso lleno de lujos y bonanza. Iré al fondo del mar y buscaré la más hermosa perla Volaré tras de las nubes, recorreré las estrellas Yo te ofrezco todo, todo, todo lo deseado, todo lo terrestre pero ¡Ámame!...”
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Poeta
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No te volveré a ver nunca más este amor no puede continuar así, tú por allá y yo por aquí, esta relación no funcionará jamás.
Me dices que a mi lado estarás, pero sé muy bien que te perdí, no importa cuanto te excuses ante mí, conmigo no volverás.
Con la distancia una brecha abrirás enterrando todo el amor que te di, no he pensado si podré vivir sin ti, sólo sé que de mí te olvidarás
Julio Medina 21 de octubre del 2010
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Poeta
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