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El Poeta Compasivo denuncia la injusticia con la verdad.
Vivimos tiempos de mucha injusticia en todo el mundo, en cualquier lugar.
Es tan comùn el dolor que parece el camino correcto, el hacer daño.
En realidad no es asì porque hay mucha gente en todo el mundo que con su dolor, se vuelve màs malo.
Todo porque se olvidaron de las enseñanzas de la Biblia y el sendero del Señor.
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Poeta
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Cuando a mi puerta toques con dulzura y la ternura que traes no sea otra cosa, más que el aroma grato de la rosa cubierto entre la flor de la llanura.
Cuando a mi puerta toques con mesura para hacerme sentir tu piel sedosa, y entre abrazos me aceptes afectuosa, será intenso el amor, desliz y locura.
Cuando a mi puerta toques encelada para juntos soñar en la fantasía, nace un romance entre tu vida y la mía.
Si mi puerta la hallaras clausurada tocando fuerte romperás la apatía, este amor no lo pierdas ni un solo día.
Julio Medina 3 de enero de 2012
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Poeta
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Cayó la noche en París corría sin saber por qué. Dejé mis maletas frente a tu puerta, cuando abriste no supe que decir...
Salí corriendo el miedo recorrió mi cuerpo.
Salí corriendo como si nunca lo hubiera hecho.
Paré en la estación llamé un segundo por teléfono pero nadie lo cogió.
Lanzé una moneda al aire. ¿Qué saldría? ¿Cara o cruz?
Si saliera cara volvería contigo
Si saliera cruz, aún así, volvería contigo.
¡Qué más da, cara o cruz!
Romeo no sería capaz de dejar a Julieta.
Los amantes de Teruel, una tragedia, se amaron y murieron juntos.
¡CARA O CRUZ! Eres mi Romeo El Diego de Los amantes de Teruel Sé que TE QUIERO.
¡CARA O CRUZ! Corrí calle arriba en busca de un último beso mis maletas ya no estaban subí en ascensor entré en tu habitación y te encontré en un rincón... esperándome.
Qué más da, cara o cruz... si sabía que íbamos a estar juntos para siempre...
¡ CARA O CRUZ!
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Poeta
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El minuto perdido
He perdido un minuto En las profundidades de los surcos Tortuosos de mi cutis En la ausencia de tus labios
He perdido un minuto Buscando tus caricias Que estaban a mi lado Tu lánguida mirada lo ha reclamado
He perdido un minuto Buscando un amor fatuo Mientras tu cabello Rosaba mi rostro
He perdido un minuto Y mi vida. Ilusionado por fantasmas. Mientras tú estabas conmigo
He perdido un minuto Mi vida, y tu amor. Ahora triste y desolado estoy
Nilo
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Poeta
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Trascender
Tu que preguntas ¿Donde ira tu alma? Quiero contarte mi historia para que la guardes en tu memoria
Recuerdo que era libre, y vagaba entre los átomos del aire, corría con las mariposas, alimentaba el aroma de las rosas.
¡De pronto! Dos cíclopes amorfos, me rodearon, trate de volar pero ellos se multiplicaron.
Me encerraron y ataron a la carne. Inundaron mi celda, y me colgaron el tiempo.
Fuerzas desconocidas, bambolearon mi cabeza, punzaron mis ojos pellizcaron mis glúteos.
Crecí entre muros, y estos eran cada vez más estrechos, luego me empujaron por un pasadizo estrecho y doloroso
Alguien traccionó mi cabeza, maltrató mis orejas, torturaron mis pies, frotaron mi espalda.
Me obligaron a abrir los ojos, me untaron melaza. Fue la primera vez, que vi el sol.
Desde entonces. Estoy en esta prisión aprendiendo que no debo vagar con el viento, ni volar con las mariposas.
Nilo
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Poeta
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CON EL CORAZÓN
Con el corazón plenos norte y sur están inquietos, sin el conocimiento, que no se atreve, a tenerles rencor en las limpias aguas, del otoño, en el lago, donde la luna es más blanca, del verano, en el río, donde el sol es amarillento, del invierno, sin nieve, donde el hielo le llora. Con el corazón
Como el mar, en su flauta de viajero, refleja, insondable en su brillo de suspiro, regresa.
Así es el amor, el fuego, el viento, de color idéntico, infinito, el cielo, el aliento, de sabor idéntico.
Helo aquí, alcanzado, profundamente entremezclado de pureza, en la verdad, del honor, humilde, soledad, amistosa.
Y una vez divina paz, alfileres de oro, jade musical, quietud, joyas preciosas, raras bellezas, sonrisa que vuela y no quiere ser misterio, sonrisa que sueña y si quiere ser, presencia vista. Y una vez divina paz. Una vez, divina paz.
Mas, ayer, menos, mañana, en el hoy profundo. ¡Otra vez qué vuelve, y se queda, otra vez!. Sin el mundo, el tiempo, el espacio, el hombre. Sin sufrimiento, ni el cielo ni la tierra.
Hacia un mañana donde pasado y futuro sean, simultáneos, y el tiempo y espacio uno solo, y la humanidad sea tan divina como su creador en todo lugar y sitio de la voluntad eterna.
Con El Corazón...Sin él, ó, a pesar de él.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Abalaú-aiê
Abalaú-aiê en la protección contra Las heridas, el dolor de las vejigas numerosas Y cuando finalmente observaba, levanto me, El mundo ya no sería feo, El paso está, de hecho, trayendo Si esta garantía indica al sagrado Muchas más palabras que asustan El sueño hecho sólo en una costura, Mi Dios nos protege de esta maldita Y cuando en realidad la suerte es llamada Sensación de que podría transformar Después de cada heridas sobre nuestra piel La suerte ha acogido rechaza Y ponga el sol en la paz en el claro.
Marcos Loures
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Poeta
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El sol se vertía sobre el mar en el horizonte, las olas irradiaban su luz, la espuma me transmitía su calor, el ocaso había llegado, la marea había comenzado a subir y el agua ya acariciaba mis pies, pero, teniendo tal belleza ante mí, ¿Cómo podría alejarme? Sé que no soportaría darle la espalda ni un minuto, sé que no sería capaz de negarle a mi piel la calidez del agua, no podía romper con la calma que el universo había creado solo para mí, así que permanecí quieto, me quedé quieto mientras el océano se vaciaba en el océano hasta desaparecer frente a mis ojos, mientras duró este espectáculo no moví ni un musculo y no pensé en otra cosa que no fuera la maravilla que podía admirar, pero que por desgracia solo yo podría contemplarla, no tenía nada a la mano, no había nada al alcance para plasmarlo, solo pude plasmarlo en mi propia alma, solo fui capaz de plasmarlo en mis palabras, solo un pequeño poema y yo seríamos testigos de esto, solo mi pluma y yo. Seguí atento y el día dio paso a la noche, la luna apareció y continuó con la hipnosis, continuó con el hilo de sueños que el sol había tejido para mí, antes de que supiera darme cuenta el agua ya me cubría hasta las rodillas, y de no haber tenido un asiento sobre la arena, probablemente el mar ya me habría devorado, pero eso no me importaba, mi alma se encontraba tan conmovida que mi corazón se negaba a permitirme el movimiento, era como un encantamiento que me había atrapado por completo, pero una nube me susurro al oído que era tiempo, que debía mover, el viento me invitaba a levantarme, pero no lograron nada, no, no lograron nada hasta que trabajando unidos nublaron mi vista. En un segundo se rompió el hechizo, por un momento se perdió mi luna, y de repente todo era diferente, respirar era difícil y mi cuerpo sucumbía al hambre, y aquel paisaje de belleza que fuese tan efímero en mi vida pero tan duradero para mi alma, se fue, quedo perdido entre mis recuerdos en un segundo, y a mí solo me quedaba un poema nostálgico y una imagen melancólica en mi alma para recordarlo.
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Poeta
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De mí se había enamorado una amiga del vecindario, y yo escuchaba abismado las tristezas narradas a diario.
Ella me hablaba de amor, y casarse quería conmigo, pero yo sentí temor, y solo quise ser su amigo.
Muchos ratos compartimos en los que fuimos dichosos, pero nunca nos decidimos para que fuera su esposo.
Ella conoció a otro señor en el tiempo transcurrido, decidió darle su amor, y yo me quedé dolido.
Muchas noches he pensado del error a no atreverme, perdí al amor anhelado por miedo a comprometerme.
Julio Medina 28 de enero del 2012
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Poeta
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Acudes a mi pensamiento... Y mis labios pronuncian tu nombre, acompañado de un te quiero, mientras, del alma, me roba el viento un suspiro.
Acudes a mi pensamiento... Y mi corazón palpita con inusitada fuerza, despertando por ti, mi febril anhelo, deseando en mi lecho, tu presencia.
Acudes a mi pensamiento... Me abriga el negro tercipelo de la noche, y cuelgo un beso, del Cuarto Menguante de la Luna, para decorar tu cielo... mientras tu duermes tranquilo.
Acudes a mi pensamiento... Alborotando mi sangre, sacudiendo las fibras de mi pasión, y encendiendo la hoguera de mi amor.
Acudes a mi pensamiento... Ya las estrellas han cedido su brillo al Sol, y un ruiseñor, canta en mi ventana. Tu recuerdo esboza en mi rostro una sonrisa, porque se que tu amor, pintará para mí, el azul del Universo.
Claudia Alhelí Castillo 28-01-12
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Poeta
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