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Lo-cura
A ti locura, sueño apasionado de la razón. A ti, que transformas al más desdichado, en rey, obispo, o celador. A ti, que conviertes los sueños en realidad, y la realidad en pesadillas.
Hazme oler tu fragancia. Hazme sentir tu dicha, y compartir tu alegría.
Para que mi alma, repose en mi fantasía
Que bien tu nombre, fue dicho en el pasado, por aquellos que te conocieron.
Tú, que todo Lo-curas, hazme, conocer tu mundo. amada Locura.
Nilo
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Poeta
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DEL SER POSIBLE
Con La Faz, sin amañar. ¡La paz!. Y Las Murallas sólo de adorno.
Por El ser Del posible Ser.
Y del trueno, en corto número, donde viven caseros los convites, al son de los acontecimientos convidados, con el sobrino de la tarde violeta, y del viento vivaz esplendoroso, al rebramar, el brillo sin pereza, el rostro qué duermo y siento, sosegado, de púrpura ropaje, arrullado, el hielo, menos, frío, por el mar, que pasa de vena en vena, y renueva la cabellera.
Del Ser Posible Ser.
Con la flecha de las llamas. Con la forma que no cambia. Enramada en la ribera. Enramada y labradora. Flecha humana. Del amor.
Del amanecer abundante trueno en los deseos. Admitida el alba en marcha desencarcelada. Del empeño inútil veterano enemiga. Admitida la osadía de querer. ¡Cambiar al imposible!.
Del ser Posible Ser.
Del amanecer. Sin sumo trabajo arrojando solo rueda por los estruendos. Sin sumar y repartir el provecho a los vasallos. Del anochecer. Con la fuerza de costumbre. Con la carne del verano. Del recrearse.
¡Sin cambiar al posible!.
Con el poder. Que nadie tendrá nunca de ser el mismo que tú eres en ti mismo. ¡Ni tampoco de ser por ti lo qué ya eres!. ¡Ni de sentir el dolor tuyo, sin ser tú mismo contigo!. Y Mucho menos con todo el poder que cualquiera tuvo después de ti. Y De ser posible, espera, solo lo inesperado. ¡Cuando escuches el silencio del ser posible!. En la sombra interior fastuosa del tiempo. En la campana exterior humilde del fuego húmedo, tierra celeste del ser posible.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Al espíritu de mi Musa
¡No!, quiero tu cuerpo, tus besos o tu piel. Quiero tu lánguida mirada, para perderme en rayo de su luz, para olvidar el día, para soñar.
¡Quiero tu sonrisa! para perderme en el viento de tu aliento, para viajar por el universo
¡Quiero, tu pensamiento! como se ama el aire que se respira, el alimento que se come.
¡Quiero tu alma! para expresar lo que siento.
Nilo
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Poeta
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Ar Aún recuerdo la suavidad de tu dolor, Al inicio penetraba tan suave en mi carne Que no notaba lo que hacías. El frío era tu cómplice, que me entumecía.
Con los años doblegaste mi espalda Deformaste mis manos Y tu dolor penetró en mis huesos Y tu cómplice perpetuo gimió mi voz El médico me dijo que era artritis Yo le respondí, que sin duda eras vos Él me dijo, no hay cura. Y yo le dije entonces adiós.
Ahora no puedo coger un tenedor No solo por el dolor, Por mis dedos deformados Por mis goznes hinchados
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Poeta
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Comienza a llover la lluvia es copiosa, al suelo caer golpea furiosa.
Desde la ventana yo la puedo ver, lluviosa mañana para entristecer.
Gruesas son las gotas bajando del cielo, su ruido alborota, provoca desvelo.
Entre los reflejos de la inclemente alborada, observo a lo lejos el agua encharcada.
Un aire friolento comienzo a sentir, causa desaliento me tengo que ir.
Julio Medina 1de enero del 2012
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Poeta
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MÚSICA DE ÓNIX
En primavera, de largos brazos, hay vuelos y libélulas, de novelas rosas, en la música, del ónix.
El que siembra. Que siembra. Siembra. Geométricos amores, alfombras sonoras y compasión acuática.
Cantos de manantial, río y océano en cada día, en el dolor ajeno, del mundo absorto que le rodea, y le socorre, como ciruelo, ámbar, árbol, mármol tibio.
¡Música de ónix!.
Y es de nube sin ceniza. Es nube sin ceniza... Constelación de almohadas fosforescentes. ¡Incógnito renacer de los reinos muertos nueva luz!. ¡Ceniza de plata incrustada de diamantes palpitares!. ¡Horizonte de todos los amaneceres en un latido solo!.
Luz de primavera, bañada de siglos, de milenios, de eones.
¡Música de ónix!. Árbol fresco, cubierto de doradas eternidades, de momentos. Del Profundo, reflejarse, de superficies enamoradas. Ocupando las esperanzas con la solo certeza.
Entre pinos blancos amores cristalinos, en amapola, margarita, clavel, lirio, en la esencia misma de la flores, pinos blancos y entre amores cristalinos.
¡Música de ónix!.
Roja sonrisa, verde olvido, amarilla cumbre, azul mármol, gris prohibido, salta todos los pensamientos, que vaguen solos y tejan imágenes, y cultiven los horizontes fecundos. Y dormidos se pregunten si despiertan, del jardín la sabiduría de los umbrales, en la brumosa noche fría de mañana.
La vida nos ha sido prestada, y la poseemos un tiempo y será bien vivida, si se respeta, se cuida, se comparte, y se completa lo que al nacer es incompleto, en la fuente de la existencia, de la posibilidades infinitas, del ser con otros, en la faz de la tierra al cielo útil, y necesario en el hoy, resultado de otras decisiones y elecciones. pasadas consecuencias de todos los actos previos.
Entre flores, puertas y ventanas, triunfos y derrotas, gema de aliento divino, y en la carne qué cambia, qué sufre, qué goza, qué sueña, y se realiza, en la riqueza inmensa de la humilde chispa de lo qué hayamos sido...
¡Ser la música del ónix y al mismo ónix dar música!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Bienaventurados los que en el olvido Viven, La ceguera del conocimiento. El consuelo a su vida, No arrastra ya el arrepentimiento.
Bienaventurados los que en el olvido Viven, La mirada taciturna de la lejanía El regreso paulatino a la infancia La separación lánguida y dolorosa del ser.
Bienaventurados los que en el olvido Viven, Entre marañas fibrosas las palabras, Que no pueden salir de la boca.
Bienaventurados los que en el olvido Viven, La lenta detención de su marcha La pérdida del ser amado Hasta llegar a ser extrañado.
Bienaventurados los que en el olvido Viven, En su mundo oscuro y cruel Escuchando palabras inteligibles Diciendo lo que no se piensa Pensando lo que no se dice.
Bienaventurados los que en el olvido Viven, La cruel enfermedad del olvido El preámbulo de la muerte estando vivo.
Bienaventurados los que aman A estos seres olvidados Que sin razón deambulan en nuestras casas Cuales almas que arrastran penas.
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Poeta
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SUBLIMARSE ATEMPORAL...
Sub Li Me y A...Tem...Po...Ral...
Quema ésta temporada cuando tres otoños tenga, y las penas pesen menos en la casa por completo, en la inmortalidad del presente, con el fuego del ayer, y el humo del mañana.
La casa es la libertad del pensamiento, de la mente que mejora con el fuego, de la acción del silencio ordenado, de la necesidad de ser el mismo, esclavo solo de la libertad.
De ahora en adelante. Como la vida misma. Como la misma muerte, con el deber de ser. ¡Íntegro y completo!. Que Se cumple a diario. Sin objetivo. Diferente a lo que será, crepuscular estanque. De las visiones inquietantes, del dormir en paz por siempre.
De ahora en adelante. En el teatro dejar las cortinas. Con sus labios de piedra. En la dulce caricia de una. Intensa. Delicia. Donde los recuerdos sean pasionales. Donde las carnes sean encendidas. Donde los labios palpiten sensuales. Arriba. Del abismo insondable de ojos soñadores.
Ya que, la piel de la delicia es como la vela. Ya que, la luz de la luna es la esencia soleada. Ya que, la bruma, de la vida es el resplandor al morirse.
Al Morirse, para sí mismo, y ser uno con lo que siempre ha sido...
Donde. El fuego, aumenta los nítidos broches de arpegios, los brillos fogosos de círculos plenos.
No duermas esta noche, solo mécela en anhelos, solo suéñala virginal, por una vez, febril, con besos, lágrimas, y flores, atraviesa, la paz interior, del dejar ir, las cosas.
Y que el curso, breve, solo parta, veinticuatro siglos, en una semana noble, en un sublime día. Ya por la tierra, los desvelados saldrán con la paciencia que solo da dulces frutos, y duerme y despierta, como el sol de las noches.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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El despertar
Al cumplir los treinta tres se despertó un monstruo dentro de mí. Me visitó, la locura, la fantasía, y la ilusión. Y me abandonó la razón.
¿Cuanto tiempo he dormido?, pregunté Bostezando, la locura respondió. Siempre he estado aquí. ¡Oh!, acaso no reconoces mi olor
Miré a la fantasía, con sus deslumbrantes colores. ¡Y tu, fantasía!, ¿Quien te invitó? Tu eres mi morada nocturna, respondió.
¡Oh!, ilusión deslumbrante. ¡Qué tienes que decir! soy tu verdugo cruel, que no se ha de cumplir.
Nilo
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Poeta
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Gosto de mastigar os prédios em noite clara só é vermelho o grito que dá nome à esquina quando é balada a metralha
Pássaro da noite só pia quanto aponta o número no cemitério a última canção de amor é no bordel porque todo o resto despareceu
Quanto mais mordaz a ironia mais aguda é a tristeza quanto mais intensa a fome maior o sentido da beleza
Pois se o coração é inútil sem amor declarado a loucura é admirada morto o artista finda rebelião quaternária palma bruscamante de armas no punho selvagem a verdade pouco importa se a razão urubuza vaidade café na xícara - o que é o desdém sem piedade?
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Poeta
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