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Un cielo azul de estrellas brillando en la inmensidad; un pájaro enamorado cantando en el florestal; por ambiente los aromas del jardín y el azahar; junto a nosotros el agua brotando del manantial nuestros corazones cerca, nuestros labios mucho más, tú levantándote al cielo y yo siguiéndote allá, ese es el amor mi vida, ¡Esa es la felicidad!...
Cruza con las mismas alas los mundos de lo ideal; apurar todos los goces, y todo el bien apurar; de lo sueños y la dicha volver a la realidad, despertando entre las flores de un césped primaveral; los dos mirándonos mucho, los dos besándonos más, ese es el amor, mi vida, ¡Esa es la felicidad...!
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Poeta
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Dolora (imitación)
Goza, goza, niña pura, mientras en la infancia estás; goza, goza esa ventura que dura lo que una rosa. -Qué, ¿tan poco es lo que dura? -Ya verás niña graciosa, ya verás.
Hoy es un vergel risueño la senda por donde vas; pero mañana, mi dueño, verás abrojos en ella. -Pues qué, ¿sus flores son sueño? -Sueño nada mas, mi bella, ya verás.
Hoy el carmín y la grana coloran tu linda faz; pero ya verás mañana que el llanto sobre ella corra... -Qué, ¿los borra cuando mana? -Ya verás cómo los borra, ya verás.
Y goza mi tierna Elmira, mientras disfruta de paz; delira, niña, delira con un amor que no existe pues qué, ¿el amor es mentira? -Y una mentira muy triste, ya verás.
Hoy ves la dicha delante y ves la dicha detrás; pero esa estrella brillante vive y dura lo que el viento. -Qué, ¿nada mas dura un instante? -Sí, nada mas un momento, ya verás.
Y así, no llores mi encanto, que mas tarde llorarás; mira que el pesar es tanto, que hasta el llanto dura poco. -¿Tampoco es eterno el llanto? -Tampoco, niña, tampoco, ya verás!
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Poeta
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Dolora a Elmira
Era muy niña María, todavía, cuando me dijo una vez: -Oye, ¿por qué se sonríen las flores tan dulcemente, cuando las besa el ambiente sobre su aromada tez? -Ya lo sabrás mas delante niña amante, le contesté yo, y una mañana, la niña pura y hermosa, al entreabrir una rosa me dijo: ¡Ya sé por qué es!
Y la graciosa criatura blanca y pura se ruborizó y después, ligera como las aves que cruzan por la campiña, corrió hacia el bosque la niña diciendo: ¡Ya sé por qué es! y yo la seguí jadeante, palpitante de ternura y de interés, y... oí un beso dulce y blando, que fue a perderse en lo espeso, diciendo: ¡Ya sé por qué es!
Era muy joven María, todavía cuando me dijo una vez; -Oye ¿por qué la azucena se abate y llora marchita cuando el aura no la agita ni besa su blanca tez? ¡Ya los sabrás más delante, niña amante, le contesté yo... después! Y mas tarde ¡ay! una noche, la joven de angustia llena, al ver triste a una azucena, me dijo: ¡Ya sé por qué es!
Y ahogando un suspiro ardiente, la inocente me vio llorando... y después, corrió al bosque y en el bosque esperó mucho la bella, y al fin... se oyó una querella diciendo: ¡Ya sé por qué es! Era muy linda María, todavía, cuando me dijo una vez: -Oye, ¿Por qué se sonríe el niño en la sepultura, con una risa tan pura, con tan dulce sencillez? Ya lo sabrás mas delante niña amante, le contesté yo... después!
Y... murió la pobre niña, y en vez de llorar, sonriendo, voló hacia el azul diciendo, Ya lo ves mi hermosa Elmira, quien delira sufre mucho, ya lo ves! Y así, ilusiones y encanto, ni acaricies ni mantengas, para que, al llorar, no tengas que decir: ¡Ya sé por qué es!
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Poeta
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Regalame momentos..... Mas que peticion es ruego
REGALAME Amaneceres, que nunca sean iguales, que jamas se confundan unos con otros..... Donde el Sol salga y nos encuentre sonriendo, quizas durmiendo, ver el primer rayo de Luz reflejado en tu cara.
REGALAME en la primera Hora de cada dia, la mirada anhelada, los placeres de despertar y sentir tu mirada ya que esto seria de proporciones inconcebibles para el alma...
REGALAME momentos...... Mas que un Ruego es necesidad
REGALAME silencios, que guardare en mi Corazon, deja que tus Ojos se entiendan con los Mios, dejémoslos que hagan el amor, que entreguen toda la pasion, que demuestren una vez mas que no se necesitan palabras para decirte “ Te Deseo ”.
REGALAME un pedacito de ese Cielo que desborda el alba, dejame mirarte por la mañana, dejame morir de excitacion tan solo con ver tu mirada, con cada paso que dan tus pies descalzos, Con tu cuerpo desnudo a la luz del alba, sin nada que te ate, sin premura alguna, tan solo tu ternura desnuda.
REGALAME MOMENTOS, TE DIJE EN VOZ ALTA, SOSTENIENDO LAS MIRADAS, ME REGALASTE UNA SONRISA, SIN MAS PLABRAS, SIN MAS NADA, CON ESTO SIMPLEMENTE ME ENTREGAS TU ALMA..
REGALAME un poco de aire... Pues me hara falta cuando esconda en mi boca en tu cuerpo, sintiendo los olores de tu pecho, cuando buscando tu lengua se nos vaya el tiempo.
REGALAME Momentos... Mas que una Necesidad es Coqueteo
REGALAME el derecho de secar tu cuerpo, la toalla no nos hace falta..... deja que mis manos hagan el resto, que sequen despacio cada pequeña gota detallando tu cuerpo.
REGALAME tus manos, no hagas nada, solo deja que la Noche caiga... Que mis manos suavemente te lleven al Lecho. Deja que te vista de Noche con las caricias largamente contenidas de un dia completo.
REGALAME... Como aquella vez primera la oportunidad de convertir tus ganas en deseos, delinear lentamente tu cuerpo con tiernos besos.
Dejemos que la Luna se entretenga viendonos, que el Viento quiera inutilmente colarse por ventana... Que la Oscuridad suplique por un poco de luz para admirar nuestros cuerpos unidos por los deseos. Dejemos que la Noche llene de Estrellas el Firmamento, que se rompa el silencio del viento.
Dejaremos que suceda eso, le prestaremos poca importancia, el Universo entero puede estar Conspirando detras de la ventana, Yo solamente Te pido una cosa.
REGALAME Momentos..... Mi mundo gira alrededor de Ellos.
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Poeta
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(A Ángela Peralta)
Hubo una selva y un nido y en ese nido un jilguero que alegre y estremecido, tras de un ensueño querido cruzó por el mundo entero.
Que de su paso en las huellas sembró sus notas mejores, y que recogió con ellas al ir por el cielo, estrellas, y al ir por el mundo; flores.
Del nido y de la enramada ninguno la historia sabe; porque la tierra admirada dejó esa historia olvidada por escribir la del ave.
La historia de la que un día al remontarse en su vuelo, fue para la patria mía la estrella de mas valía de todas las de su cielo.
La de aquella a quien el hombre robara el nombre galano que no hay a quien no le asombre para cambiarlo en el nombre de Ruiseñor Mexicano.
Y de la que al ver perdido su nido de flores hecho, halló en su suelo querido en vez de las de su nido las flores de nuestro pecho.
Su historia... que el pueblo ardiente en su homenaje mas justo viene a adorar reverente con el laurel esplendente que hoy ciñe sobre su busto.
Sobre esa piedra bendita que grande entre las primeras es la página en que escrita leerán tu gloria infinita las edades venideras.
Y que unida a la memoria de tus hechos soberanos, se alzará como una historia hablándoles de tu gloria a todos los mexicanos.
Hoy al mirar tus destellos resplandecer de ese modo bien puede decirse de ellos que el nombre tuyo es de aquellos, que nunca muere del todo.
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Poeta
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Cuando a su nido vuela el ave pasajera a quien amparo disteis, abrigo y amistad es justo que os dirija su cántiga postrera, antes que triste deje, vuestra natal ciudad.
Al pájaro viajero que abandonó su nido le disteis un abrigo, calmando su inquietud; ¡oh! Tantos beneficios, jamás daré al olvido durable cual mi vida será mi gratitud.
En prueba de ella os dejo lo que dejaros puedo, mis versos, siempre tristes, pero los dejo asi; porque pienso, a veces que entre sus letras quedo, porque al leerlos creo que os acordais de mí.
Voy, pues, a referiros una sencilla historia. Que en mi alma desolada, honda impresión dejó; me la contaron... ¿Dónde?... es frágil mi memoria... Acaso el héroe de ella... o bien, la soñé yo.
Era una linda rosa, brillante enredadera, tan pura, tan graciosa, espléndida y gentil. Que era el mejor adorno de la feliz pradera, la joya más valiosa del floreciente abril.
Al pie de ella crecía un pobre pensamiento, pequeño, solitario, sin gracia ni color; pero miró a la rosa y respiro su aliento y concibió por ella el más profundo amor.
Mirando a su querida pasaba noche y día. Mil veces ¡ay! Le quiso su pena declarar; pero tan lejos siempre, tan lejos la veía, que devoraba a solas su pena y su pesar.
A veces le mandaba sus tímidos olores, pensando que llegaba hasta su amada flor; pero la brisa, al columpiar las flores, llevábase muy lejos la pena de su amor.
El pobre pensamiento mil lágrimas vertía, desoladoras lágrimas, de acíbar y de hiel, mientras la joven rosa, sin ver a otras crecía, y mientras más crecía, más se alejaba de él.
Llega un jazmín en tanto a la pradera bella, también él a la rosa al punto que la vio; pero él fue más dichoso, pudo llegar hasta ella, le declaró su pena, y al fin la rosa amó...
¿Comprenderéis ahora al pobre pensamiento, al ver correspondido a su feliz rival? ¿No comprendéis su horrible, su bárbaro tormento al verse condenado a suerte tan fatal?
Después lo transplantaron; vivió en otras praderas indiferiencia, olvido y hasta placer fingió: miraba flores lindas, brillantes y hechiceras, pero su amor constante y fiel compareció.
Por fin una mañana, estando muy distante, el céfiro contóle las bodas del jazmín; él escuchó sonriente, y ciego y delirante, loco placer fingiendo, creyó olvidar al fin.
Pero al siguiente día con lágrimas le vieron las flores, e ignorando su oculto padecer; "Tú lloras, pensamiento, tú lloras", le dijeron: "No es nada, contestóles, es llanto de placer".
...
Ved la sencilla historia que os ofrecí contaros, acaso os entristezca pero la dejo así; adiós, adiós, ya parto; me atrevo a suplicaros que la leáis a solas y os acordéis de mí.
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Poeta
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Cuando tu broche apenas se entreabría para aspirar la dicha y el contento ¿te doblas ya y cansada y sin aliento, te entregas al dolor y a la agonía?
¿No ves, acaso, que esa sombra impía que ennegrece el azul del firmamento nube es tan sólo que al soplar el viento, te dejará de nuevo ver el día?...
¡Resucita y levántate!... Aún no llega la hora de que en el fondo de tu broche des cabida al pesar que te doblega.
Injusto para el sol es tu reproche, que esa sombra que pasa y que te ciega, es una sombra, pero aún no es la noche.
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Poeta
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Dolora
¡Qué triste es vivir soñando en un mundo que no existe! Y qué triste ir viviendo y caminando, sin fe en nuestros delirios, de la razón con los ojos, que si hay en la vida lirios, son muchos mas los abrojos.
Nace el hombre, y al momento se lanza tras la esperanza, que no alcanza porque no se alcanza el viento; y corrre, corre, y no mira al ir en pos de la gloria que es la gloria una mentira tan bella como ilusoria.
¡No ve al correr como loco tras la dicha y los amores, que son flores que duran poco, muy poco! ¡No ve cuando se entusiasma con la fortuna que anhela, que es la fortuna un fantasma que cuando se toca vuela!
Y que la vida es un sueño del que, si al fin despertamos, encontramos el mayor placer pequeño; pues son tan fuertes los males de la existencia en la senda, que corren allí a raudales las lágrimas en ofrenda.
Los goces nacen y mueren como puras azucenas, mas las penas viven siempre y siempre hieren; y cuando vuelve la calma con las ilusiones bellas, su lugar dentro del alma queda ocupado por ellas.
Porque al volar los amores dejan una herida abierta que es la puerta por donde entran los dolores; sucediendo en la jornada de nuestra azarosa vida que es para el pesar "entrada" lo que para el bien "salida".
Y todos sufren y lloran sin que una queja profieran, porque esperan ¡hallar la ilusión que adoran!... Y no mira el hombre triste cuando tras la dicha corre, que sólo el dolor existe sin que haya bien que lo borre.
No ve que es un fatuo fuego la pasión en que se abrasa, luz que pasa como relámpago, luego: y no ve que los deseos de su mente acalorada no son sino devaneos, no son más que sombra, nada.
Que es el amor tan ligero cual la amistad que mancilla porque brilla sólo a la luz del dinero; y no ve cuando se lanza loco tras de su creencia, que son la fe y la esperanza, mentiras de la existencia.
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Poeta
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Dolora a Lola
Iba llorando la Ausencia con el semblante abatido cuando se encontró en presencia del Olvido, que al ver su faz marchitada, le dijo con voz turbada: sin colores, -"Ya no llores niña bella, ya no llores."
Que si tu contraria estrella te oprime incansable y ruda yo te prometo mi ayuda contra tu mal y contra ella". oyó la Ausencia llorando la propuesta cariñosa, y los ojos enjugando ruborosa, -"Admito desde el momento buen anciano". Le dijo con dulce acento. "Admito lo que me ofreces y que en vano he buscado tantas veces, yo que triste y sin ventura, la copa de la amargura he apurado hasta las heces" Desde entonces, Lola bella, cariñosa y anhelante vive el Olvido con ella, siempre amante; y la Ausencia ya no gime, ni doliente recuerda el mal que la oprime; que un amor ha concebido tan ardiente por el anciano querido, que si sus penas resiste, suspira y llora muy triste cuando la deja el Olvido.
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Poeta
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A...
Después de que el destino me ha hundido en las congojas del árbol que se muere crujiendo de dolor, truncando una por una las flores y las hojas que al beso de los cielos brotaron de mi amor.
Después de que mis ramas se han roto bajo el peso de tanta y tanta nieve cayendo sin cesar, y que mi ardiente savia se ha helado con el beso que el ángel del invierno me dio al atravesar.
Después... es necesario que tú también te alejes en pos de otras florestas y de otro cielo en pos; que te alces de tu nido, que te alces y me dejes sin escuchar mis ruegos y sin decirme adiós.
Yo estaba solo y triste cuando la noche te hizo plegar las blancas alas para acogerte a mi, entonces mi ramaje doliente y enfermizo brotó sus flores todas tan sólo para ti.
En ellas te hice el nido risueño en que dormías de amor y de ventura temblando en su vaivén, y en él te hallaban siempre las noches y los días feliz con mi cariño y amándote también...
¡Ah! nunca en mis delirios creí que fuera eterno el sol de aquellas horas de encanto y frenesí; pero jamás tampoco que el soplo del invierno llegara entre tus cantos, y hallándote tú aquí...
Es fuerza que te alejes... rompiéndome en astillas; ya siento entre mis ramas crujir el huracán, y heladas y temblando mis hojas amarillas se arrancan y vacilan y vuelan y se van...
Adiós, paloma blanca que huyendo de la nieve te vas a otras regiones y dejas tu árbol fiel; mañana que termine mi vida oscura y breve ya sólo tus recuerdos palpitarán sobre él.
Es fuerza que te alejes del cántico y del nido tú sabes bien la historia paloma que te vas... El nido es el recuerdo y el cántico el olvido, el árbol es el siempre y el ave es el jamás.
Adiós mientras que puedes oír bajo este cielo el último ¡ay! del himno cantado por los dos... Te vas y ya levantas el ímpetu y el vuelo, te vas y ya me dejas, ¡paloma, adiós, adiós!
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Poeta
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