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Es otoño. Estoy solo. Pienso en ti. Caen las hojas… Vaga la melancolía de una pena que ignoro. El viento que estremece marchitas congojas, pasa como un recuerdo por el bosque sonoro.
Es otoño. Parece que un ensueño renuncia, que un desencanto esparce las efímeras galas… Una dorada pompa que a la muerte denuncia, con el follaje mustio forma una lluvia de alas.
Estoy solo. Se siente que el otoño es un viaje… Hay un alma que llora porque alguien se despide. Este ocaso de plantas que enrojece el paisaje, con mi desalentada serenidad coincide.
Pienso en ti, oyendo un canto perdido en lontananza. Cantan las cosas muertas, la música del vuelo. Como mi amor caído conserva su esperanza, la floresta marchita quiere subir al cielo.
Caen las hojas. La selva trágica se derrumba. Desparrámase un sauce cual generosa fuente. Las hojas más diversas tienen la misma tumba, y entremezcladas ruedan en un mismo torrente.
Tú eres como una brisa para mi huerto sonoro. Mi vida es una rama, a tu paso, deshojas; y que tendrá a los vientos, un destino que ignoro. Es otoño. Estoy solo. Pienso en ti. Caen las hojas…
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Poeta
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Mi corazón, temblando, con latidos me dice: -¿Por qué, por qué, me entregas al primero que pasa y dejas que una mano ciega me martirice, o me suelte lo mismo que si fuera una brasa?
¿Cómo no ves que nadie quiere llevar mi peso, que nadie retribuye mi impávido cariño? Me destrozan mis alas amorosas, y en eso soy semejante a un pájaro que está en manos de un niño…
¡Si supieras!... Hay seres que me dan contra el suelo, hay otros que me hielan, y otros se divierten… Como soy tan confiado, causo mucho recelo; Quienes mejor me tratan son los que no me advierten.
¿No sabes que padezco? ¿no sufres mi tristeza desesperante y larga? ¡Si ya no puedo más!... Aumenta mi infortunio, con mi delicadeza. ¿Por qué me das a todos, por qué, por qué me das?-
Siento en mí, cual gotera, su honda palpitación; sus latidos son lágrimas que casi no contengo; y le digo muy bajo: - Corazón, corazón, yo te doy porque tú eres lo más bello que tengo.
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Poeta
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¿Para qué este deseo de una afecto profundo, y este afán de ser noble, y esta lucha por ser; si sólo viviremos un instante en el mundo, y la vida que aisla, no nos deja querer?
¿Para qué transformar el gemido en un canto, y aprender en las penas, a dar nuestros consuelos; si todos van huyendo, sordos por desencanto; y el hombre perseguido tiene horror de los cielos?
¿Para qué la bondad que provoca el abuso, cual los mimos que vuelven más caprichoso al niño; si aceptarán apenas, o le darán mal uso, al corazón que se hace pesado de cariño?
El esfuerzo destroza las alas del anhelo, y el bien con que soñamos, es un ciego derroche. ¡Todas las flores no hacen jardín de este suelo, y todas las estrellas no pueden con la noche!...
Y ¿par qué alma mía, vas a seguir tu empeño? El camino se pierde: no se oye, no se ve… Mejor es descansar en el lago del sueño: ¿Para qué?... ¿Para qué?...
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Poeta
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Como un jazmín perfuma, porque nos da su esencia, tu belleza hace extraña música de tu ausencia.
Imposible y lejana, quizá no vuelva a verte, ni después de las noches glaciales de la muerte.
Y por mucho que vuelen con las alas del viento, no subirán mis rimas hasta tu sentimiento.
Aunque eres un pasado que no llegó a existir, para mí, cual los sueños, eres del porvenir.
Nos unió un mismo viaje con diversos destinos, y fue como un arroyo que se abre en dos caminos…
Tu gracia era , de triste , cual una poesía, y tu pudor, de intenso, casi coquetería…
En tu boca ideal, como un beso muy ágil, florecía una vida que de tan pura, es frágil.
Y tal como el espejo se ve a través de un monte, recorría tus ojos que eran un horizonte.
Y porque te adoraba con íntima vehemencia, si decía tu nombre, ya era una confidencia…
Me enseñaste el amor que soñaba mi anhelo, como revela un astro la grandeza del cielo.
¡Eran nuestras dos almas, las riberas obscuras de un río azul que hacía más blandas, las alturas!
Y ahora que te hallas lejos, sé que la dicha existe; pero que siempre vuela, puesto que tú te fuiste.
¡Cuando se llevan alas es tan fácil volar!: Y Tú eras una vela desplegada en el mar…
Todo un jardín marchito de florecer, me agobia: ¿Si me habrás olvidado? ¿Si estarás ya de novia?
Por suerte, la distancia suaviza lo imposible, y se puede esperar en lo que no es visible.
Y así como la vida no impide que te quiera, tal vez este cariño, con la muerte, no muera.
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Poeta
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¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es ésta? He derrochado en vano mi bondad y cariño, como quien echa flores a un arroyo que pasa; he puesto el corazón ante todas mis cosas, como escudo, y lo han roto con violencia los golpes; he querido tener una casa en las nubes, donde abrir una puerta, fuese ver una estrella; y el viento se ha llevado las nubes y los astros… Y sin embargo tengo, como todos, un alma.
¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es ésta? No encuentro quien me quiera; ¿no es cierto que parece una frase tan sólo para la poesía? Y es la verdad: no encuentro…Yo he visto la mirada celeste del cariño; pero la he visto siempre como se ve una estrella caer sobre la tierra y que nunca desciende donde estamos nosotros… He observado caricias que extenuaban dos manos; y he oído palabras que eran besos con nombre, como unos pajaritos que iban para otra selva… Y sin embargo tengo, como todos, un alma.
¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es ésta? Y la vida se vuela, y la paso diciendo lo que dicen: - ¡ qué hueco!- En silencio me marcho. La maldad y el desprecio, las vilezas y el odio, no han sido mis torturas; tú, sólo, Indiferencia, cual hija de la nada, me cerraste la vida con tu puerta de mármol, a donde tantas veces como una aldaba inquieta golpeó mi corazón…
Tú, sorda, no sabías lo que yo te decía, y te pusiste el dedo en los labios: - Silencio -… Te pedí: - Deja que entre a la vida. Yo busco quien me quiera…- No oías y cerraste la puerta… Y me he quedado solo, así como esos perros que vagan por las calles, rogando con sus ojos humanos, que los lleven al calor de un hogar… Y me he quedado solo, como una hoja mustia barrido por el viento, en una primavera… Y sin embargo tengo, como todos, un alma.
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Poeta
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amor a lety amor sin par porque somos pareja porque estamos aqui si vos queres y yo quiero es hora del deseo en ese beso interminable que es aqui y ahora te quiero en una frase en un sol en un poema que nos una para siempre por tu amor y mi amor por tu deseo y mi deseo besos que aman un deseo de piel una sensacion que es hoy amigos,novios no se que pero llegaste a mi corazon
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Poeta
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Dos escarabajos se asoleaban
En una hoja que mecía el agua,
mientras navegaban con la brisa
las últimas noticias comentaban
__¿Viste a la rana Pancha con enagua?
Le dice el uno al otro entre risas
__ !Cómo se pavonea por la charca
con la barriga al aire y sin camisa!
Así la iban entre chiste y chanza
sin notar la presencia de la rana,
que asombrada y taciturna escucha
Los dos amigos burlarse de su panza.
Saltando como acróbata se acerca
hasta los dos amigos y con maña
de un lengüetazo cual si fuera lanza,
sin miramiento alguno los atrapa
… !!y los engulle sin ninguna rabia!!
ZaZa
Safe creative 1203011222228 ©
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Poeta
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Ai quem dera que o amor fosse só primavera...
Com suas flores expostas a um sol leve, a uma chuva breve, só para refrescar...
E que depois o amor se transformasse em outono. Cheio de frutos maduros, para nos alimentar...
Viveríamos só de amor... Mas, vale a pena sonhar.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Caminando sin camino por donde llegar del trayecto recorrido nada se puede agregar, caminando voy marcando cada huella de las que el destino infalible sella para no repasar ni una sola vez sobre ellas, ni contar desde lejos los pasos ya caminados. Caminando por la amplia esfera, circundando a través de la tierra -con las botas demasiado viejas en los pies cansados erran-. ¡Caminando tanto por la hoz y no sé cuándo parar; mientras la marcha alargo nunca agoniza lo andado, y camino, camino y camino sin saber por dónde llegar!
Julio Medina 19 de julio del 2013
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Poeta
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Traz rima rica pro meu sonho, noite, pois eu te perco mas componho.
Traz alimento pra minha noite, insônia. Tu és o problema do meu sono.
Deixe-me dormir com este poema, insônia, já que não me dás poesia.
Deixe eu me cobrir de fantasia, noite, para poder enfrentar o dia.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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