Crónicas :  Vengo de La Moncada
Vengo de La Moncada
Por Enrique Canchola Martínez

Vengo de La Moncada Guanajuato México, donde el verde de los mezquites, filtran la luz de la mañana y la acústica del viento forma melodías en sus ramas y los sauces recitan poesía que estimulan circuitos específicos del sistema nervioso, que procesan pensamientos estéticos y afectivos.

Vengo de La Moncada, donde estímulos lumínicos y acústicos forman la percepción del paisaje que activan el cerebro, donde la neurobiología del arte y la memoria se entrelazan y el Giro Fusiforme reconstruye la geometría del paisaje.

Vengo de La Moncada donde el mezquite y el horizonte estimulan las áreas especializadas en la corteza visual occipitotemporal, donde se identifica el paisaje y da sentido de pertinencia.
Las frecuencias suaves del viento provocan la liberación y modulación de neurotransmisores que reducen el ruido cortical y me permiten un estado de calma contemplativa y pensamiento metafórico y la introspección profunda.

En este lugar, mis vivencias tempranas formaron engramas, huellas físicas de memoria en mi red neuronal, que están ligadas a mis emociones.

En La Moncada, la amígdala y el hipocampo reactivan estos engramas cargados de valor afectivo. Mi mente toma estas impresiones sensoriales y afectivas y las proyecta hacia las áreas de lenguaje, transformando la vibración del aire en una estructura verbal con métrica y metáforas.

En La Moncada la memoria ancestral forma parte de mis recuerdos que laten en mi corazón y vibran en mi alma.

10 de septiembre de 2026
Poeta

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