Textos :  Abril
Las tardes calurosas y los días pesados, el trabajo hace tiempo me dejó de importar, me siento, cansado, enciendo un cigarrillo, llegan dos tipos con pájaros en jaulas ofreciendo suerte, les molesta el humo de mi cigarro, hacen comentarios molestos, lo siento por los pájaros, no porque huelan mi humo, sino por soportar a ese par de pendejos, quizá los pájaros también necesiten un cigarrillo de vez en cuando, pero ahora mismo están ocupados haciendo dinero para dos pendejos con gorra. No puedo con ellos, a sus treinta y tantos ponen a trabajar a unas aves por ellos, mierda, son patéticos.
Todos los años, pasa una multitud de enmascarados tocando tambores mientras marchan con luces y muñecos de cerámica sobre sus hombros, y entonces cientos o quizás miles de personas van a ver este puto rito que representa lo débil que es la religión. Cual sea, necesitan hacer este tipo de cosas para que la gente, aunque no esté interesada, se fije en ello. El mundo mismo está olvidado.
¿Jesús murió por mí? Yo no pedí que me salvarás, y además ¿De qué me salvaste? Quisiera que me salvarás de ver obligatoriamente esa puta marcha a tu honor llena de gente grotesca. ¿Por qué no salvas a los pájaros de trabajar para esos ineptos de gorra negra? Claro, porque estás muerto, pero yo también lo estoy, y seguramente esos pájaros también lo están, y el mundo entero está muerto, pero ese mundo te venera y vive de esperanzas todas ellas ciegas.
La vieja enfermó, el perro de ella murió, la sequía se siente.
Abril trajo con él al sol, pero se le olvidó traer la primavera.
Jesucristo ¿Por qué no vienes y salvas mi vida ahora?
Poeta

0 puntos
0 0 0