Poemas :  Fue en el panorama final de la aurora
Fue en el panorama final de la aurora
donde, buscando el amor,
y jugando bajo una luna morbosa de canto triste
y una lluvia de olvidos,
solo entre mis suspiros,
disfruté al sentir cómo jugaban
los latidos de tu corazón.
Sístole y diástole divirtiéndose
como los dos enamorados que eran,
mientras no me dejaban un hueco
en el cielo para estar junto a ti.
Apenas nada fluía, apenas unos
susurros fantasmales justificaban
tu ausencia…
…sentí el mordisco,-una vez más-, del
amor de mi vida y pensé: … Si te vas…
mientras sentía la miseria de mi corazón,
durante todo ese otoño enamorado.
La sorpresa me llegó desde el paseo
extraviado de tu mirada que se fijó,
por última vez, en ese momento concreto
de la historia: el día de ésta, mi absoluta soledad…
…y sonreí sorprendido al verme protegido
de los imposibles, desde las cuatro esquinas
de mi esfera.
Poeta

Poemas :  Depositadas a tus pies
Depositadas a tus pies
quedarán las primeras caricias que las
constelaciones ofrecieron a los
mares, a toda vida y a la
más inocente
de las sonrisas
Poeta

Poemas :  Cada atardecer
Cada atardecer, el Sol gusta de acompañar,
cubierto con su brillante armadura, a la
indiferente lejanía. Es allí, donde se dibujan las
razas de los vientos y tejen las olas
sus rotos lamentos, siempre acorralados por
la soledad de las distancias.
Poeta

Poemas :  La sabiduría de los duendes
Dicen los duendes de las auroras
que arrastran suspiros de
tiempos mordidos y
heridas de algunos insomnios de
oscuros matices.
Que son de la eternidad, cicatrices.
¡Cuánta razón tienen!
Poeta

Poemas :  Aún olvidado
Aún olvidado, mis besos te lloverá a
diario haciéndome, incluso cuando
no quieras, ser recordado.
Y volverán a ti los angustiosos
recuerdos. Asfisiándote si aparecen y,
si te faltan, reconociéndote vivir
en melancolía.
Poeta

Poemas :  Hipnotiza el escote
Hipnotiza el escote
de tus labios.
Si murmuran…
…procuro desnudar
su aliento enamorado
Poeta

Poemas :  Quiso jugar y gozar con los mares
Quiso jugar y gozar con los mares,
y con las olas que inundaban la distancias.
Sin arrugar los espacios
ni ofender a los cielos.
Quiso bailar con los sueños, todos
peregrinos, y perderse entre las
miradas aún libres de tentaciones.
También quiso saludar
sonrisas incomprendidas y
eliminar todo el dolor que
en la realidad se derrama. Todo,
con la mirada transparente y algo
apocalíptica ya para el caso
del todo inapropiada.
Entonces, cubierta por la decepción,
se arropó con la rendición
de los bostezos y
con dulzura, se dejó caer en el
desprecio común que a todos
gobernaba.
La recuerdo como símbolo último
de todo lo que, desde siempre, nos habría
merecido la pena… pero no llegó a servir
de nada.
Poeta