Poemas surrealistas :  El Arbusto
El arbusto
Promovido desde el trasfondo
de su prehistoria,
alcanzó el telón ceniciento
de los días ignorados y eternos.
Pálido arbusto
reclamando soles,
de los biombos arcaicos
extrajo la celestina frase,
la travesura ideada.

Se empinó
en su clorofila ingenua
en su pubertad sin ríos.
Exprimió el fugaz
beso ribereño.
Acarició entre almendros
la piel de una dalia marchita.

Creció hasta la mitad,
brillante remanso verde
para todos los fugitivos del camino.
Pero allí se detuvo
vanidoso
creyendo alcanzar la estética
y el perfume.

Era absurda su vitrina de cielo,
los álamos pasaban de largo
sin mirarlo.
Encogióse el arbusto
y comenzó a pensar
como lo hacen los hombres.

Como ellos se encogió
releyendo cada fibra
de su desarrollo artístico.
Crecimiento exiguo
de trovador censurado-
Asfixiado por los inviernos,
los intereses del cactus
o del aromo amarillo.

Así se le vio
retorcerse en su pasado.
Regresar poco a poco
a las entrañas ripiosas
del monte,
reversible peregrino
reencontrándose
con su genuina prehistoria
de semilla
ignorada.
Poeta