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I Amor, amor traicionado por mí -que tanto te quiero- al imponerte el sendero en que has sido desdichado. Amor, por mí atormentado: ya no puedo remediar mi culpa y hacer llegar lo que tu anhelo esperaba. Amor, mi vida se acaba, ya no es tiempo de empezar.
II Amor: avidez errante, torbellino incontenible, esencia de lo terrible en incendio alucinante. Con tu codicia incesante en mí vives arraigado y exiges que, enamorado me entregue cuando me doy. Amor: ¿no sabes que estoy sólo de ti enamorado?
III Eres, amor: sed y anhelo, hambre, delirio, locura, azúcar de la amargura y amargura del desvelo. Eres infierno, eres cielo, la esperanza enardecida, el desangre sin herida, lo que nos forma y deshace. Eres la muerte que nace continuamente en la vida.
IV Amor: has amado tanto y sin embargo te siento férvido, puro, sediento, sin decepción ni quebranto. No te mina el desencanto por lo que has sufrido ya, ni te importa si será mentira lo venidero: porque eres como el venero que existe por lo que da.
V Amor, inaudita hoguera e la entraña del invierno de mi vida, atroz infierno: ¡cómo crecerte quisiera!, mas sin dicha y sin espera a mi muerte me adelanto y preso en el desencanto es mi corazón senil: hielo en martirio febril descongelándose en llanto.
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Poeta
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(Para el poeta Carlos Montemayor)
Cuento las horas: fuga indetenible, vendado navegar en mar sin agua: incesante caer de vida inerte en el hambre insaciable del vacío,
Cuento las horas: gotas agotadas, creciente angustia en resignado avance que rueda en la cascada del olvido; rostros que emigran y no vuelven nunca.
Ya se acerca el final. ¡Playa a la vista! La orden de bajar vibra en el aire. Debo llegar... Pero llegar ¿a dónde? y si llego sin mí... ¿para qué llego?
Crece mi duda ante el dilema trágico en que debo sufrir el desenlace: de abandonar mi cuerpo a la deriva, o morirme con él, eternamente.
Sin mi cuerpo no hubiera yo tenido el infierno carnal que me dio temple, por eso en él me quedo, hasta que juntos, al mismo tiempo nos volvamos tierra.
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Poeta
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¡Qué puñalada le ha propinado el viento a la granada!
1928
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Poeta
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Amorosamente mi soledad desnuda me cubre como sábana de tierna sombra tibia. Confundidos somos el orbe donde la palabra impronunciada construye el diálogo que el pensamiento escucha. Su compañía es el regazo de un amor a oscuras que, sobre mi piel esperanzada, inventa la resurrección de los recuerdos. Junto a sus ojos abro mi conciencia y leemos los biográficos pasos que caminan hacia atrás de nuestra historia: fuegos fatuos, diseños, rostros, ecos, en inquemante desfile momentáneo que brota de los olvidos insepultos.
Estoy solo, con mi soledad a solas, amoldado a ella como el vino a los muros de la copa, y viviendo la íntima galaxia parpadeante, de una conversación en las tinieblas.
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Poeta
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(Al poeta José Emilio Pacheco)
Después de lo gozado y lo sufrido, después de lo ganado y lo perdido, siento que existo aún porque ya, casi a la orilla de mi vida, puedo recordar y gozar enloquecido: en lo que he sido, en lo que es ido...
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Poeta
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I Antes de haber nacido, cuando apenas en las galaxias era calofrío, o sed en rotación por el vacío, o sangre sin la cárcel de las venas; antes de ser en túnica de arenas un angustiado palpitar sombrío, antes, mucho antes que este cuerpo mío supiera de esperanzas y de penas: ya buscaba tu nombre, tu semblante, el disperso latir de tu vivencia, tu mirada en las nubes esparcida; porque, desde el asomo delirante de mis instintos ciegos, tu existencia era ya por mis ansias presentida.
II ¿Cuántas transmutaciones has pasado? ¿cuántos siglos de luz, cuántos colores, nebulosas, crepúsculos y flores para llegar a ser, has transitado? ¿En qué constelaciones has brillado? ¿Después de cuántas muertes y dolores, de huracanes, relámpagos y albores la forma corporal has conquistado? No puedo concebir mi pensamiento esa edad atmosférica que hicimos en giratoria espera; mas yo siento que milenios de lumbres anduvimos esperanzados en el firmamento, hasta unir este amor con que existimos.
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Poeta
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De índole añil
Al indigno sintético del índigo Del fruto plástico Indigestible, el indiestro cultiva ¡El osudo osario! Añil, añil. ¡Por la vigilia____Vidriosa___Sensible! Al sonido del bosque huele atónito, Al interior ciudad silencia[/center]
en las calles, puñados, efluvios, ¡Volar de preguntas ignoradas!___ (Valor núbil bala)... ¡Balando los borregos sin lana!
Solo... Pasando el humo, en dirección al sol de noche, ¡Qué tirita, desapareciendo, culebreando!
A Los Transeúntes, qué ya no existen___ (Innúmeros)
Llenos de flácidas ausencias En un presente, endurecido ¡Empolvorado enrojecido el cielo arrulla! ¡Páginas qué fueron importantes!
Hojas Árboles de vida plena, (árbol petrificado hoy), Hojas destintadas, en la esencia del otoño, Plantó añil la raíz nueva, de muerte enarbolada en las ramas tierna el árbol de la muerte cierta.
De Indole... Añil por el sextante, hexagonales los más hogareños desencantos, el dolor multiplicando. Añil De Indole... Abundante hoy reseco eco y lógico ya, no... Lleno el llano llameando ceniza nueva. Por El Indigo Plástico Del osario... ¡Indiestro, indigestible, obtuso!. Hojas de vida, indebida, por seis otoños muertos. ¡Álamos, numerosos, plateados!
Con___El premio__ Del ciprés alado. Por la cerradura, olor, error, ¡Abandonando el cuerpo muchos!. De la pólvora hermanados, bebido el plomo de aquéllos que vomitan plata.
Pliegues de jardines, pétalos al infinito, ¡Al punto dónde nacen las creaciones!.
Coonnn La música de cánticos y lámparas (en balsa amados). Coonnn ¡Arpas cándidas, del reposo!. (Tal vez eterno.) Desti Lando las campanas el llanto, borregilbalando.
De índole añil. En la pobreza deleznable ¡Qué niega el sable! Sin los más indispensables muebles ¡Qué el añil acalla!. Tan lleno de miserias por una parte Ssseis otoños de secas hojas Tan lleno de tesoros por otra ___Vida ya fuera, de esta tierra___
Añil, añil, de índole. Insondable, millares de angustias. Al mmmensaje sediento de la duda. ¡Cuerdas que aflojan las palabras, (estrellas rejas), y sienten, dicen, ser el mismo cosmos!. De súbito, abundantes...De sinsabores. Por los senderos sin rumbo. ¡El testimonio elocuente del engaño!... Mil veces repetido, repartido, digerido y diseñado.
De Generación ¡Qué al bosque viste, en llamas agitadas! Las ciudades de masas vegetales De ¡Índole Añil Indigno!. Ssssiendo, lo que solo puede sostener. ¡Con la pobreza!. La nobleza del origen..
En las ondas, hondas, hundidas, undícolas, Raíces del eco borregondas. Del corazón. Vivo. Por lo inmenso. De la lista. ¡Añil, hexamétrico dislate retorcido brilla!
De los tejados al entresuelo Del vulgo cabalgando extintos ¡Los recuerdos! Incurables____ Las ausencias palpables.
De las malas artes lenguas, de agujas monótonas cortantes. Añil, añil, añil.
¡Cuándo ya se desvanece, lo que se dice!. Y el sable niega ¡Cuándo de nuevo las máscaras se arreglan! De índole Tal vez. Envainando la servidumbre de sus hijos De índole Tal vez. La esclavitud almidonando. ¡Con las faldas de los volcanes!.
Extintos... Fríos... En blancura.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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No sé cómo viniste hasta mis manos a llenar las tinieblas de mi lecho, y a juntar tus encantos con mi pecho realizando las horas que gozamos. Aventura perfecta que libamos en un secreto, bajo el mismo techo, hasta llegar al goce satisfecho y sin saber porqué nos encontramos. ¡Vibración de contacto sin historia; un recuerdo grabado en la memoria ignorando con quién fue compartido; porque llegaste al beso de la noche calmaste mi pasión con tu derroche y te fuiste dejándome dormido.
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Poeta
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Vivir la tempestad de los silencios de tu ausencia inmortal, palpar tu imagen cóncava, sitiando mi enardecida espera con el temblor constante de no ser y de ser al mismo tiempo.
Delgada sepultura de zozobra que se ajusta a mi cuerpo como traje de pulso, piel a piel confundida; que camina conmigo a todas partes sin estorbar mis pasos, y forma con su tacto de vacío el idioma del roce que con mi muda soledad conversa.
Transparencia desnuda de tu semblante en viento derramado, que con muros de aroma encarcela mi cuerpo y me obliga a vivir, hombro con hombro, del molde palpitante de tu ternura muerta, que de cerca me mira con sus ojos de helada lejanía...
Latidos invisibles de tu fuga acosando mi angustia que, desolada, aspira el zumo virgen de un llegar a solas que toma forma, se define en brisa, me toca, me conmueve, me abandona, y no deja de estar, huyendo siempre, pero abrazado de mi pensamiento.
En el vaso febril de mi delirio la vida exacta de tu ausencia cae como gota de luz que no se agota y, de tanto caer, forma una línea que hiere mi tiniebla y enciende la obsesión de sentir que respiro tu presencia.
El aire te pronuncia con sílabas de asedio, y estoy seguro que a mi lado vive, incorpórea y precisa, la huella misteriosa de tu forma alumbrando la noche del profundo universo de mi sangre.
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Poeta
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Amo y al amar yo siento que existo, que tengo vida y soy mi fuga encendida en constante nacimiento.
Amo y en cada momento amar, es mi muerte urgida, por un amor sin medida en incesante ardimiento.
Mas cuando amar ya no intente porque mi cuerpo apagado vuelva a la tierra absorbente:
todo será devorado, pero no el amor ardiente de mi polvo enamorado.
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Poeta
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