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El descuento perdido ( Anticuento Dadaísta )
Era la tercera vez que decían lo mismo, de una forma tan diferente, que casi todos, dudaban que fuera un engaño, planeado falsamente con mentiras verdaderas. Contaban la historia conmovedora, y de un modo seductor, después de un amplio resumen de las vagas circunstancias; Las palabras fueron fuertes, claras, aunque no dejaron de ser contradictorias, lo que finalmente fue de la menor importancia.
Sucedió a un hombre que escribió su vida, abarcándola toda de una ojeada, con los detalles pequeños más lejanos en vastos espacios, y grandes masas que no permitieron olvidarse de los objetos indiferentes, y giraron en torno a los acontecimientos, con todas las formas, y matices que un lector pueda imaginar. Afortunadamente no hubo ningún distraído, ni mucho menos cuidadoso, como parece ser lo más común, y corriente en las épocas que vivimos, más allá de las ventanas de la propia casa, y a pesar de los numerosos acompañantes empaquetados en trajes oficiales. Por otra parte, suponiendo que ésto fuera así, todo quedaría explicado, y averiguado en la totalidad del individuo que nunca existió, y en la forma particular de su esencia interior, quedar reducido a un simple caso de confusa abstracción, y de manera inmediata unilateralmente representada. A esto hay que agregar, que cada uno entiende las cosas según su criterio, aunque nadie creyó tener la razón absoluta, así que todos lo aceptaron sin discutir, es más ni siquiera intentaron entenderlo a medias, y dentro de la fuerza que palpita en su vegetales sonrisas como agujas magnéticas.
El escrito al perderse solo dejó en la memoria, una especie de tema de la vida, donde se describe a diario lo que la muerte niega, una verdad a medias dicha en las sombras. Y terminaba diciendo: Por eso he escrito los sueños que no soñaré nunca, ni recordaré los olvidos que no han llegado, ni dejaré visible la pesantez o la electricidad de las emociones.
En sus últimos días escribió un metro de letras donde las palabras ayunaron del primer sonido caminando bajo el suelo, arriba de la mesa, entregado a la inspiración de su corta vida con el perfume de sus pasos de terciopelo.
Esta sección es quizás la más adecuada para colocar las rodillas entre las alas de su pluma que espera ser leída cuando se encuentre nuevamente la cuarta vez, para repetirlo entre los fragantes arbustos de las hojas perennes, con la veneración por el olvido forzado. Así, que descontado está el contarlo.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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La Hiperverdad (Anticuento Dadaísta)
Nada de que había una vez por allá, corrió el perfume, nervioso saltando, entre un librero al vender su pescado tan alegre, desayunando al fin de la fuente, un algodón en la punta de la tercera luz cavernosa, siempre malgastando las preguntas al desnudar el progreso sin desearlo, parado, por la belleza del dulce humo ensayista, que muy bien sabe de cualquier parte, tan peluda como la nube en que está la mañana, con la naranja del atardecer al caerse encuerado. ¡Quién lo dijera!. Por la prosa del corazón hecho un pelado dramaturgo, con todo y sus uñas azules.
Pero, no le creas al cepillo dental de la camisa bordada con púas, y el fruto de los años en la cama tardía, que adquirió un hombre de arena en la esquina con disfunción rigurosa, identificando a los himnos del mamut, eréctil entre saliva, esencialmente siendo la mesa una masa de palo al mes, en la orilla de la humanidad metafísica con la blandura.
Pues no logramos salir de la época en el primer acceso de fiebre, ni caminando en la ilusión total del triunfo húmedo al comienzo muy mutilado. Nunca antes había sido bebido, ni menos explicado al armadillo de los ojos café con leche, quitándole un poco de azúcar a la caña que por ahí pasaba, por el pueblo, según fue señalado antes del camino alejado, minuciosamente elaborado con ingenuos postes de luz, observando las hojas bajo el agua. ¡Claro que no!. Todo estaba tan oscuro bajo las piedras que ni un pequeño león se hubiese atrevido a soñarlo. Afuera los ladridos eran cada vez más amarillos, y hacía viento, pero seguían comprando al corazón bellos poemas que se agotaban rápidamente, eran especialmente ligeros con unos harapos vestidos de letras, y luego fermentados con mil versos desesperados por ser leídos, especialmente cuando desnudaban el último fracaso del zapato en la noche con las primeras lágrimas sin sal, y con la ventanas en oferta.
Así pasaba... Nadie lo esperaba, el miedo a no morirse pintó un suspiro, tan tranquilo por la calle sin cáscara, ni dejando el teléfono colgado del baño, repitiendo el año de la factura del sapo, conocedor del papel higiénico, rugiendo por las axilas del último zorrillo con diarrea al espinarse una mano, en el congreso de los músculos endebles, y los verdes literatos moviendo el rabo en las cuestiones de arte tejidas con manteca. Pero. ¿Cómo decirlo?. Ninguno se dio cuenta del mandril en la silla hablando, hasta por los codos, de la más grandiosa hiperverdad de sabor aeroespacial, y con toda la fabulosa novedad que lo ignoraba, voluptuosa por el aire, donde se manejaba el pedal del hongo, con tanto respeto, escuchando las mentiras más recientes de los gusanos, y desde el piso sonriendo, con los aplausos antes de levantar el dedo. Finalmente, nadie le creyó a la enorme estufa, por la marca que vende una vaca. ¡A pesar de todo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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COÑO, QUÉ BUENA IDEA !...
El gallego Manolo, vio como se pelaban los chanchos y se dijo.- Coño, que buena idea!... Cuando llegó a su casa le dijo a su mujer. – Oye, Josefa …No te quieres dar un baño bien caliente?...
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INSTINTO GATUNO
No me gustan los gatos. Bueno en realidad, no me gustan como mascotas. Estéticamente sí. Sus ojos, pelaje, andar, agilidad, me resultan admirables. También su personalidad, arrogancia, astucia, intuición, seducción, coraje e instinto salvaje de libertad. Lo que no me gusta, es que algunos de esos atributos se pierdan convertidos en unos gordos franeleros por un plato de comida, o cualquiera de los motivos que sabrán ellos, porque son muy reservados. El gato doméstico convierte su astucia en simulación, su intuición en esquivar el escobazo, su seducción en ronroneos, lamidas y puestas patas arriba. Su coraje… No sé en qué lo muta, pero su instinto salvaje se manifiesta en dar un arañazo artero cuando dejan de acariciarle el lomo, o en matar pusilánimes lauchas y pájaros. Su libertad no tiene otra ambición que salir a echarse un polvo con las gatas del vecindario y volver a casa sin hacerse cargo de las crías. Ya sé que al final del relato alguno me va a decir que a este espiche lo podría descartado. Pero bueno, pueden obviarlo. Lo entiendo, porque a mí me aburren, aunque me las banco como un señorito inglés, las descripciones retóricas. Por ejemplo:” Los rayos de un tibio sol de una mañana de primavera, entran por la pequeña ventana difumados por la opacidad de sus vidrios, algunas vez cristalinos, hoy esmerilados por la suciedad acumulada de polvo y cagadas de moscas, para iluminar con su luz menguada, el interior de la habitación. Sus paredes descascaradas con oníricas manchas de humedad y moho suben hacia el alto techo, de donde cuelgan como fantasmales estalactitas las telas de arañas. El marrón de unos pocos muebles y el piso cubiertos de tierra, aportan su monocromía claroscura al escenario, de un cuadro de Goya que abandona una mujer por la desvencijada puerta que chirría un lamento al cerrarse tras ella”. Puedo seguir el relato con el mismo estilo, pero no es mi estilo. Yo te cuento que: Marisa salió de esa mugrosa y deprimente habitación La primavera la saludó con la sombra de los arboles como rayuela y ella sintió ganas de saltar como una niña. Había cerrado una puerta para siempre, al menos para ella. Había esperado mucho tiempo su regreso, prisionera del temor de no estar cuando él volviera. Pasó por la placita de su infancia, allí resucitaron los recuerdos, los amigos del barrio y los juegos. El amor adolescente, el primer beso y en ese escenario el encuentro que signaría su vida de mujer. Conoció a Julián una tarde cualquiera,en un cruce de miradas. Los pasos caminando los senderos, las palabras, las caricias,la pasión, el amor y los proyectos nacieron allí. En ese banco en que fumaran un cigarrillo, unos pibes se fumaban la tristeza, inspirándole un cuento que escribiría un día, sin pagar derecho de autor, como se cuentan las miserias ajenas. Su madre había enviudado, y vivía con su gato Camote, en una casa lo bastante grande como para tener un lugar manteniendo la intimidad. Pero la cosa no fue como planeaban. No fue su madre el problema, o fue su madre cuando la fobia entre el Camote y Julián de hizo tan violenta y disociante que frustró cualquier posibilidad de convivencia. Se fue con el estigma de su madre: Ya vas a volver con la frente marchita. En esa época, con sus veinte años, se reía de las frases tangueras de su madre. Se fueron a vivir a aquella pieza, que el sol iluminaba de alegría y en ausencia de él, con el amor bastaba. Pero todo no fue como esperaban, Julían se sentía prisionero y rlla le dio la libertad que reclamaba, después comenzaron los reproches, los pases de factura, los “un día me voy”... Pero volvía y la historia se repetía en círculos concéntricos. Hasta la última vez.. Hacía un año que ella comenzó como su madre, a sentirse protagonista de los tangos. “Porqué me dejaste mi lindo Julián”?... Cantaba en su espera, mientras la vida se le mimetizaba con la habitación. Ahora camino a la casa de su madre, con la frente marchita, sentía su derrota tan profunda que cada cosa era un recuerdo que anidaba en su memoria…y al golpear, como a una extraña la recibió el viejo gato… Habría cambiado, que Camote por la voz solo la reconoció ?... No hubo reproches ni preguntas, solo el abrazo que lo decía todo. Sentadas en la cocina, compartiendo el mate, la escena se espejaba en el pasado. Fue Marisa que la rompió, mientras sus manos acariciaban al gato. .- Cuántos años tiene ya, Camote ?... .- Haber?...Tiene como doce… Respondió su madre, haciendo cuentas. .- Y nunca te abandonó. .- Y, nó. Hay que caparlos… María no sabía si su madre, hablaba de Julián o de su gato. neco perata
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METAMORFOSIS DE UNA FOBIA Está claro que ser valiente no es ausencia de miedo, sino superarlo. Bueno no sé si está claro, digamos que es mi opinión. Cuando el miedo te supera entrás en pánico, y a veces este nos hace a tener reacciones más peligrosas que aquellas a las que tememos. En lo que estoy seguro que coincidimos es que no todos tenemos miedo a lo mismo. Recuerdo una película de Robert Wise, 1963, “The Hausting” que trata sobre un experimento en el cual se buscaba el disparador del miedo que haría que el sujeto traicionara al ser más amado para evadirse de él. No te la cuento porque del 63 a la fecha pasaron cincuenta y un años, pero creo que es para verla. Tampoco voy a seguir elucubrando sobre el tema porque no tengo los conocimientos para desarrollarlo. Así que callate Neco y dedícate a lo tuyo…Bueno, es una forma de decir, porque francamente, no creo que a nadie le interese que hable de serigrafía. Lo mío, en este caso, es contarte una historia que tenga relación con una de las manifestaciones más curiosas del miedo, la fobia. Desde muy pequeño, Rodrigo Malatesta, mostró características en su personalidad que se irían consolidando con el tiempo. Esto es a partir de una valoración retrospectiva, porque en realidad en su momento, a nadie le llamó la atención que llorara cuando veía algo marroncito cerca suyo, y se manifestara tan feliz cuando le daban banana pisada. Pero bueno así son las cosas, cuando algo se materializa, todos comienzan a recordar y atar cabos de los primeros síntomas y por eso lo traigo a colación. De su infancia hay un sinnúmero de manifestaciones que marcaban una patología fóbica. Más por su afinidad que por su rechazo… Todos los amiguitos de Rodrigo eran chicos de clase media, de tez blanca, pulcros , que no decían malas palabras , obedientes con sus padres , maestros y los preceptos cristianos. Por otro lado sentía y manifestaba aversión por todo lo que oliera a pobreza e incultura .- Es que Rodriguito es un chico tan sensible…Decían de él sus familiares, que veían como se brotaba ante la presencia cercana de algo indeseable. .- Pero, si no te va hacer nada…Lo calmaban, cuando manifestaba su temor. El padre de Rodrigo era albañil, oficio que había heredado de su padre, inmigrante calabrés, de quien había heredado también su piel cetrina y la discriminación de los piamonteses del pueblo, que lo señalaban como de la baja Italia a pesare de que pertenecía a la misma clase social Fue en los últimos años de la primaria en que comenzó a sufrirla. Ya no tenía los amigos que quería tener. Sin un circulo de pertenencia, mientras los del otro lado de la vía jugaban un picado con pelota de trapo y los otros en el club con una Superball número cinco, Rodrigo, se subía a lo más alto de un árbol, único lugar donde se sentía seguro. José Malatesta, su padre sabía que la única posibilidad de ascender en esa pirámide social, era teniendo algo que ni él ni su padre habían tenido, estudio. Con la hija no era necesario, era lo sufientemente bonita como para casarse con el hijo de un estanciero. Dado que en el pueblo no había colegio secundario, lo internó en un colegio de curas de Buenos Aires. Allí fue donde el muchacho supo que su fobia no se debía solo que eran negros, feos, pobres, mal olientes , si no que aparte eran vagos, borrachos, ignorantes, delincuentes, que querían tener los mismos derechos, ir a los mismos lugares, vestirse, comer y vivir como uno, por culpa de un tirano y una yegua que los protegían. Así fue que asumió que su fobia no era solo psicológica , si no que tenía muchos componentes sociológicos. Su padre se convirtió en arquitecto y él eligió esa carrera. Compartió sus reuniones, sus iglesias, ideología, partidos políticos y se sintió uno de ellos. Poco a poco le fueron creciendo pelos, y poco a poco, se convirtió en gorila. Neco perata
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UN CUENTO DE HADAS En un reino lejano de eterna primavera, de ríos con cascadas y campiñas sembradas de trigales y flores, con bosques habitados de pájaros cantores y animales que puso el señor en la tierra, vivía un joven príncipe que no aspiraba al trono. Su sueño era tener el amor de una hermosa doncella, casquivana y coqueta que ignoraba sus fogosas miradas. Y ete aquí que un buen día en que el príncipe estaba lamentando su pena a la orilla del agua, a la sombra de un árbol, sentado en una piedra, pasó por el sendero un hada en bicicleta. Se detuvo al ver al joven que lloraba y con voz cariñosa le preguntó. – Qué os pasa…que dolor tan profundo atormenta tu alma, que haces crecer el río volcando en él tus lagrimas?... Sorprendido el mancebo, levantó la mirada de sus ojos celestes cubiertos de rocío. Con sus rosados labios esbozó una triste sonrisa, y conteniendo el llanto exclamó. ,- ¡Oia ..Voto a dios… Sois un hada!... .- Para serviros Señor… Perdonad mi presencia, mas te vi acongojado y me atreví a interpelarte para curar tu alma. .- Sufro de mal de amores por culpa de una ingrata que desdeña mi presencia, que ignora mis miradas y me tiene cautivo de su amor imposible, llorando acongojado y matándome a paja. Hay señor, cuanta pena me causan tus palabras!...Pero yo te aseguro de que serán curadas, cuando un día tus ojos capturen a los suyos, te ofrecerá sus labios, te besará en la boca y sabrás en tu cuerpo que se cumplió el milagro…Dicho esto le tocó la cabeza con su varita mágica, y le llenó el cabello de bellas mariposas. Y fue un día en que paseando por el bosque, en una encrucijada sus cuerpos se encontraron, a ella le causo gracia ver volar de su pelo cientos de mariposas multicolores, lo contempló extasiada, lo besó en los labios… Y el príncipe feliz se volvió sapo.
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EL LOBIZÓN El Evaristo Tapera nació una noche de luna llena. Los aullidos de los perros comenzaron cuando esta apareció en el horizonte y no pararon hasta el amanecer, los paisanos pusieron en cruz los cuchillos, las viejas se persignaban, la lechuzas chistaban, pero fue inútil, ellos no creen en supersticiones como los humanos, así que tuvieron que aguantarse el lúgubre concierto. Nadie en una legua a la redonda, pegó un ojo aquella noche. Porque esa noche… esa noche no solo había luna llena, aullaban los perros, los paisanos hacían una cruz con los cuchillos, las viejas se persignaban y las lechuzas chistaban, sino porque esa noche todos sabían que iba a parir mi abuela su séptimo hijo varón, bueno en realidad no sabían si iba a ser varón o mujer. Pero digamos que lo presentían, nunca había nacido una mujer en toda la historia de los Tapera y nadie esperaba la excepción. Y así fue … Varón dijo la partera, cuando vio salir aquella criatura marroncita que dio su primer vagido esa noche de luna llena, cuando los perros aullaron, etc., etc. Se había cumplido el temido presagio de aquellas mentes incultas y supersticiosas, ahora solo cabía esperar … En la siguiente luna llena no pasó nada, bueno sí, en realidad, como ocurre en estos casos aullaron los perros, se repitieron los ritos y nadie pego un ojo, pero el Evaristo dormía en su cuna a pata ancha, dentro de una jaula que le habían hecho por las dudas, ante la la mirada expectante de los padres, el comisario y algunos curiosos corajudos. Nada anormal se manifestaba en el rostro, ni el cuerpo del niño, ni siquiera le crecía un pelo, y hago alusión a esto porque si algo diferenciaba a Evaristito del resto de los niños, era en que no tenía un solo pelo, ni una pelusita, lampiño total el Evaristo. Pasaron muchas lunas llenas, aullaron muchos perros y el Pelao Tapera fue creciendo. Cuando llego a la adolescencia le sacaron los dientes y le hicieron una prótesis, que le sacaban en esas noches, por las dudas nomás…Pero como la gente seguía sin dormir por el ruido infernal, alguien tuvo la idea de hacer el baile del lobizón. Se hizo tan popular esta fiesta que venía el paisanaje de todos los pueblos vecinos a participar. Hasta que una noche de luna llena, varios años después, una hermosa chica, Caperuza, que fue a visitar a su abuelita no volvió al día siguiente a su hogar. Los padres hicieron la denuncia, se movilizaron los vecinos y se hicieron rastrillajes. La abuela dijo que ella había estado, pero se había marchado temprano con su canasta en el brazo, porque quería ir al baile. Se hizo un allanamiento en la casa de Evaristo, principal sospechoso, y mis abuelos dijeron que este había ido a visitar a su abuelita y no regresó a dormir. La gente indignada, temiendo lo peor, le incendió la casa a la abuela, a los padres, a los hermanos y a cuanto Tapera vivía por la zona y salieron en búsqueda del Pelao, dispuestos a hacer justicia por mano propia, pero no encontraron rastros de él, ni la chica. Como si se los hubiera tragado la tierra. A partir de entonces comenzaron a desaparecer ovejas, gallinas, lechones y terneros en las chacras de zona aunque ninguna persona. El terror invadió la vida del apacible lugar donde nunca había pasado nada. Inútiles fueron las marchas de protesta reclamando seguridad y mano dura. Rejas electrificadas suplantaron a los alambrados, los habitantes estaban prisioneros del temor, se acabaron los bailes y poco a poco fueron emigrando de la zona en un éxodo desesperado. Años después, cuando todos se habían ido, nací yo, el Neco Tapera, hijo del Pelao y la Caperuza, en la estancia “El Lobizón”. neco perata
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CON LA MARCA EN EL ORILLO El Beto miró el reloj, giró la cabeza hacia la puerta de entrada y murmuró como para sí, pero lo suficientemente alto como para que Cachila y Cotolo lo escucharan… .- Las diez y media… No viene nadie hoy… .- Cómo que no viene nadie…¿Y nosotros qué somos…Estamos pintados nosotros ?...Lo oiste Cotolo ?... Nos está ninguneando, el boludo. El aludido cerró el bostezo, tomó un sorbo café y respondió flemáticamente como para bajarle los decibeles. . Pará Cachila…lo que el Beto quiere decir es que a esta hora ya tendrían que estar el resto de los contertulios. .-Los qué… ,- Los con ter tulios, los participantes de una tertulia, son contertulios. Porque las reuniones como estas, se denominan tertulias. ¿Entendés ?... .- Mirá vos !...No sabía…dame una birome que lo anoto. La verdad vos tendrías que estar en la mesa de los “inteletuales”. No sé qué haces con la mersada…Sos un tipo leído vos. No me acuerdo de qué laburás. Sos gráfico vos,,,Nó ?... .-Cómo leído… Bestia, en todo caso seré un tipo que ha leído. Pero para que pierdo el tiempo con vos, si sos feliz así… Y no soy gráfico, soy enfermero. .- Enfermero !...Mirá vos, no se me hubiera ocurrido. Hay que tener vocación para ser enfermero. Y estómago, pienso yo, para laburar de eso…Y sabés qué…No parecés enfermero….Se enganchó el Beto, mirándolo fijamente, como buscando el enfermero qué el no veía. .- Pero vos te crees que los enfermeros andan con la jeringa, la chata y el tarro para las enemas encima ?...Cómo son, a ver, decime ?... :_ No sé boludo, pero no parecés… Decime Cotolo…¿ A vos te parece que Cachila tiene pinta de enfermero ?... .- Y, no, yo pensaba que era gráfico. Pinta no tiene. Por ay con el uniforme , puede ser, pero así hasta olor a tinta le siento. .- Son dos bestias prejuiciosos, ahora resulta que uno tiene cara de plomero, taxista, médico o verdulero, que hay una tipología para cada profesión. Porqué no se van a cagar… .- Y sí, no te digo que no haya excepciones, como en tu caso, pero hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada, la manera de sentarte, de junar, de estar parada…Si es un tango, pero es verdad. Haber, yó, decí, cara de qué tengo?... .- De boludo, hermano, de boludo. .- Viste, acertaste… Tiró Cotolo que aprovechó para chicanearlo al Beto , que la dejó correr y continuó. .- Vos dirás lo que quieras, pero acaso, la mayoría de modistos y peluqueros, no se la comen, los arquitectos no son medios raritos... A los camioneros, los botones, los funebreros, no los deschava la pinta?…Decí la verdad…Y los colectiveros ?... Querés prueba más más clara…Son todos iguales, amargos, jodidos, mala onda. Siempre con cara de orto. Antes pensaba, y bueno no es fácil, manejar, cortar boleta, cobrar y dar el vuelto, estar atento al timbre, abrir la puerta, cerrar la puerta…No es joda, los justificaba. Pero ahora, con la tarjeta cambió todo. Lo que no les cambió es el carácter de mierda que tienen, hay chabones que nacieron para eso, es genético viejo, es genético. Me acuerdo del tema de Les Luthiers en "Candonga de los Colectiveros!...Tal cual…Y del cuento del tipo que tenía tres hijos, los dos primeros suyos, el tercero de una relación de infidelidad de su mujer. Cuando el mayor termina el secundario le dice, “papá quiero ser ingeniero” y el padre lo manda a estudiar ingeniería…Viene el segundo y le dice, “ papá quiero ser médico” y el padre le dice, “bueno hijo serás médico”. Cuando le toca al último, y le dice, “papá quiero ser abogado”, el viejo le contesta, “No, vos por hijo de puta vas a ser colectivero”
neco perata
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YETA Y MUFA SON ALGUNOS DE LAS PALABRAS CON QUE SE ETIQUETAN A LOS QUE TIENEN FAMA DE TENER Y TRANSMITIR MALA SUERTE. CARLOS SAÚL MENEM EX PRESIDENTE ARGENTINO LLAMADO EL INNOMBRABLE PORQUE SE CONSIDERABA HASTA DE MALA SUERTE DECIR SU NOMBRE, SE LO HACÍA TOCÁNDOSE EL TESTÍCULO DERECHO O HACIENDO CUERNOS CON LA MANO. OSVALDO PUGLIESE UNO DE LOS MÁS QUERIDO MÚSICOS DEL TANGO, DIRECTOR, COMPOSITOR Y PIANISTA DE SU ORQUESTA. BAUTIZADO SAN PUGLIESE A QUIEN SE LE ATRIBUYE TRAER LA BUENA SUERTE, CIRCULAN TARJETAS CON SU FOTO Y UNA ORACIÓN ANTI MUFA. HAY OTRAS PALABRAS DE USO COSTUMBRISTA, PERO SE PUEDEN ENTENDER EN EL CONTEXTO
EL YETA
Unos nacen con estrellas y otros nacen estrellados, dice un refrán popular. Y yo creo que es así, hay gente de suerte esquiva, bueno digamos con mala suerte, o mejor dicho con una suerte de mierda, no creo que sea el destino, un mandato divino, el carma, el signo zodiacal, ni ninguna de esas falsas creencias, supersticiones las llamo yo, tan de moda…Nó, yo no creo en esas cosas. En realidad nadie cree en ellas, por más fatalista que sea, nadie cruza la la Avenida 9 de Julio con los ojos cerrados. Lo que pasa es que algunos piensan que estas creencias les dan chapa de místicos. En lo que sí creo, es en la suerte, el azar, lo aleatorio. No como determinista, sino porque… como te puedo decir?..., Viste que si tenés miel te siguen las moscas?... Bueno, algunos tienen algo que hace que los meen los perros… Mufa, yeta, que se yo…A unos les pasan cosas peores que a otros, porque de eso se trata, en ver cuantas cosa buenas y malas te ocurren en la vida. Y no hay antídoto, porque el diagnostico, lo dan la sucesión y el balance de los hechos Esto es lo que yo pienso en general, pero en realidad, es el prólogo de la historia que te voy a contar. El fulano en cuestión, fue séptimo hijo varón, y este hecho fortuito fue el comienzo de una constante. Vos pensás que te voy a venir con que nació lobizón?...No, nació sanito y normal…Tanto así que su madre no sufrió ni los dolores del parto. Iba caminando por el pueblo, de calles de tierra después de la lluvia, pego un saltito para no pisar un charco y se le cayó “Imprevisto”, ese fue el nombre que le pusieron, porque La Ponedora, como llamaban a su madre, tenía la vagina tan dilatada de parir seis hijos, que ni se dio cuenta, sintió un tirón pero no hizo caso, lo llevó como diez metros a la rastra agarrado del cordón umbilical, como haciendo sky acuático, hasta que la paró un milico de protección de la fauna que andaba persiguiendo cazadores, y boleta en mano le dijo, haciendo la venia correspondiente. .- ¿ No sabe señora que no se puede tener monos de mascota? … Señalando a Imprevisto. Ahí fue que ella lo vio, se miró la panza, y tuvo conciencia de lo ocurrido. .- Es mi hijo !...Exclamó sorprendida, mientras lo levantaba, le cortaba el cordón con los dientes y lo lavaba en un charco. .- Dea gracias a la suerte que soy yo que la conozco, que de no, se lo llevan al zoológico. Dijo el uniformado, tratando de justificar su error. Cuando despojado del barro, constato que efectivamente, se trataba de un bebé humano. Cuando llegó a su casa, su marido, de quien no voy a decir su nombre porque no va volver a aparecer en escena, le abrió la puerta a su mujer, que tenía sus brazos ocupados. .- No te puedo dejar salir con plata que te venís con alguna basura…La Ponedora no le hizo caso, ya estaba acostumbrada a los chistes metafóricos de su pareja. En realidad Imprevisto no era feo…Bueno, no era demasiado feo. Morochito pero no negro, medio marroncito, color mierda clara digamos. Digo esto porque ya escucho a los progres, atribuir a su portación de cara la suerte que le toco en la vida. Tampoco pertenecía a una familia pobre, inculta, marginal, razones sociologistas que lo justificaran. Vuelvo a repetir, su mala suerte se debía al azar, a combinaciones casuales y fortuitas, que en todo caso podrían encuadrarse en una reacción química-física no probada. Volviendo a Imprevisto, ya sabemos que es el séptimo hijo varón de la Ponedora, por lo tanto le corresponden los beneficios de la Ley 20.8431, que garantiza el padrinazgo del Presidente de la Nación en funciones al momento del nacimiento del séptimo hijo varón o la séptima hija mujer de una prole del mismo sexo. Esta ley tiene sus raíces en la gran inmigración rusa en la Argentina y en la creencia de que el séptimo hijo varón es hombre lobo y la séptima hija mujer bruja. Y este hecho doblemente fortuito, muestra los inicios de su mala gamba, Porque para esa fecha…sabés quién era presidente?...Carlitos…Si,tocate un huevo, Decime si no es mala leche!...Más le hubiera valido nacer lobizón. En el pueblo se rumoreaba sobre esa posibilidad y en las noches de luna llena estaban todos en alerta, sobre todo su familia, que lo encerraba en una jaula y se quedaba toda la noche en vela temiendo la transformación. Pero nada, no le crecía un pelito, ni aullaba, roncaba a pata abierta el Imprevisto. No obstante sus padres le hicieron sacar los dientes por prevención, se los pusieron postizos y se los sacaban en esas noches. Con el tiempo ese temor desapareció, no sufrió ningún acto de discriminación ni bullying, y vivió una infancia feliz de un niño normal en un pueblo de provincia. Recién en sus últimos años, cuando cobra fama de yetattore, comienzan a aparecer anécdotas no comprobadas de esta característica. Algunos afirman que en los picados en los que participaba se pinchaba la pelota, que alguién le pegaba un voleo y desaparecía, que alguno se quebró la pata o que el equipo que integraba perdía por goleada, pero son cosas menores que no aportan. Lo que sí es fehaciente es que en su adolescencia tenía fama de buen cantor, lo que lo hacía muy seductor con las pibas quinceañeras, pero él se enamoró con todos sus andrógenos, de una chica que veía en la vuelta del perro, de la cual solo sabía dónde vivía. Allí iba por las noches a cantarle románticas serenatas, sin ninguna respuesta, hasta que una noche se abrió la ventana y apareció el padre que le dijo. .- Che boludo, déjate de joder con los cantitos…No sabés que la Pepa es sorda?...Esa fue quizás la primera vez que él se dijo, qué mala suerte. En el pueblo se convirtieron en dichos, el “andá a cantarle a la Pepa” o “tenés menos suerte que el Imprevisto”. Ahí puedo decir que comenzó su historia. La recopilación de hechos, me muestra algo curioso, en algunos casos la mala suerte parece una respuesta a la buena. A ver si se entiende, te pasa algo bueno por azar, por ejemplo, te ganás la lotería, alguien te ve con dinero y para robarte te golpea mal. También puede ser a la inversa, que un accidente te permita conocer al amor de tu vida. Está claro?... Y puede ocurrir que ese amor te cague la vida, y así se pueden sucederse, alternancias casuales concatenadas hasta el infinito. Pero yo no quiero escribir un ensayo sobre la casualidad, por lo menos en este momento. La que según mi opinión es la responsable más importante de la felicidad y la desgracia. Así que mejor sigo contando… Cuando Imprevisto cumplió diez y ocho años, gracias a la beca de la ley de padrinazgo, entra a la facultad de psicología, allí se encuentra con Freud, Piaget, Lewin, Lacan…No por casualidad, sino porque estaban en el programa de estudio. Hago la salvedad para que no me tilden de delirante. Al que conoció por casualidad fue a XXXL, lo llamaban así por su tamaño. , Con él le tocó compartir la pieza en una mugrosa pensión de San Telmo, quien le presentó a su novia Romina. Imprevisto quedó deslumbrado por ella, pero tenía sus códigos y evitaba cualquier situación que le fogoneara las ganas, pero mirá lo que son las cosas, un día va a tomar un colectivo, se equivoca de parada y se pone en la fila. Delante de él una chica. .- Yo a este culo lo conozco…Se dijo, le preguntó la hora para verle la cara, pero no, nunca la había visto. Era bonita la piba, tenía buenos faroles, paragolpes y un radiador brillante. Desde su época de mecánico le quedó esa costumbre de comparar a las minas con los coches. .- Las veinte y treinta. Le dijo ella con una sugestiva sonrisa. .- Gracias…Mirá vos, creía que era más tarde… ,. No, es temprano, bueno depende para qué… Ah mira, ahí viene el colectivo. Ahí Imprevisto se dio cuenta de su error, pero como si algo le sobraba en su vida era tiempo y lo que le faltaban eran mujeres, así que subió a la aventura, Se sentaron juntos, bien juntos, como para sentir su pierna y su brazo pegados y siguieron hablando. Algunas paradas más adelante levanta la vista y ve caminando hacia el fondo…Si, adivinaste…Decime si no es casualidad. Se levantó de un salto, dejó a la piba hablando sola y fue tras ella… .- Romina !... . Carlos !... Exclamó ella y se arrojó a sus brazos. Aquí se hacía llamar por su segundo nombre, a Saúl no lo usaba, no le caía bien. Sonaron violines, luces de colores iluminaban la escena, el perrito del parabrisas decía sí con la cabeza. Bajaron abrazados, a la sombra de un árbol cómplice se besaron furiosos. Se perdieron los códigos, barridos por el deseo descontrolado. Cuando de pronto, de atrás del árbol aparece él…Loco, loco, loco…Es XXXL que lo revienta a golpes, se lleva a la Romina, y un ángel, un soldado y una niña, les dan un valsecito soñador. Tiempo después, se encuentra con un amigo del pueblo, que recordando su berretín de cantor lo entusiasma a presentarse a un concurso “Buscando la voz del tango”, el ganador firmaría un contrato con Don Osvaldo. Se presenta y gana por aclamación, “el sueño del Pibe”, se dice el muchacho. La noche del debut, imagínate la tensión, emoción, suspenso, expectativa, y cagazo que tenía Carlos… Comienza a sonar la orquesta. Carlos avanza con paso firme hacia el micrófono, mira al maestro, el maestro lo mira a él, le hace un guiño, brota su voz y el maestro lanza un grito de dolor… y sus manos son dos garras, que se agarran y desgarran a su corazón. Ni San Pugliese pudo con su mufa. Pero yo pienso que fue casualidad, le podría haber pasado con cualquier otro.
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LA INTRUSA El día en que la colorada entró al gallinero se acabó la armonía. Hacía tiempo que las gallinas tenían una convivencia construida a partir fundamentalmente de que todas eran batarazas, eso les daba una pertenencia de raza y conciencia de clase por su condición de ponedoras. Ellas cumplían con su misión de poner huevos, y a cambio recibían una ración de alimento adecuado y el servicio sexual del gallo Cocorito, que las atendía sin ningún tipo de preferencia, ni privilegio. El hecho de vivir en una comunidad con sus necesidades básicas satisfechas, bien comidas y bien cogidas, las relacionaba socialmente como iguales, con los mismos derechos y las mismas obligaciones, eran solidarias al punto que cuando una cacareaba todas lo hacían, y cuando una se rompía el culo poniendo un huevo de dos yemas, allí estaban todas para festejarlo. En la empalizada que servía de dormidero, la ubicación en el palo más alto era rotativa, con lo que se había abolido la principal causa de la ambición y lucha entre iguales, la perversa y disociante ley del gallinero. Pero un día la mala idea del dueño del gallinero, sin consulta previa ni medir las consecuencias metió en el corral a la Colorada y se pudrió todo. La Colorada era una de esas que habían dado mala fama a la especie. Con plumas brillantes, andar seductor, buenas carnes y un portentoso culo, fue la causante de la discordia en el gallinero. Cuando Cocorito la vio entró a patalear en un baile desenfrenado, se le pararon las plumas del cogote y comenzó a cantar como un descocido. Ella selo pasaba todo el día corococó, corococó, pero no ponía un solo huevo, Cocorito la perseguía lujurioso picoteándole la cabeza y clavándole los espolones sin descanso y terminaba exhausto con la cresta y el cogote caído hecho una piltrafa. Las pobres batarazas, no solo sufrían la abstinencia sexual sino que también debían soportar los desplantes y la soberbia de la intrusa, que hacía alarde de una situación privilegiada. No Solo el gallo había sucumbido a sus encantos, sino que hasta el adolescente hijo del dueño la miraba con cariño. Lo que les llamaba la atención es que hasta tenía una comida preferencial, mientras a ellas les daban un alimento balanceado berreta, a “esa” le daban una suculenta ración de maíz pisado. Por las noches dormía en el palo más alto, sin respetar la rotación y sin ningún tipo de pudor regaba a las de abajo. Mientras las batarazas se consumían en la depresión que les provocaba la discriminación , la Colorada estaba cada día más linda, con sus apetitos satisfechos. Pero como dice el refrán, no hay mal que duré cien años, este no duró más de quince días., termino cuando el dueño entró al corral, agarró a la Colorada del cogote y se lo cortó de un tajo. Mientras su cuerpo aleteaba y su cabeza rodaba por el suelo, la colgó de las patas en el alambrado y se fue desangrando a borbotones. Al día siguiente les dieron el alimento mezclado con sobras de fideos. Estaba rica la salsa!...
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