Sangran las manos, del hábil artesano, fibrosas las ideas, artesanales sueños, labrados en la roca, artísticos recuerdos, con los cinceles mágicos, de sus goces auténticos.
Entre cuerdas fantásticas, los dedos se entrelazan, dando sonido al mundo, que al sentimiento alcanza. La armonía que solloza, entre los sueños cósmicos, cual alma levitando, en las humanas notas.
Ha visitado el mago, a la indecisa mente, y ha dejado la magia, en la perlada frente. La armoniosa cosecha, que de sus manos sale, un manantial que nace, de sanadoras músicas.
Arranca del sentido, los acordes del tiempo, que al sentir se diluye, entre los sentimientos, una lágrima rueda, una perla sonora, un amor sin fronteras, en las mágicas notas.
El alma se desgarra, se conmueve y se apena, desprendiendo la esencia, que de sus manos mana, y la paz deslizándose, sobre la piel desnuda. Directo a las entrañas, el amor vive y muda.
Las olas musicales, acarician el alma, y el sentimiento fluye, armoniosa cascada, va arrancando los versos, que escondidos estaban, temerosos soñando, cada nota una lágrima.
De amor el artesano, sus manos ha esculpido, en sus ojos de lienzo, ha pintado su aliento, ha dibujado el tiempo, con la sombra a su lado.
Las estrellas me hablan de ti De lo hermosa que eres, que me anime a hablarte Me hablan de tu hermosa sonrisa Me describen lo bonita que eres.
Las estrellas que cada noche te miran Enamoradas de tu alma, me cuentan de ti De tus sentimientos puros, insisten en que te hable Pero es que yo, no se amar.
Ellas me dicen que no pierda el tiempo Que debería hablarte y decirte mis sentimientos Pero el temor a ti, me detiene Miedo de pensar, que no te guste lo que siento.
Las estrellas enamoradas de tu brillar Me reclaman, por no confesarte lo que siento Yo no se que hacer y es que tu Haces que yo pierda la razón, con solo pensarte, Nadia.
Con respeto, amor fraterno, con permiso del Eterno, estoy trazando una franja para llegar a Comanja.
Pueblo de paz por principio integrado al Municipio Coeneo de la Libertad por el que tiene lealtad.
Salvaré estorbo o zanja deseo llegar a Comanja fiel comunidad pujante que solo ve hacia adelante.
Tierra sagrada soporte de la zona centro norte denominada Meseta P’urhépecha, de alma inquieta.
Linda región michoacana que a los vecinos hermana; hoy, el tiempo no me alcanza me urge llegar a Comanja.
Que está rodeada por cerros legendarios todos ellos custodios de su pasado de su presente porfiado.
Ya diviso las colinas, arena, grava, divinas, de aquel de La Calabaza mole añeja que me abraza.
Guardo aprecio por Mazkuta y Huaracha, sin que haya disputa, bien venero a San Miguel, Kupambam cima, vergel.
Siento, ahí, cariños muy míos, miro aquellos sembradíos de maíz, con fe, esperanza, ansío llegar a Comanja.
Rinconcito del encanto de un hospitalario manto que, al turista visitante, cubre con trato importante.
Que caminos tan hermosos quiero visitar los pozos, los pozos de la barranca, esta idea nadie me arranca.
Voy cargado de alabanza debo llegar a Camanja pa’ ver al Santo Patrono que está posado en su trono.
Mi San Juan Evangelista divino apóstol altruista, discípulo el más amado de Jesús nuestro adorado.
Juro hincarme en frente de él humilde . . . sin ningún oropel entonar sus mañanitas, rezarle en misas benditas.
Con felicidad a ultranza ya voy llegando a Camanja, pretendo pasar las fiestas bailando a ritmo de Orquestas.
Muero por comer churipo, chapatas, uchepo bien rico, tomar atole, mi charanda, porque Dios así lo manda.
Gracias, bienaventuranza, por fin llegué hasta Comanja lugar de sombras, comales, donde se alivian los males.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Comanja, Municipio de Coeneo de la Libertad, Michoacán de Ocampo, México, a 26 de diciembre del 2017 Dedicado al Señor Profesor José Nieves Razo Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Lejos del calor y del abrazo, distancia que separa la cordura, metro y medio, o la total distancia, la inmensa eternidad de la locura.
Palabras inalámbricas huidizas, digitales imágenes que vibran. Se ha adueñado del tiempo, la malvada y maléfica. Una sombra chinesca, pletórica de dudas.
No importa el nombre, ni el color, ni la raza, ni el acento siquiera, volátiles palabras. No importan los ropajes, ni vestimenta alguna, ni importa la estatura, ni el color del cabello, ni las manos huesudas.
En la audaz singladura, se ha quedado en el centro, en el profundo núcleo, en el vértice opuesto, en el abismo lóbrego, en el íntimo instinto, en el leal sentimiento, se ha quedado la vida, replegada hacia adentro.
No hay banderas ni símbolos, ni furiosas trompetas, ni siquiera un suspiro, ni una voz que se altera. Una esperanza asoma, llamando tras la puerta, con los nudillos rotos, con el alma dispuesta.
Tengo esa duda, de que pasara si tu lees lo que escribo Me queda esa duda, de que pasara si tu te enteras de lo que siento Tengo esa duda, de poderte hablar por primera vez de mis poemas Esos poemas que solo los escribo, pensando en ti.
Me gustaría saber lo que pensarías, si leyeras mis poemas Quisiera saber, si tengo esperanza de hablar contigo Me muero de ganas de saber si te gusta lo que lees Quiero saber, si mi esperanza es buena y tiene cura.
Se que no soy el mejor poeta, ni el mejor escritor Pero es la primera vez que le escribo a alguien, y lo hago con el alma Quizás al leerlos nunca me hables, pero solo te pido una cosa No te enojes lo que he escrito lo hice con mucho cariño.
No lo tomes a mal, mis versos son sinceros Al escribir en lo único que pienso en ti Y es cuando logro escribir, tu eres la razón Eso lo comprendí a la perfección, espero no te molestes.
Solo pido que me comprendas y si tengo algo de esperanza, házmela saber.
Que no tapen las sombras, la alegría que llevas, que no se congele el gesto, que la pasión no fallezca, que la emoción no se hiele, en la mirada sincera, y que no cesen las lágrimas, ante la injusta condena.
De la pena tal vez olvidada, con las prisas y locas tareas, en la risa que todo ilumina, en los ojos de mirada auténtica, ha quedado la sutil sonrisa, en los labios sinceros callada. La mirada que todo lo dice, aunque el resto del rostro no habla.
Que no rinda el peligro tu arrojo, no se pierda la esencia que brilla, que el amor que reflejan los ojos, no se empañen con burdas mentiras. Que no venza el desprecio a la vida, ni el valor de lo bueno sea antojo, que aunque sea la ambición la premisa, no se vuelva el respeto un despojo.
Que los vientos no frenen los pasos, que de firmes van dejando huella, una huella indeleble se quede, en el tránsito de tu andar sin tregua. Que no huya el amor a la tierra, ni se rinda tu cuerpo a la pena, que las penas con ser dolorosas, son lecciones que la vida enseña.
De la dicha y el amor sinceros, se desprende una luz ambarina, una luz que sanando ilumina, una lucha que nunca termina, unos ojos, que de solo verlos, hasta el odio en amor termina. Que no quede la esperanza rota, que no rompa la ilusión la inquina.
Nadia quisiera compartir contigo, una manzana a mordidas Compartir momentos, sueños e ilusiones y mis esperanzas Quisiera compartir mi alma, para que veas que no miento Y me des la oportunidad de quererte.
Me gustaría esperarte en el parque todas las mañanas Me gustaría caminar por las calles tomado de tu mano Me gustaría hablar contigo todas las noches como dos enamorados Me gustaría cantarte todos los días, y escribirte poemas todas las noches.
Se que dijiste que no, pero te ruego una oportunidad Se que no tengo derecho de pedirte nada, pero insisto no te olvides de mi Se que quizás nunca tendré tu atención, pero espero no me ignores esta vez Se que nunca me darás esa oportunidad que yo anheló, tanto.
Nadia discúlpame por escribirte, pero solo a si estoy bien Discúlpame si alguna vez hice algo que te incomodara Discúlpame por ser como soy, se que mi forma de ser no es la mejor Simplemente discúlpame, pero es que tú me gustas Nadia.
Los sueños son como vidas, en la fantasía soñadas, nostalgias arrebatadas, realidades constreñidas. Soñadores, que despiertos, van vistiendo de colores, la realidad que fustiga. Soñando la duda gira, en un tormento suicida.
Canciones que se subliman, en sentimientos sinceros, y van dejando recuerdos, entre las células vivas. La sangre en un carrusel, calienta, y en un no parar, los sentimientos lubrica. No frena lo que palpita, ni el desprecio, ni el amar.
Auténticos van soñando, soñando viven despiertos, los recordados pedazos, entre los recuerdos presos. Caleidoscopios que giran, en un febril torbellino, de colores imprecisos, que desvaídos se olvidan, entre los soñados tiempos.
Latidos dictan presagios, alientos sueñan y aspiran, mientras impelen los vientos, las dichas y las fatigas. Preludio que anuncian nuevas, nuevos ritos, nuevas formas, nuevas miradas cautivas, nuevos ojos que cautivan, nuevas y mágicas vidas.
Los sueños, como palomas, aletean entre las sábanas, en las mullidas almohadas, en las cabezas dormidas, entre las mentes aladas, que hasta el universo vuelan, en las guedejas de vida, de sus mentes volanderas, surcando cielos y cimas.
Llegó la noche deseada, frunció los labios la vida, y en un sonrisa tímida, plasmó la esperada dicha. Cantó el ruiseñor sin nombre, porque sin nombre es la vida, y sin nombre van quedando, las pasadas alegrías. Las voces quedas se hablan, entre las almas que gritan.
Amor entre las costuras, de vestiduras que brillan, besando las cicatrices, de encarnecidas heridas. Amor que entre sombras vive, y en las luces se reaviva.