|
|
El hombre perfecto no acaba de llegar para desvirtuarlo y echarlo a volar, coger sus cabellos enseguida regar, con un amuleto poderlo controlar.
Al hombre perfecto hoy salgo a buscar me llevaré los huesos para incinerar, en su febril aliento quiero enroscar un montón de velas para hacerlo llorar.
El hombre perfecto es una quimera de siete cabezas y cola de dragón, con sus garras daña, desdicha aglomera las que luego lanza dentro de un vagón.
Al hombre perfecto aquí he de esperar me lo llevaré antes de que venga el invierno, con mi dulce figura lo voy a enamorar y nos casaremos al llegar al infierno.
Julio Medina 21 de mayo del 2012
|
Poeta
|
|
|
|
Estuve pensando, que hare esta noche, que camino seguire, para estar a tu lado.
Las decisiones mas triviales, lo bueno de saber que estas ahi, esperando que llegue ese momento, sentir aquel beso envenenado de tus labios.
Mi viuda negra, con ese encanto tuyo, con tu figura perfecta, tu belleza de la cual no puedo describir.
A veces eres inocente, ingenua y timida, pero en tu interior escondes algo, que puede ser letal y oscuro.
Que sera loq ue escondes en ti, que hay en tu mente infantil, algo que en verdad no quisiera saber, que pueda destruir mi atormentada alma.
Erick R. Torres (Angel Negro)
|
Poeta
|
|
|
|
El corazon esta muerto, un vacio existe nada mas, un ultimo verso, una ultima cancion. Llevame a casa, huyo, escapo de este infierno, en busca de tu corazon. Llevame por el camino de la luna, llevame por la noche solitaria, para estar a tu lado nuevamente, para seguir en tus brazos. Tengo dos caras, una para el mundo, otra para el creador, mi corazon te pertenece amada mia. Por favor, no mas palabras, no mas elogios, dime de una vez, que mi corazon esta contigo. Salvame de este castigo, eres mi unica inspiracion, mi verdadero amor, liberame de estas ataduras. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
|
Poeta
|
|
|
|
Sangrar sin reflexion, sobre las aguas que temes, haz que las cosas sucedan, hasta el final de los tiempos. Aceptacion sin resignacion, para algunos la vida ha sido cruel, ha sido un tormento, sigo pensando en ti Luna. Muestrame tu lado oscuro, mestrame tus heridas, noble luna, cuida de mi alma atormentada. Luna, a pesar de todo lo que sufri, aun sigo amandote, aun sigo queriendote, aun sigo pensando en ti Luna. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
|
Poeta
|
|
|
|
Abrí los ojos, saludo al nuevo día, sigo el camino, para ocultar mis penas.
Me estoy alejando, de este tormento, de esta pesadilla, que nunca termina.
Mi corazón sabe, mi mente sabe, estoy desgarrado, atado a un infierno viviente.
Mi alma sabe, mi mente sabe, todos mis secretos, mis peores pesadillas.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
|
Poeta
|
|
|
|
Belleza y destrucción, orgullo y honor, libertad, eliminación, habla en voz alta, oculta tu lado mas oscuro. Es el momento, sombras silenciosas, oscuridad y soledad, sueños y pesadillas. Ahora entra, aquí es nuestro mundo de los sueños, ve las espléndidas vistas, tu siempre puedes decir que nunca aprendimos, nuca aprenderemos. Ceguera y silencio, nadie se atreve, acción y represalias, levanta tu voz, muere el silencio. Es la hora, nos levantamos, represalias contra las sombras, que corrompen nuestro entorno. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
|
Poeta
|
|
|
|
En lo mas profundo de mi mente, estas en mis pensamientos, en mis sueños, en todas partes.
Mi mente sigue perturbada, que quieres de mi, me quieres destruir, o tal vez salvarme.
Confundido, perdido en el camino, sin decir nada, algo deseas.
Mi corazon late agitado, cada segundo, solo me besas, sin saber el motivo.
Erick R. Torres (Angel Negro)
|
Poeta
|
|
|
|
Cara a cara, mi enemiga encantadora, boca a boca, lloviendo soplos de cielo, mano en el corazón, latido a latido. Bajo las estrellas, encontrándonos cada noche, cada luna llena, cada segundo de nuestras vidas. Mi bella asesina, mi fiel cómplice, me amas, o me odias, la decisión es tuya. Un beso más, antes de que muramos, cara a cara, y el sueño de volar. ¿Quien eres? ¿quien soy yo? viento en las alas, dos ángeles cayendo para morir así, con un último beso, es la llama de falsedad. Vivimos en mentiras, fingimos ser otros, ocultamos nuestras verdaderas intenciones, no nos quitamos las máscaras. Somos cómplices de nuestros engaños, nuestras mentiras se revelarán, tarde o temprano, la verdad será expuesta. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
|
Poeta
|
|
|
|
DAMA DE ROJO
Te veo en este lugar, callada, tímida y seria, en tus manos tomas un cráneo.
Algo en ti me ocultas, no dices nada, solo estas ahí, mirando ese cráneo.
Mi dama de rojo, melancólica y letal, suspiras un momento, no me miras.
La noche esta aquí, la oscuridad me cubre con su manto, mi ángel de la oscuridad, vienes a salvarme, o tal vez a matarme.
Erick R. Torres (Ángel Negro)
|
Poeta
|
|
|
|
Un Jesucristo Colosal de Oro Macizo Crucificado en una cruz de Oro con los Ojos de Esmeraldas. Y los Clavos de Rubíes.
Bajo la gran bóveda de crucería Estaba el Cristo de Oro agonizando, Y en la carísima cruz de pedrería El dorado cuerpo estaba deslumbrando.
Era de oro su agónica impostura, Y su tortura, tremenda, era de oro. Y era el ascua divina de un tesoro Su esquelética y bellísima figura.
De oro puro su cuerpo lastimado, Y los ojos, verdísimos berilos, Eran dos esmeraldas iracundas.
Y era inmenso el brutal crucificado, Y los clavos rubíes con su filo, Y su cruz, de oro puro, tremebunda. ................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo de Oro Macizo. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. I.
Colosal era el Cristo de oro puro, Crucificado en dolor, dorado y serio, El músculo en tensión, el fuerte nervio, Rodeado de arcángeles oscuros.
Brillaba el Jesucristo, lirio y nieve, Y en el Templo Cangrejos colosales, Y en su boca tal dos rubíes leves La angustia de tormentos siderales.
Son los Cangrejos gigantes y marmóreos, Se pierde la belleza entre lo arbóreo De una música de armonio de oro y lilas.
Y bajo los pies del Jesucristo muerto Pavos reales verdes, azules, insurrectos, Cíclopes para una pasión crisoberila. ................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo de Oro Macizo. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. II.
Enorme el Jesucristo relucía Todo de oro macizo y esplendente, Y su cruz de amatistas relucientes Dolorosas astillas le ponía.
Era de oro macizo el Jesucristo, Bajo sus pies cangrejos colosales Como un tormento de furias siderales Atestiguaban el dolor del Cristo.
Sus ojos eran verdes esmeraldas, De oro puro las llagas de su espalda, Y en el suelo pavos reales verdes.
Y el tormento, qué gran valor tenía, Y la carne de Cristo relucía. Las aves, gozan, y los Cangrejos, muerden. ................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo de Oro Macizo. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. III.
Gigantescos cangrejos lastimaban El aire entre sus pinzas colosales Y un tormento de furias siderales A un Jesucristo de oro castigaba.
Era de oro aquel cuerpo que brillaba En su cruz de nácares letales, Y sus ojos, berilos ideales, Verdes como lo absenta fulguraban.
Púrpura carmín los labios Nazarenos, Todo de oro de luz el Cristo bueno. Y a sus pies azules pavos reales.
Y de mármol negro los cangrejos, Y las aves, cíclopes circunflejos, Y relucientes los clavos criminales. ............................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo de Oro Macizo. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. IV.
Era un Cristo de oro el torturado, En su holocausto bello, lirio gualda, Y sus ojos berilas esmeraldas, Y sus labios carmines delicados.
Y al Jesucristo así crucificado Le eran de oro las llagas de la espalda, En un escorzo que la muerte aguarda Perfecto en extenuación desangelado.
Cangrejos negros el dolor avisan, Crucificando el aire con sus pinzas, Y azules verdes las aves deliciosas
Con pavor de muerte crisoberila Le dan sus ojos verdes que titilan Como en una noche estrellas tenebrosas. ...................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo de Oro Macizo. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. V.
Un Cristo dorado agónico expira, Fulgor de dolor agrio, vinagre para lilas, Sus ojos esmeraldas bellísimas titilan, Llama de oro desnuda y boca que suspira.
La sangre en sus costillas esmalte purpurado, Granate delicado, flor en el oro lasciva, Y amapola carmín, ignorante y cautiva De la piel de oro puro de su crucificado.
El cuerpo que es de oro el escorzo recrea De la tortura inmensa, desaprensiva, fea. Cangrejos colosales asesinan el aire,
Arañas submarinas sobre exóticas aves. La uña araña el lirio, desollación suave. Cíclopes verdes, gemas, ¡¡¡qué dolor¡¡¡, ¡¡¡qué donaire¡¡¡. ................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo de Oro Macizo. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. VI.
Lastimado y de oro, fulgurante y caído, Colosal Jesucristo en su cruz de dolor, Arañado de muerte, en el escorzo herido, Esquelético y bello y en su metal atroz.
Cangrejos gigantescos arañan el espacio, Pinzas criminales y artropodianas patas, En Jesucristo hay heridas escarlatas, Y las aves enseñan verdísimos topacios.
Cíclopes azulinos, delicadas las plumas En hermoso abanico, azules, verdes, bellas, Y los ojos de Dios, de esmeraldas lascivas.
Y de oro su cuerpo, y su belleza, suma, Arañas submarinas, negras, malditas, vivas, Y las plumas salvajes como verdes estrellas. ................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo de Oro Macizo. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. VII.
Áureo cuerpo que sufre cruz divina maligna, Jesucristo de oro coronado de zarzas, En escorzo esquelético de esquelética garza En escherzo sublime que atormenta e indigna.
Atormentado en clímax de purísimo oro, Y carmines esmaltes de sus labios soberbios, Extenuado el músculo y destrozado el nervio, Sangre granate exuda sus tiernísimos poros.
Rosal de hierro cruza su frente maculada. Cangrejos colosales las bóvedas arañan. Azules aves muestran sus colas esplendentes.
Tarántulas marinas colosales y extrañas. De amor, de puro oro, su carne torturada, Sus ojos esmeraldas, verdes, iridiscentes. ................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo de Oro Macizo. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. VIII.
Ácida cruz de oro para el cuerpo brillante Del áureo Jesucristo coronado de espinas, Zarzal de rosas rojas y garras asesinas Para un tormento agrio de vino espeluznante.
Zumo de los pomelos más exuberantes Para la espalda limpia del clavel arrancado, Y cangrejos de mármol, grotescos y gigantes, Que atestiguan, dolientes, a su crucificado.
De oro puro el Cristo, de oro su tortura, De oro su dolencia, de oro su hermosura, De oro su agonía sobre pavos reales.
Y éstos, crisoberilos, elegantes, perfectos, Y los cangrejos, negros, submarinos, insectos, Y el tormento un tormento de furias siderales. ................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo Gigante Tallado en Lapizlazuli. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. IX. (Dedicado al Fútbol Club Barcelona).
Tallado en lapizlazuli, celeste y torturado, Con todo el azul vivo de un cielo de oro puro, El esmalte en los labios, de un rojo muy oscuro, Y en la costilla herida el rojo despiadado.
En una cruz de oro el Cristo castigado, Geranio azul y limpio, arrancado clavel, De mineral celeste, con el cuerpo azulado, Y los ojos más verdes que la absenta y la miel.
Bueyes de mar enormes el aire mortifican, Colosales artrópodos, arañas submarinas, Y aves de azul absenta, y vinagre muy frío
Para labios purpúreos, y las pinzas que pican, Enormes, gigantescas, negrísimas, dañinas, Guadalquivir de Marte, hasta el escalofrío. ................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Para el Templo de los Dioses Marcianos. Un Jesucristo de Oro Macizo. Cangrejos de Mármol Negro Colosales. Y Pavos Reales Verdes. X.
El áureo lirio estaba desnudo y castigado En una cruz de oro que le mortificaba Y las zarzas de espinas con que se coronaba Eran zarzas de fuego con carmines dorados.
Centollos colosales en la bóveda abrían Vigas de hueso duro sobre el crucificado, Y sus labios granates, carmines esmaltados, Vinagre sin azúcar con violencia bebían.
Y los bueyes marinos escarbaban con saña La bóveda de crucería, y los pavos reales Esplendentes izaban sus mil ojos soberbios.
Y el dolor era uña, y colmillo, y araña, Y los cíclopes verdes de ojos irreales En tensión erizaban el músculo y su nervio. .................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
|
Poeta
|
|