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TU ERES…
Tu eres la voz que mi estar cunde, entre mi morbo que en tu ser se hunde y la serenidad de la burocracia que cansa, no llena de dudas la tranquilidad en mi cabeza.
Te amo porque desesperas, con perlas derritiendo de tu monte, mi cuerpo te retiene a suaves roces, con mástil de pétalos y azuces de roca.
Mi daga hiere tu piel, como al matiz, tal sensual pincel, Que alforja contiene tanta miel?, que embriaga la naturaleza de todo mi ser.
Castigas mis oídos con unísono eco de tu voz, pulverizando el silencio en quejidos agónicos, y enciendes tu épico pezón y aflora tenues pálpitos de tu corazón.
El infinito mareo de los sentidos, entalla el concluso éxtasis a morir, sin pudor te penetras a mi cuerpo y crujen los espasmos, ahogando las ganas de un ayer.
MARIO VASQUEZ 03/22/2012 [email protected]
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Poeta
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Ay! Chole Eres mi amiga convenenciera, cuando quiero te busco y cuando no te olvido, pero tu chole eres amiga fiel, estas ahí siempre que se te necesita no dispones de tiempos simplemente de dolor y pensamientos.
Unos te huyen Cuando te vuelves Muy reconfortante, Unos te buscan cuando Están hartos de ver La misma cara Todos los hermosos días.
Ay! Chole Si tu eres mi compañera Entre las sombras, Eres la confidente De mi sufrimiento ingenuo, De mi estupidez, Chole, tú me dejas pensar claramente, Tú dejas que sea como quiero ser, Esa mi amiga chole, No dejas a nadie al desamparo, Siempre estas con quien te necesita O con quien te siente cerca; Ay! Soledad mía, Eres parte del humano, Eres parte del tiempo Con uno mismo, Y aun no entiendo Porque muchos Te tienen miedo, Si eres cálida Si te aceptan; Chole gracias Porque por ti Muchos están juntos, Otros pensando Y unos mas Felices de compartir El desgaste emocional Solo contigo. Esa es mi amiga Chole.
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Poeta
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Con el dolor de la mortal herida, de un agravio de amor me lamentaba, y por ver si la muerte se llegaba procuraba que fuese más crecida.
Toda en el mal el alma divertida, pena por pena su dolor sumaba, y en cada circunstancia ponderaba que sobraban mil muertes a una vida.
Y cuando, al golpe de uno y otro tiro rendido el corazón, daba penoso señas de dar el último suspiro,
no sé con qué destino prodigioso volví a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro? ¿Quién en amor ha sido más dichoso?
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Poeta
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Amor empieza por desasosiego, solicitud, ardores y desvelos; crece con riesgos, lances y recelos; susténtase de llantos y de ruego.
Doctrínanle tibiezas y despego, conserva el ser entre engañosos velos, hasta que con agravios o con celos apaga con sus lágrimas su fuego.
Su principio, su medio y fin es éste: ¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío de Celia, que otro tiempo bien te quiso?
¿Qué razón hay de que dolor te cueste? Pues no te engaño amor, Alcino mío, sino que llegó el término preciso.
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Poeta
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Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que me llora tierno, no apetezco:
a quien más me desdora, el alma ofrezco; a quien me ofrece víctimas, desdoro; desprecio al que enriquece mi decoro y al que le hace desprecios enriquezco;
si con mi ofensa al uno reconvengo, me reconviene el otro a mí ofendido y al padecer de todos modos vengo;
pues ambos atormentan mi sentido; aquéste con pedir lo que no tengo y aquél con no tener lo que le pido.
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Poeta
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Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor, hallo diamante y soy diamante al que de amor me trata; triunfante quiero ver al que me mata y mato a quien me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo; si ruego a aquél, mi pundonor enojo: de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo por mejor partido escojo de quien no quiero, ser violento empleo, que de quien no me quiere, vil despojo.
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Poeta
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Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores, y venciendo del tiempo los rigores triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada, es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada, es un afán caduco y, bien mirado, es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.
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Poeta
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Yo no puedo tenerte ni dejarte, ni sé por qué al dejarte o al tenerte, se encuentra un no sé qué para quererte, y muchos sí sé qué para olvidarte.
Pues ni quieres dejarte ni enmendarte, yo templaré mi corazón de suerte que la mitad se incline a aborrecerte, aunque la otra mitad se incline a amarte;
si ello es fuerza querernos, haya modo, que es morir el estar siempre riñendo: no se hable más en celo ni en sospecha.
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Poeta
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En una noche oscura, con ansias en amores inflamada, (¡oh dichosa ventura!) salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada. 5
A oscuras y segura, por la secreta escala disfrazada, (¡oh dichosa ventura!) a oscuras y en celada, estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiava más cierta que la luz del mediodía, adonde me esperaba quien yo bien me sabía, en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que me guiaste!, ¡oh noche amable más que el alborada!, ¡oh noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada!
En mi pecho florido, que entero para él solo se guardaba, allí quedó dormido, y yo le regalaba, y el ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena, cuando yo sus cabellos esparcía, con su mano serena en mi cuello hería, y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme, el rostro recliné sobre el amado, cesó todo, y dejéme, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado.
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Poeta
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Miró Celia una rosa que en el prado ostentaba feliz la pompa vana y con afeites de carmín y grana bañaba alegre el rostro delicado;
y dijo: “Goza, sin temor del Hado, el curso breve de tu edad lozana, pues no podrá la muerte de mañana quitarte lo que hubieres hoy gozado;
y aunque llega la muerte presurosa y tu fragante vida se te aleja, no sientas el morir tan bella y moza:
mira que la experiencia te aconseja que es fortuna morirte siendo hermosa y no ver el ultraje de ser vieja.”
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Poeta
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