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Copa de vino donde quiero y sueño beber la muerte con fruición sombría, surco de fuego donde logra Ensueño fuertes semillas de melancolía.
Boca que besas a distancia y llamas en silencio, pastilla de locura, color de sed y húmeda de llamas... ¡Verja de abismos es tu dentadura!
Sexo de un alma triste de gloriosa; el placer unges de dolor; tu beso, puñal de fuego en vaina de embeleso, me come en sueños como un cáncer rosa...
Joya de sangre y luna, vaso pleno de rosas de silencio y de armonía, nectario de su miel y su veneno, vampiro vuelto mariposa al día.
Tijera ardiente de glaciales lirios, panal de besos, ánfora viviente donde brindan delicias y delirios fresas de aurora en vino de poniente...
Estuche de encendidos terciopelos en que su voz es fúlgida presea, alas del verbo amenazando vuelos, cáliz en donde el corazón flamea.
Pico rojo del buitre del deseo que hubiste sangre y alma entre mi boca, de tu largo y sonante picoteo brotó una llaga como flor de roca.
Inaccesible... Si otra vez mi vida cruzas, dando a la tierra removida siembra de oro tu verbo fecundo, tú curarás la misteriosa herida: lirio de muerte, cóndor de vida, ¡flor de tu beso que perfuma al mundo!
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Poeta
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Raro anillo que clarea, Raro anillo que sombrea Una profunda amatista. Crepúsculo vespertino
Que en tu matinal platino Engarzó espléndido artista. El porvenir es de miedo... ¿Será tu destino un dedo
De tempestad o de calma? Para clararte y sombrearte, ¡Si yo pudiera glisarte En un dedo de mi alma!...
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Poeta
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Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente; hablaba el impreciso lenguaje del torrente; era un mar desbordado de locura y de fuego, rodando por la vida como un eterno riego.
Luego soñélo triste, como un gran sol poniente que dobla ante la noche la cabeza de fuego; después rió, y en su boca tan tierna como un ruego, soñaba sus cristales el alma de la fuente.
Y hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste, que todas las tinieblas y todo el iris viste, que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,
sobre la vida toda su majestad levanta: y el beso cae ardiendo a perfumar su planta en una flor de fuego deshojada por dos....
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Poeta
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Para mim é uma tortura digitar uma poesia que eu não gosto... Aí você me pergunta: Se foi você quem fez a poesia, como é que você não gosta? Eu respondo: Tem poesia, que depois que passa a “euforia”, eu não acho mais interessante. Antigamente eu jogava fora. Mas agora, eu deixo jogada lá no fundo da gaveta. Às vezes nem digito. Fica lá, no manuscrito. Vou deixando ela de lado e vou digitando as que eu gosto. Tem poesia que eu tento digitar várias vezes, mas não consigo. E ela vai ficando encostada... O engraçado é que algumas vezes, quando eu vou mexer nas “encostadas”, encontro alguma bastante interessante. Aí eu fico me perguntando por que eu não digitei aquela poesia. Então, aproveito a empolgação e digito logo. Talvez, se eu deixar para outro dia, não sinta mais a mesma emoção. Lendo uma entrevista com o compositor Francis Hime (eu acho que foi ele), ele disse que tinha composições que ele não gostava. Então, deixava em um canto, não mostrava a ninguém... Algum tempo depois, ele ia dar uma olhada “nas rejeitadas” e encontrava verdadeiras preciosidades. Coisa de doido ou tudo é o momento? Não sei... Só sei que de vez em quando (várias vezes) eu estou criando coragem, digitando minhas “bombinhas” e mandando para vocês rsrsrsr.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Nas invasões, barracos são tratados como mansões.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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Dorme, mal me quer. Quando raiar o dia, acorde de bem.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Tire os pés do chão e viaje no sonho. Ligue a imaginação enquanto componho.
Viaje num trem bala, sem sair da sala. Tira a fantasia de dentro da mala.
O sonho se instala com facilidade. O perfume que exala é de felicidade.
Tire os pés do chão e entre no mundo do faz de conta.
Lá tem sapo trapalhão, cão vagabundo e a bicharada apronta.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Comenzó el mes, comenzó cálido pero trayendo lluvia a mi ciudad, trayendo vientos refrescantes y nubes pasajeras, que no conocerás, vino con las vacaciones, trayéndome horas de ocio y reflexión, dándome tiempo para escribir, para sentir, para pensar en ti; ¿Sabes? Es curioso, durante el día el sol no asoma, pero por la noches la luz me alcanza y pinta agridulces recuerdos en mi oscuridad, con diversos matices, algunas zonas grises y otras tantas blancas o negras, así es como retrata tu rostro, tal como lo recuerdo, tal como te conozco, pero lo cierto es que hace mucho no te veo, y aunque pensarlo no quiero, sé que habrás cambiado, y espero que para bien, sin embargo se que también has avanzado, y tan solo me pregunto ¿Hacia donde? ¿Que tanto? Me pregunto la magnitud de tu andar pues con paso firme pero ligero siempre me lograbas aventajar y quizá en el camino de la vida ya no te puedo alcanzar, pero la luz lo hace, la luz te alcanza y me trae tu imagen, el viento te acaricia y me murmura tu nombre, y yo tan tarde y tan cobarde como siempre, no hago más que sentarme frente a mi pequeño cuaderno e hilar un poema nuevo, una vez más para ti, sin embargo no lo leerás, pues hace un tiempo el puente se cayó, la comunicación se perdió, y el destino conspiró con la distancia para que la comunicación se perdiera entre tu y yo, se encargó de que se cumpliera aquel adiós, y aun así desde hace unos meses me da por ponerme a esperar, un llamada que no vendrá, una carta, un mensaje, una señal de que en algún lugar lejano de mí, de que en tu nuevo hogar en otro país aun me piensas, aun recuerdas mi voz, quizá mi rostro, quizá mi pluma, pero cuando intento recordar tu voz mi mente me hace un jugarreta y en lugar de tu voz dulce e inquieta, reproduce en mis oídos el sonido de aquel avión al levantar el vuelo, el sonido de mi voluntad cayendo al suelo y rompiéndose en mil pedazos, y aunque he seguido adelante, ciertos días cruzas mi mente, sin pensarlo, sin proponértelo, así es como apareces, así es como el cielo de un nuevo mes trae tu nombre a mis letras, y deja mis manos inquietas, ansiosas de volverte a escribir.
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Poeta
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Busco alejarme del sol, que quema mi blanca piel, casi muero de insolación, casi me quedo sin agua.
Busco una sombra, apacible y quieta, busco la brisa de tus labios, busco la gelidez de tus caricias, para calmar mi alma atormentada.
Espero la lluvia, lagrimas del cielo que caen, busco la brisa de tus besos, el jugo de tu amor, para estar contigo mi amada mujer.
Sombra acogedora, pacifica y confortante, sana estas quemaduras del sol, sana estas heridas, mi querida niña.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Cada luna llena, cada segundo, no dejo de verte, en mis sueños, en mi mente.
Eres mi inspiracion, eres mi noche, eres mi luna, que me guia en lo profundo de la noche.
No dejo de pensar en ti, en tu forma de hablar, en tu seductora imagen, en tu vestido negro y encajes.
Eres mi musa, callada y timida, inocente y sensible, eres todo lo que busco en ti, eres mi unico amor.
Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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