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Preparadme una barca como un gran pensamiento... La llamarán "La Sombra" unos, otros "La Estrella". No ha de estar al capricho de una mano ó de un viento: Yo la quiero consciente, indominable y bella!
La moverá el gran ritmo de un corazón sangriento De vida sobrehumana; he de sentirme en ella Fuerte como en los brazos de Dios! En todo viento, En todo mar templadme su prora de centella!
La cargaré de toda mi tristeza, y, sin rumbo, Iré como la rota corola de un nelumbo Por sobre el horizonte líquido de la mar...
Barca, alma hermana; hacia qué tierras nunca vistas, De hondas revelaciones, de cosas imprevistas Iremos?... Yo ya muero de vivir y soñar...
De "Elegías dulces"
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Poeta
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¡Oh tú que duermes tan hondo que no despiertas!
Milagrosas de vivas, milagrosas de muertas, y por muertas y vivas eternamente abiertas,
alguna noche en duelo yo encuentro tus pupilas bajo un trapo de sombra o una blonda de luna.
Bebo en ellas la Calma como en una laguna.
Por hondas, por calladas, por buenas, por tranquilas un lecho o una tumba parece cada una.
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Poeta
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Hoy desde el gran camino, bajo el sol claro y fuerte, Muda como una lágrima he mirado hacia atrás, Y tu voz de muy lejos, con un olor de muerte, Vino á aullarme al oído un triste "¡ Nunca más !"
Tan triste que he llorado hasta quedar inerte... ¡ Yo sé que estás tan lejos que nunca volverás ! No hay lágrimas que laven los besos de la Muerte... - Almas hermanas mías, nunca miréis atrás !
Los pasados se cierran como los ataúdes, Al Otoño, las hojas en dorados aludes Ruedan... y arde en los troncos la nueva floración...
-...Las noches son caminos negros de las auroras...- Oyendo deshojarse tristemente las horas Dulces, hablemos de otras flores al corazón.
De "Elegías dulces"
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Poeta
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Sobre el mar que los cielos del ensueño retrata alza mi torre azul su capitel de plata que Eolo pulsa rara, dulcemente... Suspira al pie la vaga ola su vaga serenata.
Y yo sueño en los cantos que duermen en mi lira, cuando un ave vibrante, de plumaje escarlata, en la ventana abierta se detiene y me mira: -¿Qué haces? -dice. -¡Allá abajo, es primavera...! ¡Inspira
ansia de sol, de rosas, de caricias, de vida, la mágica palabra! Vuela el ave encendida. Yo bajo, desamarro mi yate marfileño...,
y corto mares hacia alegre primavera. A mi espalda, en las olas, solitaria y austera mi torre azul se yergue como un largo «Ave Ensueño»...
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Poeta
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Yo creí que tus ojos anegaban el mundo... Abiertos como bocas en clamor... Tan dolientes que un corazón partido en dos trozos ardientes parecieron... Fluían de tu rostro profundo
como dos manantiales graves y venenosos... fraguas a fuego y sombra, ¡tus pupilas!... tan hondas que no sé desde dónde me miraban, redondas y oscuras como mundos lontanos y medrosos.
¡Ah, tus ojos tristísimos como dos galerías abiertas al Poniente!... ¡Y las sendas sombrías de tus ojeras donde reconocí mis rastros!...
¡Yo envolví en un gran gesto mi horror como en un velo, y me alejé creyendo que cuajaba en el cielo la medianoche húmeda de tu mirar sin astros!
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Poeta
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Fiera de amor, yo sufro hambre de corazones de palomos, de buitres, de corzos o leones, no hay manjar que más tiente, no hay más grato sabor, había ya estragado mis garras y mi instinto, cuando erguida en la casi ultratierra de un plinto, me deslumbró una estatua de antiguo emperador.
Y crecí de entusiasmo; por el tronco de piedra ascendió mi deseo como fulmínea hiedra hasta el pecho, nutrido en nieve al parecer; y clamé al imposible corazón... la escultura su gloria custodiaba serenísima y pura, con la frente en Mañana y la planta en Ayer.
Perenne mi deseo, en el tronco de piedra ha quedado prendido como sangrienta hiedra; y desde entonces muerdo soñando un corazón de estatua, presa suma para mi garra bella; no es ni carne ni mármol: una pasta de estrella sin sangre, sin calor y sin palpitación...
¡Con la esencia de una sobrehumana pasión!
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Poeta
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¡Si la vida es amor, bendita sea! Quiero más vida para amar! Hoy siento que no valen mil años de la idea lo que un minuto azul de sentimiento.
Mi corazón moría triste y lento... Hoy abre en luz como una flor febea. ¡La vida brota como un mar violento donde la mano del amor golpea!
Hoy partió hacia la noche, triste, fría... rotas las alas, mi melancolía; como una vieja mancha de dolor
en la sombra lejana se deslíe... ¡Mi vida toda canta, besa, ríe! ¡Mi vida toda es una boca en flor!
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Poeta
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¡Pobres lágrimas mías las que glisan a la esponja sombría del Misterio, sin que abra en flor como una copa cárdena tu dolorosa boca de sediento!
¡Pobre mi corazón que se desangra como clepsidra trágica en silencio, sin el milagro de inefables bálsamos en las vendas tremantes de tus dedos!
¡Pobre mi alma tuya, acurrucada en el pórtico en ruinas del recuerdo, esperando de espaldas a la Vida que acaso un día retroceda el Tiempo...!
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Poeta
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¡Ojos a toda luz y a toda sombra! Heliotropos del Sueño! Plenos ojos que encandiló el Milagro y que no asombra jamás la vida... Eléctricos cerrojos de profundas estancias; claros broches, broches oscuros, húmedos, temblantes, para un collar de días y de noches... Bocas de abismo en labios centelleantes;
natas de amargas mares nunca vistas; claras medallas; tétricos blasones; capullos de dos noches imprevistas y madreperlas de constelaciones...
¿Sabes todas las cosas palpitantes, inanimadas, claras, tenebrosas, dulces, horrendas, juntas o distantes, que pueden ser tus ojos?... ¡Tantas cosas
que se nombraran infinitamente!... Maravilladas veladoras mías que en fuego bordan visionariamente la trama de mis noches y mis días!... Lagos que son también una corriente...
¡Jardines de los iris! devorados por dos fuentes que eclipsan los tesoros sombríos más sombríos, más preciados.. Firmamentos en flor de meteoros;
fondos marinos, cristalinas grutas donde se encastilló la Maravilla; faros que apuntan misteriosas rutas... Caminos temblorosos de una orilla
desconocida; lámparas votivas que se nutren de espíritus humanos y que el milagro enciende; gemas vivas y hoy por gracia divina, ¡siemprevivas! y en el azur del Arte, ¡astros hermanos!
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Poeta
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En el regazo de la tarde triste Yo invoqué tu dolor... Sentirlo era Sentirte el corazón! Palideciste Hasta la voz, tus párpados de cera,
Bajaron... y callaste... y pareciste Oír pasar la Muerte... Yo que abriera Tu herida mordí en ella -¿me sentiste?- Como en el oro de un panal mordiera !
Y exprimí más, traidora, dulcemente Tu corazón herido mortalmente, Por la cruel daga rara y exquisita De un mal sin nombre, hasta sangrarlo en llanto! Y las mil bocas de mi sed maldita Tendí á esa fuente abierta en tu quebranto.
...
¿ Por qué fui tu vampiro de amargura ?... ¿ Soy flor ó estirpe de una especie obscura Que come llagas y que bebe el llanto ?
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Poeta
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