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El tiempo de non hablar casi nada El mismo tiempo de bajamar De los olores del viento.
El tiempo de las tormentas De la búsqueda de la esperanza De los hombres, de la soledad.
El tiempo de la mañana De los ojos de sonido De las lagrimas del rocío.
El tiempo de los marinos De la barca sin capitán Aportar por la tierra desconocida
El tiempo que nos vuelven En las entrañas del ser En el encuentro de los espíritus.
Y, el tiempo camina Por el puerto lejos y mira la vida, La vida esta, toda fluida...
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Poeta
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El día de finados, Reza la tradición, ir a los cementerios visitar las tumbas de los entes queridos A los restos mortales entregar a los recuerdos
Noten, no se conmemora uno “día de la vida”, no es hecho? Todavía, hay un día para los muertos que es celebrado, en todo el mundo occidental
Con todo el respeto - eso quiero dejar claro - a los que nos dejaron, es como, un acto de contrición y aflicción, En la morada definitiva de los cuerpos sin vida.
A veces, quedo pensando Cuánto estamos conectados a la cosas materiales Que aún después de la transición de un ente querido, aún nos prendemos a sus formas físicas.
Cuando finalmente, evolucionaremos para un sentido menos materialista De la existencia, sí! humanos? Y alcanzaremos la ruta espiritualista.
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Poeta
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INTRANSITIVOS RECÍPROCOS
Por el año que no mostraban los meses adelgazados. Implacables. Al escenario escondido. Los grises párpados de hielo en agudo silencio vacilan, como una capa de noche. Al verdor que hiere. El pecho anaranjado, descubierta la tarde, se recuesta sobre la luna reflejando lagos. Con toda la respuesta radical del cuerpo. El olor en las montañas, es tan pálido que deja atristado un cielo atigrado.
Como Al pájaro igualando el canto. El sol se desteje entre las nubes en un hogar vacío, el aire yace inmóvil, el suelo oculta, el cielo, la danza de mil ausencias. Como Al estilo estimulando grácil. Sus cortos cantos fluyen, en una enorme lágrima sin fondo, ni pestañas, largas penas de escudos inválidos vuelos. Al contraste contribuyendo. Al remedio reluciente. Al simbólico sinfónico. Por el hecho que del lecho cree escapar. Donde se crean los telones ignotos. De la turba tormenta innata hogaño. ¡Recíprocos inequívocos de la inercia!.
Como Asoma la mirada el sufrimiento, acumulado en las estrellas agonizantes, preocupaciones en el mundo disponible del recinto, recio alarido indisoluble. Intransitivo. En la gota de las cortinas, que corren del sueño las corolas, en las flores mal cerradas, de las manos que desgajan. Recíprocos. Al hundirse los incógnitos pañuelos. Al torrente qué encarcela ingrato Al hilo de los lánguidos despojos Al borrar querer la memoria. ¡Congelada!.
Intransitivo. Con el espejo siniestro de la espada En la espalda implacable del desencanto Al jardín qué persevera gemas lustrales ¡Monótonos radiantes los diamantes!. Gráciles vidrieras del mirar torvo. ¡Del sueño agonizante adormilado!. Lejana la frescura glauca viña. En el fulgor de la tonada conturbada. ¡Aquí y allá, ya ya, hay demasiado!.
Por eso. Del sacro humillar a los temores. Recíproco Intransitivo. Queda todo el enjambre del hormiguero. Todo. El enjambre. Del hormiguero. Muriendo. Sombrío. Intransitivo perenne corre al dormir el sueño.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Somos hombres… aun por atroz que parezca el instante que vivimos, cuando todos los caminos parecen cerrados, cuando no se vislumbra una salida, aun cuando el alma se siente perdida, en una oscura noche de insanos pensamientos y se deja arrastrar a las profundidades más lúgubres del espíritu, donde el suicidio pasa a ser una salida y la muerte, escape veloz de la conciencia torturada. Es en ese momento que la mente enajenada, ve el rostro del mal y de la nada
como hombres, tengamos la certeza, que nuestros actos son nuestra decisión. Por imperceptible y leve que el movimiento sea, provocará siempre una reacción. El envase del espíritu es descartable, el alma y la mente no lo son, es virtud el tener conciencia del espíritu, nunca despreciemos esa condición. Somos hombres… hagamos que nuestra vida, sea de valor.
Hay que tener el espíritu y la mente, templados y dispuestos en comunión con la esencia del cosmos natural. Vivir siempre, día a día, gozando su belleza subjetiva y etérea realidad, entendiendo su milagro irrepetible, valorando el don que nos ha otorgado esa fuerza arcaica, elemental. En la permanente lucha que vivimos, nuestro carácter podemos demostrar, sin someter nuestro espíritu y nuestro cuerpo, a la seducción del instinto animal, ya por fin entendamos el porque de nuestra evolución, Somos hombres… nunca lo debemos olvidar,
Que todo lo que pasa en nuestra vida, solo es un escalón más, en la escalera que eleva a nuestro espíritu hacia la luz que lo iluminara, pero siempre recordando que como eleva, también puede bajar, descender tan hondo tan profundo al abismo del cual nadie pudo regresar, donde solo habitan las tinieblas y las almas no paran de llorar. Por eso, por el tiempo que dure en este mundo nuestra vida terrenal, sin importar lo dura y empinada que se haga, por pesada que sea la carga que tengamos que llevar, mantengamos tenazmente la templanza del espíritu. Somos hombres…. ¡Nuestra alma es inmortal! 16/4/2010 Catriel Cuestas Acosta
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Poeta
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El suspiro escapa entre los labios, arrastra sonidos del alma, colores de ocasos, sueños fallidos.
En el se guarda el trino del bosque, el mecer de la brisa, que mece la gota, de cristal rocío,
en ese suspiro se controla al tiempo, evaporando suave la memoria para no recordar el tiempo perdido,
clamores de ecos sin sonido, golpean los muros que guardan con celo un corazón dormido
Oníricos recursos utiliza la psiquis, que trata inconsciente encontrar el pretexto que ignore su alma,
ignorar lo que busca acallar el suspiro, escarchas de besos carentes de labios y de abrazos sentidos
Horizontes prófugos de plutónicas lagrimas que la mente oculta, que el espíritu calla
Suspirar es un verbo, que pone sonido, a lo que nunca paso habiendo podido,
Creado por Catriel Cuestas Acosta 24/10/12
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Poeta
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Miel hogaño fugaz
Noche ésta del rocío que cuelga, la hermosura de la mañana, que vuelve retoñando, la piel del jazmín, dejando caer la tarde tibia, los tintes violáceos de nuevo, mil flechas, destilando sombras, ligeras y mudables chispas, nacen las flores del arroyo.
Del Acaramelardientes Pendientespumosculos Amarespeculativos
En la frescura perfumando la voz, del mensaje, hojas ondulando, los nidos, que los suspiros guardan, esbeltos y flexibles, los reflejos arrullan las noches, inagotables, arbustos sedosos, del ensueño tinajas, turgentes, surgen apetitosas, las infancias bañadas del silencio.
Del Lunardientespiga Remarmoníalba Grandesperanzamorosa
Que cuelga la hermosura lejana presencia dónde relucen atemporales historias sin borrarse destellos breves en el fondo enormes en el inalcanzable pasado flotando en las cumbres circulares de la mañana nueva piel hogaño, miel fugaz, hogaño hogaño ¡Del tiempo que se desvanece!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Aquí estoy a pocos días de cumplir una edad que creía inalcanzable cuando mi única ilusión era la mañana del domingo, cuando mi idea de viejo eran los de más de veinte, cuando no creía que mi pelo también seria blanco, cuando no entendía porque los padres eran sabios y algunos tenían hijos muy malcriados.
Soñé no cometer errores, ser un hombre sin malas caras por días difíciles, no trabajar tanto y darle a mis hijos compañía, salir de paseo todos los días y reír sin preocuparme del mañana.
He querido, he soñado, he amado, he sufrido, he engañado, he llorado como un niño aun cuando mis años han pasado. Aprendí a no mentir cuando ya había olvidado cuantas veces mis mentiras fueron causa de dolores en el alma a amores que perdí por robarle sabiduría a mis errores.
disfrute el poder mirar sin esforzar mis ojos, sin estirar mis brazos, sin arrugar mi frente, corrí millas enteras y nunca sentí el cansancio que ahora siento por estar parado frente a mi ventana esperando que llegue la mañana, ame días enteros y soñé noches compartidas que el tiempo transformo en noches de soledades incontables.
Pasaron por mi vida todas la A... Una que otra M... Algunas B... E incontables otras que ya olvido, a algunas las ame, a otras las quise, otras no se han querido ir de mis recuerdos y olvide completamente si por lo menos otras me gustaron.
Trabaje y sigo dando lo que puedo, más lento con mejores resultados, sin pensar más allá de lo que hago y entendiendo que me falta media vida de estirada de brazos, de arrugar la frente, de errores que me enseñen, de llegadas y partidas, de tristezas y alegrías y seguro más A... Mas B... y algunas Z... Hasta el día que llegue la hora de escribir que en pocos días, cumpliré noventa y ocho.
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Poeta
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BRECHA VOLÁTIL
Partirá Del Pasado En la audacia intempestiva bajo el zapato Porqué.......¡Estaba decidido abandonar la nada! De los sueños mecidos de la noche Saliendo alrededor la voz estridente En las cuerdas qué cuelgan las estrellas Volátiles. Las lunas pálidas Brechas palpitantes y después tal vez nunca Entre relojes asustados pendulares ¡Incorpóreos los rostros!. A la puerta herida antorcha reblandece enlagrimada. Por Ser Maltratada. La incertidumbre alumbrando. La lucha gris de las baldosas. Brecha volátil, volátil brecha. Entre ambulancias amortajadas. Las llaves últimas, cerraduras de labios tiernos. Conocido el miedo grave fuerza del triclinario ligero, fuelle fuente y desenfreno, enterrado. Cuyo furor habíase calmado poco a poco olvidado ¡Bajo la tierra también, destino, al cielo!. Muchos hay, muchos, que no suspiran.
Ni respiran, ni son del cuerpo. El alquiler del alquitrán del alacrán. ¡De los años el disfraz!. Millonario reciclar los mil mensajes. Las esquinas caminando. Los andamios sepultando. Las esperanzas fosilizando. Los espectros coleccionando.
Bre Cha Vol Átil.... Donde la nada nueva del pasado nada. Oculto en la cadena clavada. Hay colgajos de los sueños Mo-li-dos. En Las Manos Temblorosas de los porqués de brechas volátiles. ¡Meciendo sueños colgados de las noches sin estrellas, siendo del polvo ahora sin presente!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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AGLUTINADORAMENTE...
La Mente Ad ora Aglutina. Duramente dorando al dormirse. Y Con el sueño sepultando. El tiempo. ¡Sin ir más lejos del principio!. Entre la circunstancia y peripecia. Apagando. Los caminos. Intransitables... Donde manudean, las estratagemas suardas. ¡Entre pureza y flaqueza!.
Y Ya después del drama un clarinazo. Ya para que. ¡Grita un sótano!. De opúsculos miradas. Al encuentro del viejo plenilunio. ¡Ya el parque es un liso porqué del qué!.
Del paraje abandonado pasaje, aglutinado y dorado. ¡De menta ausente lamenta el sabor!. De la bienandanza peregrino En la más íntima verdad de las ventanas. De la disculpa del hipogeo. En el misterio puerta abierta. ¡Por el ictíneo tumulto!. ¡Por el furtivo incidente!.
Aglutinador. El siglo da un brinco atrás Al mar golpeando las arenas Al encuentro del desierto ahogado
Porqué El Siglo corre vestido en sangre. Del Lebrillo al embrollo. Del incordiar energúmeno. El Tiempo Sepultado, abandonado, nada y nada. En la piscina. De los relojes pendulares acordeones. De La Frialdad flamante. Los delicados pilares, desdoblando chispas. En la derrota de las victorias de ceniza. De los autorretratos despreocupados. De la sorna disipada sin tapujo.
Los Escritos llorando los destinos. Sin tino ni trino tónico. Del amor. ¡Desgarro imposible!. Aglutinadoramente Por El tiempo ¡Oh, el tiempo ha sido sepultado!. En Un ¡Eterno instante!. A-glu-ti-na-dor.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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E.N.V.A.N.E.C.I.D.O.S...
Cuando la apariencia. Parece. ¡Qué se desvanece!. Y la muerte recuerda. Flexible. Dormida. La memoria del inicuo maliciosa. Por el infatuarse. La consciencia entre los brazos. Por el ufanarse. Al endiosarse.
En Vane Cidos...Vibrantes en loanza. Envanecidos... Vibrantes sordos al plañido. Del humo arrepentido. Del quimérico equino. Del banasto cetrino. Lúgubre ciclópeo. Refinar. Salvando al mismo edén del cementerio. De la virtud eximido. Parece poroso en lo compacto del viento. Apareciendo. Cuando... En los oleajes al infatuarse se ufana lustroso. En las sombras enlunadas enlutadas, embelesadas. Donde Solo. ¡Aparece lo transparente opaco!. Y aún ésto. Desaparece. ¡Ensombrecido!. En los tibios. Picapedreros retorcidos del musgo. Al ritmo de la hojarasca. Apagando la fragancia. De la voz. Justa. Protesta la casa en ruinas. Al ruin. Escritorio. Con el alma bajo la mesa. Y el bolsillo en la cabeza. Descabellada petulancia. Por El piso charlando con sigo mismo. Cuando... La apariencia. Parece. ¡Qué se desvanece!. En Vano nacidos necios mecidos procerosos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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