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La Chorrada del Día. Una idea para una película de Holliwood. Un Combate entre los Piratas y el Barco de Caronte en el Río del Infierno, en el Aqueronte y en la Laguna Estigia. Por llevarse las Almas que lleva Caronte en su barco. Tráfico de Almas. Tráfico de almas entre un barco infernal en un río infernal y el barco infernal atacado por un barco pirata. Y los piratas atacando a los demonios para arrebatarles las almas. Se verían las almas podridas de los muertos, los demonios horribles, Caronte, el Barco de Caronte, el Rio infernal, el barco pirata, y los piratas. Como "PIRATAS DEL CARIBE", pues el sexto remake. Esta vez Johny Deep estaría en el Infierno. Si se hace bien puede ser un éxito. Si se hace mal puede ser el mayor fracaso ecónomico de la Historia de la Paramount, pero si se hace bien puede ser un éxito. Es decir PIRATAS CONTRA DEMONIOS. Piratas contra Demonios. Los demonios llevaban las almas al infierno. Caronte sonreía con su boca malvada. En el río Aqueronte rabiaban las pirañas entre llamas oscuras y almas depravadas caidas en desgracia. Los piratas marchaban con sus barbas gotescas, con sus patas de palo, sus garfios y sus parches al ojo, atacaron el barco de Caronte terrible para arrebatar las almas al rey de los infiernos. El barco de Caronte era un barco barroco, rococó in extremis, diríase de oro, como una concha etrusca de algún mar de aguas irisadas y lilas. El barco pirata llevaba su bandera, con las cuatro tibias y la calavera famosa, los demonios eran bellos pero estaban llenos de gusanos y tenían los ojos rojos. Fue la chorrada del día, el guión inconcebible que hizo perder miles de millones a la Paramount. La película sin embargo tenía una carga erótica muy apropiada para Yanquilandia, era para todas las edades. ................................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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Me divierte, parece que me quieres, pero se reservará, antes de que me marche.
Una noche mas, paso contigo, contemplo esa belleza tuya, sintiendo tus caricias, besando aquellos labios carmesí.
Un cielo estrellado, de color negro y plata, es mi principal inspiración, mi último adiós, hace que te quiera aún más.
Para mi la plata es mi fama, el negro de tus encajes es mi deleite, eres mi sirena, bella y seductora.
El color negro de tus prendas íntimas, revelan la tentación que hay en ti, al no poder resistirme a tus encantos, a tus caderas y belleza radiantes, hacen que te ame aún mas.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Vuelve la noche, donde la luna llena se presenta, la oscuridad te da la bienvenida, la noche abre sus puertas.
Estoy aquí, sentado a la luz de la luna, te veo sola, junto a unas flores sobre un cráneo.
Eres bella, eres letal, eres mi salvación, eres mi perdición.
Flores marchitas, naturaleza muerta, noche de luna llena, noche solitaria.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Zombis de Oro contra Policías Nacionales.
Repugnante y perfecto era el Zombi de oro. Y en medio de la plaza asco daba y relumbre. Y estaba lleno de oro y lleno de podredumbre. Era el mágico cofre de perlas de un tesoro.
Se alzaron ignominiosos los Zombis en el foro, Iban con sus camisas doradas, de fantasía, Y las llagas de oro, de pús y de porquería, Brillaban como las voces de los niños de un coro.
Los Zombis se enfrentaron a los guapos policías, Estos empezaron a dar caña con las porras, Y la sangre dorada surgió de las cabezas
De los zombis de oro, de mierda, y porquería. Y era hermoso de ver golpear a las porras Sobre la llaga de oro y los cráneos con vileza. ............................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero. (Este soneto es defectuoso y está mal medido, solo os tenéis que quedar con la imagen, unos hermosos y bellos policías nacionales antidisturbios disolviendo a palos una manifestación de zombis de oro).
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Zombis de Oro en el Planeta Marte contra Astronautas Violetas.
Mercromina seca Marte arde de rojo, Granates furibundos brillan con insolencia, Hay una rosa roja de sangre y de violencia, Que tiene sed de ira y rubíes de antojo.
Brilla púrpura fuego hasta un Dios de sonrojo, Astronautas violetas tienen sombras granates, Bermellones sanguíneos ponen sendos kilates A un desierto carmín de amapolas y abrojos.
Son Apolos muy bellos los dulces astronautas, Tienen gorila forma, son de hombros redondos, De atlética estructura, de arcangélica línea.
Y los Zombis de oro los odian hasta el fondo. Persiguen Zombis de oro violetas cosmonautas. Son doradas las llagas, y la sed, apolínea. ............................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero. Zombis con camisas doradas y llagas de oro persiguiendo astronautas azules en el desierto marciano.
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Reinas del Carnaval de Tenerife contra Zombis de Oro. La reina pasa, sucede con las flores Que exhalan su perfume brillante y exquisito, Al borde de la lila estaba el grito Agazapado en el museo de horrores. Cantaban esmeraldas ruiseñores Al paso de la bella y su delito Y la pluma irisada tenía el mito De adornar a Afroditas de colores. Ante aquella emperatriz de verde Estaba el zombi muerde que te muerde Pero era, aquel zombi criminal, de oro. Y estaba dorado el zombi y su sangre dorada Y atacaba a la Reina consagrada. ¡¡¡¡¡Cuánta gloria para tan vil tesoro¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ........................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero. Y que me perdonen los de Las Palmas. Pero estaría muy bien el verlo, Reinas del Carnaval contra Zombis espolvoreados de oro con camisas doradas y sangre, llagas, y caries de oro.
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Reinas del Carnaval de Tenerife contra Zombis repugnantes.
Coronada de plumas de diamante La reina pasa, majestad crisoberila, Y en sus lindos ojos el azul titila Con mágico esplendor exuberante.
En los pechos las rosas deslumbrantes Ocultan el pezón por quien suspiran Golfos, atletas, poetas, y tunantes, Ella es la diosa a quienes todos miran.
Deslumbra su belleza, los Zombis la atacan, Igual que una Penélope de Itaca Niega su matrimonio a los muertos vivientes.
Y ellos rabian por una gota de rocío, Y ella es bella hasta el escalofrío. No se hizo la miel para el impertinente. ........................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero. Que me perdonen los de las Palmas.
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Guerreros Samuráis contra Indios Mayas.
Silencioso el Shogún escribió en el papiro: “El emperador corta crisantemos de oro”. En el azteca templo brillaban los tesoros Del Dorado sublime entre cráneos humanos.
La caligrafía Japonesa en el papiro estaba. Los guerreros Samuráis leyeron el mensaje. Huixtlipoxli emplumado devoraba sangriento Un rojo corazón con dientes de vampiro.
Llegaron a la selva los nipones soberbios, Con sus barrocas armaduras y sus Katanas de acero. Los Indios tenían collares de dientes de jabalí.
Se unieron a la fiesta del asombroso sacrificio. Las dagas de obsidiana, las Katanas terribles. Y los pavos reales respondieron con pavor. ..................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero
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Samuráis contra Negros Caníbales.
Con una gran matanza de Negros caníbales. Y que ganen los negros caníbales, con el último Samurai haciéndose el Hara Kiri. Vaya pedazo de Película. Si la hacen con muchos extras y mucho vestuario, espléndida. Y otra idea es Samuráis contra Vikingos. Y otra idea es Alien contra los Samuráis.
Ciento veinte Samuráis en el desierto. Miran la tórrida arena de su Egipto. Las espadas afiladas que cortan cuellos de cisne. El ritual mágico. El barroco vestuario.
Las pirámides al fondo esconden las riquezas De un Faraón muerto envenenado con cicuta. Ellos descienden a la cripta silente Donde mora la cobra de dientes ponzoñosos.
Se ve el tesoro de Rá y de Serapis, las furiosas esmeraldas, El oro lascivo y brillante de la faraónica máscara, El lapislázuli precioso y los anillos de granate, Los vasos canopes de oro refulgente.
Roban cuánto pueden, roban hasta hartarse, Pesa tanto lo robado que se inclinan de espaldas. Y vuelven al desierto, ardiente y satánico, Perseguidos por negros caníbales terribles.
En el oasis descansan bajo datileras palmeras, Contemplan la belleza del botín sustraído, Se pelean entre ellos por el rubí de fuego Que estaba en la máscara del Pharaón Amenofis.
Los negros los atacan, matan a centenares, Las espadas niponas relucen carmesíes, Los caníbales muerden, y el sol es una araña Con ocho patas brillantes de amarillo ruin.
Son valientes los negros, hambrientos y rabiosos, No se rinden al protocolo del kami kaze sublime, Y mueren como cucarachas a pisotones y a tajos, Como gajos de naranjas negras en la espada asesina.
Van cayendo los Samuráis, uno tras otro, El desierto es ahora rojo como la túnica de Cristo, Y el último Samurai rodeado de negros Se inmola con la espada en el vientre soberbio.
Pasan escorpiones y chacales hambrientos. Los negros perfectos en torno de la hoguera Saborean la carne propia y japonesa. Es la noche. Sonríen macabros con dientes blanquísimos. ............................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero. ( es muy malo este poema, pero lo que Natura no da Salamanca no lo presta, jamás llegaré a ser académico de la lengua).
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Algo perseguía cada uno de mis pasos, sentía tan cerca el ruido de sus pisadas que me volteaba a mirar atrás a cada rato; era un camino misterioso, solitario el que tenía que atravesar para llegar a casa. Cargado de sombras tensas que en el silencio del crepúsculo el miedo vagaba suelto atrapando los sentidos al descubierto.
Nervioso, asustado avanzaba para cruzar el cementerio en donde rondan fantasmas atribulados buscando escapar de la penuria del frío sepulcro lleno de grillos, de gusanos saliendo de sus huecos y del hedor mortuorio aromando el ambiente funesto, sombrío. Los cuervos parados en las tumbas de espanto me llenaban el rostro.
Corrí desesperado, sin detenerme, el terror me asaltaba nublándome la mente, hasta perdí la entrada de la casa y en la travesía equivocada me topé con un montón de gatos negros, sus ojos encendidos no dejaban de mirarme, me metí dentro de una nube de mariposas grises las que cayeron sobre mi cuerpo, les manoteaba, les daba fuertes golpes para librarme de aquel infierno, pero no pude más, desfallecí.
Desperté cuando las gotas de lluvia golpeaban el cristal de la ventana; -aún estaba asustado-, el latir del corazón quería romperme el pecho, observé todo a mi alrededor, el ambiente estaba tranquilo, el habitual y comencé a buscar dentro de mi mente la realidad de lo que había pasado; no recordé nada extraordinario, pero al caminar del dormitorio hacia la sala encontré el piso cubierto de los restos de mariposas grises.
Julio Medina 12 de mayo del 2013
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